#Entrevistas

«Música para el fin de los cantos»

¿Música folk para supervivientes de un mundo devastado? ¿Un himno para la iglesia del abismo? Descubrimos la obra maestra que Iury Lech grabó entre 1989 y 1990.

28.02.17
Frankie Pizá

Texto y entrevista de Antton Iturbe.

Debo confesar la trayectoria discográfica de Iury Lech me era desconocida hasta que me propusieron hablar sobre “Música Para El Fin de Los Cantos”.

Su nombre me sonaba, de forma muy vaga, de alguna reseña discográfica en un Rockdelux de los años 90 –creo que era de “serial Castrati”–, y lo asociaba de manera inconsciente a música oscura e incómoda. Atractiva pero al mismo tiempo, un poco intimidante, por lo que jamás me atreví a penetrar en ella.

El caso es que en los últimos tiempos, y a gracias a las entrevistas que he realizado para TIU he ido descubriendo a varios “pioneros” de la electrónica y de las músicas “experimentales” en España como Finis Africae, Mecánica Popular o Suso Sáiz y he podido comprobar que es un campo lleno de auténticas joyas sonoras que cada vez me parece más interesante.

Es por ello, que no dude en aceptar la propuesta y empezar a sumergirme en “Música Para El Fin De Los Cantos” tan pronto como até algunos cabos en cuanto a su ubicación estilística y temporal.

Iury Lech publicó varios discos de corte Ambient en el difunto sello experimental Hyades Discs a finales de los 80; en concreto, una trilogía formada por “Otra Rumorosa Superficie”, “Música Para el Fin de Los Cantos” y “A Bite in the Common Sense”.

El sello alemán Cocktail d’Amore acaba de anunciar que va a publicar una reedición del segundo de ello, y ya empiezan a aparecer las opciones de pre-order en las habituales boutiques musicales. Momento idóneo, por tanto, para recuperarlo, disfrutarlo y re-situarlo donde merece.

“Música Para El Fin De Los Cantos” suena fresco y hermoso pero no es sencillo describirlo, y tampoco me parece adecuado clasificarlo a la ligera como Ambient, pudiendo dar a entender que se trata de música amable y acogedora. Es por ello me remito a las sabias palabras del siempre recomendable blog 20jazzfunkgreats, que me han parecido muy acertadas:

“Su presencia es demasiado poderosa, su carga espiritual demasiado aparente y la sensación de soledad cósmica que produce lo alejan de la zona chill-out y lo llevan a territorios mucho más oscuros. Quizás es algo más… ¿música folk para supervivientes de un mundo devastado? ¿Un himno para la iglesia del abismo? No lo sabemos, pero se desliza en nuestro subconsciente para dejarnos inquietantes mensajes del pasado, o quizás del futuro”.

Mi investigación posterior sobre la obra de este prolífico creador, desvela un espíritu crítico, incisivo e inconformista, siempre abierto a la experimentación y dispuesto al desafío de dogmas y convenciones, tanto en su faceta de músico y artista visual como de escritor de diversos ensayos o en la de coordinador y catalizador de iniciativas culturales.

Es el propio Iury el que nos lo cuenta en esta corta, pero densa e interesante conservación que hemos mantenido con motivo de la publicación de “ Música Para El fin de los Cantos”.

Hablemos en primer lugar de la reedición del disco. ¿Cómo surgió la idea? ¿ Fue la gente de Cocktail d’Amore la que te la propuso? Se trata de un sello alemán que hasta el momento se ha dedicado principalmente a la publicación de EP’s orientados a la música de club y de entrada, sorprende que hayan optado por rescatar un disco de estas características. ¿Hasta qué punto conocían tu obra y cómo la ubican dentro de la estética del sello?

Iury: Fue la gente de Cocktail d’Amore la que se puso en contacto conmigo con la propuesta de reedición en vinilo de “Música Para El Fin De Los Cantos”. Todo ha resultado bastante inesperado, a decir verdad.

“Música…” es un disco editado en 1990 por el desaparecido sello madrileño Hyades Arts y su aparición, ciertamente, paso más desapercibida que desatendida. Pero a partir de ese momento fui recibiendo propuestas de otros seis o sietes sellos independientes para reeditar también este vinilo.

Por lo visto, las pocas copias que circulan por Internet se subastan y venden por algunos cientos de euros, y supongo que esto ha agilizado el repentino interés por recuperarlo a un precio popular. Su aparición está prevista para marzo/abril 2017.

