#Entrevistas

Lucrecia Dalt: Electrónica en movimiento

"Aquí en Berlín he sentido que tengo que explicar muchísimo menos por qué hago las cosas como las hago".

01.08.16
Frankie Pizá

Texto y entrevista de Antton Iturbe.

Foto principal de Catalina Pérez. 

Foto central de Borja Vilas. 

“Soy Lucrecia Dalt y nací en Pereira en 1980.  He vivido en Pereira, Medellín, Montreal, Barcelona y Berlín.  Estudié ingeniería civil y trabajé 2 años en geotecnia.  El día en que no pude decirle a los perforadores en un lote en El Retiro dónde había que hacer el apique* porque sobre mí se posaron tres arañas gigantes y a los dos segundos estaba tres kilómetro cuesta abajo pensé que quizás debería probar el asuntillo aquel de la música.”

(*) Pozo vertical de una mina.

Lucrecia actuará el próximo 7 de agosto en La Casa Encendida de Madrid dentro del excelente programa coordinado por Andrés Noarbe de Rotor y bautizado como La Terraza Magnética.

Aprovechamos la ocasión para conversar con ella y conocer detalles sobre su interesantísima obra, inquieta, exploradora y llena de sorprendentes conexiones, como sugiere la auto-presentación que le pedimos y que encabeza esta entrevista.

Tu reciente conversación con Julia Holter para Electronic Beats ofrece algunas claves realmente interesantes sobre tu obra.

En ella dices que “Necesito objetos y estímulos externos para crear música. La idea romántica de sacar algo de mi interior y crear una canción con ello se me hacía muy difícil y alienante. Antes seguía esa idea pero dejo de tener sentido para mí, ahora sigo una metodología”. ¿Cómo describirías la metodología que sigues en estos momentos?

Lucrecia Dalt: Ahora mismo intento desarrollar una serie de textos alrededor de tres conceptos: pliegue, borde y límite. Estoy tomando como inspiración el programa de radio de Coyle and Sharpe “Edges»  y la conferencia de Roc Jiménez de Cisneros sobre huecos. Estoy haciendo reflexiones acerca de las limitaciones del lenguaje, la permeabilidad y la incorporeidad de nuestra subjetividad. Con esto escribo, y con lo escrito espero hacer un disco.

Dices también que “Cuando creo por mis propios medios internos tiendo a ser muy matemática y estructurada y acabo repitiéndome mucho. Cuando recibo input del exterior hay más sorpresas” Hablando de inputs exteriores, en tu nuevo disco, “Ou”, cuentas que trabajaste con imágenes de Nuevo Cine Alemán – Ferdinand Khittl, Rainer Werner Fassbinder, Werner Schroeter o Helke Sander- para inspirarte, ¿Por qué y cómo llegaste a este cine y cómo dirías que influenció en tu música?

LD: “Syzygy” (el disco anterior a “Ou”) lo hice invadida de información. Me gustaba la idea de hacer música siendo atacada por muchas historias paralelas. Dejaba películas puestas, libros abiertos, páginas web con textos o la ventana abierta con ruido de la calle Consell de Cent con Girona en la habitación, por ejemplo. Y ahí sentía que podía participar de un relato coral y producir.

Cuando llegué a Berlín solicité una beca, y como lo de las pelis sucediendo me había llevado a lugares interesantes, pensé que estaría bien hacer de esto una metodología de trabajo, ampliando la escala, proyectando las pelis sobre la pared, incluso a veces sobre el edificio del frente: cinematorium.

En este proceso descubrí y me vi afectada por la estética de “Welt am Draht” de Fassbinder, por la narrativa de “Die Parallelstrasse” de Ferdinan Khittl, por las óperas y drama de Werner Schroeter, y por el feminismo de Helke Sander.  Y con esto hice “ou”, bola de nadie.

En ese camino de desmarcarte de la clásica y romántica cantautora de canciones, has dejado de usar palabras en tu música. Te dejas llevar por la abtsracción, planteando tu música como un viaje en el que un mismo objeto pasa por diferentes estados sonoros. Comentas que el movimiento y la aceleración de este objeto altera la percepción de la música y la hace más elástica. Supongo que tu formación técnico-científica (Ingeniería Civil) tiene mucho que ver con estos fascinantes planteamientos, pero ¿Cómo llegas a materializarlos? ¿Podrías describir tus técnicas de alguna manera?

LD: Simplemente, llegó un momento en el que, de pronto, haber aprendido de batolitos o de resistencia de materiales tenía sentido. Todo este aprendizaje se convertía en material ficcionalizable. Y la estructura ingenieril en metodología.

Julia Holter hace una reflexión muy interesante en vuestra conversación acerca de la idea de que la música no puede expresar emociones si no cuenta interioridades del propio autor y de el hecho de que este tipo de música introspectiva y sensible se asocie frecuentemente al genero femenino, como si de alguna manera las mujeres os vieráis obligadas a seguir siempre ese patrón en vuestra música. ¿Estás de acuerdo en ese planteamiento? ¿Sientes que existe efectivamente esa tendencia a tu alrededor y te ves obligada a dar mayor número de explicaciones y justificaciones alrededor de tu música que si fueras un hombre?

LD: Supongo que lo que siente Julia se ha intensificado al desplazarse de un ambiente mucho más académico y/o experimental (y probablemente donde se hacen menos asociaciones de este tipo) a un camino más comercial.

