#Crónicas

La forma de las cosas que vendrán: Rosalía en Primavera Sound 2019

El festival barcelonés nunca deja de impresionar. Esta vez sustituimos la tradicional review extensa por una crónica de un solo show, aquel que pensamos que mejor definió la esencia de esta edición: el concierto de Rosalía.

03.07.19
Antoni Ripoll
Fotografías cedidas por la organización del festival. 

Introducción: la validez del formato crónica

Este año TIUmag no publicará crónica del festival Primavera Sound. En resumen, pensamos que la función principal de este formato queda desdibujada cuando se aplica a eventos de gran tamaño.

Si la función de la crónica es informar a partir de la reconstrucción de los hechos, esa información que transmitimos ya ha sido entregada mucho antes, con formatos más atractivos, de forma más descentralizada y por emisores igual de creíbles.

En la era de la inmediatez, las stories y el live streaming desde el móvil son capaces de proyectar cientos de puntos de vista en tu feed en tan solo unos minutos, sin necesidad de una narración por escrito que articule los inputs. Esta fórmula parece ser la que mejor satisface la cobertura de un evento con 16 escenarios simultáneos y cerca de 250 actuaciones. Cualquier intento de review extensa al margen de esta dinámica va a llegar tarde y mal.

Pero hay más. La tendencia al consumo superficial de contenidos hace que el formato crónica sea cada vez menos atractivo, por muchos vídeos o fotos en parallax que se quieran insertar. No es que la profundidad vaya a desaparecer. Es que quizás ya no se encuentra donde antes.

Es cierto que la crónica es un formato ideal para evidenciar la línea editorial de un medio. Ahí están nuestras crónicas de las ediciones de 2014, 2015, 2016, 2017 y 2018 como testimonio de la evolución de un evento cuya relevancia e influencia están ya fuera de toda duda.

Podríamos intentar justificar el formato pero el problema de fondo no va a desaparecer: en un mundo hiperconectado y en continua retransmisión, el lector tiene cada vez menos alicientes para consumir una crónica de un acontecimiento que sucedió hace unas semanas y que ya ha sido vivido, procesado y parcialmente olvidado. Creer lo contrario sería no entender lo que está pasando.

En TIUmag ya informamos sobre el Primavera Sound 2019. Lo hicimos en directo, vía Instagram Stories, y lo seguiremos haciendo —de una forma cada vez más atractiva para el usuario— en un futuro. Sin embargo, esta vez también hemos querido dejar constancia del evento con una pieza en nuestro website.

Para esta ocasión hemos seleccionado solamente uno de los más de doscientos cincuenta conciertos del festival y lo hemos diseccionado en una review extensa. El show no podía ser otro que el directo de Rosalía que tuvo lugar el sábado 1 de junio en el escenario Pull&Bear.

Por supuesto que Primavera Sound es mucho más que un concierto (y así lo documentamos en nuestra cobertura en directo). De hecho no ha habido una edición tan diversa, rica y paritaria como esta. Pero si hay un show vencedor en relevancia, asistencia y ejecución, pensamos que es el de Rosalía. Lo vemos con detalle a continuación.


Rosalía en Primavera Sound 2019, la crónica

¿Recuerdas cuando Rosalía era una joven cantaora de Barcelona que había colaborado un par de veces con C. Tangana? ¿Recuerdas cuando era un secreto a voces y un fenómeno estrictamente local? Parece que han pasado varios lustros pero en realidad tan solo hace un año que la ahora estrella global presentó por primera vez en directo “El Mal Querer”.

El alcance global de Rosalía es indiscutible hoy. Su incuestionable talento y un contexto global muy específico (creativo, social, cultural) han provocado que sea la mayor embajadora de la música latina facturada en España. Esta situación es tan evidente que ya ni es necesario hacer inventario de su logros.

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Los que asistimos al estreno de «El Mal Querer» en Sónar 2018 (la primera acción en su lanzamiento como estrella a nivel global) hemos visto cómo Rosalía ha ido puliendo detalles y adaptando su propuesta a aforos cada vez mayores. Atrás quedan los escenarios sobrios y con capacidad para menos de dos mil personas: esta vez la pista de césped artificial en el Parc del Fòrum congregó a unos veinte mil seguidores coincidiendo con la puesta de sol. Era el prime time del sábado, el clímax del festival.

El escenario Pull&Bear, en apariencia sobredimensionado, se convirtió en un aliado de Rosalía gracias a las estructuras, los desniveles y un sutil atrezzo. El principal elemento visual era un colosal display de leds que servía tanto como decorado como de pantalla para retransmitir y amplificar.

Con la excepción de algún tramo, «El Mal Querer» es un show que funciona por su condición dinámica y teatral. Rosalía nunca está sola. Su grupo de bailarinas (el mismo team que la acompaña desde el principio) se mueve con ella en todo momento, consiguiendo llenar un espacio hercúleo como es el escenario Pull&Bear. Es de agradecer que las bailarinas tengan un papel casi central en la obra, funcionando en ocasiones como un apéndice de la artista. La dirección de la coreografía sigue siendo obra de Charm La’Donna. El outfit esta vez corrió a cargo de la firma española Dominnico.

