#Entrevistas

Nunca digas nunca jamás: En conversación con Fran Lenaers

11.03.16
Frankie Pizá

Texto por Xavi Puig y Javier Santamaría.

“DJ Fran was the premier selector at Valencia’s ‘Spook Factory’ nightclub. A pit of sleaze running all weekend from the late 80’s to early 90’s, DJ Fran pioneered a sound of early techno, wave, new beat and EBM while producing his own tracks as part of ‘Megabeat’ (check ‘Twin Beats’) which went on to help define the nascent ‘proto-goa’ sound of DJ Laurent et al.”

“100% up there with ur Paradise Garage, Hacienda, Medusa, Ancienne Belgique et al in terms of hot nitebars which U missed, the Spook Factory sound & DJ Fran are very overlooked outside of Spain. Needless to say we’re very excited for this one.”

Scientific Dreamz Of U.

Buscando información para prepararme la entrevista, me doy cuenta de lo escasamente que ha sido entrevistado en comparación con la larga sombra que proyecta su figura, clave en el devenir del djing en España y en el resto de Europa.

Da bastante respeto tener que entrevistar a un tótem como Fran Lenaers, aunque es ver su foto de portada en Whatsapp, con una foto suya haciendo surf, y de pronto la cosa se ve más accesible. Básicamente es lo que ha hecho el DJ valenciano durante estos años, pero fabricándose la ola, e incluso la tabla, remando a contracorriente e inventando nuevas maneras de deslizarse sobre las olas. Éste sí es el emblema de la cultura valenciana y no la Ciudad De La Imagen.

Entrevistar a este señor es un auténtico pelotazo, valga el símil valenciano, y Fran tiene mucho que contar. La grabadora se paró a las dos horas y diez minutos de entrevista, pero podíamos haber estado las 72 horas enteras y seguro seguiríamos teniendo temas de los que charlar.

El señor Lenaers está acostumbrado a estos maratones desde principios de los años ochenta, aunque para facilitar la lectura, vamos a dividir su publicación en dos cómodas partes. En este primer extracto hablaremos de sus inicios como DJ hasta el final de sus residencias tras los platos. Encendamos pues nuestros Technics y comencemos a cuadrar preguntas.    

Tengo una duda, un dato que siempre me ha intrigado… ¿Cuáles son tus orígenes? ¿De qué parte de Bélgica eres? ¿Imagino que de la parte flamenca no?

Pues sí, de la parte suroeste de Bélgica, de la zona de Amberes, que está junto a Holanda, Alemania y Luxemburgo.

Naciste en Bélgica o en España?

Nací aquí, mi padre vino con mi abuelo, conoció a mi madre y se quedaron en Valencia. Mi padre se dedicaba al turismo, trabajaba para agencias de viajes trayendo turistas centroeuropeos a España y se afincó en Valencia, bueno, entre en Benidorm y en Valencia.  Le tocaba afincarse en Mallorca, pero no le gustaban las islas, era de continente. Se sentía atrapado, sin escapatoria. Menos mal, porque si hubiera sido de Mallorca o de Ibiza habría cambiado la historia seguro. Te puedes ir a Paris en tren o en coche, en una isla siempre tienes que coger un avión o un barco para moverte.   

¿Te sentías diferente por el hecho de tener orígenes extranjeros en una España cerrada como la de aquél entonces?

Ten en cuenta que era la época de Franco, se puede decir que los extranjeros vivían de otra manera, te dejaban hacer muchas más cosas, era una época en la que se quería fomentar el turismo, y por este motivo te dejaban hacer lo que quisieras… En aquella época con que no opinases de política y fueras normal, no había problema. Hasta los 10 años viví a caballo entre Valencia y Benidorm. A mi padre le gustaba mucho Valencia pero iba a Benidorm que era donde estaba el trabajo. Mis amigos eran holandeses, españoles, algún francés… Benidorm era más cosmopolita que vivir en Valencia o España en la que en general estaba todo muy cerrado en general.

Imagino que tener dos culturas en una época en la que el país está muy cerrado te debe dar otro pie…

Bueno si, pero hay que decir que pese a todo, el nivel de música Valencia siempre ha sido alto, siempre ha sido una ciudad muy abierta, y en concreto a la música electrónica y al pop electrónico, Valencia siempre ha sido menos rockera que otros sitios, quizás. Existían muchos rockeros, como en todas partes, pero había mucha gente que escuchaba pop inglés y rock alemán que era distinto.

Tu crees que esta predilección por este tipo de músicas tuvo que ver con que Valencia fuese un puerto, con la entrada de turistas de diferentes países que esto conlleva?

