#Crónicas

Mira sigue conectando Barcelona con la vanguardia global

El consolidado festival barcelonés celebró su novena edición a mediados de noviembre, demostrando por qué es una marca cada vez más imprescindible.

27.11.19
Antoni Ripoll

Texto de Pablo Reguilón.
Fotografías cedidas por la organización del festival.

Es fácil caer en la imagen cliché de Barcelona representada por un mar tranquilo, un clima tropical y un lugar de peregrinación para los festival heads, que buscan una diversión de low cost en un formato de viaje preparado.

Lejos de esa imagen esculpida por agencias de viajes y festivales mainstream, hay otra ciudad maravillosa, en la que las dificultades para emprender e innovar no han impedido que una generación de jóvenes creativos den voz a sus proyectos y vuelvan a colocar a Barcelona como capital artística global.

Igual que con el diseño o la arquitectura, la música electrónica juega un papel importantísimo en el tejido cultural de la ciudad, gracias en gran parte a festivales como Mira, que han promovido durante nueve años a una gran cantidad de jóvenes artistas locales, así como apostado por actuaciones que difícilmente se podrían ver en Barcelona, si no fuera por ellos. Un festival de artes digitales que, a pesar de que su tema principal es la música, apuesta con igual importancia por otras formas de expresión artística, como colaboraciones audiovisuales inéditas, instalaciones inmersivas o performances, elementos que hacen del festival una experiencia multi-sensorial única.

El festival Mira se celebra en la antigua fábrica Fabra i Coats, en el corazón del barrio de Sant Andreu. Una antigua fábrica textil, motor de la economía catalana en la era industrial, restaurada y convertida en un espacio creativo, que alberga residencias artísticas y diversos eventos culturales. Una nave con capacidad para unas 2000 personas, dividida en dos escenarios: el principal, destinado para espectáculos AV y cabezas de cartel, y la sala Zero, un espacio para aquellos que vienen a bailar. Además, durante la semana, se llevaron a cabo eventos satelitales en otros lugares de la ciudad, como Sote live, presentando “Sacred Horror In Design” con Tarik Barri, o Colin Self, quienes nos ofrecieron su show AV en vivo “Siblings”, ambos en el Teatre Lliure de Gracia.


Jueves 7 de noviembre

El jueves, los espectáculos en vivo comenzaron con Huma, acompañado por el estudio creativo local Eyesberg en los visuales. El joven artista gallego sorprendió a muchos con un ambient oscuro y abstracto, una experiencia que para algunos fue la mejor del día.

Después de él pudimos ver a Ossia en vivo, quien presentó su reciente trabajo Devil’s Dance para el sello Blackest Ever Black. Un ambient complejo, con toques dron y elementos dub techno percusivos. Ritmos lentos y paisajes sonoros que nos deleitaron, acompañados por las imágenes de Max Kelan.

En ese momento recibimos la noticia de que iba a ocurrir un espectáculo sorpresa en una de las salas de las instalaciones, donde se expuso la instalación de “Dualmismo” del artista y escultor valenciano Carlos Sáez, así que fuimos allí a cotillear. La sala estaba ligeramente iluminada por luces verdes, enfocadas en piezas que colgaban de las vigas del espacio industrial. Algunas formas realizadas en plástico moldeable, que se han convertido en uno de los elementos característicos del artista valenciano.

Al llegar a la habitación, vimos cómo un personaje se movía a través de ella con una máscara armada con un láser rojo. Inmediatamente nos dimos cuenta de que era Alejandra Ghersi, mejor conocida por su nombre artístico Arca, quien caminaba enfocando las figuras de plástico con el láser, generando una miríada de colores. Después del desfile, Arca se paró detrás de un enorme piano Korg y, con un micrófono pasado por efectos de delay y reverberaciones interminables, convirtieron su voz en un elemento sombrío. Acompañado por la tenue luz y los sonidos bleep del lugar, nos hizo sentir como en una película de Guillermo del Toro.

Finalmente llegó uno de los momentos más esperados del día, el show en vivo de Floating Points. El artista inglés presentó su último álbum “Crush”, lanzado a través de su propio sello Pluto. Una espectacular presentación en vivo junto a Hamil Industries en las imágenes, que generó formas de onda espectrales que reaccionaron a los elementos musicales de su set.

Como si de una historia narrada se tratara, empezó a introducir su directo a través de su sintetizador modular, comenzando con un ambient sin ritmo aparente, dejando entrever poco a poco el ritmo de “Bias”. Las figuras en las pantallas se volvían cada vez más claras, moviéndose con mayor entusiasmo, formando finalmente la figura de FloPo en las pantallas. Su live estuvo cargado de energía, mezclando elementos house, techno y ambient con ritmos de 2 step y garage.

Para cerrar la noche, el colectivo valenciano Rally, también dirigido por Carlos Sáez, tocaba en el escenario principal, en el que, acompañados por Arca, hicieron un show en vivo lleno de sonidos industriales y ritmos deconstruidos. Un amalgama de sonidos oscuros y estridentes que deleitó a los más ansiosos por bailar.