Mi decisión de primar a Cocktail d’Amore antes que la oferta de los otros sellos fue principalmente intuitiva y porque sus tres directores, también DJ’s, «pinchaban» “Música Para El Fin De Los Cantos” en sus actuaciones.

Lo interesante de toda esta eclosión sónica es que con alguno de los otros sellos reeditaré una serie de trabajos desconocidos que no han tenido repercusión porque fueron editados en cassette en los años ochenta o en álbumes recopilatorios ya descatalogados.

En cuanto a «por qué» Cocktail d’Amore se decidió a reeditar esta álbum, ellos dicen que es debido a que editan la música que aman y que, como se puede ver en su catálogo, no tienen una dirección específica sobre el género musical que abordan.

«Música Para El Fin De Los Cantos» es su primera experiencia con un disco de música ambient y están encantados de «desenterrar esta bella obra maestra y quien sabe, tal vez la primera de una larga lista de reimpresiones».

He hallado una entrevista contigo de 1998 en la página www.amazings.es que me ha parecido muy interesante y apropiada para situar “Música para el fin de los cantos” en el contexto de tu obra. En ella decías lo siguiente:

“En los años 70, improvisaba mucho con el piano, sobre acordes, melodías particulares que iban saliendo a partir de repeticiones de acordes y escalas, y de irlas mezclando. Pero el piano se me quedaba pequeño. Quería explorar cosas diferentes, sonidos, texturas. A principios de los años 80 comencé a grabar mis primeras composiciones electrónicas, como bandas sonoras para mis cortometrajes, que en aquel entonces eran en Super-8. Esa era una época bastante rara para las nuevas músicas, para la música electrónica que no quería de alguna manera caer en la tentación de la Música Electroacústica o la Contemporánea, una música que quería ir más allá, en un lenguaje comprometido, complejo, con su propio código, y alejado de las tendencias más académicas. No me considero un virtuoso ni tampoco alumno de nadie. Simplemente, una persona que ha intentado buscar su propio camino».

Este comentario desvela tu carácter independiente y tu formación autodidacta como artista. ¿Cómo recuerdas hoy el proceso que te llevo a componer y grabar “Música Para El Fin de los Cantos?

I: Entenderás que aunque soy una persona bastante consecuente con sus actos y pensamientos, lo que expresé hace casi veinte años atrás, el siglo pasado digamos, contiene una realidad encapsulada en aquel tiempo y que definen una trayectoria posible de ser aumentada, antes que recordada.

Puedo destacar, sin embargo, que todos los procesos creativos a los que me enfrento los enfoco con el mismo objetivo, desde la necesidad personal, no la que te exige algún contrato, a fin de de propiciar algo único, irrepetible, que deje alguna clase de impronta o huella en quien recibe la obra que uno ha elaborado.

En aquellos tiempos uno se incorporaba a las incipientes nuevas tecnologías con grandes dosis de entusiasmo y de forma muy pionera y autónoma, ya que aparecían equipos y programas que te permitían alejarte de los precios desorbitantes de los grandes estudios y así fomentar tu creatividad a partir de estudios personalizados que se ajustaban a tus requerimientos profesionales y te daban una libertad casi absoluta, algo que hoy en día está más que asimilado pero que en aquel entonces supuso un revulsivo para los artistas audiovisuales.

Y desde la perspectiva que te otorgan los años transcurridos desde su publicación, ¿Cómo valoras ahora esta obra? Hablabas de abrir nuevos caminos alejados de las reglas de la Música Electroacústica o Contemporánea, ¿Hasta qué punto consideras que conseguiste crear un nuevo lenguaje para ti que luego has ido moldeando con el paso del tiempo?

I: “Música Para El Fin De Los Cantos” es, como todos mis trabajos, un objeto querido, deseado, al que puedo encontrar ambivalencias pero del que no renuncio ni me arrepiento y valoro, como cada una de mis obras, a modo de piedras angulares en la construcción del templo que guarda la esencia de uno mismo.

Algunas piedras pueden no ser perfectas, contener aristas o escoraciones, pero todas son parte del mecanismo estructural que ha permitido erigir mis señas de identidad como artista.

No sé si esta u otra obra ha conseguido abrir nuevos caminos o derrumbar los viejos, pero soy consciente de haber buscado y experimentado en todas mis facetas expresivas nuevas formas alejadas del lenguaje de la tribu. De ahí que todos los análisis y críticas de mis trabajos se pongan de acuerdo para denominar el conjunto de mi obra como inclasificable o innovador.