Tu ten en cuenta que al lado de Valencia está Cullera y está Gandía. Hay costa en todos lados, Valencia está rodeado de puertos y eso afecta, claro. Imagino que a Barcelona le pasaría algo parecido. A día de hoy todo es más sencillo con las comunicaciones, en cualquier lugar del mundo puedes acceder a la información, pero antes era diferente. Me acuerdo en aquella época, cuando empezaba a pinchar y antes de empezar, conocer a dj’s ingleses que venían en verano desde Inglaterra, con los maleteros llenos de discos de músicas que estaban pegando allí, y venían a vendérselo en mano a las discotecas de la zona. Empezaban a bajar en semana santa y se pagaban las vacaciones de un mes en España a base de vender todo lo que traían a las discotecas y tiendas locales que tenían en el camino. Siempre aparecían, todos los años. Era muy curioso.

Me imagino el coche con vinilos en verano y me da miedo. De qué año estamos hablando?

De los años setenta.

Ya había discotecas allí en aquella época, imagino claro.

Discotecas allí ha habido toda la vida, sobre todo en la zona de costa… Tenía yo un póster en mi casa de una discoteca del año 56 de Benidorm que se llamaba Safari, siempre ha habido discotecas para los guiris en aquella época. Es curioso que conozco a gente que ha trabajado de dj en Ibiza, y cuando eran jóvenes se venían por Villajoyosa desde Ibiza con los barcos pesqueros que venían a recoger la gamba roja a Benidorm. Se pegaban la fiesta allí, y cuando partía el barco se volvían a los dos días cuando salía el barco otra vez a Ibiza. En aquella época en Ibiza había cuatro hippies, realmente el turismo estaba en Benidorm o en la Costa Brava, Torremolinos. Eran los puntos más fuerte. En Ibiza casi nada.

¿Llegaste a saber qué se bailaba en el 56?

Yo que sé! Yo nací justo después, en el 61! (risas). Sería la primera música de discoteca que hubo. En vez de salón de baile le llamaban música de discoteca ya. Lo era seguro es que ya usaban vinilos. En los años 60, uno de mis mejores amigos de Benidorm, su padre tenía una discoteca delante de mi casa, en la playa, y era socio de tres discotecas en aquella época ya. A mediados de los años sesenta ya había ahí unas 7 u 8 discotecas.

¿Recuerdas lo que ponían estas discotecas cuando eras joven?

Pop inglés, los principios de Bowie, música inglesa sobre todo.

Llegó a haber influencia de la psicodelia o del primer Kraut en aquella época?

El Kraut lo conocía más en Valencia a principio de los setenta. Sobre el 73, 74. Se oía bastante aquí. En algunos sitios se escuchaba NEU!, Tangerine Dream, Vangelis, Kraftwerk. El “Radioaktivitat“. Si no me equivoco, el telediario o el informe semanal abría con este tema. Era una música que se escuchaba bastante, más de lo que parece ahora.

¿Fue por ahí por donde te entró la electrónica?

Me entró mucho con el primer álbum de NEU!, el “Hallogallo”. Y sobre todo con el “Radioaktivitat”. Con 14 años tenía un plato en el cabecero de mi cama conectado al amplificador, lo dejaba preparado por la noche con la aguja puesta y a todo volumen para escucharlo según me levantaba… la cara B el “Ohmio” (Ohm Sweet Ohm”) a 45 revoluciones. 

En aquella época también apareció Alan Parsons, productor de los Beatles, música hecha con sintetizadores, estaba el rock sinfónico. Fue la época de YES. Se escuchaba bastante música electrónica de este tipo, alemana o inglesa, por lo menos aquí en Valencia.

¿Dónde se escuchaba esta música? Tenía entendido es que en España las emisoras de radio fórmula apostaban por el pop nacional.

Básicamente en pubs. Existían 4 o 5 pubs en Valencia que apostaban por este tipo de música.

¿Cómo empiezas tú a escucharla? ¿Dónde comprabas los vinilos?

En Valencia siempre ha habido buenas tiendas de discos: Import, Nacional… Imagino que en Madrid y Barcelona también las había… Me acuerdo viajar a Barcelona con 20 años y encontrar discos geniales, que había visto en su época en Valencia, no los había vuelto a ver y encontrarlos de nuevo en Barcelona.

Con 13 o 14 años ya tenía dos platos en mi casa. Tenía uno, y según llegaban las navidades o final de curso, iba pidiendo, si aprobaba, pedía otro, luego unas cajas… A mitad de los 70 en casa tenía dos cajas con 15” y trompetas en la habitación con un amplificador de 100 watios, que era mucha potencia para una casa en aquella época. Una animalada que lo ponía a todo trapo y sonaba en toda la finca. Tenían que tener una moral conmigo que no veas (risas). Intentaba no ponerlo fuerte, pero alguna vez derrapabas por la tarde, me emocionaba yo solo por la tarde… (risas). Mi hermana estudiaba piano y no podía ponerlo mientras ella ensayaba.

