#Entrevistas

Lee Gamble: “Siento el sonido como un objeto escultórico, maleable”

Hablamos con el genial productor inglés justo antes de su esperada actuación este sábado en el festival Lapsus.

05.04.18
Carles Novellas

Si Lee Gamble es uno de los nombres más potentes del Lapsus de este año (recuerden, este fin de semana, 6 y 7 de abril, en el CCCB de Barcelona) es por méritos propios. Sus primeros discos en PAN, “Diversions 1994-1996” y “Dutch Tvashar Plumes” (ambos del 2012) supusieron una pequeña revolución (y una gran revelación) en el terreno de la electrónica experimental y las exploraciones de la tradición rave, y su genio ha quedado claro desde entonces en cada nuevo release, siempre cargados con mucho más contenido además de sonidos más o menos bien organizados.

Siempre trabajando en un universo muy suyo, a Gamble le interesan mucho la ciencia, la psicología y la filosofía, y le gusta especialmente trabajar en aviones, aunque tiene los pies firmemente clavados en la tierra y no rehuye en absoluto la realidad social y política.

Todo ello queda reflejado en un nuevo disco, “Mnestic Pressure”, el primero que publica en Hyperdub, y también de forma aún más evidente en ls traslación al directo, parte fundamental de su discurso narrativo.



¿Cómo situarías “Mnestic Pressure” en tu discografía? ¿Lo ves como el comienzo de algo, la continuación de algo o el final de algo?

Veo todo lo que hago como algo cíclico. De muchas maneras, “Mnestic Pressure” regresa a algunas ideas que había explorado en mi trabajo alrededor del año 2009, no tanto a nivel sónico, sino más a nivel visual y con el show en vivo. Con la música que hacía en mi ordenador anterior de ese período, una de las cosas que me interesaban más eran las propiedades psicoacústicas del sonido, las alucinaciones del audio, y “Mnestic Pressure” se sitúa a nivel óptico muy cerca de estos elementos.

También sentí un impulso instintivo de hacer algo distinto de mis trabajos anteriores en PAN. Esos discos tenían tenían que ver con elementos subconscientes de una manera bastante diferente al nuevo, más sobre temas como el estado del sueño o la memoria ecoica (memoria auditiva). Con este nuevo álbum quería sacar mi trabajo de estos estados para llevarlo a otro más directo. Algo así como la diferencia entre la memoria episódica y la memoria semántica.

¿Qué significa para ti publicar en un sello como Hyperdub? ¿Ha cambiado su forma de trabajar de alguna manera?

En realidad no. Hyperdub representa muchos intereses similares a los míos. En seguida vi que era un muy buen lugar para ubicar mi trabajo.

En tus primeros discos la principal fuente de inspiración fue la música rave y el jungle. ¿Qué sonidos dirías que inspiraron este nuevo álbum?

Bueno, te refieres a los discos en PAN, supongo. Mis primeros álbumes en realidad giraban sobre otras cuestiones: arquitectura sónica, abstracción, deformación, síntesis no estándar, emergencia, psicoacústica, alucinación. Pero, sí, hay un cambio a partir de “Diversions 1994-1996”, y luego con “Dutch Tvashar Plumes”, “Kuang” y “KOCH”, todos ellos de alguna forma reinterpretaciones personales del concepto del “hardcore continuum”. Creo que en este sentido “Mnestic Pressure” es una continuación de eso. No es tan explícito y claramente incluye muchos otros tipos de sonidos y géneros, aunque creo también que buena parte del disco no descansa sobre ningún género en concreto.

Tus tracks no suelen desarrollarse de forma convencional o predecible. ¿Está entre tus objetivos el de  desorientar un poco al oyente?

No sé si desorientar es la palabra… quizás mover las cosas a su alrededor sea una expresión más exacta. Desde hace muchos años he venido escuchando mucha música improvisada, jazz y otras cosas, y esta música, para mí, tiene que ver con los actos de empujar y tirar (push and pull). Siento el sonido como algo concreto, como un objeto escultórico, como algo maleable, no tanto como una paleta genérica sobre la que ir añadiendo detalles. Hacer puzzles, por ejemplo, es algo que odio! Realmente no me gustan nada este tipo de tareas programadas y sistemáticas.

También se me ocurre que tal vez el álbum es complejo porque así es como ves el mundo. ¿Es eso posible?

Bueno, el mundo es complejo, de eso no hay duda. No estoy seguro de poder relacionar “el mundo” con mi música, pero sí, entiendo a qué te refieres. Cuando estoy trabajando, nunca siento que estoy haciendo un track, hay mucho más ahí que desconozco y que voy descubriendo a medida que avanzo. Usar un concepto, tanto para hacer música como  cualquier otro tipo de arte, puede ayudar a que las cosas se vuelvan menos complejas, como deshacer el caos y darle una forma un poco más concisa.

En ese sentido, tengo la sensación de que cada vez que escucho el álbum siento como si fuera la primera…

¡Eso es genial! Una cosa importante para mí es pensar cómo mi producción puede funcionar con el tiempo. Soy consciente de como funcionan los hypes y las modas, pero cuando estoy trabajando son cuestiones que ocupan una parte muy pequeña en mi cabeza. No pienso en términos lineales si hablamos de tiempo. Lo que sí tengo siempre en cuenta es mi trabajo anterior y como todo puede encajar entre si, así que, sí, me gusta mucho la idea de que  la gente puede volver a lo que ya he hecho, más allá de que cada disco se publique en un determinado momento. Volvemos de nuevo a la idea del ciclo que te comentaba al principio.

