#One Piece

Midori Takada “Through The Looking Glass”

Un disco que por encima de todo habla del poder del sonido: a veces vibrante, a veces etéreo en una aventura espiritual capaz de llevarnos a un mundo que no existe.

22.03.17
Frankie Pizá

En la portada de “Through The Looking Glass” podemos encontrar la representación al mundo onírico que quiere despertar el álbum: un mundo surrealista, alguna fantasía oriental de Lewis Carroll, una realidad paralela en la que todo es posible.

Los ornamentos del dibujo contrastan con la sencillez estética de las composiciones: ondulaciones armónicas que aceleran, se desvanecen y regresan. Un fluido de percusión que viene, va y se transforma.

Evocando a Henri Rousseau, su estilo exótico y naíf, el cuadro dibuja el mundo en que la música de Takada debe convivir. La percusionista japonesa asimiló diferentes sensibilidades musicales y desde un enfoque minimalista concibió una obra sonora monumental.

Aunque hasta los 90 apenas se conocía en occidente la música de Midori Takada (高田みどり), hoy deberíamos considerarla dentro del mismo espectro en el que consideramos a Steve Reich o Terry Riley.

Sobre el contexto que aporta la información de la artista y la reproducción, percibimos conexiones con Gavin Bryars y semblantes obvios con “Music for 18 Musicians”, además de su influencia sobre propuestas contemporáneas como la de Susie Ibarra.

Un delirio sonoro que es una bella síntesis entre el minimalismo norteamericano y la fascinación por la percusión tradicional africana y asiática.

A lomos de un animal de ensueño psicodélico, una quimera, una especie de Lady Godiva, una “condesa desnuda” que habita un mundo irreal; la música del disco, líquida y ritual, parece trasladarnos a una dimensión natural desconocida.

Takada debutó en concierto con la La Orquesta Sinfónica Alemana de Berlín, justo después de acabar sus estudios en la Universidad de las Artes de Tokio en 1974. Tras fundar su trío de percusión, Mkwaju Ensemble (junto a Junko Arase y Yoji Sadanari), imaginado para interpretar piezas del minimalismo americano y otras partituras, Takada decidió disolverlo e ir por libre.

Grabado durante tres extensos días de invierno en el AOYAMA STUDIO (Tokio), la suite de 4 piezas “Through The Looking Glass” fue concebida, perfilada, producida y mezclada por la misma Takada; la percusionista utilizó el gong, el armonio, la marimba, el tam tam y otros elementos para dar forma a su fantasía.

El primer álbum editado por Takada en solitario recuerda a la tradición del gamelán en Indonesia o la música y cantos polifónicos de los pueblos pigmeos de África central. La imperceptible tensión sobre el fondo contemplativo podría combinar con algunas de las escenas de Operación Dragón sonorizadas por Lalo Schifrin unos años antes.

Enmarcado en la tipología Ambient desde que comenzó a resonar como uno de los santos griales de la música experimental japonesa, “Through The Looking Glass” es un exponente artístico singular que se degrada cuando se intenta catalogar.

El álbum habla de la universalidad de las tradiciones musicales y la libre formulación a partir de ellas, de un lenguaje propio creado con imaginación y recursos limitados. Habla del poder del sonido: a veces vibrante, a veces etéreo en una aventura espiritual capaz de llevarnos a un mundo que no existe.