O sea que tampoco hay un momento clave, una epifanía.

Todo fue muy natural. La electrónica me gustó de siempre. En mi casa siempre ha habido música. Cuando entra el Rock alemán, música planeadora, es la primera música secuenciada a mano, no había ordenadores, no había midi, y pensabas… “esto te deja pensar, te deja volar”. La música Pop dura menos, los temas de NEU! o de Tangerine duran 15 minutos. El “Rubicon”, “Stratosfear”… Esos sonidos ya son muy difíciles de conseguir hoy en día.

¿Cómo deriva este gusto por la música en empezar a pinchar?

Como yo pinchaba en mi casa, enseñé en mi casa a pinchar a algunos amigos. Y resulta que estos empezaron a meterse en discotecas, en pubs y discotecas. Íbamos ayudándonos entre nosotros, tirando los unos de otros, probábamos mezclas en casa, veíamos juntos qué era lo que funcionaba y qué no… Los fallos los íbamos viendo en casa.

¿Pero los mezclabais ya o solo era poner uno tras de otro?

Si, si, yo empecé a mezclar a mitad de los setenta. Vas practicando y tu mismo te vas dando cuenta, de que había que mezclar a tiempo, de que este tema rápido con este lento no pega. Poco a poco vas practicando las mezclas, y esto empieza a ser una obsesión para mí, de intentar cuadrar dos discos cuadrados perfectamente, y de que queden bien, claro. Y al final cuando lo logras te das cuenta de que se puede hacer, y te vas haciendo tú mismo una base, una evolución, de encajar las letras, que era lo difícil. Empecé a cuadrar los discos yo sólo, sin nadie que me enseñase. Porque por aquél entonces no había revistas, ni libros, todo eran pruebas y ensayos. Las técnicas eran tipo radio, este acaba, le das al otro… normalmente hasta con fallo automático que subías el fader al acabar el disco. Como  en las mesas de radio…. Tu ibas trabajando a tu manera y te ibas acostumbrando. Al principio mezclábamos sobre todo cosas planeadoras con bases, usando mucho las intros, los fondos. Y al final ya vas cuadrando. Por supuesto al principio hacíamos unos errores muy grandes y luego ya vas mejorando.

¿Tuviste algún maestro en esta época o DJ al que admirases?

En esa época había en Valencia dos o tres dj’s que habían vivido fuera en Londres, Suecia y pinchaban y conocían mucha música de fuera… De ellos me fijaba en la selección musical que traían. Uno de ellos aparte de NEU! o Kraftwerk ponía La Dusseldorf o Can, que no son grupos normales para escuchar en salas, y más en aquella época. Yo me iba interesando, y  luego comentaba con ellos cuáles eran los discos que podían cuadrar y me decían… “¿y tú cómo sabes eso?”… Y yo les decía… “Por que lo pruebo en mi casa.” (risas)

Así fui desarrollando técnicas de pinchar que son mías propias. Yo no pincho como lo suele o solía hacer todo el mundo. La gente suele entrar con el primer bombo y yo suelo entrar con el cuarto. Porque toda de la época llevaba bombo caja bombo caja. Normalmente me esperaba a la segunda caja, y así no tenía que estar pendiente de cuando iba a entrar, porque ya era una aventura con aquellas intros largas de director de orquesta saber cuando iba a entrar el primer bombo, que costaba bastante. Ahora como está todo secuenciado siempre mantienen una nota o algún charles que te marca el tiempo y lo puedes pillar, pero en aquella época no sabías cuando lo iban a meter. Te acostumbras a meter la segunda caja y así no tienes ni que pensar, haces “pum pa pum” y entonces sueltas la caja. A los que pinchan seguro que les parece una técnica un poco rara. Ahora marcas el principio, cue y fuera, y todo va sincronizado bien.  

Si tú escuchas música antigua sabes que todos estos discos no van sincronizados bien, van a su aire, van más sueltos, y para mi esto era mejor. Yo creo que parte de la vida que tienen esos discos es que no vayan cuantizados perfectamente, que no haya que basarse en una conguita o un ruidito para que quede bien. Porque tienen una cadencia diferente a los de ahora, no van cuadrados del todo.

Yo me acuerdo además que los remixes antiguamente se hacían a base de cinta. Nosotros en nuestro disco lo hicimos, se trataba de copiar con el magnetofón los trozos que querías, cortabas, y luego lo pegabas con cinta adhesiva, y lo grababas otra vez y lo soltabas a otro magnetofón que tenías al lado, y lo copiabas otra vez. Si no quedaba bien, cortabas un trocito más, y si entraba demasiado a sopetón, pues lo alargabas, o dejabas un poquito más de reverb. A veces lo que hacíamos era ponerle reverb al final, y lo alargábamos unos milímetros para que el siguiente bombo entrara un poquito más tarde, o alargábamos el último compás para que entrara más tarde el siguiente bombo. Lo hacíamos aposta (risas).

