#Entrevistas

La música según Delorean

26.07.16
Frankie Pizá

Fotos de Denisse García. 

Ilustraciones de TIU. 

Una entrevista a un grupo siempre debe derivar en una charla sobre música. En este caso específico, todo el presente y los objetivos conseguidos con «Muzik» tratan precisamente de eso: de volver a la esencia, de olvidarse de todos los complementos y artificios. Regresar al sonido y que todo sea determinado por él.

Delorean han querido que el sonido coja la dirección, marque los tiempos y represente a su nuevo proyecto tras la aventura más clásica y acústica de «Apar» en 2013. Este disco suena a ellos, pero también suena a liberación: es una forma de plasmar lo aprendido a todos los niveles después de años de, y de volcarlo con total autonomía.

Paradójicamente se han planteado hábitos y una filosofía editorial que va al unísono con la nueva metodología para componer canciones: la búsqueda de la simplicidad, de los recursos justos y adecuados.

«Hay una especie de conocimiento acumulado. Y yo no sé si es porque nos hemos hecho mayores, pero el proceso de composición en el disco quería ser muy relajado. Ir viendo como va naciendo el álbum poco a poco. Sin los timings, o la presión que tienes cuando vas a grabar a un estudio, etc: tienes 3 semanas y no te puedes pasar ni un día porque estás perdiendo dólares y cosas así».

Las palabras de Ekhi Lopetegi las suscribe todo el grupo: todo ha ido acomodándose por sí mismo, desde una línea de bajo simple, las últimas texturas ganadas en la mezcla final a el concepto que engloba el disco.

A veces suena a «Subiza», y en todo momento sabemos a quién tenemos delante, pero Delorean han llegado aquí restando cada vez más herramientas e intermediarios para quedarse ellos solos. Ellos y la música.

El proceso sonoro hasta llegar a «Muzik».

Igor: El ordenador siempre ha estado ahí. En el caso de «Apar», aunque tuviéramos el bajo, la guitarra, la batería, siempre acabas grabándolo todo en el ordenador.  En este disco no hemos tirado tanto de plugins como en «Subiza»; lo que hemos hecho es grabar sobre el ordenador aunque externalizar todo al hardware. Es lo que nos ha dado la paleta de sonidos característica de este disco.

Unai: Más bien en «Subiza» utilizábamos el ordenador como herramienta, ahora se utiliza únicamente como secuenciador. La filosofía es distinta. Hemos utilizado instrumentos externos, hardware, aunque no como en «Apar»; en el anterior disco buscábamos recursos acústicos, los que normalmente tiene una banda, y para «Muzik» nos hemos centrado más en instrumentos electrónicos como sintetizadores.

Ekhi: Sobre todo tirando mucho de analógico. No suena tan digital como «Subiza» debido a ese uso del hardware analógico. Esa es la diferencia.

Llegar a la misma esencia por un nuevo camino.

Unai: «Subiza» también se comenzaba como loopeando y sampleando, aparte de utilizando software y hardware; estábamos experimentando, era un momento más espontáneo, era prueba-error, prueba-error. Ahora el camino ha sido distinto: un sonido te lleva a una melodía y así sucesivamente.

Guille: También creo que en «Subiza» estaba super claro el esqueleto o la dirección House/música de club, aunque luego estuviera sepultado por un montón de sampleos. Era nuestra mayor influencia de aquella época. «Apar» no ha tenido tanto esa premisa. La esencia es la misma pero está vestida de diferente manera: si en «Subiza» había librerías y sampleos, aquí hay sintetizadores y de más.

En esta ocasión, el sonido lo ha determinado todo.

Ekhi: Más que nunca ha sido el sonido lo que ha dado pie a desarrollar unos acordes, etc. Hemos hecho muchas canciones anteriores a las que van en el disco que no acababan de convencernos, hasta que dimos con una paleta de sonidos con la que había cierta coherencia. Aquí el sonido está más definido. Este disco ha significado mucho trabajo hasta encontrar el sonido que nos apetecía.

Igor: Nosotros siempre decimos que cada disco es como un proyecto nuevo, nos da igual que no tenga nada que ver con lo anterior porque siempre van a salir tics nuestros. En ese sentido sin duda: es el propio sonido el que nos ha llevado hasta ahí.