El setlist del concierto fue similar a los que hemos visto en otras paradas de El Mal Querer Tour. Rosalía se centró en la parte más movida del disco, además de incluir un buen puñado de inéditos y sus canciones con James Blake y J Balvin.

  1. Introducción
  2. Pienso en tu mirá
  3. Como Alí (inédito)
  4. Barefoot in the Park (con James Blake)
  5. De madrugá (inédito)
  6. Catalina
  7. Que no salga la luna
  8. Maldición
  9. Te estoy amando locamente (inédito, original de Las Grecas)
  10. A ningún hombre
  11. De aquí no sales
  12. Santería (inédito)
  13. Di mi nombre
  14. Bagdad
  15. Brillo (sin J Balvin)
  16. Lo presiento (inédito)
  17. Con altura (sin J Balvin, con El Guincho)
  18. Aute Cuture
  19. Malamente

Tan solo empezar los primeros acordes electrónicos de la introducción uno se da cuenta de que está delante de un espectáculo mayor. Las dimensiones, el silencio, la solemnidad del conjunto; quien haya estado en un concierto de una estrella pop consolidada reconocerá la sensación que se percibe cuando todas las piezas encajan con la precisión de un reloj: producción, timing, sonido y esos espacios controlados de improvisación que Rosalía aprovechó para potenciar uno de sus atributos más valiosos, la cercanía. Y es que tal y como apunta Xavi Sancho en su reciente crónica para El País, cuando Rosalía se expresa, lo hace de verdad.

En tiempos de cosmética y de estereotipos emocionales, su expresión (proyectada en la monstruosa pantalla justo detrás suyo) es sincera y su tono de voz es relajado. En ningún momento parece ser consciente de que se halla delante de veinte mil personas. No ha debido ser fácil llegar hasta aquí.

Abrió el show con “Pienso en tu mirá” y, una vez obtenida toda la atención, Rosalía ofreció gran parte de su repertorio post-Los Ángeles con un sentido del espectáculo y una capacidad para generar expectación fuera de toda duda. Sutiles cambios de vestuario, interludios, inéditos, improvisación, diálogo con el público (principalmente en catalán) y una empatía que ni el insuficiente volumen del escenario Pull&Bear consiguió contener.

La primera sorpresa de la noche no tardó en llegar. James Blake apareció para interpretar “Barefoot In The Park” e inmediatamente se llevó el que posiblemente sea uno de los aplausos más sonoros de su carrera. Casualmente, a pocos metros del escenario lucía una escultura efímera creada por Mau Morgó, codirector del videoclip de la canción.

No deja de sorprender la diversidad del target de la artista. Justo delante de mi, y acompañadas por sus padres, dos niñas de siete u ocho años caracterizadas de Rosalía daban palmas con el reverso de las manos, enseñando con orgullo las que probablemente eran sus primeras uñas de gel. A mi lado, una pareja de mediana edad muy alejada del perfil festival head imperante comentaban aspectos técnicos del flamenco mientras sonaba “De aquí no sales”.

La pista del escenario Pull&Bear resolvía muchas dudas sobre el veloz ascenso de Rosalía a la cima mundial del pop. Su proyecto ha sido diseñado a lo grande, sin pensar en géneros ni en modas, usando el mainstream y su reach para llevar la catarsis al gran público, y —este es su mayor logro— colando en los top charts su compromiso con la tradición y la vanguardia.

El concierto también tuvo momentos de conexión con su pasado (esa “Catalina” cantada a capella) y de gratitud por su equipo, presentando a los otros protagonistas del espectáculo —las bailarinas, el coro gitano, El Guincho— como si de una formación tradicional de música latina se tratara. Al fin y al cabo son la punta del iceberg de un gran equipo que hace posible una propuesta de tal calibre.

El broche del concierto vino con el combo de “Aute Cuture” y “Malamente”. El Guincho compuso la base de “Aute Cuture” hace casi tres años, durante el periodo de gestación de “El Mal Querer”. Y no es extraño que el track no pasara el filtro entonces, pues se trata de un artefacto pop luminoso, alejado del halo conceptual del disco. De hecho parece diseñado para sacudir estadios, como pudimos comprobar.

Cuando Rosalía canta “me iré joven pa’ la sepultura”, todos sabemos que no será así. Aunque el espectáculo que presentó en Primavera Sound parece tener ya poco margen de mejora, tenemos la certeza de que esto no ha hecho más que empezar. No olvidemos que este es su primer año girando. Es excitante imaginar en qué nos encontraremos dentro de tres o cuatro temporadas.

Sea lo que sea, el concierto de Rosalía en su ciudad natal fue una celebración del presente y una sneak peek de lo que está por venir. Igual que Primavera Sound, una experiencia conectada con el ahora en muchos planos más allá del musical.