#Entrevistas

Shoeg revela la conceptualización de “Vaseline”

"El cuerpo me pide salir de las armonías y formas habituales, y no asentar mucho los paisajes sonoros."

05.05.17
Pau Cristòful

Llevamos años laureando a Shoeg como uno de nuestros artistas más interesantes.

Esto se ha disparado gracias al lanzamiento de “Vaseline” (Memory no.36, 2017), su mejor trabajo hasta la fecha y uno de los más destacables de lo que llevamos de año.

Este álbum define un universo ambiental hiperdigital en el que conviven los samples de órganos con la épica maximalista y los ecos New Age con la melancolía enrarecida.

Algo plasmado a la perfección por el vídeo que el mismo artista elaboró para “Monitoring Activity”, un recorrido por “un mundo 3D casi real” que transita por paisajes desiertos inspirados por capturas de Apple Maps de Los Angeles, San Francisco y Tokyo.

Desde su abstracción, “Vaseline” (Memory no.36, 2017) trata conceptos como la sobreinformación y la distancia.

Este último motivo es el que ha marcado la trilogía iniciada por “Panorama” (2014) y “Tanz” (Boira, 2015) y que ahora cierra el álbum que hoy nos ocupa.

Más allá de la extraña belleza de su música, “Vaseline” (Memory no.36, 2017) esconde un interesantísimo trabajo de fondo que se revela en la siguiente entrevista.

¿Cómo tomó forma esta trilogía no intencionada sobre la distancia? ¿Qué conceptos querías trabajar en “Panorama” y “Tanz”?

Panorama, Tanz y Vaseline forman una línea temporal personal desde el pasado hasta el presente.

Panorama fue una prueba: a ver qué era capaz de hacer con todo un material heredado que nunca se ha editado de la banda de mi padre, con todo lo que implica.

Ahí está esa distancia, el hecho de interponer un proceso más entre cómo se presentaba el material y qué pasa tras digerirlo.

Tanz fue otro reto: samplear algunas vacas sagradas que tengo por el disco duro, y hasta a mí mismo con 15 años. Me gusta verlo como cualquier proceso humano en general (y a la vez, contra todo ese mensaje mercantilista que usa la palaba ‘crear’): coger materiales ya existentes e insertar tus ideas y manos para transformarlo en algo diferente.

¿“Vaseline” ha sido pensado desde el inicio como una continuación de las anteriores o se fue definiendo en su desarrollo?

Nunca tuve esa intención, me di cuenta una vez terminado el disco y habiéndolo escuchado en contexto.

Hay mantras personales que se repiten, que están ahí rondando en el subconsciente y aparecen sin que te des cuenta.

La primera idea era mutar del sampling a la síntesis digital. El sampling es algo que se nutre del pasado, mientras que la síntesis es algo que se genera a cada instante.

Mientras que Panorama y Tanz eran 100 y 80% sampling respectivamente, en Vaseline he generado el 99% del material sobre apuntes que fui recogiendo desde mitad de 2015 y, por tanto, en lo presente.

Los primeros temas de Vaseline, por cierto, surgieron de Spam, un trabajo para una pieza de la bailarina de danza contemporánea Núria Guiu.

Produje unos 15 minutos de música continua, de los que se han salvado partes de “Registry” y de “Fluid Simulation”.

Entre las ideas que formaban la pieza, estaba la de la sobreinformación, que la relaciono directamente con otras ideas del disco.

¿Cómo pretendes expresar la distancia mediante tu música?

Hago música supercerebral, son procesos que no vienen nunca directamente de las entrañas.

El cuerpo me pide salir de las armonías y formas habituales, y no asentar mucho los paisajes sonoros.

Me interesa esa fugacidad, esa dificultad para conectar en la primera escucha. Incluso en la portada del disco hay referencias.

Entre los conceptos que citas en la descripción del álbum aparecen la deshumanización, el populismo, la tiranía, el nacionalismo y la privacidad.

2016. Lo veo un poco como el año que reinó la ingenuidad. Y sigue.

¿Entiendes “Vaseline” como un álbum político distópico?

Creo que una de las cosas que más marcó la fase final del disco fue el momento de transición entre Obama y Trump: la formalidad protocolaria y el paso a la distopia.

En ese apretón de manos había un abismo. Esa semana acabé “Break” y “Chemically Erasing A Hard Drive”.

¿Qué artistas (sonoros, plásticos, etc.) y obras concretas crees que han marcado “Vaseline”?

En cuanto al sonido y la forma, cosas como Harakka Bialoipokku de Pekka Pohjola, Jazz From Hell de Frank Zappa o Amarok de Mike Oldfield.

Conectando con el presente, me ha marcado lo que están haciendo Kara-Lis Coverdale o Nico Niquo, a parte de los Commissions de OPN.

También las ideas sobre la interacción entre juego y sonido de David Kanaga, el Fully Automated Luxury Communism visto en los mundos de Lawrence Lek, …

Tanto “Vaseline” como el último disco de tu otra formación, Ensemble Topogràfic, se han editado en el sello internacional Memory No. 36. ¿Cómo llegaste a ellos?

Tras editar los primeros discos en Boira Discos, quería probar con un sello de fuera de España por la única razón de presentar el material en círculos diferentes.

Cuando parecía que la cosa iba para largo, Ricardo -capo de Memory No. 36- lo puso todo de cara.

¿Por qué no una editorial nacional?

Surgió la posibilidad, pero al final no cuajó. ¿A la próxima?

A principios de este año realizaste un curso de controladores corporales sonoros. ¿Los has usado para producir tu música?

Es una de las herramientas principales de creación para Ensemble Topogràfic, con la que trabajamos la interacción entre movimiento y sonido con Anna Hierro, y lo estoy empezando a usar en Shoeg con otras intenciones, más cercanas a introducir aleatoriedad desde el movimiento.

De hecho, el debut de Shoeg con controladores corporales será en breve, en un remix donde he grabado un sampler manipulado con el sensor.

¿Cómo fue el curso?

Es la primera vez en cinco años que tengo que enfrentarme a una clase para explicar mis ideas, es algo que se me da fatal.

Soy desordenado, lento y bastante caótico cuando tengo que explicar algo, pero el resultado fue fantástico y enriquecedor. Espero poder volverlo a impartir a partir de otoño.

¿En tus directos piensas convertirte en una fusión entre Marcel·lí Antúnez y OPN?

Haha. Alguna vez me he visto más cercano a Onyx Ashanti, pero no me interesa tanto la tecnología como el discurso que pueda generar con ella.

¿Cómo piensas desarrollar las presentaciones de “Vaseline”?

Quiero añadir un elemento visual a los directos y estoy ahora mismo trabajando en un motor visual reactivo al sonido sobre Unity, basado en el imaginario de Vaseline.

Estoy haciendo cosas con un escáner 3D con Google Tango y fotogrametría y trabajando este concepto de distancia artificial a partir de modelos simplificados o aproximaciones a la realidad.

Siempre me ha interesado lo que se intentaba en los mundos 3D creados a principios de los 2000: lo que se entendía como baja resolución o falta de capacidad de proceso de una CPU era suplido por el imaginario propio. Espero presentarlo en breve.

Trevor Jackson abrió su último programa para NTS con “Emulation Layer I”. ¿Tienes idea alguna de cómo llegó a él?

Pues no, aunque soy un chapa y he mandado unos cuantos mails desde la cueva.