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Unsound 2015: «What you’ve built here in Krakow is important»

"A diferencia de la masificación que tristemente impera en el mundo de los festivales, la mayor virtud del Unsound es la de hacer sentir especial al espectador en prácticamente todas las actuaciones programadas, cuidando hasta el más mínimo detalle en todas las ocasiones y consiguiendo que todos los espacios suenen impecables e implacables pese a no tratarse de salas de concierto al uso."

28.10.15
Pau Cristòful

 

Foto: RP Boo (autora: Camille Blake)

Introducción

A medianos de este octubre tuve la oportunidad de asistir por primera vez al Unsound, festival de referencia en el mundo de la música electrónica vanguardista y experimental que se celebra anualmente en varias localizaciones de Cracovia, población polaca de 760.000 habitantes, calles anchas, edificios bajos de carácter industrial, un conveniente cielo gris y precios irrisoriamente bajos (la cerveza en el Hotel Forum costaba menos de dos euros y uno podía cenar en un sushi clandestino de primera clase por unos cinco euros, para que os hagáis una idea).

Pese a saber previamente que es considerado por muchos como uno de los mejores festivales de Europa, tras más de una semana uno aún no ha asimilado todo lo allí vivido, redescubriendo artistas y anécdotas cada vez que repasa de nuevo el programa.

A diferencia de la masificación que tristemente impera en el mundo de los festivales, la mayor virtud del Unsound es la de hacer sentir especial al espectador en prácticamente todas las actuaciones programadas, cuidando hasta el más mínimo detalle en todas las ocasiones y consiguiendo que todos los espacios suenen impecables e implacables pese a no tratarse de salas de concierto al uso. Espacios que en parte cambian edición tras edición, consiguiendo cubrir de expectativa y excitación cada nueva visita al festival.

Estamos hablando de localizaciones como sinagogas ubicadas en medio del barrio judío, de fábricas de tabaco en desuso, de museos de arte japonés, de un edificio en el extrarrádio que superaba cualquier idea de warehouse y sobretodo de las minas de sal de Wieliczka, que situadas más de un centenar de metros bajo tierra son uno de los mayores atractivos turísticos de la zona.

Publicamos la crónica del festival Unsound

Foto: Minas de sal de Wieliczka (autora: Anna Spysz)

Otro claro indicativo del detallismo del Unsound es que encargaran la iluminación de gran parte de las actuaciones a MFO (aka Marcel Weber), destacado artista visual que dentro de pocos días actuará en el MiRA acompañando a Ben Frost. MFO dotó de una iluminación personalizada a los diferentes artistas, variando de la luz a las sombras en función de si se trataba de un nombre anunciado con anterioridad o bien una de las actuaciones «sorpresa» del esta edición.

A esto se le tiene que sumar que, pese a que el aforo de las noches celebradas en el Hotel Forum deba de ser de unas 2000 personas aproximadamente, en el resto de actuaciones la capacidad apenas llega a los pocos centenares, consiguiendo tejer una relación familiar y próxima entre un público la mayoría del cual ya se conoce de los años previos. Un público que por cierto era sorprendentemente joven y con una alta presencia femenina en comparación con la convención de freaks del noise que uno esperaba a priori. Algunos de los jóvenes locales formaban parte de la red de voluntarios que hace posible que un festival como el Unsound sea viable con la eficiencia que le caracteriza y por un precio tan bajo (el abono para toda la semana era mas bajo que la entrada de un solo día de nuestros principales festivales).

El mayor ejemplo que se me ocurre para retratar este ambiente familiar es el karaoke que la organización improvisó el martes por la noche y en el que por lo que parece Leyland Kirby terminó cantando el «We Are The World» y Rabih Beaini (aka Morphosis) entonó el «Ice Ice Baby» junto con Powell, con Lorenzo Senni al lado intentando hacer breakdance.

Teniendo en cuenta que los asistentes se han desplazado hasta la relativamente remota ciudad de Cracovia para asistir a un festival tan especializado como es el Unsound, es normal que el nivel de conocimiento musical del público sea altísimo, con el gozo que comporta para el melómano el poder compartir anécdotas y descubrimientos con desconocidos que al segundo día pasan a ser amigos.

Publicamos la crónica del festival Unsound

Foto: Plaza del Mercado de Cracovia

La «sorpresa» como concepto

Otro de los distintivos del Unsound es que se trata de un festival conceptual cuyo motivo cambia cada año, añadiendo interés especial y adicional a cada una de las ediciones.

