#Crónicas

Mira Festival sigue creciendo

Estuvimos en la octava edición de Mira, uno de los festivales nacionales que mejor entiende la conexión entre música y nuevas tecnologías. Esta es nuestra crónica.

15.11.18
Antoni Ripoll

Introducción de Antoni Ripoll.

Crónica de Antoni Ripoll y Aida Belmonte.

Fotografías de Jordi Jon Pardo, Alba Rupérez y Xarlene. 

Cada vez más sofisticado, mejor comunicado y con un contenido más excitante. Así percibimos ahora mismo Mira Festival, un evento que tras ocho años de rodaje ya forma parte del ecosistema cultural de la ciudad.

Y es que a día de hoy el festival parece tener muy clara su misión: posicionarse como la marca de eventos que mejor entiende la relación entre la nueva música y la nueva tecnología. En cierto modo aspira a jugar en una liga cercana a la que juega Sónar (al menos Sónar de Día), pero con una propuesta más acotada y dirigida —de momento— a un público más específico.

El hilo conductor de Mira es la innovación tecnológica aplicada a los diferentes campos artísticos. Como consecuencia de esta condición integradora, la propuesta del festival incluye conferencias, exposiciones, proyecciones, workshops y, por supuesto, actividades musicales.

Lo que se presenta a continuación es una crónica estrictamente musical centrada en las dos jornadas centrales del festival. No es, por tanto, una review exhaustiva, pero sí que puede ayudar a entender por dónde han ido los tiros en este Mira 2018. Vamos allá.


Viernes 9 de noviembre

Texto de Antoni Ripoll.

Fotografías de Jordi Jon Pardo, Alba Rupérez y Xarlene. 

Carla dal Forno

19:00 – Main Room

Nunca antes había visto a Carla dal Forno en directo pero lo que me encontré es justo lo que esperaba: puesta en escena sencilla, poca o ninguna interacción con el público, brevedad y ese permanente halo lo-fi propio de los primeros conciertos de un/a outsider. Piensa en Grouper interpretando temas de pop hipnagógico de principio de esta década. Algo así.

El principal qué de este directo será poder decir “yo estuve allí” cuando Dal Forno haya madurado y se mueva por un circuito más ambicioso. Su talento componiendo (y versionando) es poco discutible. Por lo que respecta a la forma en que lleva esas piezas  al directo, aún está todo por hacer.


“Extraordinary Alien” by Fatima Al Qadiri & Transforma (screening 360º)

19:30 – Mira Dome

Es curioso: el principal recuerdo que conservo de Mira 2017 es el Mira Dome. Concretamente “Six Minutes Of Your Life”, una pieza de Adult Swim que sacaba lo mejor de ese cine efímero en 360º que ya es un símbolo del festival.

Por eso no entiendo que obras como “Extraordinary Alien” de Fatima Al Qadiri puedan pasar el filtro y lograr su proyección en ese paraíso audiovisual que es el Dome. Los que seguimos a Fatima desde los inicios ya estamos acostumbrados a su enfoque conceptual. Todo bien con eso. El problema es que el corto (varios planos fijos de una especie de mineral CGI dando vueltas al son de un inédito de Fatima) no estaba especialmente trabajado ni optimizado para su visionado en 360º. Bueno, a otra cosa.


Aïsha Devi feat. Emile Barret

20:00 – Main Room

Con Aïsha Devi se abrió la veda de la contundencia el viernes en Fabra i Coats. Concretamente de la contundencia contenida y de la “música incómoda”, esta última expresión acuñada por Mark Luva en referencia a la complejidad formal de la nueva música de club europea (no a su contenido, cuidado aquí). Acertado.

Pero que nadie se lo tome demasiado en serio. Todos estábamos muy cómodos en la Main Room mientras Devi soltaba varias de las bombas que contiene “DNA Feelings” (por cierto, un disco que entra mil veces mejor en directo). Igual demasiado cómodos. “Lo único que me jode es que no hay nadie bailando. ¿Cómo es posible, tío?”, me comenta un compañero. Una paradoja habitual en estas coordenadas que tampoco voy a solucionar ahora.

Nada que objetar sobre el show de Devi. Hace cinco años esta fórmula todavía no existía y ahora es uno de los mayores focos creativos. Hablo de lo que se puede catalogar como música de club deconstruida, un cajón de sastre que incluye noise, crudeza anlógica, retazos new age y visión dancefloor. Un concepto transversal que va de Arca a Lanark Artefax. Por ahí anda Devi.


rRoxymore

21:00 – 3D Sound Room

Escapada rápida a la 3D Sound Room antes del presumible highlight de la jornada (Tangerine Dream).