Viernes 8 de noviembre

El viernes llegó cargado de espectáculos increíbles. Además de la apertura de la sala Zero, pudimos visitar otras instalaciones, como el Dome, con proyecciones de 360o realizadas por Eyesberg Studio, el festival MIRA Adidas, o la instalación del joven estudio creativo Does Work, creado por Saúl Baeza, formado por pantallas que representaban con avatares el movimiento de los componentes del estudio, que se movía libremente por todo el lugar.

El acto de apertura en el escenario principal fue Marina Herlop, quien apareció con una banda para presentar algunas de sus nuevas canciones, que se incluirán en inminente tercer álbum. Una mezcla equilibrada de música electrónica y clásica que podría encontrar un lugar entre Debussy Aïsha Devi.

Vale la pena mencionar la presencia en el escenario de Tarta Relena, el emergente dúo vocal que ha deslumbrado a la escena musical catalana con su fusión de tradición y presente, tal y como se puede escuchar en su debut “Ora Pro Nobis” para Indian Runners Records. Completando el equipo, iTunes10.2 preparó un programa de IA que generaba vídeos a través de entrenar modelos generativos, creando abstracciones computarizadas de objetos, vistas como fachadas, corales, olas o imágenes que recordaban al cosmos.

Nihiloxica fue una de las mayores sorpresas del festival. La banda inglesa tiene una gran influencia de la música africana, principalmente música de percusión tradicional de Uganda, pero también del punk. Su gusto por mezclar ambos mundos los ha convertido en uno de los estándares del poderoso e innovador sello discográfico Nyege Nyege Tapes. Su energía era brutal, mezclando percusiones africanas con ruido y gritos en un atasco en vivo. Su actitud punk trajo una frescura excepcional a la vida, lo que nos indujo a un trance de baile.

En la misma sala más tarde pudimos ver a B12 en vivo, el dúo formado por Mike Golding Steve Rutter. Un espectáculo electrónico lleno de color, orquestado a través de ritmos electro y breakbeat. El dúo británico disfrutó tanto o más que el público, que bailaba y tarareaba muchas de sus canciones. Y es que, a pesar del paso de los años —16 ya desde el lanzamiento de Electro Soma en Warp Records— la música de sigue sonando tan fresca como el primer día.

Después de su despreocupada música electrónica, viajamos en el tiempo desde el Summer of Love hasta un domingo de madrugada en Berghain junto a otro dúo británico, Giant Swan. Después de casi diez semanas de gira, la pareja de Bristol llegó a Barcelona con una inmensa cantidad de energía, en su penúltima fecha del tour, y tras haber presentado el día anterior su álbum homónimo en KECK.

Los artistas comenzaron con un intenso bombo techno, imponiendo su sonido oscuro y melancólico. En tan solo unos minutos, la luz se había desvanecido y el humo reinaba en el cuarto oscuro. Aunque era el día más cálido del festival, las ventanas se veían más empañadas que nunca por el calor que se generó en la sala Zero durante su show. A través de su set up analógico, realizaron un espectáculo totalmente improvisado, a través de cajas de ritmos, sintetizadores y efectos vocales, ofreciendo el espectáculo más enérgico del festival.

Tras llegar a la sala principal, pudimos ver el show de ClarkChris Clark es uno de esos artistas que no necesita presentación. Con una gran cantidad de material publicado, la mayoría en Warp Records, ha estado a la cabeza de la música electrónica británica durante casi dos décadas. Para la ocasión, presentaba su último trabajo “Kiri Variations”, lanzado en su propio sello Throttle Records, acompañado por la artista visual Evelyn Bencicova, haciendo un espectáculo increíble donde la música dance y los paisajes sintéticos se entremezclaron a la perfección.

Con su set ya en marcha, llegamos a ver a DJ Haram. Escuchando las primeras dos canciones, cualquier podía adivinar que esta DJ viene de Nueva Jersey. Con una gran cantidad de hits de Jersey Club, mezclados con hip hop, trap o UK funky, mostró una mezcla de gusto y técnica brutal, demostrando nuevamente que si alguna vez ves un DJ en MIRA Festival, puedes apostar que será excepcional.

Para terminar el viernes, fuimos a ver otro brillante set de DJ, interpretado por el joven talento alemán Skee Mask (también conocido como SCNTST). Mostró impresionantes habilidades como DJ, combinando techno rápido, breaks y acid actual y de antaño, mientras Jude Marcella ponía los visuales en las pantallas tras él.


Sábado 9 de noviembre

Nuestro sábado comenzó con la actuación de Beatrice Dillon. Aunque su set up parecía simple desde lejos (una groove box o controlador MIDI, un portátil y algún que otro cacharro más), su música se caracterizó por ritmos y sonidos complejos, un estilo que, a pesar de tener sus raíces en el techno o el dub, también tiene grandes influencias de sellos tan eclécticos como Hessle Audio Timedance, en las que ella misma ha firmado referencias y remixes. Con efectos dubby, percusiones agudas y polirritmos, la artista hizo un set muy completo, con un marcado sonido británico.

