#Crónicas

Techno en temporada alta: el fin de semana del DGTL

Momentos de lucidez en un ambiente abarrotado.

17.08.16
Frankie Pizá

Una comunidad autónoma que en el curso 2015 incrementó un 5,4 % su porcentaje de turistas en hoteles y recibió una cantidad que superó con creces los 8 millones de visitantes (entre españoles y extranjeros, con los estadounidenses, franceses y británicos como predominantes). La mayor afluencia de estos visitantes se produce en los meses de verano, por lo que podemos imaginar el estado del núcleo urbano catalán en agosto.

DJs internacionales, unas instalaciones que no solo recuerdan a las del Primavera Sound (son las del Primavera Sound), una entrada asequible, comida vegana y la promesa de que se reutilizarán los envases para no llenar de plástico el Parc del Fòrum es una fórmula ganadora que en esta segunda edición ha concentrado a más de 30.000 asistentes.

DGTL es un éxito que auguro se consolidará rápidamente, ya que los índices socioeconómicos de los que depende aumentan sin frenos en Barcelona; ni su situación en el calendario ni su programación esconden su enfoque dirigido a los extranjeros de paso que no dirán que no a un fin de semana amenizado por los actos y DJs que podrían haber disfrutado si se hubieran tenido que quedar en Berlín, en Ámsterdam, en Ibiza o en Londres.

El cálculo preliminar tras sobrepasar la línea de contenedores apilados en la entrada del DGTL es de un 70-30: un 70% de extranjeros y un 30% de público local. Tras una hora dentro del recinto y un rondo a todos los escenarios, se observa que la idea general es que el ritmo sea perpetuo: que la música electrónica sea lo más uniforme y lineal posible y que entre invitado e invitado apenas haya una milésima de segundo y los cambios de turno ni se perciban.

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El BPM osciló en líneas generales sobre unos 120-135 en todo el fin de semana, y las excepciones sobre la regla estilística dominante fueron muy pocas: Techno/House plano, sin apenas sustancia, transiciones sin riesgo ni intensidad favorecieron que pareciera que de escenario a escenario, las sensaciones siguieran la misma línea.

Hubo fallas, rarezas y singularidades dentro del formato general: aquellas que rompieron con la dimensión alternativa generada tras las gigantes letras del DGTL. Cuando Maceo Plex integró en su set el «Solid Session» de Format 1 y otros de esos ejemplos que hemos querido recoger en un comentario sobre las escenas musicales que más disfrutamos en esta segunda edición del evento en la colonizada Barcelona.

Truss, hermano mayor de Tessela, no tuvo ningún tipo de clemencia a pesar de la hora en la que le tocaba actuar: Techno empedrado y áspero directo al grano y sin complejidades, tan solo diferenciándose en el nivel de degradación de sus texturas. Esporádicos momentos Jungle o Hardcore amplificaron la sensación de estar en una rave de cuño británico a las 20 de la tarde.

En el escenario más alejado, el PHONO, se dieron otras de las actuaciones para el recuerdo: la conexión neerlandesa entre Hunee y el jefe de Rush Hour Antal, la moderada excentricidad de Kyle Hall, la energía de Jeremy Underground o la clase de Ben UFO.

Hunee y Antal brindaron la mejor música del festival en 2 horas de intercambios: las transiciones eran lo de menos cuando desconocidos edits Disco, africanos, instrumentales del sello Prelude y otras temáticas levantaban el espíritu del público allí presente.

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El DJ inglés Ben UFO llegó tras el dúo holandés con la intención de seguir el mismo patrón pero haciendo gala de sus virtudes de homogenización: aunque Ben pase de un lado a otro de los márgenes siempre existe una coherencia dentro de sus trazos, y la sutileza implementada va desde la perfecta ecualización a la selección de los títulos. Edits, momentos tribales, Techno hipnótico y House neoyorquino sonaron durante su set.

Kyle Hall, al día siguiente pero en el mismo sitio, demostró que un DJ puede energizar o disipar emociones con la misma rapidez e intensidad. Su actuación puede observarse casi como una extravagancia: 15 minutos de lo que se esperaba de él, Deep House culto y con su firma, para después trascender y dispersarse hacia unos extremos de complejidad que nadie comprendió.

Su set atravesó un momento de éxtasis inicial y otro al final, aunque el nudo estuvo envuelto en excentricidades, algo que habla mucho de su carácter como DJ. Un carisma más disperso que nada tiene que ver con el de su compatriota Robert Hood. Da igual las veces que actúe delante de ti, ya que el original de UR sorprende siempre con sus cualidades y la forma en la que puede mantener la intensidad sin aburrir o colapsar al oyente. Una sesión ágil, brusca por momentos pero que en ningún momento olvida lo principal: el groove.

DGTL, en su segunda edición en suelo catalán, tuvo momentos brillantes que sobresalieron dentro del ambiente generalizado. El festival mostró sus intenciones claramente y dada su posición y dirección, no tardará en consagrarse como una cita ineludible en la temporada alta barcelonesa.