#Crónicas

Un Sónar distinto en cada retina

Tras 25 años, Sónar sigue conservando la capacidad de seducir a un gran número de públicos, con los pros y las contras que esto implica. Nosotros te contamos nuestra experiencia en esta crónica de las tres jornadas centrales del festival.

26.06.18
Antoni Ripoll

Introducción de Antoni Ripoll.
Textos de Antoni Ripoll y Sara Valdés. 
Fotografías cedidas por la organización del festival. 

Que no acabe siendo algo anecdótico: ya son veinticinco años de Sónar rodando sin parar. Con toda la experiencia y el desgaste que esto implica. Con cambios de ubicación. Con una submarca dedicada a la investigación que ya es una institución en sí misma. Y no solo aquí: Sónar es una marca global con eventos producidos en más de una docena de países.

Un cuarto de siglo viviendo en el futuro. Intentemos comprender qué significa este factor para incorporarlo a nuestra perspectiva y valorar esta edición de un modo justo.

Si ha habido una constante en el festival durante todos estos años esa es su identidad compleja. Sónar tuvo que construir su marca de cero antes que cualquier otro festival similar, con un contenido y una comunicación que no podía copiar a nadie, porque no había nadie a quien mirar. Probablemente se enfrentó a dilemas de booking muy distintos de los que pueden tener otros festivales como el Primavera Sound o el FIB. Creó una categoría nueva en nuestras coordenadas: un expositor de músicas al margen de los cánones populares y a la vez un festival en el sentido más físico, con aspiración masiva. Una dualidad incómoda que la marca ha sabido gestionar con éxito hasta ahora.

Hablamos de éxito desde nuestra perspectiva como medio cultural: mantener su capacidad de emocionar (por contenido y comunicación) y seguir siendo prescriptor, voz autorizada para muchos y diversos públicos. Y, además, crecer en cifras.

Es evidente que el festival no quiere gustar a todo el mundo. Pero un evento de más de cien mil asistentes no es viable si solo va dirigido a un publico específico. Sónar siempre ha sido muy hábil en esto, incluyendo cada vez más reclamos masivos en su lineup sin perder la coherencia y —esto es lo más difícil— sin que parezca forzado. De hecho, el festival ha generado sus propios fetiches, figuras que han repetido en varias ediciones y que han tratado de seducir transversalmente. Fue el caso de Jeff Mills en su momento, el de Laurent Garnier o el de 2manydjs (al menos en sus inicios), por citar algunos.

Por eso, después de veinticinco años, una marca puede estar usando ciertas dinámicas por inercia, quizás sin ser demasiado consciente de si cumplen con alguna función específica en el presente o no. Dinámicas que fueron útiles para fortalecer una identidad, pero que una vez apuntalada pierden su sentido. Identificar estas dinámicas parece una tarea complicada. Salir de ellas, mucho más.

Quizás esperábamos un poco más de este aniversario. Algunos de los shows que en principio celebraban la efeméride acabaron siendo los más desubicados y los que menos representaron la esencia misma del evento. Hablamos de Diplo o de la sesión de 2manydjs cerrando el SonarVillage el sábado. Dos actuaciones mayores, en franjas horarias clave, que recuperaron un Sónar que ni siquiera recordábamos haber vivido. ¿Percibe correctamente Sónar su propia identidad? No nos corresponde a nosotros responder.

En cualquier caso los números están ahí para apagar cualquier fuego: 126.000 visitantes (3.000 más que el año anterior) y un 46% de público extranjero. Son las cifras del festival de música electrónica más masivo e icónico de nuestras coordenadas. Un evento que puede presumir de haber creado el molde de los festivales de música electrónica en el sur de Europa. Pero también de haber creado (esto ya de forma ajena a su control) una institución paralela como es la Off Week, un competidor descentralizado y peligroso.