Después de ella, nos sumergimos en el universo CURL, que es tan fascinante y sorprendente como casi todo lo que pasa por las manos de Mica ‘Micachu’ Levi. La artista británica estuvo acompañada por Coby Sey —productor con referencias en sellos tan diversos como Warp RecordsWhities The Vinyl Factory— y el productor y MC Brother May, ambos miembros principales de este nuevo proyecto. Además, también aparecieron con otro músico, que alternaba entre diferentes instrumentos de viento, y una chica que creaba capas capas de colchón mediante su voz y pedales de efectos. Realmente fue increíble verlos tocar, mostrando la simplicidad con la que se entendían entre ellos.

Pasamos directamente de la deslumbrante música de CURL a la rave que People You May Know estaba empezando en el otro escenario. Ellos son Phran Ylia, dos artistas residentes en Barcelona que están pasando por un momento dulce en sus carreras. Con proyectos personales que funcionan mejor que nunca y múltiples proyectos con otros artistas, el dúo presentó un nuevo directo creado especialmente para la ocasión.

Comenzando alrededor de 140 BPM con electro, tecno y acid, pasaron por todos (o casi todos) los estilos que podríamos asociar a la música rave. Sin apenas dar descanso al público, las canciones se sucedían con transiciones impecables, aumentando la temperatura y el frenesí de su set a velocidades de infarto. Uno de los shows más intensos y sorprendentes de esta edición del festival Mira.

Después de ellos, pudimos disfrutar de DJ Haram de nuevo, esta vez con su recientemente estrenado proyecto 700 Bliss, en el que la acompaña Moor Mother. El dúo se presentó en el escenario cara a cara, con un gran display de máquinas y pedales de efectos. Su música fue cautivadora, casi hipnótica. La actuación mezcló poesía en forma de spoken word y de rap, con ritmos crudos y líneas de sintetizadores, que convergían con arreglos de instrumentos clásicos. Un espectáculo en el que improvisaron sobre las canciones de “Spa 700”, su único trabajo publicado hasta el momento.

Acto seguido nos quedamos en el mismo espacio esperando a ver uno de los espectáculos en vivo más impacientes estábamos por ver, el de Vessel junto al talentoso realizador Pedro Maia. Las técnicas innovadoras que aplica el artista audiovisual portugués encajan perfectamente con la música cinematográfica de Vessel, que se movía frenéticamente sobre el escenario. Como si se tratara de una película, entre ellos alternaban momentos de tensión y calma, con un diseño sonoro espectacular, mezclando percusiones y elementos orquestales con potentes bajos sintéticos. Un show para el deleite de los sentidos que posiblemente fue el más emotivo del festival.

Para cerrar la noche en Fabra i Coats, fuimos a ver a DJ Marcelle, uno de los sets más curiosos del festival. No puedo imaginar mejor manera de describir una sesión de DJ Marcelle que reutilizando el concepto que ella misma ha acuñado para sus directos: Another Nice Mess.

Sin ser un DJ set al uso (ya que no mezcla las canciones entre ellas) ni un set tipo selector (ya que introduce cada canción a su manera), nos brindó una amplia variedad de estilos, en una sesión 100% realizada con vinilos, en la que sonó desde el footwork tribal de Clap!Clap! hasta himnos de electro o ragga jungle.

Batu cerró el festival con un DJ set marcado por el característico sonido de su sello, Timedance. Con un carácter oscuro, ritmos rotos y contundentes, el artista canadiense puso fin a la novena edición del festival Mira de la mejor manera posible, mientras nos preparábamos para el after party en Razzmatazz.

Parallax comenzó con un poco de techno ambiental, realizando un warm up ideal en The Loft, en el que fue subiendo poco a poco el ritmo con temas de electro y breaks. Pudimos ver parte del show de Neon Chambers, quienes realizaron una variedad de ritmos techno, acompañados por su caótico display de luces y visuales, haciendo un show espectacular. Alternamos un par de veces entre el B2B de 6 horas de Lena Wilikens Alicia Carrera y el cierre de Or:la. El dúo hizo se una sesión muy progresiva, empezando con canciones de trance ralentizado y downtempo —muy comunes en los B2B de Lena Vladimir Ivkovic— y llevándolo poco a poco a sonidos más pisteros, mezclando con una técnica impecable.

Esta ha sido una de las ediciones más completas del festival Mira, un evento del que es difícil no sentirse orgulloso. Este tipo de festivales ayuda a los artistas y creadores a sentir que tienen un lugar donde poder expresarse desde el corazón, siendo respetados por lo que hacen en lugar de por quienes son. Un festival muy necesario en una ciudad que sufre de falta de lugares creativos, con una gran cantidad de artistas con muchas cosas que decir.