#Crónicas

Fusión, riesgo y riqueza cultural: Le Guess Who? 2016

21.11.16
Frankie Pizá

Fotos de Le Guess Who?

Texto de Arnau Sabaté. 

Le Guess Who? es un festival inabarcable, tanto desde el punto de vista del público, que lo tiene complicado para coordinarse y ver todos los conciertos, como desde la perspectiva de género. Aquí el asistente puede disfrutar de un amplio abanico de estilos musicales: de conciertos de folk tenebroso en una iglesia hasta artistas africanos difíciles de ver en otros contextos.

Asimismo, Le Guess Who? también es un buen escaparate para las nuevas tendencias musicales, al incluir en su programación bandas que despuntan para ser el próximo hype, aunque evitando obviedades y con un gusto muy seleccionado. Finalmente cabe destacar que además éste certamen también se caracteriza por dar cabida a la experimentación y la fusión de géneros.

Sin ir más lejos, la presente edición culminaba domingo con un concierto estelar; el especial del décimo aniversario con Junun, el súper grupo que el compositor israelí Shye Ben Tzur tiene con Johnny Greenwood de Radiohead y la backband india The Rajasthan Express, que en cualquier otro evento, ésta banda deambularía por los nombres medianos del cartel pero que en Le Guess Who? lo hace en condición de headliner.

De hecho, Junun resume perfectamente la esencia de éste festival por incluir muchos elementos que definen su idiosincrasia a la perfección: fusión, riesgo, originalidad y músicas del mundo.

Otra particularidad que define la marcada personalidad de Le Guess Who? es que gran parte de su programación es comisariada. Mientras que en anteriores ediciones habían sido Michael Gira o Sunn O))), el décimo aniversario contaba con prescriptores como Wilco, Suuns, Julia Holter y Savages.

Por si fuera poco, la programación culmina con una selección de cosecha propia de bandas de alto interés capitaneada por el buen gusto de Bob Van Heur, que además es uno de los socios de una de las agencias de artistas más interesantes de Europa, y que viendo su roster uno ya intuye sus prioridades.

Savages en concierto en el Le Guess Who?

En total más de 100 actuaciones en 4 días. El siguiente elemento de la ecuación que configura un resultado perfecto es la singularidad de los espacios. Le Guess Who? es un festival de clubes de verdad, con una gran variedad de salas y que se escogen muy adecuadamente al contexto según la programación que acogerán.

El certamen cuenta con un total de 12 venues, aunque el gran grueso de la programación tiene lugar en el Tivoli-Vrenderburg, una especie de club de clubes construido con dinero público (que luego no se atrevan a dar lecciones de europeidad sobre las operaciones inmobiliarias en el Mediterráneo), y que se configura como un espacio magnánimo e impresionante que cuenta con 6 salas, entre las que se encuentran clubes, auditorios y salas de concierto cada una de ellas equipadas con unas condiciones técnicas insuperables.

El resto de venues están repartidos por Utrecht -algunos demasiado alejados del spot principal, todo sea dicho-, que por cierto es una ciudad preciosa y muy accesible en bici. Las salas que configuran la programación de clubes fuera del espacio principal son bastante peculiares y temáticas.

Janksberg es uno de los lugares más solemnes del festival, una iglesia de absis gótico y con una decoración austera, digno de la influencia del protestantismo que practican históricamente en esta zona. Sin duda es un contexto ideal para las propuestas más arriesgadas y vanguardistas, y así mismo de la música de autor, principalmente folk tenebroso.

Allí tuve la ocasión de ver a al acordeonista balcánico Mario Batcovic, programado por Savages. Un tipo con la habilidad de pasar del soundtrack al drone sacándole partido al instrumento de tal manera que el elemento orgánico sirviera para acentuar el componente electrónico de su música. En ese mismo espacio tuvo lugar la infumable actuación de Aine O’Dwyer el día siguiente, con esa fina capa que hay entre vanguardismo y ridículo.

En otra liga estaba la también acordeonista Pauline Oliveros, la influyente compositora mítica por trabajar el concepto Deep Listening, que ella misma acuñó y que doy fe que impresiona ver en directo porque te transporta a otra dimensión sumergido en un universo de sonido.

Elza Soares en concierto en el Le Guess Who?

Otra cosa maravillosa que ocurrió en el festival este año en el festival fue “lo de The Ex”, dos horas de recital el sábado en la sala principal del Tivoli, Ronda, en un concierto en el que contaban con la inestimable colaboración de músicos africanos. Lo primero y más impresionante fue el pistoletazo de salida de esta maratón, que consistió en 15 minutos de trance absoluto gracias Zerfu Demissie, un músico que toca la Begana, un antiquísimo instrumento tradicional etíope con aspecto de servir para tocar mantras en ritos de vudú.