A pesar de que sus responsables hayan declarado que están cómodos con estas cifras de asistencia (desde que Sónar de Día se instaló en el recinto Montjïc de la Fira de Barcelona las cifras se sitúan entre 112.000 y 126.000, aunque con oscilaciones significativas entre ediciones), Sónar da todas las señales de buscar más crecimiento. Su reciente nueva localización para el Sónar de Día y su todavía más reciente escenario SonarXS, así como la ampliación del stage SonarCar son prueba de ello.

En este caso el festival debe seguir en la misma dirección, pero sin miedo a romper con algunas dinámicas que pueden lastrar la experiencia del usuario y la imagen global de un evento demasiado importante como para permitirse según qué deslices.

¿Será capaz de asegurar a los usuarios una mejor experiencia? No cabe duda de que sí. Si una marca del sector está conectada con las nuevas tecnologías esa es Sónar con su sección Sonar+D. De hecho pocos festivales tienen una oportunidad tan evidente de implementar tecnologías vinculadas a la recolección y análisis de datos como el mismo Sónar. Parece tan solo cuestión de tiempo que el festival acabe usando todos estos recursos para conocer mejor a sus públicos y la percepción que tienen de la marca, para así afinar cada vez más la oferta.

Sea como sea, en esta edición de Sónar se volvió a respirar ese intangible que lo convierte en una experiencia distinta al resto y que hemos intentado capturar en esta publicación de Instagram

Para esta crónica nos hemos centrado en varias actuaciones que representan el espectro sonoro del presente. Las vemos. 


Jueves 14.06

Sinjin Hawke & Zora Jones

16:30 – SonarHall 

No importa las veces que hayas estado en una Fractal Fantasy, siempre es como la primera. El show de Sinjin Hawke y Zora Jones es mucho más que una fantasía de metal líquido y geometría escheriana. Los dos artistas producen vídeos en tiempo real con una cámara y un software que modifica su aspecto físico y sus movimientos, y lo proyecta en una enorme pantalla. Música y visuales nunca estuvieron tan conectados y, a la vez, tan al servicio de la pista de baile (en TIUmag hablamos con ellos hace muy poco). Una de las experiencias más inmediatas (nadie puede luchar contra ese bajo exterminador y esos silencios estratégicos) y a la vez más elaboradas que se vieron en el mejor escenario del Sónar de Día.

Fractal Fantasy nunca ha necesitado estas dimensiones titánicas para brillar. Puedes ver a los artistas en un club de doscientas personas y tener la misma sensación de caos organizado. Pero Sinjin y Zora estaban donde les correspondía y llenaron cada centímetro cúbico con su presencia. Sin embargo el público no parecía percibir el carácter físico de la propuesta, que al fin y al cabo es su atributo más evidente. A juzgar por las reacciones en el SonarHall —o precisamente por la ausencia de estas— podemos sospechar que el temprano horario lastró una actuación que hubiera entrado mucho mejor en el Sónar de Noche. – Antoni Ripoll 


King Doudou

17:20 – SonarVillage 

Hugo Douster es todo lo elegante que un DJ de perreo puede aspirar a ser. El francés, que recientemente ha puesto los beats de varios himnos del presente en nuestras coordenadas (“Saudi Riddim” de Yung Beef, “Fiebre” de Bad Gyal), comenzó con dancehall y reggaetón para conaisseurs (esa versión de “Mea Culpa” de Khaled) y durante su slot fue combinando ambos géneros con la soltura de quien lleva más de diez años cerca del universo Mad Decent.

El clímax llegó pronto con el combo entre “Fever” de Vybz Kartel y el celebérrimo cover de Badgy. Por entonces la batalla ya estaba ganada. El sol caía en picado en el SonarVillage y esa era la banda sonora que hubiéramos pedido si nos hubieran preguntado. Ya hacia el final del set, King Doudou subió el pitch y tiró de ritmos de inspiración kuduro y baile funk pero el mood seguía siendo el mismo: perreo contenido y flotación bajo un sol de auténtica justicia. – Antoni Ripoll 


Little Simz

18:30 – SonarVillage

MCs como Little Simz son figuras necesarias para expandir las sensibilidades asociadas al hip hop en una escena inherentemente violenta. Por ello su presencia en Sónar, un evento que además de la paridad busca nuevas aproximaciones a los géneros tradicionales, estaba justificada. Simz apareció acompañada de DJ, teclado y batería y su repertorio cubrió gran parte de “Stillness In Wonderland” y algunas de sus últimas piezas, como “Backseat”. Todo ello interpretado con el poderío de quien se sabe relevante en su contexto, interactuando con el público y recibiendo feedback de una audiencia sensiblemente más entregada de lo que estamos acostumbrados en estas coordenadas.

