#Entrevistas

Yakoe Nicole: patos, palmeras y ramen para llevar

Presentamos el proyecto de Pop sintético, sedoso y dulce de inspiración asiática integrado por Helena López y Norman Bambi.

21.03.17
Pau Cristòful

Yakoe Nicole es una de las propuestas más personales y prometedoras que ha emergido en los últimos meses en la escena nacional.

Me recomendaron su portal web como un secreto a voces. El continente del mismo avanza el contenido: “The Diving Ducks” (2017) son cuatro cortes de pop sintético sedoso y suave, dulce pero no edulcorado, aparentemente simple y pegadizo, pero rico en detalles, como los acabados con guitarra o las cuerdas que aparecen al final de “To Spring“.

Yakoe Nicole también suenan oníricos, algo que también se traslada a las respuestas de la entrevista que hoy nos ocupa, haciéndonos partícipes de su propia película.

Su inspiración por la estética asiática de los 80 no podía llegar en mejor momento: estos sonidos parecen estar gozando de un relativo hype si nos basamos en lanzamientos recientes como el “Samurai” (Tigersushi, 2017) de Joakim o el último disco de Visible Cloaks, “Reassemblage” (RVNG Intl., 2017), que por lo que parece samplea las mismas flautas que han sampleado Yakoe Nicole.

Enviamos un cuestionario a los responsables de este proyecto para que lo conozcáis mejor antes de que algún sello se fije en ellos y se conviertan en la nueva sensación de Pitchfork.

¿Quiénes son los integrantes de Yakoe Nicole?

Yakoe Nicole somos Norman Bambi (Norman), también involucrado en el sello Nyapster y en el proyecto de pop sintético y funky con aires asiáticos wewillwoo y Helena López (Helena), que próximamente formará Captain Nicole, colaboración con la banda Capitán.

¿Por qué este nombre?

Norman: Porque era interesante tener un nombre como grupo que es en realidad un posible nombre de persona. De Helena + Norman se creó un tercer personaje ficticio = Yakoe Nicole.

Helena: Creo que ese sería nuestro nombre si hubiéramos hecho el grupo antes de haber nacido como Helena o Norman.

¿Cómo surgió este gusto por la estética asiática ochentera?

N: Me ha gustado esta música y esta estética durante años y mientras trabajamos juntos nos dimos cuenta de que compartíamos un gusto similar por detalles específicos del pop japonés de los 80.

H: Este verano descubrí el new wave japonés gracias a mi amigo y director Weston. Películas como “The Warped Ones” (Koreyoshi Kurahara, 1960) o “Pale Flower” (Masahiro Shinoda, 1964). Films asiáticos que miran a una Francia que se fija en un Hollywood que se inspira por una Asia exótica y colonial. Como Paul Muni protagonizando a un hombre de origen chino en “The Good Earth” (Sidney Franklin, 1937) o “House of Bamboo” (Samuel Fuller, 1955). Todo ello ocurrió mientras estaba en Los Ángeles, pasando cada tarde en el doble pase del New Beverly Cinema: las canciones tomaron un aire cinematográfico protagonizadas por patos, palmeras, sintes de autopista y ramen para llevar.

¿En qué momento de tu vida produjiste las demos y en qué se diferencian del resultado final?

H: Empecé a hacer música en 2014: me descargué distintos softwares y me puse a probarlos. Hago pequeños cuentos y novelas (desde sci-fi a western), algunas solo están en mi cabeza, pero me sirven como inspiración para componer. Lo que hay en mi soundcloud no tiene ningún hilo conductor ni propósito musical, solo me ayuda a escribir e imaginar las escenas de mis historias. También me gusta jugar a videojuegos: las aventuras gráficas de LucasArts me han inspirado desde pequeña. El título del álbum tiene algo que ver con el videjuego “Loom” (1990) y en las canciones también hay alguna referencia a los sonidos de “Scorched Earth. The mother of all Games” (1991).

N: Para mí la inspiración viene principalmente de la música en sí misma y en como la decisión de un sonido específico conecta con un momento específico que he vivido: este bajo suena exactamente como caminar sobre un suelo de madera en una casa en la playa, esta guitarra suena como golpear el agua con la cabeza o esta batería suena como jugar al ping pong.

H: Yo hablo de la escena y Norman crea los props.

¿Con qué software lo habéis producido?

N: El cerebro, el mejor de los softwares.

H: Sí, especialmente el cerebro de Norman.

¿Cómo se estableció la relación con Norman Bambi?

H: Cuando nos pedimos una ensalada de algas en un restaurante asiático y solo quedaba una.

N:  Estábamos en un crucero y sonaba una canción de Prefab Sprout mientras discutíamos sobre quién se quedaba la ensalada.

¿Cómo habéis trabajado en la distancia?

N: Solo pudimos trabajar en el crucero durante los 3 primeros días, después me empecé a marear y me encontré indispuesto así que tuvimos que encontrar una solución. De esta manera es como empezamos a trabajar, enviándonos archivos. Es como enviarse pequeños barcos en el océano y ver como se comportan en territorio desconocido.

H: Sí, algunos temas siguen a la deriva y aún no hemos recibido noticias. Quizá hayan encontrado el paraíso y jamás vuelvan a nosotros.

¿Tenéis intención de publicar en algún formato físico?

H: Estamos hablando con sellos, sobre todo de L.A., aunque personalmente me haría muchísima ilusión publicar en una discográfica china. Planeamos acabar el disco para septiembre con muchas marimbas y algún oboe.

¿Tenéis pensado actuar en directo?

N: Estamos trabajando en un formato especial donde colaborarán otros músicos en el escenario.

H: Queremos que los conciertos suenen distintos al álbum. Como la ensalada china, que tiene un sabor distinto en cada país.