#Crónicas

Primavera Sound 2016: 10 momentos musicales

07.06.16
Frankie Pizá

Foto principal de Ariel Martini.

Más de 150 actuaciones durante toda una semana de conciertos y propuestas. Aunque la función de un programa así es cubrir las preferencias de cualquiera, resulta difícil asimilar incluso lo que hemos traído subrayado desde casa.

La sensación generalizada tras la sobredosis es de haber asistido a 2, 3 conciertos memorables, y normalmente la incapacidad de señalar los que realmente han valido la pena de entre toda la inmensa oferta. Es un lapsus temporal: ocurre lo mismo si tras una hora de atender a nuestro timeline en redes sociales, alguien nos pregunta por lo que más nos ha impactado.

Tras digerir la información almacenada en este fin de semana, destacamos 10 de los momentos musicales que más destacamos de la pasada edición del Primavera Sound. Expectativas cumplidas, decepciones y factor sorpresa son algunos de los sentimientos que se remarcan en nuestros comentarios.

Kamasi Washington

El Jazz no es una exhibición. El Jazz es un idioma y un espíritu. En su momento y contexto, el Free Jazz fue un grito feroz que evitaba cualquier norma occidental, ya fuera musical, estética o política. Un reencuentro con las raíces en el que los afrodescendientes tocaban de la forma más salvaje que se había visto.

Kamasi Washington es un nuevo valor destinado a introducir a nuevas generaciones en una fórmula que recupera la dimensión del Jazz espiritual y lo conjuga de forma homogénea con Funk y Soul. El de Los Ángeles y parte de su banda The Next Step tuvieron una hora y unos cuantos minutos para presentarse e irse por donde habían venido.

Prácticamente fue una demostración más que un concierto de verdad: tocando al unísono, sin restricciones o compenetrándose, la banda dejó al personal sin pestañear, aunque en ningún momento el concepto fue el de una representación jazzística.

Con un primer trabajo de 3 horas de duración y un auditorio repleto para ver una propuesta cercana a lo minoritario, tanto Kamasi, su saxofón y nosotros nos tuvimos que ir cuando aquello acababa de comenzar. (Frankie Pizá).

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John Carpenter

Las composiciones de John Carpenter realizadas pensando en ambientar algunos de sus largometrajes han pasado a la historia por varias razones; la autonomía del director norteamericano en este terreno, su incorporación singular de los sintetizadores y una mitología venida del ámbito cinematográfico.

Si observamos de cerca los temas principales de Assault on Precinct 13 o Scape From New York, la simpleza de las notas e incorporación de elementos instrumentales es similar; Carpenter, en una de sus primeras representaciones en directo después de los dos álbumes de composiciones inéditas que ha lanzado vía Sacred Bones, se presentó en concierto dentro del Primavera Sound interpretando estos dos clásicos de su obra.

Mientras fotogramas de los films seleccionados iban ambientando visualmente, Carpenter lideraba una banda de acompañamiento que dejaba espacio al ilustre para tocar con su sintetizador las notas principales de cada una de las partituras.

La sensación generalizada, al margen de la idealización fueron de este tipo: las piezas, ya fueran las presentadas recientemente o las más conocidas, perdieron sentido al ser dispuestas en directo, y el perpetuo estado de ánimo tenso e intrigante marcado en todas ellas aburrió desde el tercer single, a pesar de que un entusiasmado Carpenter procuraba hablar y dirigirse a la audiencia canción tras canción a modo de interludio. (Frankie Pizá).

Evian Christ

Aunque no quedó del todo claro si aquello era un set o un directo de Evian Christ, lo cierto es que no importó: la visión del club que tiene el británico ha ido evolucionando hacia una fórmula singular que ya poco tiene que ver con sus primeras experimentaciones híbridas entre Hip Hop y Footwork.

Con tan solo una intensa iluminación, un volumen altísimo que llegó a la saturación en varios momentos y una coherente selección musical Joshua Leary nos acercó su concepto de club en Primavera Sound; el contenido que genera y busca Evian Christ en estos momentos, antes de su esperado debut en Warp Records, tiene tanto que ver con EVOL como con Bala Club.