En años anteriores el concepto fue el del «Horror», «The Dream», «The End» o aquel memorable «Interferences» en el que se prohibió el uso de móviles y cámaras durante el festival, norma no escrita que este año aún perduraba parcialmente, aunque a un nivel muy inferior.

Así pues, el concepto de esta edición fue el de la «Sorpresa» y, consecuentemente, la organización se reservó aproximadamente el 30% del cartel sin anunciar (guardándose en la manga reclamos como Richie Hawtin, King Midas Sound & Fennesz, Xosar, Prurient o Lawrence English).

Más allá de la expectación que esto pueda generar, el hecho de que en algunas ocasiones el oyente desconociera el nombre del artista que estaba viendo generaba una interesante desaparición de prejuicios. Por otra parte, nos brindó la oportunidad de descubrir artistas que de otro modo quizás alguien hubiera sacrificado para alguna de las necesarias pausas que se necesitaban para asimilar el aluvión sónico al que estuvimos sometidos. Es una pena que, a priori, el año que viene cambie este aspecto a favor de un nuevo concepto, ya que si por mí fuera preferiría contar siempre con una parte del cartel por desvelar (de hecho estoy casi seguro de que prácticamente todos aquellos quienes han asistido previamente al Unsound repetirían ciegamente incluso aunque no se hubiera confirmado ni un solo artista del cartel).

El concepto de «sorpresa» fue complementado por detalles como las galletas de la fortuna que se regalaban en la oficina del festival y sobretodo por todo lo que comportó la supuesta actuación de Burial en las minas de sal de Wieliczka, que transformó la sorpresa primero en euforia y posteriormente en una incógnita eterna.

Crónica del festival Unsound

Previamente al festival, la organización insinuó algunos nombres mediante una serie de fotos «oscurecidas» por el artista Piotr Jakubowicz. Esta es la que correspondía a Surgeon & Lady Starlight, cuya participación se desveló unas semanas antes del Unsound.

Polonia y sus artistas

Otra cosa de la que puede presumir el Unsound frente a otros festivales es de contar con un alto porcentaje de artistas nacionales y, sobretodo, de que algunos de estos artistas acaben igualando o superando el nivel de los referentes internacionales.

Para entender el inusual alto nivel de los artistas poloneses me sirve algo que me contó un conocido durante una estancia en Letonia unos años atrás. Viendo mi estupefacción al ver el nivel de sus músicos locales, me preguntó en qué ocupaba la gente de Barcelona su tiempo durante los fines de semana; ante mi respuesta repleta de ofertas de ocio, me contó que como ellos no tenían nada parecido «no les quedaba más opción» que la de encerrarse en locales y pasarse los días tocando.

El concierto inaugural del Unsound estuvo presidido por cuatro pianos enfrentados en el escenario del NCK y basado en dos piezas del afroamericano Julius Eastman y otras dos del polaco Tomasz Sikorski. Los intérpretes fueron el dúo Lutolawski, Joanna Duda y Mischa Kozlowski. La obra fue Unchained, una de las referencias más especiales del sello varsoviano Bôłt Records: minimalismo esquizofrénico ejecutado con precisión espectacular.

El miércoles en la sinagoga, justo antes de Matana Roberts, actuó por sorpresa el trompetista experimental Kamil Szuszkiewicz junto con el percusionista Hubert Zemler. Su concierto, relajante a la vez que intenso, estuvo basado en el casete «Istina» (Wounded Knife, 2015) y desarrollado inicialmente en forma de un crescendo místico y expansivo de un drone lineal creado mediante la trompeta y una percusión acelerada. En alguno de los otros temas, Zemler abordó también el metalófono mientras Szuszkiewicz modulaba el sonido resultante con sus pedales de expresión.

El protagonista del último de los conciertos matinales sorpresa fue Raphael Rogiński, guitarrista que presentó sus reinterpretaciones de la música de John Coltrane. Temas como «Blue Train», «Equinox» y «Naima» quedaron deconstruídos en forma de música de raíz americana con ecos a blues y country. Fue más experimental en la técnica interpretativa que no en el sonido conseguido, que solo añadía distorsión al crunch inicial para embriagarnos de intensidad durante una actuación bella e hipnótica que parte del público disfrutó convenientemente tumbado en el suelo de madera del escenario del Manggha (el museo de arte japonés).