¿Hay un equilibrio en tu forma de trabajar entre el pensamiento intelectual y el enfoque más visceral? Lo digo porque tus tracks parecen muy reflexivos, pero al mismo tiempo tienen algo físico, como si de alguna manera ya existieran por sí solos…

Que digas eso me parece muy bonito. He mencionado mucho en las entrevistas que ido haciendo mis intereses en disciplinas que no son musicales y cómo esas afectan directamente sobre mi producción. Si puedo conseguir dar con un sonido que parezca un objeto físico, creo que tiene mucho que ver con mi interés por cosas como las alucinaciones o la arquitectura sonora. El sonido tiene este potencial mágico y estas dualidades, la capacidad única de estimularte física, emocional e intelectualmente de una manera realmente intensa. Puedes crear un fantasma mental con sonido, un fantasma, puedes imponer físicamente un sentimiento, y puedes conectarlos a ambos. Es un material muy especial como ese.

¿Podrías explicarnos cuál es el entorno en el que creas tu música? Cómo es tu estudio, el lugar donde se encuentra, el barrio en el que vives, si hay silencio o no, y cómo todo eso afecta a tu música…

Creo que el lugar donde vivo tiene un gran efecto sobre mi producción. He vivido en el norte de Londres desde 2001. Antes viví en Birmingham, así que básicamente he vivido en las dos ciudades más grandes del Reino Unido. Tengo un espacio para trabajar en casa, pero también trabajo cuando viajo con los auriculares; de hecho me gusta bastante aprovechar el tiempo en los aviones y los aeropuertos, hacer bocetos, leer, anotar ideas y probar cosas a veces incluso más complicadas o raras de las que haría en el estudio. Trabajo mucho con el ordenador, así que puedo hacerlo de una manera realmente móvil. Por ejemplo parte de “KOCH” lo hice en Polonia, ya que estuve allí por un tiempo, y algunos de mis trabajos más ambientales fueron concebidos y realizados en vuelos de larga distancia. Los vuelos largos son extrañas zonas temporales y autónomas, no-lugares que confunden la sensación de velocidad a la que te estás moviendo y el lugar que ocupas en el mundo. Tracks como “Girl Drop”, “Frame Drag”, “You Hedonic” o “Déjà Mode” están hechas con este método de trabajo. Recuerdo perfilar lo que luego se convirtió en “You Hedonic” y “Frame Drag” a gran altitud en uno de estos momentos sin tiempo ni lugar. Me gusta mucho la idea de pensar que los has hecho en ninguna parte 🙂

En una entrevista con Resident Advisor decías que la política está en todas partes, que solo hace falta rascar quitar algunas capas de sonido para encontrarla. ¿Crees que la música electrónica puede ser un buen medio para transmitir ideas políticas y filosóficas? ¿Cuánto de ello hay  en “Mnestic Pressure”?

Entiendo que la música es una gran manera para que las personas puedan escapar de la mierda de la rutina diaria. Pero para mí es imposible eliminar la política de la vida. A ver, tampoco voy a pararme en un club y hablar sobre eso, pero está ahí. Creo que cualquier medio que tenga un alcance global fuera de los medios convencionales puede ser una gran herramienta para el cambio. Al mismo tiempo también es importante fomentar la mayor variedad de voces posible. Si nosotros, como parte de la cultura, no hablamos ni actuamos, entonces otros lo van a hacer realizan en nuestro nombre. Así que, respondiendo a tu pregunta: sí, puede ser un buen medio.

El título de “Mnestic Pressure” es más un guiño a las tensiones subconscientes que sentimos cualquiera de nosotros todos los días, y de qué forma podemos estar preparados para pensar de forma distinta. Es solo un título sugerente, la música no es una ilustración literal de la idea.

En pocas horas te veremos actuando en el Lapsus de Barcelona. ¿Cómo sueles plantear tus directos y qué puedes avanzarnos del que harás en este festival?  

He estado trabajando en este nuevo show en vivo durante bastante tiempo, desde que apareció “Mnestic Pressure”. No soy músico en un sentido tradicional, así que tengo que encontrar formas de presentar lo que hago sin tener que ponerme en un escenario detrás de un teclado! El espectáculo es una mezcla de imágenes, lenguaje, texto, luz y audio. Es algo bastante narrativo. Para las imágenes he trabajado con el diseñador visual Optigram, desarrollando una idea que funciona con el diseño del disco y al mismo tiempo nos permite crear patrones animados y texto. Los textos funcionan un poco como los titulares de las noticias, pero adoptando una forma de lenguaje más absurda (ver abajo). Hice muchos “portmanteaus” (acrónimos que toman el final de una palabra y el principio de otra) y otros textos los cogí directamente de las noticias y los medios, pero combinándolos en secuencias absurdas de palabras. Cuando estaba metido en la creación del disco releí cosas de la revista ‘BLAST’, del movimiento Vorticist de 1914; de hecho utilicé su fuente para el diseño del álbum y también para el show en vivo. Estas corrientes de no-información dan pie a patrones generativos que funcionan del mismo modo que los sistemas mnemotécnicos, al repetirse en patrones cíclicos hasta almacenar la información como memoria. Así que todo encaja con el concepto del disco.