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Crónica MIRA 2017 (2)

Segunda parte de nuestras impresiones sobre la reciente edición del MIRA, una de las mejores de su historia.

14.11.17
Carles Novellas

Texto por Manel Peña 
Fotos de Toni Rosado 

Si el viernes nos fuimos a casa con un buen sabor de boca, el sábado ya fue el recopetín. Un tramo final de órdago que hizo que todos nos colgáramos de la lámpara del techo de la Fabra i Coats, bailáramos la conga y…

Pero vayamos paso a paso.

Tenía mucha curiosidad por ver en qué andaba metido Carlos Martorell, Shoeg, una de las mentes más inquietas de la electrónica experimental nacional. Para este concierto preparó un sugerente show audiovisual que se apartaba en parte de su excelente larga duración (“Vaseline”, editado poco después del verano). Viendo a artistas como Shoeg uno empieza a entender cómo se complementarán en un futuro próximo la inteligencia artificial y la creación artística.

A continuación el británico Dedekind Cut basculó entre el drone más oscuro y la experimentación más o menos radical, en un intento de crear un contexto narrativo al que le faltó un punto de dirección. Más o menos lo mismo que sucede con sus discos. La propuesta de William Basinski, uno de los platos fuertes de la programación de este año, no dejó a nadie indiferente. A lo largo de su concierto un conjunto de preguntas cruzaron mi cabeza (un loop de piano de media hora da mucho de sí): ¿es su música un monumento a la contemplación existencial? ¿o una urna de cristal muy bonita pero que no contiene absolutamente nada? ¿realmente interpreta algo mientras escuchamos? ¿o su presencia chulesca y arrogante forma parte de una suerte de performance artística elitista? Por momentos -sobretodo en la primera parte del show- tuve la sensación de haber estado mirando fijamente un cuadro en blanco en el que cada uno proyecta lo que quiere. Quizá ésa precisamente sea la gracia del asunto. ¡Preguntas!

El show de Mika Paradinas como µ-Ziq nos dejó el cerebro definitivamente roto, todos los cables sueltos y la placa base para tirar.

En los últimos dos años, el británico Sam Shackleton (siempre lo tendremos en el pedestal por sus discos en Skull Disco y también por “Three EPs”) ha intentado dar con algún cantante que le permita adentrarse en un nuevo contexto creativo. Bien, por lo visto en el MIRA no hace falta que busque más. Su concierto junto a Anika presentado el notable “Behind The Glass” fue soberbio, una especie de pop experimental con ese Shackleton polirítmico que tanto nos gusta y una Anika que nos hizo pensar en la Nico de “Desertshore” y en Trish Keenan, de Broadcast. Uno de los dos o tres mejores momentos del festival.

Había ganas de ver cómo se defendía en directo Kelly Lee Owens, pero no pudo ser (al parecer su equipo se extravió en algún aeropuerto). A cambio ganamos una vibrante sesión de techno en la que Owens nos dejó totalmente despeinados y con la lengua fuera. A continuación el live de nuestro parisino favorito, Voiski, no acabó de convencer, quizá porque la gente ya estaba con el cuerpo en modo “jota on”. Su exploración de los sonidos post-trance sólo empezó a funcionar después de meter un par de marchas y entrar de lleno en el terreno del techno.

Teníamos un excelente recuerdo de la última vez que Mike Paradinas, µ-Ziq, había pasado por el MIRA. Su show de este año estuvo incluso mejor. IDM fracturada que hizo las delicias de los fans de Rephlex de toda la vida con un tramo final descacharrante lleno de drill’n’bass y gabber. Nos dejó el cerebro definitivamente roto, todos los cables sueltos y la placa base para tirar.

Los británicos Paranoid London lo tenían todo de cara para arrasar con su acid house macarra y vaya si lo hicieron. Veteranos en esto de liarla parda, el trío (nos enamoramos del cantante) podría haber estado dándole tres horas y no hubiera pasado nada, menudo festival montaron. El veterano DJ y productor holandés I-F lo tenía difícil -todos llevábamos unas cuantas horas de vuelo ya-, pero supo darle la vuelta a la situación (la experiencia es un grado, como dicen los cuñados) con una sesión cálida y emotiva llena de house noventero, disco, italo y acid.

El colofón perfecto a la mejor de las ediciones del MIRA hasta ahora. Ya tenemos ganas de volver el año que viene.