Después de esta introducción, The Ex salieron al escenario acompañados por la banda etíope Fedinka, que aportaban matices imprescindibles a la de ya por si trabajada música de esta banda de culto. El día siguiente, la misma banda se encargó de comisariar el The Ex festival, que tuvo lugar en el pequeño auditorio del Tivoli durante 4 horas y por donde fueron desfilando ellos mismos junto a colaboradores habituales y otros que no lo son tanto. Hubo tiempo para largas impros con viento y guitarra, percusiones y jams electrónicas.

Le Guess Who?, en definitiva, no es un festival de grandes nombres pero sí un festival que acoge músicos de culto. Es complicado que otro festival pueda arriesgar de semejante manera programando en un mismo certamen a Elza Soares, probablemente, uno de los mitos más representativos de la música brasileña. La casi octogenaria protagonizó un show épico en el que exploró una parte de su extenso repertorio (ha sacado 34 discos, el último de ellos este 2016, en el que explora el lado oscuro de la samba y la bossa nova).

Sentada en un trono y vestida de cuero fue emocionante poder verla. Otros mitos fueron Idris Ackamoor & The Pyramids (en la foto principal) que construyeron un discurso coherente y evolutivo a través del jazz y otros géneros con los que es fácil la hibridación. Fusionaron latin, improvisación, funk cósmico y afrobeat.

El domingo siempre se reserva un slot para el jazz, y si el año pasado fue representado por Annette Peackock, este año la embajadora era Patty Waters acompañada por un trío de Jazz formado por pesos pesados del género: un pianista que había tocado con Albert Ayler, un batería que acompañaba a Chick Corea y un contrabajista espectacular. Personalmente creo que fue uno de los más especiales de los tres días.

Julia Holter en concierto en el Le Guess Who?

También en el apartado de culto hubo tres artistas que creo interesante destacar para establecer el paralelismo entre ellos. Por una parte Stephe O’Malley de Sunn O))), que sin duda es uno de los representantes del festival. Este año estuvo participando con St. Francis Duo. El año pasado él era curator del festival, y programaron a los rarunos Phurpa que lamentablemente no pudieron participar por problemas de visado. Es por esa razón que este año les volvieron a programar, con el detalle de hacerles tocar el mismo día que O’Malley.

Lo de Phurpa es estremecedor, una hora y media de tantras guturales perfecto para la meditación dark, e inspirado por un método tradicional tibetano aunque quien lo interprete sea un dúo ruso capitaneado por Alexei Tegin. Laraaji estaba entre el público de Phurpa (y también en el concierto de Pauline Oliveros), así que podéis deducir la importancia de ambos recitales.

Finalmente, y para cerrar el círculo, citaremos a los imprescindibles Swans. Ellos nunca fallan, son probablemente la mejor banda del mundo y también la que toca más alto. En Le Guess Who sonaron absolutamente ensordecedores, y la experiencia de verles en directo se acentuaba aún más.

No me gustaría cerrar la crónica sin hacer mención de la importante cuota femenina del line-up del festival, representada principalmente por Julia Holter, curator del festival en su presente edición, y que programó a artistas desconocidos y paradójicamente oscuros. Aunque personalmente lo que más me gustó fue su show.

Ella tampoco nunca falla: tuvo una primera parte del concierto en la que se centró en fusionar su tradicional avantgarde con unos arreglos de smoth jazz, que a medida iba desarrollándose el concierto fue transformando en oscuridad y experimentación. Ella fue la encargada de programar a Laurel Halo que hizo un set espectacular, al mismo nivel del que el día antes hizo Jessy Lanza el día anterior.

Laurel Halo en su actuación en Le Guess Who?

En mi opinión, ambas artistas fueron de lo mejorcito del festival en cuanto a género electrónico y nuevos horizontes de producción. El sábado estuvo Beatrice Dillion, con una propuesta que aunque muy arriesgada y no recomendable para todos los públicos me sorprendió absolutamente. Un set largo en el que pinchaba discos de ambient crepitoso a lo The Caretacker y dub techno con efectos de distorsión.

El Le Guess Who? es un festival tranquilo, perfecto para ir a ver conciertos y olvidarse de todo lo demás. Además, el público es mayoritariamente respetuoso con las actuaciones y las condiciones técnicas en las que se desarrollan los shows son inmejorables. Me atrevería a decir que en el estado no hay ni un solo festival que la haga sombra en este aspecto. De verdad que suena a gloria, y los venues son espaciosos y cómodos.

No habréis visto un espacio como el Grote Zaal del Tivoli en vuestra vida. Además, Utrecht es precioso y ese mismo fin de semana la ciudad acoge el Record Planet Megafair, la feria de discos más grande e importante del mundo y a su vez, un flea market gigantesco. Creo que sobran razones para convenceros. Solo hay dos cosas malas: el frío, la lluvia y que los holandeses son demasiado altos y esto es un problema para ver los conciertos. Pero algo malo tenía que haber!