Guille: No somos el caso de ese grupo que tiene un disco en la cabeza, una meta, y persigue ese sonido hasta llegar a él. Para nosotros cada disco es una meta concreta.

Ekhi: Yo he llegado a la conclusión de que cuando hacemos un disco, una vez lo has hecho, ya dices «ahora ¿qué otra cosa me puedo proponer?» Con «Apar» perseguíamos un disco inspirado en el Pop/Rock más clásico, y ya nos pusimos a prueba en ese sentido. Ahora qué toca? Pues un disco House más limpio Así es como vamos funcionando.

Menos es más. 

Igor: No nos referimos al sonido, sino más bien a la composición. La economía de elementos. En ese sentido es muy contrario a «Subiza»: en aquel disco algunas canciones tenían como 100 pistas. Aquí la premisa era usar los recursos necesarios. Nosotros solemos caer en la tendencia de añadir y añadir, quizá por inseguridad, y la idea era hacer canciones simples.

Ekhi: Una búsqueda por la simplicidad. No sobrearreglar las canciones.

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House, pero sonando a nosotros. 

Ekhi: Queríamos hacer un disco de House pero de una forma muy abierta. Nos tomamos el término de una forma muy laxa. Siempre hemos tenido muchas influencias, de diferentes tipos, venidas de la música de baile, pero nunca nos habíamos puesto realmente a ello.

«Muzik» no es lo que hubiera salido de la mente de un productor de House propiamente dicho, pero sí que se adentra un poco más en eso. Y tiene ese contrapunto de todas las melodías etéreas, el elemento más Pop del álbum.

Influencias del House que regresa a la utilización de recursos analógicos. 

Igor: No tanto compositivamente nos interesaba, sino más bien la paleta de sonidos que utilizan. En concreto Harvey Sutherland tiene muchos tracks en los que reconoces que el hi-hat no es de una 909, que está tocado. Es un poco esa mezcla de sonidos orgánicos con sintes lo que nos interesaba y lo que le da más vida al sonido, lo humaniza.

Unai: En nuestro disco todos los hi-hats son tocados. Hay un «error» que una máquina no puede simular por muchas posibilidades que tenga.

Ekhi: Dos de los temas que más nos han influenciado en este sentido es el «Make It Better» de Joe Goddard y el «Bamboo» de Harvey Sutherland.

Nuestra propia opinión. 

Ekhi: Es el disco menos indie-rock que hemos hecho en los últimos años. ¿No sé si estáis de acuerdo?

Guille: El menos Rock seguro.

Ekhi: Yo veo un disco más sofisticado, más influenciado por el R&B, el falsete, un Pop más delicado. Tiene un punto delicado, todo el disco.

El peso de la experiencia. 

Unai: Todo es experiencia: veníamos de «Subiza», de hacer mil historias con el ordenador, el sampler, y nos apetecía volver a pasar por un estudio de verdad y grabar instrumentos acústicos para hacer «Apar», sentirnos una banda. Después de los conciertos interpretando las canciones de «Apar» nos ha vuelto a apetecer más baile y más energía.

Ekhi: Sí que hay una especie de conocimiento acumulado. Y yo no sé si es porque nos hemos hecho mayores, pero el proceso de composición en el disco quería ser muy relajado. Ir viendo como va naciendo el álbum poco a poco. Sin los timings, o la presión que tienes cuando vas a grabar a un estudio, etc: tienes 3 semanas y no te puedes pasar ni un día porque estás perdiendo dólares y cosas así.

Simplemente: Muzik. 

Ekhi: Todo confluye bastante, casualmente. Todo ha ido adquiriendo coherencia: al principio no teníamos un concepto muy rígido de lo que queríamos hacer, simplemente la idea de hacer algo más House pero de una forma muy abierta. A nuestro ritmo, de una forma muy simple.

Una manera de nombrar al álbum, sin que aportara ningún significado externo, era «Muzik». Un nombre que entonaba bien con todo el proceso que habíamos vivido.

Incluso a nivel lírico, donde las letras de este disco son muy autoreferenciales: yo mientras las escribía estaba relatando sobre el propio proceso de hacer música. Nunca lo hemos formulado tan bien: poner en el centro lo que realmente importa y no enfocar sobre otros añadidos o complementos externos.