Esto para los dj’s es peor, porque el siguiente bombo entra tarde cuando estás mezclándolo es una faena… Creo que vale la pena que a veces los temas te puteen un poco mientras pinchas, así el dj tiene que estar más pendiente de las mezclas. Que el tema vaya solo a mi me aburre. Eso de pinchar con sync no llego a entenderlo, ya que al final buscas música fácil de poner que vaya una con otra. No buscas discos difíciles o con muchos sonidos. De hecho, cada vez la música tiene menos sonidos, todo es un poco lo mismo: bajo, bombo y una secuencia con algún ritmo, generalmente, luego hay música más complicada que suele ser la que más llama la atención y la gusta a la gente.

¿Cuándo te dan la alternativa?

Fue en el año 75 o 76, y fue un amigo mío, Mariano, -que estuvo trabajando luego mucho tiempo en Arena Pachá Auditorium, un auditorio para 3500 personas en el que se hicieron los primeros de Depeche Mode en España, y que traían grupos como Ultravox etc.- Bueno, pues él se puso conmigo a poner música en un pub. Era un pub zumería, el primero que hubo en Valencia. Con frutas y tal, estaba bastante de moda en aquella época.  

El dueño nos dejaba mucha libertad, decía “poned esas cosas raras que ponéis para tirar a la gente”. Cosas como NEU! por ejemplo. Entonces cuando se llenaba mucho y la gente estaba demasiado rato, nos dedicábamos a poner cosas más raras y planeadoras para que se fueran, y pasábamos de poner a los Clash para poner a NEU! y cosas más industriales. Nos daba mucha libertad. La gente se tomaba un zumo escuchando eso y decía “madre mía” y se iban.  

O sea, esto es muy curioso… En lugar de aprender a pinchar para mantener a la gente en la pista, aprendiste a vaciarlas?

Esto te da una ventaja, aprendes a saber que cosas no se pueden poner y las ponías. Pese a que hubiese dos tercios de la gente que nos les gustaba y se iban, siempre había alguno al que le gustaba, y te decía, “qué música más chula estáis poniendo!”.

Te vas acostumbrando a poner cosas que no mete normalmente nadie. Seguimos pinchando juntos un tiempo. Él era mucho más abierto y extrovertido, y si que se encontró más curro. Nos contrataron para una discoteca de verano pero yo no me quedé, no me gustaba. Aguanté el fin de semana de Semana Santa pero no me gustó, hacía mucho frío en Castellón en esa época.

Luego ya fui trabajando en discotecas. Un dato curioso es que por aquél entonces el estándar en las discotecas era hablar por el micro. Los dj’s decían al público micro en mano: “ahora voy a poner esto, o voy a poner lo otro”. No era en plan rap, eran como animadores, y en toda España funcionaba así. Se presentaban los discos, y se creaba un ambiente muy radiofónico en las discotecas.

Yo siempre ponía la condición de que no iba a hablar por el micro. Esto, claro, no lo hacía nadie. Yo sólo ponía esa condición, y funcionó. Por si fuera poco, en el año 79-80, poner dos discos juntos es algo que se veía super raro, y había gente que me criticaba por eso, principalmente, porque no dejaba oir ni el uno ni el otro (risas). Había que dejar uno de los dos. Venían a la cabina y me lo decían.   

Que platos usabais en aquella época?

Yo en mi casa tenía unos Dual con un pitch pequeño de -3%, y en los sitios donde pinchaba tenían siempre los Lenco y los Garrard, que eran de polea también como los Lenco pero mucho mejor hechos. Tenían para 33 y 45 revoluciones, tenían como dos poleas diferentes y el pitch mucho más fino que el Lenco. Si conoces los Lenco conoces la varilla que va variando de arriba abajo. La verdad es que te daba mucha libertad, porque un disco que es muy lento podías accelerarlo a 78, o uno que era muy rápido podías ponerlo a 16, porque tenía todo el rango de las velocidades a los que se habían fabricado vinilos en la historia. Entonces tu lo ajustabas el pitch a mano, que era la ventaja que tenías, y con un movimiento de dedo en el centro del disco, en la galleta. Lo ajustábas, lo frenabas un poco con mucha sensibilidad, con tranquilidad. Para mezclar iba muy bien.

