Texto de Aleix Mateu y Frankie Pizá. 

Fotos de Alba Rupérez. 

Más que un intenso festival de fin de semana donde la resaca de las actuaciones de noche se solapa con la programación diurna, el MUTEK [ES] de este año ha sido un estado mental de varias semanas que ha culminado con las actuaciones nocturnas del sábado en la Sala Apolo.

La dilatada propuesta del festival empezó a principios de febrero en el Mazda Space con dos fechas, y tres que se han programado este marzo. En estos eventos han convergido instalaciones audiovisuales, charlas y sesiones de DJs, estas últimas camufladas por el carácter distendido de un sábado por la tarde cualquiera.

Si bien la estrategia de usar el Mazda Space a lo largo de dos meses ha conseguido convertir la propuesta del MUTEK [ES] en un buen plan de sábado tarde-noche, llenándolo en cada ocasión y dando mucho protagonismo y atención a las actuaciones visuales, también es cierto que las sesiones de los DJs se convirtieron tan solo en acompañamiento e hilo musical, a pesar de la interesante y atrevida programación que hicieron.

Dado que probablemente las características técnicas que ofrecía el Mazda Space no eran las mejores, sobre todo a nivel de sonido, como algún artista ha señalado, sesiones tan recomendables como las de Tutu DJ, Mark Luva o Airaboi se convirtieron en algo totalmente accesorio.

Pese a estos actos en el Mazda Space y Girona que anticiparon el festival en las semanas anteriores, el grueso de este MUTEK [ES] empezó con la serie A/VISIONS, albergada de nuevo por el Institut Français.

Como su nombre avanza, esta es la programación cuyo componente visual más destaca y el jueves pudimos disfrutar de dos espectáculos superlativos cuyo planteamiento era completamente opuesto.

Michaela Pelusio & Glenn Vervliet se valieron únicamente de un hilo de luz cinética y su reacción al sonido para desarrollar SpaceTime Helix, un show tan minimalista como poético, creando diferentes formas tridimensionales y añadiendo color en su tramo final.

En el extremo contrario, con Recession 1024 Architecture completaron su trilogía crítica con el contexto socioeconómico. El estudio francés nos guió “a través de los restos de nuestra decadente civilización” mediante una pantalla gigante en la que se proyectó un intenso universo cambiante en un espectacular diseño 3D de un maximalismo sofocante, por lo que más de uno acabó mareado.

Esto se acompañó por una especie de poema que estos franceses recitaron para contextualizar las imágenes en el universo crítico que marca su trabajo, algo que aún lo hizo más asfixiante.

El viernes empezó con la charla de Alicia Álvarez Vaquero titulada Arte post-internet,snapchat y videovigilancia: nuevas narrativas en el videoclip, una conferencia en la que la periodista y profesora hizo un repaso de los vídeos musicales que han liderado la mutación del formato a nuevas pantallas, tanto a nivel estético como narrativo.

Poco después de que finalizara, y con un nuevo público ocupando la sala principal del Mazda Space, el colectivo francés Minuit Une exponían su trabajo lumínico a través de una breve charla y un espectáculo de láseres que situaba a los asistentes en el centro de sus rayos lumínicos.

El sábado presentaba sin duda la jornada más emocionante, una tarde con cuatro actuaciones imprescindibles en la Fabrica Estrella Damm: el Ambient de Futura con los “visuales” de Irene Royo, los mantos rugosos del genial debut de Klara Lewis para Editions Mego, el Dub Techno del dúo Driftmachine y, finalmente, el circo de los horrores convertido en net art de Aïsha Devi.

A diferencia del año anterior, todas las actuaciones se programaron en la Sala Maquinas.

Irene Royo pintando un cuadro en directo mientras Futura trazaba sus capas ambientales. Fue la inauguración de la tarde en una excelente actuación que lamentablemente se hizo demasiado breve.

Después de más de media hora de dispersión por el recinto interior de la Fábrica Estrella Damm la actuación de Klara Lewis empezó súbitamente con un ruido que reafirmaba las expectativas que teníamos en la que ha firmado el genial disco “Too“.

La superposición de capas y capas sonoras sobre evocadoras escenas cinematográficas tratadas de forma digital convirtieron su actuación en una experiencia inmersiva que consiguió atrapar a todo aquel predispuesto a dejarse atrapar.

La actuación del dúo Driftmachine, quizá la que esperábamos con menos emoción, fue la que dio a ese público con ganas de bailar los primeros ritmos Techno (y únicos) bailables de la tarde, construyéndolos lentamente a través de los sintetizadores modulares que les acompañaban.

La poderosa puesta en escena de Aïsha Devi certificaba que un line up no monopolizado por los hombres puede ser, más que solvente, brillante y necesario. La directora del sello Danse Noire estremeció con su intenso espectáculo electrónico, combinando visuales psicodélicas con una interpretación enérgica que incluye pistas programadas pero también voces en directo.

Para el cierre del festival todo el mundo esperaba a Actress; Darren J. Cunningham está a punto de lanzar su quinto álbum con este proyecto, casi 3 años después de “Ghettoville”. Sentado y casi como una extensión de su laptop, el británico no gustó a todos por su rigidez, a diferencia del componente orgánico y algo alucinatorio del Techno de Dasha Rush.

Su forma de comprender la música electrónica ha ido alterándose con los años, pero siempre ha mantenido la misma actitud severa e intransigente. Una actuación densa y excéntrica en la que pudimos palpar las texturas que Actress busca en su música, sea cuál sea el medio: Jungle, Breakbeat, Techno o cualquier otra genérica que quiera implementar.

La sensación generalizada fue la de una de las ediciones más coherentes y exitosas de MUTEK [ES] en Barcelona; tras años de desarrollo y dentro de una de las escenas más pobladas de Europa en cuanto a actividades artísticas y culturales se refiere, el festival puede estar orgulloso.