Antes de empezar el show nos cuestionábamos si este era pertinente; Simz lleva desde 2016 sin publicar ningún disco. Aunque, bien pensado, ¿qué importa la lógica editorial cuando todo fluye tan bien en directo? – Sara Valdés y Antoni Ripoll 


Yaeji

19:30 – SonarVillage 

El show de Yaeji se dividió en dos partes bien diferenciadas. Primero un DJ set al uso con más o menos gracia; durante más de media hora la coreana tuvo a bien de mostrarnos su universo sonoro a base de hits de deep house y house de corte clásico más contundente de lo esperado. Es justo decir que Yaeji no enamoró en este primer tramo; sus mezclas fueron poco precisas y el tono general del set fue más propio de un Sonar de Noche que de una radiante tarde en el césped artificial.

Yaeji // @diana.cigarran 😍 #yaejidj #yaeji #sonar2018

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Ya en el último tramo de su show, Yaeji empuñó el micro para cantarse sus hits. A destacar “Raingurl” —el climax, obvio— y “Drink I’m Sippin On”, uno detrás de otro e interpretados, ahora sí, con el carisma que se le presupone a la coreana del momento. Queda claro que Yaeji no es una criatura de Internet sin recursos para transformar en IRL su magia URL. Pero también es evidente que le faltan tablas y ese slot en el Village se le quedó un poco más grande de lo que todos esperábamos. – Antoni Ripoll


Nídia

20:25 – SonarXS 

Que 2018 está siendo el año de Príncipe es algo que a nadie se le escapa a estas alturas. Ni a ciertos DJs del festival (Alizzz o Call Super pinchando a DJ Nigga Fox en franjas peaktime del Sónar de Noche) ni, por supuesto, a los programadores. Y es que el fichaje de Nigga Fox por Warp Records o los discos de DJ Lilocox o P. Adrix han sido aire fresco en el momento preciso para una escena más receptiva que nunca.

Por eso teníamos el show de Nídia subrayado en nuestros horarios. La embajadora de Príncipe se metió fácilmente en el bolsillo al hemisferio sur del SonarXS desde el principio. Sorprende el contraste entre la lluvia fina de percusión que inundaba el pequeño espacio del recinto Montjuïc y el semblante impasible de la portuguesa. Un show difícil de procesar para aquellos que accedían al universo Príncipe por primera vez pero que cumplió con las expectativas de los seguidores del underground de Lisboa. – Sara Valdés y Antoni Ripoll


Laurent plays Garnier

22:00 – SonarVillage 

El DJ set de Garnier en el Sonar de Día sí es lo que un 25 aniversario del Sónar se merece. Te puede gustar más o menos lo que significa hoy en día la figura del francés pero si te interesa la evolución del techno europeo desde finales de los noventa hasta hoy tienes que ser devoto de este hombre.

La paradoja es que de la mejor sesión del jueves ya nos sabíamos parte del tracklist antes de que empezara. El título del show daba poco margen de error: sonó “Crispy Bacon”, “Astral Dreams”, “The Man With The Red Face”, “Flashback” y otros hits de obligado cumplimiento. Pero también hubo espacio para joyas no tan evidentes como “Returning Back To Sirius” con su aka Alaska —uno de los momentos álgidos de este Sónar para quien escribe estas líneas— o su legendario track en Fragile Records como Choice, “Acid Eiffel”. Todo ello mezclado con la habilidad de un pionero. Magia a raudales durante la puesta de sol del jueves. – Antoni Ripoll


Viernes 15.06

Despacio

15:30 – Despacio 

Uno llega a Despacio atraído por el concepto y el sonido, dos factores que sin duda están a la altura de lo esperado (es todo lo inmersivo y emocionante que un espacio efímero puede ser). Pero lo que uno no se espera, además, es que, musicalmente, Despacio no tenga rival.

