#Crónicas

Un nuevo punto de partida para MIRA en este 2016

15.11.16
Frankie Pizá

Fotos de Refugi y Denisse García. 

MIRA está creciendo desde su primera edición pero en esta del 2016 lo hemos notado todos. Más gente en todas partes, más atención y más predisposición. Además, un recorrido de actuaciones que tuvo pocos fallos y, gustos o expectativas al margen, constituyó una experiencia más completa que en años anteriores.

La iluminación perdió protagonismo en el espacio principal de Fabra i Coats, y algunas de las interpretaciones audiovisuales tuvieron momentos de poca nitidez. La buena disposición de las instalaciones y la decoración corporativa favorecieron un clima menos frío y más gentil que en anteriores ediciones.

Con su sexta edición y su experiencia fuera de España, MIRA parece haber ganado enteros en cuanto a organización y planteamiento; el evento está domando por fin un Fabra i Coats deslumbrante por constitución pero difícil para la ejecución.

Además, entre el público se observó una menor media de edad y la atención de generaciones más jóvenes. Resulta curioso ya que ha sido esta la edición de MIRA con una menor cuota de representación local.

Con el escenario principal medio vacío, el dúo valenciano Güiro Meets Russia tomaba el relieve de IMP + Frame Drop en la primera jornada de las dos que han constituido el festival.

El dúo valenciano trasladó su visión de la carretera al festival y con loops que iban formándose y manteniendo a lo largo de las canciones buscaban sumergir al público a su trepidante universo de Rock electrónico y experimentación.

Poco después y con un auditorio más lleno se presentaba Alessandro Cortini con su Ambient particular para llevarnos con él a lo largo de una largo viaje a nuestros recuerdos de la infancia con capas de rítmicas melodías que iban tomando fuerza.

Las imágenes, todas grabadas en cintas de vídeo que probablemente correspondan a la infancia de Cortini, junto a las poderosas canciones que el artista interpretó, consiguieron hacer de su actuación una gran evocación al pasado de cada uno, si bien en ocasiones la fórmula caía en la repetición.

El día anterior del MIRA el festival organizó un Q&A con Lee Gamble y Dave Gaskarth, en el que hablaban sobre Foldings, espectáculo que presentaron el viernes.

En la charla, Lee Gamble y Gaskarth, al igual que nos adelantaron en nuestra entrevista, nos hablaron de la importancia del proceso y de como lo han querido plasmar. Al igual que la necesidad de adaptar un show al sitio al que se hará y no repetir la fórmula.

Dice Gamble: «Si Trump está fuera del Club, en mi set Trump también estará dentro». Y así sonó después de Cortini el show audiovisual Foldings: una construcción y deconstrucción de elementos que junto a breaks dislocados que oscilaban entre el Techno y el Jungle y su completa integración al universo 3D de Dave Gaskarth conseguía transmitir una conciencia que trascendía el plano musical.

Acto seguido, y con una audiencia que tan solo crecía en el escenario principal, Plaid irrumpieron con una actuación que ni mucho menos sonó anticuada; los Handley y Turner ya estuvieron en 2011, en la primera edición del festival, y ahora volvían a presentar junto a The Bee su último álbum para Warp Records. Los nostálgicos de la era IDM y el movimiento «artificial intelligence» tuvieron lo que buscaban, y los artistas demostraron in situ que aunque mantienen su espíritu original, su música sigue esquivando la temporalidad.

Tras ellos, en el escenario no podíamos identificar las diferencias entre Death In Vegas y Chemical Brothers; un live aburrido y con un artificio por momentos desmesurado carente de elegancia que no cumplió las expectativas de un público que había venido a disfrutar del «sonido experimental, metálico y frío» del dúo británico.

Había expectación por saber cómo se presentaría en MIRA Gesloten Cirkel; tan solo unos días antes la organización nos hizo llegar el estricto deseo del artista de no recibir ninguna fotografía ni por insinuación. La indicación reforzaba la naturaleza de la propia actuación, marcada como «exclusiva» por el festival barcelonés y que incluía los visuales del artista Entter.

Nos encontramos con un live que encadenó en línea recta los principales rasgos de la música del artista, sin sorpresas: Electro sin demasiado apego melódico, combinando la escuela alemana y la de Detroit, con ligeros despuntes ácidos y eso sí, mucho color y formas algo grotescas en las imágenes.

Kim Ann Foxman cerró la jornada del viernes con un set en el que el riesgo fue menor que cero; las visuales del artista Boldtron complementaron con algo de color y fantasía futurista una actuación de relleno en la que el Techno/House convencional no dejó de ser protagonista en ningún momento.

Con la subida en audiencia del viernes, el último día del festival prometía un lleno ensordecedor. Tan solo el anuncio de que la propia organización había decidido adelantarse a cualquiera de los habituales espasmos de un Zomby (que no ha disimulado el cabreo con su agencia en redes sociales), pudo empañar el sábado. La cancelación del británico confirma que contratarle para un festival sigue siendo un riesgo debido a su ya popular comportamiento.

Elysia Crampton es un proyecto revolucionario en casi todos los aspectos: un punto de vista singular, una condición transgresora y una formulación electrónica con una narrativa vinculada a nuevas expresiones como los ritmos urbanos latinos y el folclore americano y de su país de origen, Bolivia. En su puesta en escena se pierde la conexión con todo ese contenido y su representación en directo no transmite lo suficiente si previamente no hemos consultado el contexto que la envuelve.

Sin envejecer lo más mínimo están Esplendor Geométrico; un proyecto fundacional y determinante para la experimentación industrial y contracultural en España que sigue impactando a los espectadores en 2016. Muchos de los que llegaban en ese momento al recinto no dejaron de mostrar algo de sorpresa ante los desgarrados gritos satánicos de Arturo Lanz sobre los beats secos, la distorsión y la psicosis que consiguen despertar. Un espectáculo radical se interprete donde se interprete y en el que poco importan los visuales y las luces: la energía descontrolada y carácter de Esplendor sigue intacto.

Tim Hecker interpretó su último disco junto al surtido de técnicas de iluminación de Marcel Weber (MFO) en el comienzo de la apoteosis del MIRA de este año: el tramo del sábado en el que el artista experimental y Roly Porter reclamaron sitio fue quizá el momento más especial del festival en sus años de crecimiento. Mucho volumen de público y totalmente preparado para adentrarse en las experiencias que ambos autores ofrecieron; el primero desde un punto de vista más abstracto y sublime, y el segundo llevándonos a las fronteras de lo extremo.

Nathan Fake sustituyó a Zomby con un show que hizo olvidar la posibilidad de lo que pudiera haber sido una actuación esplendorosa o desastrosa. Fake adelantó algunos tramos de lo que puede ser su próximo álbum, primero para Ninja Tune, jugando en casa y a pesar de la llamada de última hora reivindicándose tras una temporada en ligero silencio.

Lone fue una de las sorpresas del festival: por el color, por la compenetración natural con los visuales de Konx-om-Pax, por la percusión en directo y por la imaginación de unas producciones que amplifican su magnetismo en el directo. Después llegó Jlin con un Footwork que nadie está practicando en estos momentos: más enrevesado de lo normal, con una precisión y fuerza sin igual, sometiendo al público a un esfuerzo mental y físico del que es difícil encontrar sinónimos.

Un sábado sorprendente se cerró con una sesión de Job Jobse marcada por el mal gusto y una sucesión de música electrónica que se acercaba a la verbena veraniega. Queda ahora lo más difícil para MIRA: no perder lo ganado con esta edición y seguir evolucionando como experiencia.