Crónica del festival Unsound

Foto: RSS B0ys (autora: Anna Spysz)

Muy diferente fue el set que RSS Boys ofrecieron por sorpresa antes del concierto de HEALTH. Este dúo de productores está familiarizado con el Unsound y este año sacudió la audiencia con un live breve pero intenso en el que mezcló el techno bruto y distorsionado a lo Container con puntuales sonoridades tribales ejecutadas en directo sobre pads. Empezaron y acabaron por todo lo alto, sin ofrecer tregua alguna.

Sin embargo, el más desfasado de los artistas polacos que pudimos presenciar fue DJ Tiger, quien nos pilló con la ebriedad suficiente para disfrutar sin prejuicios de un set de gabba y hardcore que se recuerda como lo más pasado de vueltas del fin de semana, con la gente de la sala pequeña del Hotel Forum botando y bailando pogo como locos.

El resto del cartel

Uno de los conciertos más alabados por aquellos afortunados que lo pudieron ver fue la actuación sorpresa que Lawrence English realizó el lunes por la noche. El artista australiano también recomendó a los asistentes tumbarse en el suelo del Manngha antes de inducir al trance mediante una sucesión de grabaciones de campo, drones y texturas complejas que sonó a un volumen atronador.

Pese a que después de ver a Matana Roberts en el Villamanuela dijimos de ella que «sentó un memorable ejemplo de cómo se tienen que ejecutar propuestas de este tipo«, la impresión que nos dejó en el Unsound fue completamente distinta. A priori el precioso espacio de la sinagoga tenía que jugar a su favor, pero finalmente comprobamos como la cercanía que propiciaba la sala Siroco le fue más positiva. Desde las últimas filas de sillas de la sinagoga fue imposible adentrarnos en sus drones y spoken words, que terminaron por aburrir a muchos.

Yves de Mey sorprendió a todos presentando un conseguido live en el que se alejó de su particular visión de la electrónica experimental para elaborar una efectiva deconstrucción bass: su concierto giró entorno de un beat downtempo que modulaba, subdividía, expandía y contraía a medida que avanzaba la actuación, como si se tratara de una gran bola negra y elástica plasmada en alta definición. Como un cruce entre Raime y la bass music experimental.

Crónica del festival Unsound

Foto: Prurient (autora: Camille Blake)

Tras él, Dominick Fernow presentó el laureado último álbum de Prurient, proyecto de referencia entre los círculos más extremos de la experimentación y el noise. Sin embargo, del mismo modo que nunca he acabado de conectar ni con la música de Prurient ni con su otro alias Vatican Shadow, la actuación me terminó por recordar aquello de «mucho ruido pero pocas nueces»: acobles a un volumen dañino, descargas de ruido y gritos a lo screamo sin aparente sentido alguno. Eso sí, el suelo vibraba de tal manera que al andar uno tenía que vigilar de no caerse de bruces.

Para aquellos que quisieran alargar la noche del miércoles se había programado un «expansive set» del DJ de Detroit Fit Sieguel en una especie de bar-catacumba del centro de la ciudad. Empezó a las 00.30h y me quedé hasta las 03h, pero por lo que parece se alargó casi hasta las 9 de la mañana, evidenciando que uno de los motivos por los que un festival como el Unsound es impensable en nuestras tierras es por las diferencias legislativas entre ambos países.

Durante las tres horas de set que vimos, Fit Sieguel alternó con más o menos gracia techno de carácter tribal, acid y EBM, incluyendo el tema «Golpe de Amistad» de la banda granadina Diseño Corbusier. Sin embargo, la progresión no acabó de ser coherente y se mataba el groove cada tres o cuatro cortes, de modo que pese a tratarse de sonidos que a priori me atraigan mucho no recuerdo la sesión como algo destacable.

Empezamos la primera noche del Hotel Forum (la del jueves) con el set b2b que realizaron Lexxi y EndgamE en la sala 2. A pesar de que normalmente no esté familiarizado con géneros como el grime y el trap, la verdad es que con el increíble impacto del sonido del espacio quedé magnetizado y gocé mucho la sesión, incluso cuando se flirteó con el reggaeton.