Dentro de esos dos extremos opera el joven productor: sonaron edits, bootlegs, «Paleta» de Kamixlo, Endgame y deconstrucción Trance a modo de adelanto de lo que está por venir. (Frankie Pizá).

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Floating Points

Era la primera vez que Floating Points visitaba Barcelona con su espectáculo en directo dando forma a «Elaenia», su primer largo conceptual y en el que sorprendió a la mayor parte del público por alejarse de los patrones club. Se puede comprender que ese disco, lanzado en 2015, es el punto determinante en la transición del prodigio británico desde la producción al énfasis e intenciones como autor.

Su identidad está cada vez más marcada en todos los sentidos: como DJ ha prosperado y se ha diferenciado por su pasión y selección, y como compositor obras como «Kuiper» parecen unificar a Herbie Hancock y Carl Craig.

Durante su actuación en el Primavera Sound pudimos observar más o menos de cerca el virtuosismo de Sam Shepherd a los teclados y sintetizadores, y percibimos que gran parte de su nuevo material, una fluida combinación de Jazz Funk y experimentación electrónica/modular, está pensado precisamente para ocasiones como esta. (Frankie Pizá).

Disco Finale

Recuerdo que en 2015, comenté abiertamente que el set y selección de música Disco de John Talabot me había sorprendido: por su control del detalle, los clásicos elegidos y la armonía que todo respiraba sin perder en ningún momento la efectividad. Este año, cerrando la carpa de Bowers & Wilkins, el pretexto y el concepto fueron los mismos, aunque la ejecución se observó mucho más automatizada y menos arriesgada.

Hubo momentos brillantes: sonaron edits de Marlena Shaw o de Betty Wright, sonaron en los momentos adecuados y cuando la audiencia aglomerada alrededor de los altavoces más lo necesitaba. En esta ocasión, las rarezas fueron anecdóticas y en general se optó por integrar éxitos que fueran conocidos por la mayor parte del público.

Con respecto al 2015, la imagen global perdió carisma y éste fue sustituido por una mayor continuidad y suavidad en las transiciones; más referencias Italo, más monotonía y menos pasión en la línea general. (Frankie Pizá).

Lena Willikens

Es su forma de relacionar los tracks la que hace a Lena Wilikens única; podríamos estudiar al detalle una de sus progresiones, preparar ambos tracks y jamás llegaríamos a su particular lenguaje detrás de los platos. 1 hora y 30 minutos es más bien poco para la DJ, y la carpa de Bowers & Wilkins en el último día de festival tampoco resultaba la mejor situación para atender a todo lo que nos iba a ofrecer.

La alemana, curtida en Salon Des Amateurs, es de las pocas capaz de transformar algunos tracks cuando pasan por sus manos; sus sesiones oscilan entre los momentos de suspensión y aceleración, y a lo largo de la narración podemos escuchar desde tools a base de percusiones intrigantes a Techno clásico utilizado de una forma muy singular.

Lena crea una obra con cada una de sus actuaciones; puedes llegar a escuchar una voz desnuda de un single de New Wave que hace años que no escuchabas y que de repente se desvanezca para dar paso a una melodía o a una sección de timbales.

A pesar del tiempo reducido disponible, Willikens es capaz de cambiar la visión que teníamos de una canción o un recuerdo de ella para siempre, casi alterar nuestra sinapsis neuronal. (Frankie Pizá).

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Action Bronson

Sabíamos de los conciertos de Action Bronson y sus placajes, su fuerza a la hora de rapear y su personalidad, pero mis expectativas no eran mayores que las de cualquier otro concierto de Hip Hop, como el de Pusha T unas horas antes, por ejemplo.

Pero nada más lejos: Action Bronson fue el rey indiscutible de la noche, reivindicando una música repetitiva y poco melódica como es el Hip Hop clásico de Nueva York, consiguió que nadie en el público despegara los ojos del escenario.

A pesar de su sobrepeso no le faltó el aire, a pesar de sus interminables letras no descuadró una rima y, con cada canción, descansando en los estribillos de samples vocales setenteros, conseguía fidelizar a la audiencia con nuevas bromas y guiños.