Y es que acostumbrados a lo que nos cuentan siempre en sus shows de estadio, las ganas de pasar la tarde en una sesión de los 2manydjs eran pocas o ninguna. Por eso es maravilloso tener que tragarte tus propios prejuicios y cancelar todos los planes que tenías para esa tarde para perderte en esa trampa circular mientras suena un extended set de balearic planeador, boogie, AOR y perlas disco a bajas revoluciones seleccionado y mezclado por los hermanos Dewaelle (no es justo llamarlos 2manydjs aquí) y el frontman de LCD Soundsystem, James Murphy. Una de las actividades del aniversario más acertadas y mejor ejecutadas de esta edición. – Antoni Ripoll


Jamz Supernova

16:00 – SonarVillage 

De todos los DJs del segmento “música urbana” que actuaron en el festival, Jamz Supernova fue una de las más contundentes. Por eso su slot parecía demasiado temprano a priori. La de Londres empezó su set con “Blink” de Bad Gyal (¿cuántas veces sonó la dancehall queen en el festival?) y varios edits de Fuego y Bad Bunny, y rápidamente subió los BPMs pasando al UK garage y al house. A partir de ahí, un torbellino: un banger de Giggs, un tramo UK funky, varias mezclas de baile funk y más house generoso en BPMs. Jamz Supernova hizo suyo el SonarVillage micro en mano, expresando y conectando con el variadísimo público para dar la estocada final con una versión de “Gypsy Woman” de Crystal Waters al tiempo que la DJ anunciaba que actualmente era su tema favorito. Entrañable.

Por su eclecticismo, velocidad y rabia, la actuación de Jamz Supernova recordó a la mítica sesión de Jackmaster en Sónar 2010, cuando el SonarDôme era una carpa en medio de la Plaça dels Àngels. Cambian los tiempos y las modas, pero la energía de los DJs ingleses se mantiene intacta. – Antoni Ripoll


Rosalía

18:30 – SonarHall 

Sabíamos que el debut de Rosalía en Sónar iba a romper con el registro habitual de la cantaora, pero no imaginábamos hasta que punto. Sin apenas apariciones públicas, renunciando a eventos privados y muy discreta en las entrevistas, el halo de misterio que ha envuelto a la artista durante los últimos meses estaba generando unas expectativas altísimas. Los ochenta metros largos de cola en la entrada del SonarHall no dejaban lugar a dudas: Rosalía era el highlight indiscutible del viernes día.

Rosalía apareció montada en un quad rojo vestida de riguroso blanco por Palomo Spain y con ocho bailarinas que la acompañarían durante toda la actuación. Arrancó con “Malamente” y siguió con nuevas piezas presentadas en premiere, con El Guincho a sus espaldas encargándose de las bases y algunos coros —autotune mediante— y protagonizando numerosas coreografías (cambio de vestuario incluido). Rosalía pasa de las Nike Air y las uñas de gel a los zapatos de taconear y los flecos con la misma facilidad y harmonía con las que combina el cante hondo y las palmas con el hip hop y el r&b.

Lloros —lo prometemos—, vítores de “diva” o de “diosa”, chillidos. La desproporción en las reacciones como indicador de una marca personal construida con mucho cariño, honesta y con capacidad de seducir a las masas en su puesta de largo. El viernes nació una nueva artista sin previo aviso. – Sara Valdés


Yung Lean

23:30 – SonarPub 

Después de dos años (2016, SonarHall), Yung Lean volvió a Sónar, esta vez en prime time nocturno. Los que pudimos asistir a ambas actuaciones coincidiremos en afirmar que bien podría tratarse de dos artistas diferentes. Un doble, un actor. El cliché de la melancolía o la tristeza como aestethics se han transformado en poesía sobre su propia experiencia con la ansiedad y la depresión.

