#Crónicas

Make Noise Festival, nueva sangre y olas californianas

02.12.13
Xavi S. Pons

Barcelona 30 de noviembre, era el día elegido para que la nueva edición del Converse Make Noise Festival volviera a unir el presente y futuro del rock independiente juntando a una banda ya consolidada, con otras (en este caso tres) que se encuentran dando sus primeros pasos en la jungla del mercado musical.

Elegidos de entre un total de dos cientos grupos, y tras entrar en la lista de diez seleccionados para participar en Converse Rubber Tracks Barcelona, llegaba la hora para que Fuzzipopes & Devil’s Carpet, Da Souza y Power Burkas se estrenaran en la sala grande del Apolo y vivir así su primer experiencia a la hora de pisar un escenario grande con solera. Los encargados de romper el hielo fueron los gallegos, que venían a Barcelona para presentar su flamante primer EP, el correoso Sri Lanka, y adelantar algunas canciones nuevas. Acompañados de un animador panderetista en estado de gracia, Fuzzipopes & Devil’s Carpet entregaron trallazos como “Horny Girl”, y dejaron claro que son una de las esperanzas blancas del garage patrio. Muy jóvenes pero atrevidos y descarados. Ahí está esa versión de Los Saicos, “Demolición”, que tocaron para despedirse. Bravo.

Tras la banda de Vigo le tocó el turno a Da Souza, la conexión catalano-mallorquina, una de las revelaciones de la pasada edición del festival Hoteler, aterrizaba en la sala del Paralelo para dejar claras unas cuantas cosas. Primero, que aunque lleven pocos conciertos, son una banda la mar de rodada y competente en directo. Algo sorprendente para un grupo que empieza. La segunda, que su pop de guitarras en ebullición es ganador, como demostraron en hits marca de la casa como la celebrada “L’atzar”. Velocidad, intuición melódica y presencia en el escenario. Esos son las no pocas virtudes de Da Souza, una promesa sólida.

El más salvaje Vic se encaramó a la sala Apolo. Ese podría ser el titular que ilustrara el pase de Power Burkas. Con fans en las primeras filas que instaron al pogo, los catalanes optaron por una entrega absoluta y su garage rock que no hace prisioneros. De hecho fue tanto su energía, que llegaron a romper tres guitarras y un bajo. Un verdadero torbellino. Dejando de lado esas cosas del directo, los poderosos Burkas tuvieron varios highlights esa noche en Barcelona. Uno de ellos fue, sin duda, el momento que tocaron “Inside”, su personal rompepistas, un tema de garage demoledor y encabronado que los emparenta con los The Hives de Veni Vidi Vicious (Burning Heart, 2000). Una apisonadora.

Y llegó el momento, después de tres teloneros de lujo, Wavves hacían acto de presencia para desgranar sus hits que combinan melodías de ensueño con distorsión, ruido y coros voladores. Nathan Williams y cía. tiene la lección más que aprendida, y son unos ases a la hora de surfear entre lo mejor de los años noventa. Léase el grunge más epidérmico y el punk pop lleno de ganchos melódicos. Canciones como “Green Eyes”, “King Of The Beach” y “Demon To Lean”, entre otras, sirven de ejemplo para describir la fórmula de una banda que tiene claro lo que quiere. Por cierto, el público vivió entregado los cincuenta minutos que duró el concierto de los californianos. Mosh pit, stage diving y coreando como locos las canciones más conocidas de los de San Diego. En dos palabras: una fiesta.

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