Tras comprobar que la magia del escenario sigue intacta (el entorno minimalista, la iluminación sobria y el sonido cristalino seguro que tienen algo que ver), centré mi atención en el set de rRoxymore, que fue alternando entre entre el house lo-fi escuela Lobster Theremin y el dub techno con breaks propio de sellos como Livity Sound o The Astral Plane. Buen desarrollo y excelente atmósfera para descomprimir un festival que a esas horas anunciaba el sold out. Merecido.


Tangerine Dream

21:30 – Main Room

¿Qué crema hidratante usan Tangerine Dream? Si el calendario no falla, la banda cumplirá cincuenta años de vida dentro de poco. Sin embargo, ninguno de los artistas que se presentaban en el escenario de la Main Room parecía pasar de la cuarentena (Thorsten Quaeschning, Hoshiko Yamane y Ulrich Schnauss).

Para entender esta aparente anomalía del espacio-tiempo recomiendo leer su página en Wikipedia, donde se explica que la banda no conserva a día de hoy ninguno de los componentes originales (el último en saltar fue Edgar Froese, fallecido en 2015, a quien dedicamos un especial en su día). De hecho hubo un conflicto reciente con el hijo de Froese, antiguo integrante, que llegó a negar la existencia de la formación tras la muerte de su padre. Pero todo esto da igual porque nosotros hemos venido a valorar únicamente el espectáculo.

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Barcelona, thank you very much! #TangerineDream #MiraFestival #ThorstenQuaeschning #UlrichSchnauss #HoshikoYamane

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Lo cierto es que antes de este show no tenía ni idea de lo que estaban haciendo Tangerine Dream en la actualidad, por eso me descolocó. Ni rastro del free-rock original. Pero eso ya lo sabíamos porque venían a presentar sus últimas canciones. Tampoco hubo concesiones a su primera etapa electrónica, a pesar de que interpretaron varios de sus clásicos. Lo que la banda ofreció tuvo más que ver con los últimos discos de Ulrich Schnauss en solitario, pasado por un filtro downtempo y potenciado por un diseño de sonido actual (quizás demasiado).


DJ Stingray

23:20 – 3D Sound Room 

Paseando por los aledaños del edificio me encontré a Eduard Bujalance de Univers, que últimamente está muy al día de electro y house de corte crudo. “Lo mejor del festi hasta ahora”. Se refería a DJ Stingray, cómo no.

Pienso que el factor determinante en los sets de DJ Stingray es el espacio. Habré visto seis o siete veces al de Detroit en distintos clubs de Barcelona y ninguna de ellas me ha convencido.

El viernes me di cuenta de que si colocamos al encapuchado en las coordenadas adecuadas, todo cobra sentido. Y eso es justamente lo que sucedió en el escenario 3D Sound Room: la mejor versión de Stingray no dejó títere con cabeza. Tanto la selección (contundencia y pureza sin concesiones) como la técnica estuvieron a la altura del momento.


Call Super + Natalia Stuyk

01:00 – Main Room

El colofón final con Call Super a los platos y Natalia Stuyk a los visuales fue indiscutible. Colocar al londinense en ese slot tan crítico era apostar sobre seguro. Techno de hoy y de siempre, sin demasiadas concesiones a la vanguardia del género (gracias) y sin tener en cuenta todo el espectro de estilos que habían desfilado por ese escenario horas antes. No nos engañemos, este era el momento que todos habíamos estado esperando.


Sábado 10 de noviembre

Texto de Aida Belmonte.

Fotografías de Jordi Jon Pardo, Alba Rupérez y Xarlene. 

El Sueño de Hyparco deconstructing “Ambientes Hormonales” feat. Alba G. Corral

18:40 – Main Room

Después de años sin dar un concierto en directo y acompañados de los visuales de la artista y creative coder Alba G. Corral, la puesta en escena de El Sueño de Hyparco fue un viaje en el tiempo hacia los orígenes de la música electrónica.

Poniendo el balance entre unos sonidos más orgánicos y otros más propios de la ciencia ficción, el ambient analógico del mítico grupo experimental español no defraudó a sus apegados. Los que nos dejamos llevar por el flujo de sintetizadores pudimos llegar a sentir cómo las partículas cósmicas en forma de sonido atravesaban nuestros cuerpos.