Para ajustar el disco tenías que tocar la galleta, ajustando la velocidad, y claro, te vas acostumbrando y empezamos a hacerlo marcha atrás. Lo parabas y luego lo soltabas hacia adelante, te mezclabas el disco que entraba pero marcha atrás, siguiendo el ritmo y lo metías así sobre el que estaba sonando. En Spook siempre lo hacía con los technics, lo metía hacia atrás con el ritmo, lo único dificil era cuadrar los tiempos… Con rock and roll, muchas veces tenías que poner el disco medio compás mal, para que cuadren, lo tienes que bajar del todo para poder darle la vuelta. Esto lo puedes hacer por ejemplo si tienes mesas que puedes balancear. Porque lo ideal es abrirlos uno poco hacia los lados, uno a la izquierda y el otro a la derecha, para poder distinguirlos, y el que vaya al revés se oiga separado del otro, sino se forma un lío por debajo que no veas, que a la gente los marea. En cambio si lo estás oyendo por un lado, y pones una canción normal, al final bajas la otra y la pones centrada y la sueltas.

Impresionante técnica…

Ahora tienes ordenador y muchas pistas, y pones dos o tres temas, y vas metiendo loops y muestras etc., pero antiguamente tenías que estar permanentemente pendiente del disco que se está yendo todo el rato. Muchas de estás técnicas surgían del aburrimiento. Tengo amigos que pinchaban de toda la vida con vinilo y ahora pinchan con cd y ordenador, y ves que cuando vuelven al vinilo sufren, se creen que los platos van mal… y si el vinilo está grabado antiguo, se le van del todo.

¿En esa época que empiezas a pinchar estás ya haciendo maratones?

La época de los maratones es la época del SPOOK, porque el horario era un poco exagerado, abría a las 23.30 porque se abría pronto, y se cerraba a las 12.00 del mediodía, y muchas veces se continuaba con las luces encendidas hasta las 16.00. Estamos hablando de 16 horas seguidas de sesión.

Pero antes de llegar a Spook, ¿tuviste algún tipo de entrenamiento o tenías alguna ocasión en la que te pasabas muchas horas a los platos?

En Valencia y resto de España, hay una época que las sesiones duran muy poco tiempo, que es cuando ocurre el incendio de Alcalá 20 (17 de septiembre de 1983) y acto seguido pasa algo parecido en Zaragoza…se empieza a controlar las salas y las normativas para que no tengan moqueta, para evitar problemas. Se empiezan a controlar más los temas de incendios, y a controlar los horarios llegando a cerrar a las 04:30 por lo general. Muchas normativas para todo. Yo en esa época trabajaba en una discoteca de verano de tipo ibicenco en Valencia que se llamaba Dream Village… Trabajé en ella en la temporada de invierno, y en ese tiempo todas las discotecas de Valencia y fuera de Valencia, como por ejemplo Barraca, cerraban a las 4.30, la policía entendía que al ser una discoteca de verano estaría cerrada en invierno y no la tenían vigilada. Por lo que podían cerrar a las 8.00, recogiendo asi a toda la gente que iba saliendo del resto de salas y querían continuar… A las 4.30 5.00, la discoteca ya estaba llena. Los dueños incluso apagaban las luces exteriores para que no cantara, y al encontrarse a las afueras de un pueblo (Pineda), en la playa, a un km de la civilización, pues nunca pasaba la policía.

Fue en Dream Village donde empezaste con los maratones entonces.

Si, allí se abría muy pronto, se hacía sesión de tarde, parabas para cenar una hora y pico y volvíamos otra vez a las 22.30/ 23.00 hasta las 8.00”

¿Cómo te planteabas estas sesiones tan largas?

Sobre todo en Spook, solía pasar que me planteaba poner todo lo que no ponía la semana pasada. Y luego aún ponías menos (risas). Preparaba montones de discos, y al acabar no había puesto ni uno. Además, eran los discos que le gustaba a la gente. No te haces ningún plan, o en realidad si… Pero luego te los saltabas. Había cosas que siempre hacías: a eso de las 8 o las 9 de la mañana, metía bastante traca para que todos los que se estaban yendo o tuvieran intención de hacerlo no se apalanquen, que pese a ver el sol se queden. Cuando eran ya las 10.30-11, podías volver a hacer lo que quisieras, hacer bajadas y luego volver a subir.  

Ibas cambiando mucho la maleta?

En aquella época teníamos fijo la parte gótica o siniestra. Los Cure los podía conseguir todos el mundo. Alguna rareza de los Cure como los directos eran más difíciles de conseguir… Pero por ejemplo de los Sister Of Mercy había muy pocas copias en Valencia.. Yo me acuerdo del “Alice”.

Lo teníamos tres discotecas en todo Valencia durante un año y medio, ya estaba editado antes pero como era difícil conseguir reediciones y las traían de Londres… no llegaban a Valencia. Traían novedades y no había reediciones… Antes era difícil conseguir algunos discos.