Una de las primeras referencias que surgen al escuchar “Música para el fín de los cantos” es la de Brian Eno y su serie de discos ambientales de finales de los 70. Eno ha sido un artista de gran influencia para ti, y de hecho, le has llegado a conocer personalmente.

Pero, a mi entender, e independientemente de que los sonidos puedan mostrar ciertas similitudes es la actitud creativa, la búsqueda constante y la idea de tu propia música como un ente interactivo y en constante mutación la que verdaderamente proviene de Brian Eno. ¿Lo ves así?

I: A Brian Eno le invite como artista audiovisual para participar en la 5ª edición de MADATAC con su obra «77 Millon Paintings», la cual se expuso en la Sala Alcalá durante tres meses con un muy interesante resultado de interacción con el público.

Esto no es casual sino que se asocia a la idea del arte “atemporal” que me parece que hay que apoyar y difundir, aquel que proviene del fondo del subconsciente del artista, que establece una conexión directa con la audiencia sin intermediarios, liberado de cualquier intento de ser subyugado por las premisas de la mercadotecnia (del alma del artista).

En mi adolescencia, sujeto a una enseñanza del arte nada expansiva e inspiradora sino mas bien anclada en la repetición de fórmulas ajenas a uno mismo y destinadas a la repetición del modelo del maestro, entender y empaparme con el concepto creativo y musical de Eno me dio la posibilidad de afianzarme en mis propias creencias con respecto a por donde debían ir mis creaciones. Así fue como pude crear un registro auténtico y personal con lo abstracto y lo experimental.

A la hora de hablar de las motivaciones e inspiraciones que te llevaron a crear este disco en amazing revelabas que:

“El título del disco reflejaba la idea de que estamos en el fin de la historia, según Fukuyama. No es que yo creyera demasiado en ello pero se estaba hablando mucho de esto en aquel momento. También me parecía que era el final del canto, de la música cantada, tal como se entendía hasta ese momento o hasta ahora. A veces el canto y la música no permiten satisfacer ni a una ni a la otra faceta. Me gusta más quizá que la música vaya por un lado y el canto por otro. Por eso ahora estoy incorporando texto recitado, no cantado, ya que me parece mucho más concreto así que cantado, en el contexto de la música”.

Puedo estar de acuerdo en parte, pero me preocupa que en ese formato el mensaje quede “demasiado claro” y no haya lugar a la interpretación del oyente, a veces en modos que el artista ni siquiera había imaginado. Es precisamente esa cualidad la que da vida a lo largo del tiempo a una obra…

I: Siempre me he sentido impelido a apartarme y evitar el camino fácil, lo obvio, lo banal, lo reconocible y en definitiva, monótono. La única forma de que una obra perdure y cause alguna clase de impacto es mediante su intrínseca complejidad. Eso la convierte en un extenso laberinto de ideas y sensaciones que se puede recorrer, habitar o admirar una y otra vez sin caer en la sensación de estar siendo testigo de algo manido y anquilosado.

El aspecto visual en forma de videoarte ha sido uno de los pilares de tu carrera y según comentabas ya trabajabas en videos de Super-8 en los tiempos de el “Música para el fin de los cantos”. ¿existe material visual asociado a este disco? Y si es así, ¿se ha llegado a publicar de alguna manera?

I: Así es. Existe un vídeo realizado para el tema «Posmeridiano» que ya veremos el modo de promocionarlo, si con el propio álbum o de manera independiente en una página web de libre acceso.

Por el momento, en estos enlaces se puede ver parte del trabajo audiovisual que he desarrollado durante los últimos años:

https://www.seditionart.com/iury_lech
https://vimeo.com/iurylech

Volviendo una vez más a aquella entrevista. En ella ya aventurabas algunos aspectos de la forma en la que el desarrollo tecnológico de internet y de las herramientas digitales de producción iban a afectar a la creación musical que me parecen sumamente interesantes:

“Ahora, a través de un CD-ROM, esta idea que yo tengo de unir literatura, música e imagen, se puede plasmar perfectamente. Por ejemplo, la poesía atrae cada vez a menos lectores. Pero, a través de los medios audiovisuales, que es donde se ha volcado la mayor parte de la gente, y se seguirá volcando cada vez más y más, se puede intentar hacer un poemario, trasladable a un aparato electrónico. Estoy pensando en cómo hacer eso. Un CD-ROM en el cual se visualiza texto y a continuación aparece una imagen y se oye música, está bien, pero me interesa algo más activo. Hay que explorar, hay que experimentar y avanzar. Supongo que con nuevos medios cada vez habrá más posibilidades de poder retomar la poesía”.