Seefeel performing “Quique” feat. Dan Conway

19:40 – Main Room

Seefeel fue otro de los grupos míticos de este año. Quizá fueron los únicos de todo el festival que subieron al escenario con dos guitarras, un bajo y una batería, pero la apariencia de banda de rock era sólo eso: apariencia.

Los ingleses desplegaron todo su potencial, haciendo una demostración más de que la música electrónica y el rock no están tan lejos. Y es que el cuarteto tocó muchos palos en la interpretación de “Quique”, su primer LP que les situó en el mapa en 1993 y que incluye auténticos hitos.

Las bases ambient hicieron prácticamente de hilo conductor del show y, junto con sus guitarras totalmente shoegaze, crearon una bola de reverberaciones únicamente rota por los ritmos, a veces trip hop, a veces post-rock, del batería. La psicodelia y la épica quedaron servidas en un mismo plato.


Atom™ presents “Deep State”

20:50 – Main Room

Atom™ rompió con la calma relativa que llevaba la noche hasta ese punto. Cuando empezó su show yo estaba en la parte de arriba de Fabra i Coats, saliendo de la instalación de luz y sonido “Imaginary Limits”, y todo el mundo fue testigo de los retumbos que pegaba el subwoofer desde la Main Room: Uwe Schmidt había llegado.

Bajé deprisa las escaleras y al pasar por las ventanas junto al patio temí que uno de los bajos de Atom™ hiciera estallar los cristales encima mío. La tenacidad de Schmidt era palpable, como una máquina que no parará nunca.

Su sonido de drones sólidos creaba una base repetitiva que me transportó directamente a un campo de batalla, y las bases rotas, con algunos momentos dub e incluso drum & bass, marcaban la intensidad y los momentos de respiro.

Y es que la dureza y lo industrial se vieron también reflejados en los acertadísimos visuales: imágenes aéreas de zonas de guerra desde helicópteros militares, policías antidisturbios cargando contra manifestantes… Todo un imaginario que leí como una crítica feroz a la violencia estructural y que, paradójicamente, iba de la mano de una música iracunda. Ojo por ojo. Cuando acabó, todos respiramos aliviados, todavía con los sentidos exaltados y sintiendo el fuego frío que había servido Uwe Schmidt.


Yves Tumor feat. Ezra Miller

21:45 – Main Room

Tras la tormenta de Atom™ el público no se disipó demasiado, puesto que ahora era el turno de Yves Tumor. No creo que nadie tuviera mucha idea de cómo iba a ser su show y, desde luego, el joven productor nos dejó a más de uno con la boca abierta.

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Key performance at @mirafestival : Yves Tumor @yvestumor

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Quizá este fue el show más performático del festival, en el que la puesta en escena y el concepto de fondo tuvieron más peso que la musicalidad en sí misma. Y es que fue imposible reconocer ninguno de los temas de Yves Tumor: el norteamericano creó un amalgama glitch de white noise analógico, que iba rompiendo y montando a su antojo.

La voz, distorsionada hasta tal punto que me recordó a un monstruo agonizando, era la culminación de su estética: salió al escenario vestido de cowboy, con la cara tapada, y se puso de espaldas al público. Los visuales de Ezra Miller apoyaban la puesta en escena con imágenes en directo del propio Yves Tumor y se le podía ver tocando knobs y mesas de mezclas como si se tratara de un bandido robando un banco. Un pastiche estético retrofuturista en medio de un infierno punk/rave imprevisible que, aunque parezca raro, no carecía de belleza.


Avalon Emerson + Jason Voltaire

00:00 – Main room

La noche avanzó entonces hacia terrenos más bailables y festivos con la descarga post-trance de Rival Consoles. Los cuerpos se soltaron y las emociones empezaron a fluir de forma más orgánica durante el show del británico y luego vino Avalon Emerson a culminarlo todo de forma magistral.

Mediante ritmos ritualistas y melodías oníricas, la norteamericana nos llevó de viaje por el techno más futurista, pasando por la finura del deep house y un sinfín de referencias a estilos musicales que dejaron ver la agilidad y la capacidad de conectar con el público de la DJ y productora. Es difícil imaginar un mejor cierre para esta edición de Mira, que se consolida una vez más como festival de referencia, con un pie en las artes y otro en la celebración.