Aquí en Berlín he sentido que tengo que explicar muchísimo menos por qué hago las cosas como las hago. Responder a este tipo de cuestionamientos es algo que debería estar desapareciendo ya.

Creo que lo mejor sería alejarse de preguntas que proyectasen tanta subjetividad, tradición, superstición, conservadurismo y tontería para llegar a preguntas un poco más propositivas.

De hecho, relacionándolo con la pregunta anterior, decías que usar la voz era para tí una lucha constante y que al abandonarla has aumentado la sensación de control sobre tu música. Pero al mismo tiempo comentas que la grabación de “Syzygy”, con toda su presencia vocal, fue liberador para tí y te ayudó superar una crisis personal.  Entiendo entonces, que se trata de algo puntual que no puedes estar repitiendo constantemente y necesitas buscar nuevos estimulos y motivaciones: ¿Es así?

LD: Así es, es cosa de cada momento y de cada disco. Ahora por ejemplo, que trabajo en nuevo material, me imagino hacer un directo un tanto confrontativo, casi como un discurso. Pero para ello necesito que los textos que escribo sean contundentes.

Otro artículo muy interesante es la reseña que escribiste para el disco “Live in Paris” de Lolina (aka Inga Copeland). Una artista con la que guardas afinidad y puede además dar una idea de la dirección en la que se mueve tu música. Pero más allá de las similitudes y gustos estilísiticos, el artículo presenta un planteamiento realmente curioso, en el que te muestras como “nosotras” en lugar de “yo”.

Es decir, un cúmulo datos, bacterias, polvo… sobre el que ejercemos un poder de decisión mucho menor de lo que creemos y que se relaciona con otros seres y cúmulos de bacterias –incluidas la sondas de sonido- de múltiples formas que nos son desconocidas. Es una lectura reveladora que propone nuevas vías de escuchar y experimentar la música y el sonido puro…

LD: Hay una frase de Jenny Holzer con la que creo que se identifica este paradigma: “With all the holes in you already there is no reason to define the outside environment as alien.”

Por ello me pareció interesante hablar de “nosotras” o “nosotros”, alejándome del papel del crítico musical que refleja su subjetividad en la producción del otro. Además fue la oportunidad perfecta para escribir mi primera pequeña historia de ciencia ficción. Ahora, no todo mi “discurso” gira alrededor de esta idea de colectividad.

Tu música parece ir y venir, y muta constantemente, desorientando en ocasiones al oyente. El azar juega un papel importante en este proceso. ¿Hasta qué punto dirías que eres tu quién controlas tu música o es ella la que te dirige a ti?

LD: Yo no hablaría de control, no veo a la música como una entidad que exista únicamente fuera de mi. El límite que hay entre la música que hago y yo es absolutamente permeable, una ilusión óptica. Tampoco hablaría de desorientación. El problema es justamente esperar que una línea sea siempre recta cuando la has visto recta por un período de tiempo.

Mencionas a Beatriz Ferreyra (recientemente reeditada por Recollection GRM) como una de tus grandes influencias y por otro lado has colaborado habitualmente con Radio MACBA, dentro del programa SON(I)A, en programas que han tenido a Angela Dimitrakaki o Paul B Preciado como protagonistas. La ruptura de prejuicios y barreras de género y la emancipación y empoderamiento feminista , ¿dirías que son claves en tu obra?

LD: Pues no realmente. Me explico porque hay varios temas aquí revueltos. Por un lado yo no he tenido hasta ahora un discurso tan personal, de identidad y político como el de Dimitrakaki o Preciado. Que me interese, me asocie o me identifique con ciertas personas o colectivos es simplemente porque siento una admiración profunda por su trabajo. En cuanto a perspectiva personal me identifico más con la de Donna Haraway o Remedios Zafra, en hacer un esfuerzo artístico por construir nuevos mitos.

Centrándonos ya en tue actuación en la Terraza Magnética, ¿Qué podemos esperar en ella?

Lucrecia: En la terraza magnética pienso presentar mi disco “ou” quizás tocar algo de lo anterior, y puede que algo de lo presente.  Llevaré un bajo fretless, un micro modular, el midi murf y un op-1.

Para terminar, ¿Con qué otr@s artist@s actuales sientes afinidado admiración? ¿ Y cuáles son tus proyectos a a corto plazo?

LD: Con Regina de Miguel, una artista excepcional, a quien admiro profundamente y con la que he tenido la oportunidad de iniciar y continuar un trabajo colaborativo muy enriquecedor. Juntas hemos trabajado en su película “Una historia nunca contada desde abajo” y en la exposición «Ansible» en Maisterravalbuena en Madrid el año pasado. Pronto estrenamos un podcast en la radio del Reina Sofía, y ahora estamos trabajando en su exposición para el Centro de Arte Santa Mónica.

Por otro lado, acabo de empezar mi propio programa de radio «Pli», en el que tendré invitados una vez al mes para hablar de cine y de cómo éste ha influenciado su trabajo. En el primer episodio conté con Roc Jiménez de Cisneros y en el próximo, con AGF.

También estoy escribiendo las premisas de mi próximo… ¿trabajo? ¿disco? ¿texto? ¿libro? ¿audiobook? ¿credencial chip? ¿parallel cut record?

Además, estoy a punto de suplantar a alguien que pasó por Berlín exactamente 30 años antes que yo.

Y me preparo para dar clases.