#Crónicas

Bicefal: una bestia ha tomado forma en la oscuridad

Repasamos la primera edición del nuevo festival barcelonés, que concentró exponentes nacionales e internacionales del ruido, la electrónica y el terror.

14.12.16
Aleix Mateu

Texto de Aleix Mateu y Pau Cristòful. 

Fotos cedidas por la organización. 

Del 8 al 11 de diciembre tuvo lugar la primera edición de uno de los festivales más especializados, oscuros y ariscos que recordamos en Barcelona: Bicefal nació como una extensión de Bestiarie Assembly para dar cabida a propuestas y artistas extremos tanto nacionales como internacionales.

El componente electrónico y la intensidad eran factores comunes entre todas las propuestas, aunque los estilos mutaron del Ambient al Techno revolucionado pasando por un seguido de artistas que apostaban por el tratamiento de la voz de forma abrasadora.

Un planteamiento muy minoritario que sin embargo consiguió reunir a más de 200 personas (entre las tres jornadas), lo que permite a los organizadores asegurar la continuidad del festival.

Después de una jornada inaugural que se celebró el jueves en la sala Freedonia y en la que según público y organización destacó el debut en directo de Refectori, la actividad se desplazó a la sala Upload del Poble Espanyol, que concentró el grueso de la programación.

Otra de las actuaciones más memorables del fin de semana y, sin duda, también una de las más impactantes, fue la de los barceloneses DE·TA·US·TO·AS.

Impregnados con sangre de cerdo, sus dos componentes llenaron el escenario con un altar con velas y calaveras y combinaron elementos místicos con voces guturales y gritos distorsionados.

Una especie de ritual satánico que fue acompañado por invocaciones al Demonio realizadas por algunos miembros del público y aplaudidas entre el resto.

Todo esto quedó potenciado por la última imagen que vimos esa noche: la del backstage lleno de sangre de cerdo y «oliendo a muerte», algo que según los organizadores era muy «bonito» y acorde a la línea estilística especialmente del viernes.

Sin duda, esa primera jornada principal fue la más arriesgada: una hora después el sueco trepaneringsritualen subía al escenario otra vez cubierto de sangre.

Otro ritus satánico en el que la voz tomó el protagonismo por sobre de las bases electrónicas pre-grabadas, que aquí quedaron en un segundo plano.

En este caso, la interacción con el público fue más agresiva, con el artista paseándose entre el personal con actitud desafiante, algo que según la organización solo acostumbra a hacer cuando se encuentra realmente a gusto.

Entre estos dos artistas actuó Gnaw Their Tongues en formato dúo, combinando bases ruidosas e industriales con gritos y bajo Death Metal.

Después de tanta sangre y distorsión fue conveniente la apuesta relativamente bailable de Cut Hands, una aproximación a la percusión tribal por parte del legendario William Bennett (Whitehead) que sin embargo fue una reinterpretación anecdótica de sus referencias realizada desde el portátil.

Cerró la noche el DJ set de Beyond, que recogió la esencia Industrial y lóbrega del festival y la llevó a la pista de baile con cortes de artistas como Ansome y Room 506 (aka de Ancient Methods).

El sábado tenía guardado algunos de los nombres más destacados de la programación y presagiaba una asistencia mayor que el día anterior. Huma, Beyond, Atila, Noir Noir, Samuel Kerridge, Vessel y Vacuum Exploration, una configuración de nombres pensada para que fuera subiendo la presión y la intensidad en la Sala Upload.

Con la oscuridad de las 9 de la noche cubriendo el Poble Espanyol arrancaba el celebrado show de Huma, seguido por el local Beyond y el portugués Atila, que ofreció un show expansivo que dejó la atmósfera adecuada para que Noir Noir iniciara su set.

El de Mataró hizo un directo en el que las atmósferas estaban llenas de ruido y los ambientes extremadamente cargados, con una progresión abstracta que iba ganando intensidad hasta mantenerse sostenida. Realzada por momentos con los gritos distorsionados y lejanos de Noir Noir, su propuesta más que crear un shock situaba al oyente en un espacio ruidoso e incómodo que, quizá por ese motivo, dejó al público hipnotizado y más que preparado para la llegada de Samuel Kerridge.

El de Manchester retomó los paisajes desdibujados de Noir Noir pero progresivamente va dejando cristalizar los patrones Techno de su industria sónica. El ruido y ambiente con el que Samuel Kerridge nos atrapa al inicio de cada canción nos atrapa hasta golpearnos con las percusiones electrónicas.

La estrategia se repite a cada pieza, separadas todas ellas por ruidos y ambientes que reconfiguran un mismo paisaje, y con la llegada de cada momento rítmico nos enfrentamos a una velocidad cada vez más intensa hasta acabar con breaks aceleradísimos y arpegios Trance envueltos en ruido.

El final de Samuel Kerridge se convertía así en uno de los momentos más apocalípticos de la noche, con una última pieza que descansaba unos segundos para volver a arrancar repetidamente.

Así llegó Vessel, uno de los nombres más esperados que estuvo haciendo su particular reinterpretación del «Punish, Honey», su último disco. En su caso, más que una abrumadora ambientación nos encontrábamos con unos loops de percusión nerviosos que eran los encargados de sostener todo el show y conducirlo por todo el camino que el de Tri Angle Records tenía diseñado.

De entre las canciones, tan largas como el artista quiso que fueran dependiendo de las ganas de jugar con cada uno de los elementos, destacó uno de sus clásicos, «Red Sex». En la canción, una de las más largas de todo el set, Vessel no permitió que el público se acomodara en los extraños sintetizadores que destacan, si no que ofreció una versión más oscura y adaptada a la noche del Bicefal.

El cierre con el DJ set de Vacuum Exploration daba por finalizada la primera edición de un festival que destaca precisamente por tener un carácter tan marcado como oscuro, como necesario en la ciudad de Barcelona. Que si bien parece minoritario por definición, tiene todavía mucho recorrido por hacer y muchas más propuestas cercanas, poco conocidas, e interesantes, que llevar a sus escenarios.