#Entrevistas

Lolo & Sosaku nos explican como pasaron de la electroacústica a la metralla noise

"Después de 5 años con este proyecto, hemos decidido volver a nuestros orígenes solo por diversión y para airearnos un poco. Así ha nacido "Super Hard Something" (Classicworks, 2015)."

25.05.15
Pau Cristòful

Hasta el pasado mes de abril, el dúo argentinojaponés afincado en Barcelona Lolo & Sosaku era conocido y respetado por sus instalaciones electroacústicas, creadas a partir de madera y accionadas mediante motores. Desde su formación en el año 2005, han participado en eventos como el Sónar y han colaborado con entidades como el Cosmocaixa, Fabra i Coats, el Matadero de Madrid y la Cinemateca do Sao Paulo.

Hasta el pasado mes de abril, sus creaciones eran minimalistas y dejaban mucho espacio al silencio. Por esto uno queda chocado al escuchar su última referencia, «Super Hard Something» (Classicworks, 2015). El título ya avisa, pero incluso se queda corto a la hora de describir la descarga de «noise, power electronics and drum machines» que contiene esta cinta de casete. Son 16 temas que se expanden durante 26 minutos. Un apaleamiento pasado de vueltas que termina abruptamente antes de que se pueda empezar a asimilar.

Les pasamos unas preguntas para saber qué se les pasaba por la cabeza a la hora de grabarlo:

¿Cómo os empezasteis a interesar por la música, concretamente por la electrónica?

Empezamos nuestra investigación con el sonido en el año 2005. Por aquel entonces nos dedicábamos a dibujar y a pintar. Nos fuimos introduciendo más y más en la música de forma natural y empezamos a experimentar combinando diferentes instrumentos, objetos varios y bases desde el ordenador. En el año 2006 formamos El Somböro junto a nuestros amigos Charlie (Carlos Engel) y Simon (Sunny Graves). Hicimos muchos conciertos, pero casi nadie los entendió.

En 2008 publicamos nuestro primer álbum, «First Album», y el 2009, «Light Night». Ambos contenían electrónica, aunque siempre combinada con instrumentos tradicionales.

«Light Night» lo grabamos vía mail y Skype entre Tokio y Barcelona. En algunas ocasiones, nos gusta que Internet ejerza como filtro digital.

¿Cómo os conocisteis?

Nos conocimos en el año 2004 en Barcelona gracias a nuestra amiga Sabrina. Fue en nuestra casa base de la calle Tallers.

¿Habíais producido música antes de formar Lolo & Sosaku? ¿Qué clase de música era?

En el 2002, Sosaku tocaba la guitarra en una banda de punk japonesa.

Unos años atrás se os conocía por vuestras instalaciones electroacústicas y por vuestros instrumentos hechos de madera. En la ficha de la actuación que ofrecisteis en el Sónar 2012 especificaba que en vuestra obra “el silencio jugaba un papel importante”. ¿Cómo habéis pasado de esta propuesta inicial a los temas de vuestro último álbum, donde el silencio resulta una utopía ante tal metralla de ruido y beats con tempo sobrepasado?

Nuestros inicios estaban más relacionados con el noise drone experimental o algo así, incatalogable. Nuestra búsqueda por un sonido propio nos llevó a construir nuestros propios instrumentos: funcionan con péndulos, creando loops inestables, sonidos suaves por momentos y rítmicas casi agradables… que se rompen cada vez.

Después de 5 años con este proyecto, hemos decidido volver a nuestros orígenes solo por diversión y para airearnos un poco. Así ha nacido «Super Hard Something» (Classicworks, 2015). Estamos muy contentos de que un sello nos haya publicado el álbum y de algunas reseñas que hemos leído… La verdad es que no esperábamos esta acogida, ¡hasta lo han pirateado!

¿Han cambiado vuestras referencias e influencias durante este tiempo?

Pasamos de escuchar música clásica a 33 rpm a escucharla a 45 rpm.

Nos gusta mas a 45, es frenética. De este modo, Mozart resulta impredecible y la «op.26» de Beethoven suena muy bien.

Hasta ahora, vuestra trayectoria ha estado intrínsecamente ligada al arte en su vertiente museística: instalaciones, videoarte, etc. ¿Qué contexto imagináis para la presentación idónea de este Super Hard Something” (Classicworks, 2015)?

El contexto ideal sería una nave blanca con paredes sin fin donde el concierto empezara un domingo a las 6 de la mañana y la gente bailara de forma extraña.

Lolo & Sosaku casete

Habéis titulado cada tema con el nombre de un artista, ¿está cada corte inspirado por la obra del mismo?

Al contrario: una vez grabadas, las escuchamos y pensamos: «Esta suena más al Greco, esta es igual a Duchamp como Roser Selavy, …»

El videoclip de “Man Ray” está protagonizado por una bailarina que reacciona frenéticamente a vuestra música. ¿Habéis pensado en realizar alguna presentación en la que haya alguna sinergia entre diferentes manifestaciones artísticas?

La bailarina es Sabrina Ribes Bonet, la chica que nos presentó en el 2004, de modo que encaja con el carácter regresivo de este último disco. Siempre hablamos de colaborar en algún proyecto juntos, aunque por diferentes razones hemos tardado más de 10 años en hacer algo. Fue increíble trabajar con ella y en el futuro haremos más cosas uniendo aplicando nuestra música a la danza contemporánea.

Con “Super Hard Something” (Classicworks, 2015) abandonáis por primera vez vuestras creaciones acústicas (madera, motores, …) y trabajáis directamente con instrumentos electrónicos usuales. ¿A qué es debido este cambio? ¿Van a seguir esta línea, vuestras próximas producciones?

Estamos gestando nuestra próxima obra y no será electrónica. Entendemos «Super Hard Somenthing» (Classicworks, 2015) como una obra aislada y espontánea. Estamos encantados con el resultado.

Lo próximo será una ópera automática generada por instrumentos y cantantes de madera con motores.

El año 2016 vais a participar en „SNACKS“, una exposición colectiva que se realizará en China. ¿Está vuestro último disco relacionado con la obra que estáis preparando para el evento?

Allí presentaremos una instalación de instrumentos con motores. Algo parecido a esto. Nos hace mucha ilusión formar parte de esta exposición.

Por último, ¿qué sellos y artistas actuales nos recomendáis?

No entendemos nada de música actual, solo escuchamos música clásica a 45 rpm.