Sin embargo, pese a su volumen y calidad, la sonoridad de la segunda sala no se podía comparar con la de la principal, en la que a menudo tuve que alejarme de los altavoces pese a llevar en todo momento mis tapones auditivos. Allí Amnesia Scanner realizaron una interesante y efectiva deconstrucción de trance, jungle y hardcore y Holly Herndon enfocó hacia la pista de baile las interesantes ideas de sus trabajos, fuera convirtiéndolas en hits UK-Garage, jugando con unos subgraves que hacían retumbar las paredes o acercándose al grime o el acid. Holly Herndon contó con un productor y un cantante transexual, cuya voz deconstruyó de forma tribal y malrollera, recordando a veces el remix que Rebolledo realizó del «Caminho de Dreifus» de Red Axes.

Su actuación estuvo acompañada por unas proyecciones que puntualmente lanzaban mensajes positivos como «No afraid to show compassion», «Big family» y «What you’ve built here in Krakow is important».

Crónica del festival Unsound

Foto: Holly Herndon (autora: Camille Blake)

Tras verles repetidamente durante el festival, la actuación sorpresa de Powell y Lorenzo Senni era ya un secreto a voces: juntos presentaron en primicia mundial Hot Shotz, proyecto conjunto comisionado por el festival. Sin embargo, aquello terminó pareciendo un live convencional de Powell complementado por unos puntuales apuntes de trance desquiciado por parte de Lorenzo Senni. El hecho de contar con primicias mundiales siempre incluye un riesgo y en este caso el resultado evidenció que le faltaba preparación, hecho confirmado por el mismo Lorenzo Senni cuando nos contó que seguramente no volverían a realizar este directo conjunto.

No sabemos si fue la presencia de Lady Starlight o bien si el impacto del volumen ya nos había dejado aturdidos, pero la verdad es que el set de Surgeon junto con la telonera de Lady Gaga nos sonó algo acomodado en comparación con lo que nos tiene acostumbrados el cirujano: su techno quedó marcado por claps trap y cadencias bass y, hacia el final del set, por unos bombos que se sobreponían a otros previamente existentes.

Tras ellos, DJ Nobu cerró la noche con un set de techno lineal.

Una fábrica de cigarros abandonada fue el recinto elegido para la instalación Ephemera del músico Tim Hecker, el artista visual MFO y el perfumista Geza Schoen. Una niebla densa manaba del umbral de la puerta del tercer piso. Al cruzarlo, uno apenas podía visualizar sus propios pies. Todo circunvalado por hileras horizontales de leds que iban del celeste al magenta en mitad del murmullo de los presentes que vagaban perdidos entre el humo blanco. Fundido a negro, empieza el viaje sonoro. Que Tim Hecker es un maestro en esto del drone es algo que todos sabíamos, pero nunca nos habían generado un escenario tan propicio para disfrutarlo. Algunos se paraban frente a los bafles, otros no paramos de caminar entre toda aquella ceguera de colorines. Alguien me agarra del brazo: “esto es el cielo ¿verdad?”, “si existe, seguro que se parece mucho a esto”, le contesto.

Crónica del festival Unsound

Foto: Current 93 (autora: Anna Spysz)

Todo el mundo coincide a la hora de situar lo del Ephemera y la actuación de Lawrence English entre lo mejor del Unsound. Sin embargo, las opiniones difieren mucho por lo que se refiere al concierto de Current 93. He leído algún medio que lo tachaba de decepcionante, pero sin embargo para mí no fue solo lo mejor del festival sino una de las actuaciones que recuerdo con más cariño de entre las que he visto en mi vida.

Inicialmente el concierto se tenía que realizar en una iglesia, pero una acusación de satanismo realizada por un troll de Internet obligó a trasladarlo a una especie de pequeño pabellón en el que ya estaban programadas otras actuaciones del festival. Esto no afectó lo más mínimo al sonido del concierto, impecable.

David Tibet subió al escenario visiblemente tocado, botella de vino en mano y pintas de trovador. Le acompañaba una amplia formación reunida exclusivamente para la ocasión entre la que se encontraba James Blackshaw tocando en bajo, Jack Barnett de los These New Puritans al teclado y un miembro de Nurse With Wound a los efectos. Sin embargo, fueron el piano de media cola y el bajo los encargados de llevar el pulso de las canciones, que sobre el escenario abandonaron el carácter pastoral de los discos para convertirse en una versión aparentemente dispersa pero finalmente igual de magnética de las baladas de Nick Cave. A medida que el concierto avanzaba nos íbamos dando cuenta de que aquello era algo especial y, cuando finalmente empezaron a caer lágrimas por las mejillas de David Tibet, un sentimiento de comunión recorrió entre aquellas 300 personas (aprox) reunidas en aquél pabellón remoto de Cracovia.