Lean aparece en un SónarPub cuidado hasta el mínimo detalle: visuales, luces, humo y un atrezzo con bidones de residuos tóxicos que nos recuerda al contexto formulado por Oneohtrix Point Never en su último vídeo. Al fondo Yung Sherman como arquitecto del sonido, encapuchado y al cargo del DJ booth.

Sonaron baladas como “Hennessy & Sailor Moon” o “Isolation” pero también hits de rigor como “Red Bottom Sky” o “Hunting My Own Skin”. La capacidad de emocionar y de conectar con el público —¿quién hubiera imaginado hace unos años que Lean se sentiría tan cómodo bajando al foso y saludando a sus emotional shawties?— son un buen presagio de lo que está por venir en la trayectoria del MC. – Sara Valdés


Bicep

2:10 – SonarLab 

Bicep aterrizaba por segunda vez en Sónar —su debut en el festival fue en 2016— con un directo perfectamente rodado y curtido después de haber pasado por Primavera Sound y en el final de su tour por todo el mundo. Los de Belfast ejecutaron un live técnicamente perfecto en un SonarLab en el que literalmente no cabía ni una persona más. La actuación, acompañada por los icónicos visuales marca de la casa, fue un viaje en el tiempo hacia el inicio de la cultura rave, pero con un acabado sonoro actual. Cero concepto, Bicep van a tiro fijo: breaks, techno melódico, y Chicago house tardío pasado por su particular filtro. – Sara Valdés


Alizzz

2:45 – SonarClub 

La escampada en el SonarClub tras Bonobo fue tan masiva que en un momento dado uno podía sentir agorafobia. La nave principal del Sonar de Noche es descomunal y llenar ese vacío después de un headliner siempre ha sido difícil, te llames SkrillexNina Kraviz.

Con esta ya van cuatro actuaciones de Alizzz en el Sónar de Noche. Sin embargo la de este año no tuvo ningún parecido con las otras. Olvida el trap, el r&b y las instrumentales de esencia pop a las que nos tiene acostumbrado y piensa en breaks, baile funk, house (en sentido estricto) y algunos tramos cercanos al sonido Príncipe (ese track de DJ Lilocox que también pinchó el día siguiente Call Super en el mismo escenario), todo envuelto en un permanente halo percusivo que facilitaba el crossover entre géneros. Un edit de “Big Shot” de Kendrick Lamar y Travis Scott por aquí, un bootleg de “Look At Me” de XXXTentacion mezclado con “Changes (Harmonimix)” de Mala por allí. Y en mitad de la sesión un inédito de C. Tangana sobre una base de J Hus. Y a partir de ahí, bajada de BPMs y un tramo de media hora mucho más cercano a lo que podría ser su zona de confort para acabar volviendo a la contundencia al final de la sesión, buscando el equilibrio perfecto entre su idea de la música de club y lo que significa estar en el SónarClub a las tres de la mañana. – Antoni Ripoll


Sábado 16.06

Nathy Peluso

19:40 – SonarXS 

La Sandunguera era otra de las esperadísimas de la jornada del sábado de un Sónar marcado por sus nombres femeninos. Con todavía pocos releases oficiales, la argentina ha sabido hacerse un hueco en la escena de música urbana en español, evidenciando la transversalidad de esta etiqueta. Además, Peluso ya cuenta con un ejército de seguidores capaces de hacer cola y recibir codazos y pisotones en un Sónar XS que se le quedó pequeño.