¿Tenías los discos en la discoteca?

En la discoteca se guardaban los discos propios de la sala y yo luego tenía una zona mía con mis discos. Bauhaus, NEU!, Kraftwerk, y luego las novedades que eran de la discoteca, y algunas cosas antiguas. Recuerdo comprar vinilos para inaugurar SPOOK y no ponerlos hasta dos años después porque no pegaban con nada, hasta que lograba encontrar algo que cuadrase con ellos… Por ejemplo uno de Death In June lento pero con una melodía muy bonita a partir de la mitad. Claro la gente me pedía el edit del tema ese que a mitad tenía una melodía tan bonita, pero era un mezcla en vivo (risas).

¿Cuáles eran tus revientapistas?

Eso iba variando cada dos o tres meses… Había veces que te tirabas 5 o 6 meses poniendo básicamente lo mismo, o muy parecido, y de pronto en un mes cambiabas toda la música de la maleta. Había gente que se tiraba unos meses sin venir y te decían, oye, casi no conozco ninguna. Dependía de la época del año, en aquella época la música era más temporal, estacional. Los grandes hits salían antes de invierno para vender en navidad, y se promocionaban de verano a navidades que era la época del año en la que más se vendía dos tercios de toda la música que se vendía).

De navidades a semana santa salían músicas más raras, todo lo que no eran hits a ser vendidos en Navidades, y salían en Enero, Febrero y Marzo. Era una época en la que se conseguía mucha música muy especial, lo raro y bueno que yo prefería poner. Luego en Semana Santa, salía la música que iba a pegar todo el verano. En navidad se hacía todo más alegre, mucho más que en Enero, Febrero y Marzo que era todo más oscuro. Había más gente de fiesta y tal.

La época del año marcaba mucho las sesiones, y también la cercanía a Ibiza… Lo que se escuchaba en Ibiza en semana santa, verano, ya llevaba tiempo sonando en Valencia. Llegaba la gente y te pedía rescatar ciertos temas que tú ya habías dejado de pinchar hacía tres o cuatro meses…

En el auge de Ibiza ¿Llegásteis a tener rivalidad con ellos? ¿Cuando comenzáis a notarlo?

La gente no lo sabe, pero hasta el 90, mucha música de la que se pone en Ibiza en verano para los guiris, venía influenciada por Valencia… Nosotros la poníamos en invierno y había dos o tres tiendas potentes de Valencia y Benidorm y que la rebotaban a las dos o tres discotecas de Ibiza. Si ahora hay poca marcha en invierno en Ibiza, imagina hace 25 años.

Todo lo que ponían tenía tres o cuatro meses de retraso. Entonces Valencia funcionaba un poco como un caldo de cultivo de todos esos temas. Muchos de los propios ingleses o alemanas escuchaban la música en Ibiza y siendo de sus paises no conocían lo que poníamos. Hace poco cuando pinché en Berlín (25 de octubre del 2015 en la discoteca Sameheads) había muchos discos alemanes que no conocían…

Ellos mismos no conocían mucho de lo que ponía, porque no les llegaban ciertos discos de una parte de Alemania, ni de Frankfurt ni de Hamburgo. Berlín no era el Berlín electrónico que se conoce ahora, tenían más influencia de los franceses y americanos que estaban ahí encerrados, que era como una isla. Sonaba más Madonna que electrónica, salvo alguno en el que ponían Bowie y cosas más experimentales.    

Te consideran el Larry Levan español. ¿Qué opinas?

Aparte de que introduje músicas que no se escuchaban en el resto de España, creo que era por la forma de pinchar que tenía yo. Me he ido inventando las técnicas, a base de escuchar vinilos y remixes, vas pensando… ¿Esto que hacen no puedo hacerlo yo con dos discos iguales? ¿O con dos discos del mismo estilo? También que ahora la cosa es estándar, pero en aquella época poner dos discos juntos no se veía. Cuando en la DMC empezaron a poner dos copias del mismo disco juntas, yo llevaba diez años haciéndolo, y con discos de pop o de guitarras que es más difícil. Yo pensaba, si esto lo llevo haciendo yo toda la vida! O algo parecido, e incluso más complicado.

¿Esto te lo reconocían los extranjeros?

La época de Laurent Garnier y después, toda esa gente de París que se formaron en aquella época venían a Valencia. En París no sonaba demasiado Nitzer Ebb, el EBM de la época. Los Front 242 etc. Ellos ni lo llamaban EBM, para ellos era música electrónica del centro de europa. Todo ese tipo de música sonaba en Valencia pero en París, en aquella época no.