Con slippers adidas en los pies y Alchemist a los platos (sorpresa!), Action Bronson consiguió trasladarnos a su particular mundo en el que, a ratos, parecía ser el Long Island del Wu-Tang Clan de Ghostface Killah. (Aleix Mateu).

PXXR GVNG

Lo último que alguien espera cuando va a ver a PXXR GVNG es encontrarse a siete u ocho músicos de una orquesta latina esperando encima del escenario a la aparición de Yung Beef, Kaydy Kain, Khaled, Steve Lean y AC3 (quién contribuyó a abrir el concierto).

El concierto de los pobres del Raval se basó en una adaptación de algunas de sus canciones más populares a la salsa, el sonero, o el ritmo latino que mejor pudiera adaptar los ritmos originales de Steve Lean.

Si bien las interpretaciones de los raperos no fueron brillantes y los micrófonos no sonaron como debían en algunos momentos, su buen humor y la libertad con la que se movían, junto al talento de los músicos de la banda, que tuvieron carta blanca para hacer largos apartados instrumentales y una larga despedida, resultó en uno de sus shows más agradecidos.

Había mucho público y, a pesar de la sorna de algunos y la incomprensión de otros, PXXR GVNG consiguió trasladar al espectador el desenfado, el buen rollo y el desparpajo  que les inspiraba su propia actuación con la banda latina. (Aleix Mateu).

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Pusha T

La música de Pusha T ha conseguido escapar de ese deje perezoso que muchos raperos han seguido desde la hegemonía del sur en el Hip Hop. Con su cuna en Nueva York, el artista nos recuerda a cada momento de donde sale con esas instrumentales rápidas, electrónicas y frías, con breaks clásicos y cortes de voz de Biggie como en «Untouchable», también samples de piano para esas canciones más sentimentales, como «M.P.A.».

Todo ello estuvo en su actuación del Primavera Sound: una actitud estricta y una fuerza a la hora de rapear que representaba su mayor capital en escena. Con un repertorio plagado de hits como «Numbers On The Board», el mencionado «Untouchable» o «Crutches, Crosses, Caskets», parecía imposible no retener la atención del público, pero ciertamente, la actuación de Pusha T tuvo momentos de bajón que se traducían en indiferencia por parte del publico.

A pesar de ello, a mitad del show, cuando el rapero desapareció, el DJ empezó a pinchar Hip Hop más enfocado al Club, al que Pusha T se volvió a unir para ofrecer la segunda parte de la actuación, el concierto se convirtió en una fiesta que no hizo más que subir de intensidad hasta su final. (Aleix Mateu).

Jessy Lanza

Con cierto retraso y algunos problemas técnicos, el show de Jessy Lanza empezó con la expectación de un publico comprimido en el escenario Rayban Unplugged. La gente, a la espera, animaba con los gritos agudos del característico «Aw!» de la canadiense, que con dos sintetizadores, una SP-404 y una batería electrónica que golpeaba su compañera, se encargó de devolver la pasión recibida en lo que acabó por ser una breve actuación: 30 minutos es lo que duró el directo de Jessy Lanza y con él apenas hubo tiempo para repasar su último disco, rescatar algunas joyas de su debut e intercambiar alguna frase con el público.

Si algo de bueno tiene el escenario Rayban Unplugged es que el público se vuelca con la artista de turno, esta muy cerca, y Jessy Lanza lo supo aprovechar. Las canciones adaptadas al directo, con la fuerza de la percusión extra, añadían a esos momentos de baile que culminan las canciones de Jessy Lanza una intensidad que el publico recogía con emoción, en especial cuando sonaban los primeros acordes de canciones como «Katy Lee» o «It Means I Love You» hasta que progresaban hacia ese Footwork castizo que la canadiense ha conseguido codeándose con artistas como DJ Spinn o Taso.

Como sea, Jessy Lanza supo aprovechar sus 30 minutos para hacer brillar sus distintos registros, a pesar de que, quizá en mejores condiciones, había actuado el día anterior en la Sala Apolo y ese mismo día había hecho un DJ set en el Primavera. (Aleix Mateu).