Aunque comenzó con “Estoy Triste” no tardó demostrar lo contrario. Más de un asistente casi se desmaya cuando interpretó “Tuyo” de Rodrigo Amarante (track que sirve de intro en Narcos) enlazada con un cover de “Dos gardenias”, de Antonio Machín. Directa, deslenguada y con un magnetismo evidente, Peluso repasó algunos de los temas de su último EP, y confirmó su engagement con el público español. Ya nos llegó al corazón con su actuación programada en Caprichos del Apolo hace unos meses pero con su live en el SonarXS la artista ratificó que es un animal de escenario. – Sara Valdés


Lorenzo Senni

20:30 – SonarHall 

Aquellos que hemos asistido a otros shows de Lorenzo Senni sabemos que las dimensiones sí importan. El registro sonoro, los lásers y su presencia se amplifican en espacios grandes. Por esto el show de Senni en el SonarHall el sábado por la tarde prometía ser una experiencia gloriosa.

El puntillista del trance solo necesita tres elementos para conectar con el público: su maletín de hardware, un juego de lásers y su propio cuerpo en movimiento. La funcionalidad del hardware y los lásers es evidente, y en esta ocasión el apartado visual brilló con especial intensidad. Pero lo que llamó más nuestra atención es el modo en que su expresión corporal se ha convertido en un elemento decisivo para contextualizar su sonido. Senni ha desarrollado un lenguaje adicional: su pasión por el imaginario trance primigenio expresada en bailes de discoteca que son un elemento de atrezzo más, con su propio sentido y significado.

No hubo ninguna novedad o sorpresa. Sonaron la mayoría de pistas que Senni toca en sus shows desde hace unos meses y que ya nos conocemos al milímetro: “Win In The Flat World“, “XAllegroX”, “Rave Voyeur”, “Emotiva1234” o “The Shape Of Trance To Come”. Pero gracias a una producción y una ejecución fuera de serie acabó siendo posiblemente la mejor actuación de este Sónar en términos globales.

En TIUmag tuvimos una charla con el artista hace unos meses que puedes consultar aquí– Antoni Ripoll 


Lanark Artefax

22:35 – SonarLab 

Otro de los highlights ocultos de esta edición de Sónar era el directo (anunciado erróneamente como DJ set) de Lanark Artefaxt, que ocupaba un slot en el SónarLab dentro de un lineup comisariado por Resident Advisor. El inglés está llamado a ser uno de los pesos pesados de la IDM contemporánea (en TIUmag ya le entrevistamos hace un par de años) y su incorporación al festival en horario nocturno es una decisión de la organización que hay que aplaudir.

La puesta en escena consistía en un artefacto central de aspecto monolítico sobre el que se proyectaba un mapping abstracto. Lanark ocupaba una posición lateral dentro de un cubículo; un atrezzo mínimo para un show esencialmente mental. En lo sonoro, ahora mismo Lanark Artefax recuerda al Squarepusher de mediados de los 2000; glitches, bleeps y ritmos no sincopados bajo capas de melodías extrañamente bellas. Tampoco es pretencioso compararlo con el Aphex Twin de la serie Analord. Sonaron tracks de su EP en Whities —demencial ese “Voices Near The Hypocentre“— y también de “Glasz EP”, pero sobre todo escuchamos un buen puñado de unreleaseds que parecían mensajes alienígenas encriptados. Imposible pensar en un mejor arranque de la última noche del festival. – Antoni Ripoll


Errorsmith

23:30 – SonarLab 

Otra cita obligatoria del sábado noche era el directo de Errorsmith, uno de los nombres que no dejaron de verse en las listas de lo mejor de 2017. Recordemos que el de Berlín publicó álbum el año pasado en PAN tras trece años de parón artístico. “Superlative Fatigue” explota la singular paleta sonora que siempre ha usado Errorsmith, pero la vuelca encima de ritmos de inspiración latina como el dancehall o el reggaetón, borrando todo rastro orgánico y mecanizando el conjunto. Su live en Sónar se basó principalmente en este disco. Pero no se quedó aquí: el artista presentó nuevos tracks y recuperó otros anteriores, aunque esto afectó levemente la coherencia del conjunto.

Si Lanark nos había trasladado a una especie de call center alienígena unos minutos antes, lo de Errorsmith parecía una rave de un suburbio extraterrestre. – Antoni Ripoll