Hubo muchos extranjeros que vinieron a vivir a Valencia en aquella época. Italianos de la zona Milan, que había unos cien. Y de París. De ahí venía cada semana un autobús entero. Venían tanto que creíamos que era de aquí. Les preguntábamos de dónde era y decían que de París, y pensábamos que era una calle o algo (risas). Luego nos decían ya que venían cada dos semanas, a disfrutar de aquello. Fíjate lo diferente que era Valencia para que cada dos por tres bajasen a vernos desde fuera, y así con muchos internacionales.

Valencia era más agresivo que la época. Poníamos a Einstürzende Neubauten, cosas muy oscuras.

¿Pero Valencia es un sitio bonito, con palmera, playero… Es raro ese gusto no?

Pues es curioso sí, aunque sea un sitio con calor, a la gente le gustaba la chicha. Tampoco es tan raro, mira como en L.A hay muchísimos grupos de punk y tal. A la gente de Valencia les gustaba mucho la música, lo más puntero mejor, son muy abiertos y muy musicales.

Yo creo que algo que pudo influenciar lo de los petardos, la mascletá y tal (risas). Que a la gente le guste la traca (risas).

Esto es un titular. La mascletá de Spook.

Había discos que los gente los llamaba como si fuera el Castillo. Que sonaban como si hubiese mucho petardo, muy potente y muchas sirenas. En Spook había dos flases de 1500 y luego había dos miniflashes que iban aleatorios. Poníamos temas así con toda la sala a oscuras, con luces que venían del suelo que era tubos fluorescentes grandes y azules muy oscuros, y las luces por arriba, la gente tenía la impresión de que eso era como el Castillo, la mascletá como en un castillo. A la gente le gustaba. Ahora la gente se ha tranquilizado con los ritmos del house. Antes iba todo por sectas, los heavys, los góticos, los que le gustaba la electrónica. Ahora parece que se haya homogeneizado todo, que hay estándares en los garitos influenciados por la música house. La gente es menos radical, antes era un escándalo. Hasta los pubs ponían cosas raras y difíciles, Valencia era conocida por eso.

¿Tuvísteis relación con los grupos los grupos industriales españoles? Esplendor Geométrico etc.

Ponía caras B de Esplendor Geométrico y de Aviador Dro. El “Selector de Frecuencias” por ejemplo. Piensa que la música industrial era más para escuchar en casa. Aquí poníamos cosas industriales como SPK o Einstürzende Neubauten, cosas más rítmicas, más pisteras. La Fura del Baus por ejemplo era bastante industrial al principio, luego se fueron más hacía la ópera y tal, pero al principio cuando hacían shows en fábricas abandonadas y tal. Esa música era bastante industrial, pero salían siempre un poco después de sus shows, y llegaban tarde. Aviador Dro sí, Esplendor era más para casa, no fue un superventas pero la gente que conocía la electrónica les gustaba y lo tenían. Azul y Negro, Glamour… había bastantes grupos así, más pop.

A finales de los ochenta empieza a haber más house, hip-house, breakbeats, etc.  

Cogíamos la parte más dura, el acid por ejemplo. La gente habla mucho de Detroit, pero lo que nos llegaba al principio era Chicago y Montreal, cuya música al principio era más blanca. Mucha música que iba muy bien para verano. Algo pondré el viernes (risas). Cuando estuve en Chicago, a ellos les encantaba la música que se hacía en Holanda y Alemania, y se importaba y editaba mucho esta música electrónica centro-europe en la zona de Chicago y de Detroit. Eso les influenció mucho. Claro que en los documentales luego ellos dicen que lo inventaron todo. Nosotros con Megabeat empezábamos haciendo house, porque lo hacíamos todo en casas (risas). Y la escena de clubs de Valencia era muy puntera. Una pena que no se pudiese grabar en vídeo. Ahora todo el mundo puede grabar con sus móviles, pero entonces era imposible. Además imagínate entrar en Spook con una cámara, con la gente como iba.

¿Que tipo de drogas se llevaban en la época?

Pues en Valencia siempre era la mescalina. Cuando entran el techno y house, entran el éxtasis y sobre todo el speed. Ahí fue cuando la cosa se puso más agresiva, también en lo musical. Con la mescalina la gente también quería escuchar cosas más bonitas, lo acogían bien. Las drogas influenciaron el cambio en la música. Se notó mucho el cambio de drogas. La mescalina era más psicotrópica, los colorines etc. Bueno, eso me lo contaban que yo nunca he tomado nada. La mescalina ayudaba a los cambios de ritmo y de velocidad y eso ahora no lo soportan. Las drogas de ahora hacen que la gente quiera cosas más estables, si aceleras se quejan. A nosotros nos gustaban las carreras de rallies, ahora la gente solo quiere ir por la autopista, todo el rato a la misma velocidad. Así que si que influyen en ese tipo de cosas. Ahora también hay mucha pose, antes se reían de los que iban así, todo bien colocado.