Más tarde y el en el mismo espacio, HEALTH ofrecieron el concierto «pop» del festival, con la muchachada pegando saltos y los puretas rajando en las filas traseras. Teóricamente tenían preparada una actuación especialmente ruidosa y es cierto que tocaron varios temas de sus inicios, pero no puedo comparar el concierto con otros de la presente gira porque era la primera vez que les veía en años. Disfruté de su actuación, aunque ciertamente los temas de su último álbum desprenden un tufo que se aleja mucho de la excitación eléctrica que despertaban en sus inicios.

Ya en el Hotel Forum, tras el despiporre gabba de DJ Tiger disfrutamos de los lives de Low Jack y Prostitutes, quienes ofrecieron su visión punk del techno distorsionado de textura analógica, incluyendo apuntes bass y ritmos rotos. Ambos totalmente efectivos y convincentes en lo suyo. Ojalá podamos disfrutarlos algún día en un espacio como el Moog. Después de ellos, Optimo ofrecieron un extenso set en el incluyeron sonoridades hardcore y drum ‘n bass, evidenciando una vez más el eclecticismo infalible del dúo de Glasgow.

Sin embargo, para el público el ganador de la noche fue RP Boo, quien con una trepidante descarga de footwork y trap convirtió la sala 2 en una olla a presión.

Crónica del festival Unsound

Foto: Camille Blake

El sábado, el espacio del del Museo Ingeniero (el pabellón del que os hemos estado hablando) estuvo protagonizado por Alessandro Cortini. El integrante de Nine Inch Nails proyectó con una expansión sobrecogedora las progresiones modulares lineales de su serie «Conta».

Una de las actuaciones sorpresa más comentadas fue la de los suecos SHXCXCHCXSH. Apoyados por las visuales de Pedro Maia, este dúo enmascarado confeccionó un live en el que se mezclaron ambientes texturizados y beats cuidados al milímetro: techno armónico camuflado por altas dosis de ruido, una ejecución que rozó la perfección.

Galcher Lustwerk y Romans (aka Gunnar Haslam & Tin Man) ofrecieron sets más que correctos dentro de su línea, pero que sin embargo dejaron la sensación de no terminar de conectar con el público, algo que sin duda sí que realizó DJ Bone, encargado de cerrar el Hotel Forum con una sesión contundente y técnicamente implacable repleta de hits de referentes como Derrick May y Floorplan (aka Robert Hood). Mientras los curiosos se acumulaban en la sala 2 con motivo de la actuación sorpresa de Richie Hawtin, en el espacio principal pudimos disfrutar de una clase magistral del DJ de Detroit.

Por si no fuera poco, tras las actividades de tarde del domingo el festival se despidió con una última fiesta ubicada en un espacio del extrarrádio con pinta a warehouse y con una instalación de luces brutal. Abrió la noche un invitado sorpresa que resultaron ser Ptaki, máximos exponentes de la serie de edits de disco polaco The Very Polish Cut Outs.

Tras ellos, The Black Madonna ofreció un set festivo en el que saltó repetidamente del disco al house de forma efectiva pero sin narrativa. Algo que no nos impidió disfrutar de su set con una sonrisa de oreja a oreja, salvo en aquél momento en el que soltó un tema house basado en los ruiditos del Super Mario (me recordó esa carpa infernal de Monegros, con los consecuentes sudores fríos).

Tras ella, otro invitado sorpresa. Resultó ser DJ Niggha Fox, cuyo techno con marcadas sonoridades tribales nos convenció definitivamente para ir al hotel a descansar.

Crónica del festival Unsound

Foto: Anna Spysz

Lo de Burial (y King Midas Sound + Fennesz)

Durante el transcurso del festival pensaba que sería una pena que la hipotética actuación de Burial eclipsara el resto del Unsound, ya que más allá de la anécdota fue parte de lo más prescindible de la cita. Es por esto que he optado por reservar esta parte para el final de la crónica.

Más allá de por el set/live en sí, lo que nos queda sobretodo es la experiencia vivida y la reafirmación de que la organización del Unsound fue capaz de aplicar el concepto «sorpresa» a niveles insospechados.

Las actuaciones del jueves por la tarde se realizaron en las minas de Wieliczka. Para llegar a las mismas, la mayoría de los 800 asistentes optó por tomar el tren, durante el trayecto del cual no faltaron las especulaciones sobre lo que nos esperaba allí.