Las posibilidades que intuías, y que el desarrollo tecnológico de los últimos años ha ido confirmando, son inmensas y pueden ser un campo fértil para el desarrollo propuestas artísticas arriesgadas Pero, me temo que la ansiedad por la satisfacción fácil, reconocible e inmediata y el adocenamiento producto del control férreo que las grandes corporaciones ejercen sobre internet, sigue limitando las manifestaciones verdaderamente novedosas y significativas a círculos muy reducidos y casi “clandestinos”. Las cosas quizá no han cambiado demasiado en ese sentido, ¿Cuál es tu punto de vista al respecto?

I: Pienso que en la actualidad la situación es aún más nefasta, más insultante y más comprometida para una persona con un mínimo de inteligencia, sensibilidad y autocrítica.

Se ha creado una red de «escuelas virtuales» para la formación de idiotas y mediocres, y para lo cual no hay más que mirar la anodina apuesta generalizada por una cultura vacía y sórdida, o la programación de los medios, apoyada en concursos, realities, operaciones y fórmulas para explotar inexistentes talentos varios. Se trata, en realidad, de un modo pornográfico de querer destacar a toda costa y por encima de cualquier precio.

Es como volver a una era oscurantista, en la que todo ha sido infectado ya no por la peste negra sino por el virus de lo insustancial e intrascendente, en la que el único objetivo es divertir al espectador a toda costa, fumigando su cerebro y percepción con el degradante espectáculo de la miseria humana para capitalizar esto en enormes dividendos para los poderosos.

Ligado a la reflexión anterior encuentro este lucido comentario tuyo:

“Lo que yo pretendo es usar la tecnología de vanguardia para el arte de vanguardia. No para lo comercial, que es lo que siempre ha sucedido. Las vanguardias han quedado atrás, nadie les ha hecho caso en su momento, y hoy día la publicidad se vale de esas antiguas vanguardias. Es frecuente que la publicidad tenga por ejemplo un discurso surrealista. Lo interesante es utilizar la vanguardia para el hecho artístico actual y que éste tenga valor y que sea vigente, no dentro de veinte o treinta años” .

Es un comentario perfectamente vigente 20 años después, de hecho, diría que incluso se ha acentuado esa sensación, al haberse acelerado la velocidad a la que toda expresión “disidente” se fagocita y se regurgita como una papilla inofensiva. Sin embargo, pienso que un producto como “Música para el fin de los Cantos” puede seguir teniendo vigencia y resultar influyente 20 años después de su creación. Existe, sin duda, un público para la música que contiene, que puede darle a esta una segunda vida, expandiéndola y mezclándola con otros sonidos. Es el reverso, mucho más interesante y enriquecedor, que nos ofrecen las nuevas tecnologías. ¿no lo crees?

I: Sin duda. La democratización de las nuevas tecnologías en el arte de los nuevos medios ha permitido a los vanguardistas abrir resquicios en el muro de la mente capitalista y de la mente del gran público.

Veinte o treinta años después, aquel público minoritario va dejando de serlo, ya que ahora existen más referentes a los que poder recurrir y se ha perdido cierto «temor» a no entender los contenidos de las nuevas propuestas artísticas.

En parte debido al cansancio de mucha gente por ser considerada «no apta» para alimentarse de otra cosa que no sea la basura que se sirve a diario dentro del envoltorio de la cultura oficial.

Termino mi conversación con Iury preguntándole por su implicación en MADATAC (Muestra de Arte Digital Audiovisual y Tecnologías Acontemporáneas) en Madrid y la puerta que este hecho le ofrece para entrar en contacto con nuevos artistas. Pero el abanico es tan amplio que nos daría para otra entrevista completa y además siempre habría un riesgo de dejar demasiadas cosas en el tintero por lo que Iury ha preferido dejarnos el link al catálogo de la última edición e invitar al lector a que descubra sus contenidos de forma libre y desprejuiciada.

Aquí puedes descargarte el catálogo de la ultima edición y otro material de la Muestra.