Hubo una época que aparece una cosa y desaparece otra. Y tiene su lógica. En Valencia era el único sitio que había mescalina. En el resto del mundo había de todo, pero aquí no. Eso imagino que llamaba la atención de la Policía, y un día la gente que llevaría aquello se asustaría, y decidieron cambiar la a lo que tomaba todo el mundo.     

¿También se masificaría la cosa no?

A finales de los ochenta y principios de los noventa, empieza a venir todo el mundo de todas partes. Y ahí empieza a estropearse todo mucho. Antena 3, Televisión Española, la cosa empieza la cosa a salir en los telediarios. En revistas como Primera Línea etc. Y claro eso creó un efecto llamada. En aquella época me pasé a ACTV.

¿Por qué te pasaste ahí?

Tuve un accidente con un seguridad y dije que no volvía. Me dio un puñetazo porque había puesto otra vez música. Se le cruzaron los cables y me la llevé yo. Hablé con los socios, unos me apoyaron y otros me dijeron que me la había buscado yo. Llevo un montón de años aquí y llega uno de seguridad nuevo y resulta que me la he buscado yo… no es un sitio seguro para trabajar. Así que no vuelvo. Luego el mismo tipo de seguridad le pegó a uno de los dueños (risas). Claro, ahí ya me pidieron perdón, pero ya estaba hecho. Pones un último disco y te la cargas.

La cosa se fue haciendo más violenta.

Si, pero en toda España, y yo creo en parte que por el exceso de seguridad. La gente va a divertirse, se toman cuatro cubatas, la gente va a eso, diversión etc. Aquello era mucho más desmadrado que ahora, pero nunca pasaba nada. Hasta que entró la seguridad, y se montaban mucho más movidas, mandaban ellos en las salas. Eso y el cambio de drogas cambiaron el asunto.

Háblanos de ACTV.

Las discotecas por aquel entonces abrían el viernes. Trabajábamos hasta las 12 o las 16:00 del día siguiente. Y luego el sábado por la noche abríamos otra vez. En total podían llegar a ser unas 27, 28 horas en día y medio pinchando. Desde el viernes noche hasta el domingo a mediodía. Tendré que descansar algún día. Cuando Puzzle, Espiral y las demás discotecas grandes empezaron a abrir también hasta más tarde. En ACTV decidimos abrir para las tardes del Domingo. Intentamos captar a toda esa gente que salía hasta el Domingo y luego no tenían a donde ir. Con que hubiese un 10% de gente que viniese de cada sitio y los recogieses tu, se te llenaba la discoteca. A partir del mediodía venían toda esa gente que venía de empalme, pero también la gente de la hostelería que trabajaba el fin de semana y salía el Domingo. También había mucha gente que estaban hartos de salir todo el fin de semana y que quedaban en ACTV con gente que sí había salido. En dos semanas teníamos 1500 personas y sin hacer promoción. Conocíamos a todos los camareros, los relaciones públicas etc. Se corrió la voz en seguida. La gente podía venir solo el domingo y no estar hechos polvo durante la semana. Lo comentamos un fin de semana y al siguiente estábamos abriendo en la playa. Luego no acabámos de cuadrar con el dueño y nos mudamos a Coliseo. Llenábamos nuestra sala y toda la zona de alrededor de pubs. La playa estaba más llena en domingo que en un día de verano (risas).

¿La línea musical era distinta?

Quizás un poco más variado. Siempre he pinchado de todo. Ahí ponían incluso jazz, pero mucha electrónica también. Eran doce horas, había que variar, así mantenías a la gente. He hecho sesiones muy duras de cuatro de la mañana a cuatro de la tarde claro, a saco. Otras sesiones más pop, muy bonitas. Eso depende mucho del día. Hay días que lo clavas y días que no sabes por dónde vas. Cambias el chip, paras la música, haces una intro y cambias totalmente el rollo. Haces borrón y cuenta nueva por que ves que no estás dando con la tecla. Apagar el plato y vuelves a empezar, la gente a veces se da cuenta de que es lo que hacía falta. Te ha dado una pájara como a los ciclistas. La sesión se te suele ir a las tres horas, te entra el bajón, el cansancio mental. Una vez superado eso, a tirar millas. Te da igual una que veinticinco horas (risas).

Ahora es raro que un DJ pinche más de tres horas.

Pues no sabes lo que te pierdes. Cuantas más horas mejor. A las cinco o siete horas es cuando entras…

Fran Lenaers estará actuando esta misma noche en la nueva edición de Post Club en la Sala Siroco.