Una vez llegó el tren, un voluntario del Unsound nos guió hasta una especie de masía que albergaba el acceso a las minas. Imaginad unos centenares de personas mayoritariamente vestidas de negro andando a través de las calles desiertas de un pueblecito de Polonia. El Unsound está repleto de estampas así.

La única vía para bajar a las minas subterráneas (a más de un centenar de metros bajo tierra) fue hacerlo tal como lo hacían los mineros en su tiempo, mediante pequeños ascensores con capacidad justa para unas ocho personas.

Una vez abajo, tras atravesar largos pasillos y escaleras se llegaba a la sala principal, que parecía el interior de un palacio de una sociedad secreta.

Crónica del festival Unsound

Foto: Anna Spysz

Allí DJ Richard ofreció una sesión ambiental que evolucionó de un inicial carácter amable a un final más incómodo.

Tras él, un humo denso cubrió el escenario mientras sonaban glitches y voces tratadas con cambios de pitch. Las vocales en cuestión me recordaron las de las producciones de Burial y, ciertamente, los ritmos trip hop también parecían las del enigmático productor. Pensé escribir a mis amigos de Barcelona para comentárselo pero, cuando miré el móvil, ellos ya sabían más que yo (gracias al tweet del periodista Louis Pattison).

El murmullo corrió entre el público mientras la breve actuación sigue con insinuaciones de nuevos temas fundidos en ambient y zumbidos de abejas. Nada destacable.

Tras todas las actuaciones sorpresa, la organización del Unsound reveló los artistas protagonistas de las mismas. Sin embargo, el slot correspondiente a ese set sigue y seguirá sin desvelar. Hyperdub, sello de Burial, desmintió cualquier posibilidad de que se tratara de él, por lo que todo apuntaba a que en realidad se trató de Kode9, quien puntualmente ha realizado sets pinchando temas de Burial. Sin embargo, Kode9 negó al periodista de Pitchfork Philip Sherburne la posibilidad de que hubiera sido él, por lo que es obvio que o él o el sello estaban mintiendo (con la opción extra de que Burial sea definitivamente Kode9, hecho que hubiera significado una mentira de ambas partes).

La verdad es que tras comentarlo y discutirlo eternamente con todo el mundo he llegado a la conclusión de que el hecho de que fuera o no Burial no mejoraría el nivel de la actuación y que, por otra parte, tampoco variaría la inolvidable experiencia vivida.

Crónica del festival Unsound

Foto: Anna Spysz

Es una pena que la excitación causada por «lo de Burial» impidiera a muchos centrarnos otra vez para disfrutar del otro invitado sorpresa de la noche, sobretodo teniendo en cuenta que su actuación fue superior en todos los sentidos.

King Midas Sound presentaron su reciente colaboración con Fennesz, «Edition 1» (Ninja Tune, 2015): la mina subterránea fue un lugar idóneo para sus atmósferas asfixiantes y sus temas que variaban del ambient denso al dub y el trip hop. Un concierto de menos a más ejecutado a un volumen que podía hacer temer por la integridad de las minas y, por tanto, por la de todos nosotros. Sin ir más lejos, compartí el viaje del aeropuerto al hotel con Fennesz y este me advirtió de que no me olvidara de mis tapones y me explicó que en los conciertos tienen que atar sus instrumentos y ordenadores a las mesas con cinta aislante para que no se muevan debido a las vibraciones.

Esperamos poderles ver en otra ocasión (¿Sónar?) para poder disfrutarles en las condiciones que se merecen.

Outro

La totalidad del Unsound es inabarcable y más aún cuando parte del cartel es una sorpresa, pero aunque no los pueda reseñar creo que el lector tiene que saber que el festival también contó con varias sesiones de yoga dirigidas por el músico de new age Laraaji y con una tarde en la que el batería Greg Fox improvisó junto con un seguido de músicos que hasta la hora del concierto eran también para él una incógnita.

También se realizaron una serie de conferencias diurnas y Tim Hecker y el trompetista Rob Mazurek sorprendieron a los habitantes de Cracovia ofreciendo ambientaciones y fraseos de jazz desde lo alto del campanar de la Plaza del Mercado.

Son solo unos ejemplos más que prueban el increíble detallismo que caracteriza el Unsound, festival que consigue que el adjetivo de «música avanzada» cobre sentido y que logra transmitirle constantemente al espectador la sensación de que esta formando parte del algo realmente especial, verdaderamente único.

Aportaciones puntuales por parte de Juan Peralta (Diskoan)