Otras influencias y el presente en sus iTunes. 

Unai: En el disco hay voces y algunos elementos distorsionados, y en el disco de Travis $cott está todo ahí.

Ekhi: Nos gustan algunos recursos que no son solo de Travis $cott pero que él utiliza, como son la distorsión o lo de dar menos velocidad a las voces.

Igor: Yo prácticamente solo consumo Hip Hop y Dancehall. Me abstraigo a la hora de componer

Ekhi: Yo escucho mucho House: me encanta lo que hace FunkinEven, Harvey Sutherland, Kyle Hall, todo lo que rodea a Apron Records. Ese tipo de sonido, purista, analógico, vieja escuela, con acordes jazzy.

Unai: Yo estoy más al Techno moderno. Dorisburg por ejemplo me gusta mucho. Yo vengo de todo el rollo Plaid/Warp Records en los 90 y estoy intentando ahora encontrar música que me guste como esa me gustaba.

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Recobrar la autonomía a nivel editorial. 

Igor: Acabamos contrato con Mushroom Pillow y nosotros veíamos que era una buena oportunidad. Hoy en día tienes todas las herramientas a tu alcance para impulsar y distribuir tu material. Pensamos que era buen momento de probarlo. Además nos encanta no tener ninguna atadura con nadie, no tener que cumplir esos timings que luego pueden influir en la creatividad, etc.

Guille: Esa decisión marca todo lo que rodea la banda, porque a partir de ahora tendrás conocimiento de todo lo que ocurra y además llevarás tu la palanca de cambios.

Ekhi: Hoy en día las discográficas no tienen el poder que tenían antes. Pueden amplificar lo que una banda ya ha hecho.

Igor: Es una cuestión de recursos, sobre todo recursos económicos. Nosotros hemos decidido hacer esto, la inversión es nuestra, pero los frutos también son para nosotros.

Nunca se deja de aprender.

Guille: Nuestra experiencia editorial previa fue muy mala.

Ekhi: No fue una experiencia buena, no.

Igor: Nos sirvió para aprender. Todo fue un poco raro: veníamos de estar en un punto muy álgido y luego las cosas se enrarecieron un poco, se apagó un poco el hype aunque por otro lado nuestra gira americana fue la mejor de todas.

Ekhi: Todo tiene su lado positivo; «Apar» a nivel discográfico no fue muy bien pero como dice Igor la gira fue la mejor de todas. Incluso hay canciones que nos sorprende que sean tan populares a día de hoy.

Hablemos de maquinaria. 

Unai: Todo empezó con el Nord Lead 2X que teníamos un poco guardado: hace tiempo que lo compramos para directo, luego lo desechamos y nos reencontramos con él a través de unos sonidos que nos trajo Igor. Echando cuentas vimos que ese sintetizador tiene 20 años; nos dimos cuenta que el aparato que nosotros nos compramos ya era «vintage».

Después una cosa te lleva a la otra. Sobre todo con los basslines la premisa era conservar el sonido analógico: usamos para ellos un Moog de la familia Phatty y el Elektron Analog Keys. Para la subgraves nos basamos en el Roland MC-202.

Todos los sonidos del disco están hechos a base del hardware propio que hay en nuestro estudio; normalmente se suele componer y tirar de plugins al principio para luego sustituir, pero en esta ocasión todo ha sido generado desde el principio con las máquinas. Muchas de las tomas originales manipulando al momento los instrumentos se han quedado como las buenas.

Diferencias a nivel de metodología. 

Unai: En el pasado solíamos crear las canciones con lo que teníamos a mano, rápido, y luego intentábamos suplir esos sonidos con otros recursos.

Ekhi: Aquí no hemos escrito unos acordes y luego se han trasladado a otro sinte: todo se ha quedado en su sitio original.

Ha sido más divertido que «Apar». 

Ekhi: Todo en este disco ha sido más relajado. Recuperar la autonomía a nivel de banda ha sido muy favorable.

Unai: «Apar» pasábamos muchas horas en el estudio, los cuatro juntos, con un solo ratón. Ahora la metodología gracias a Internet ha cambiado: todos tenemos un home studio y todos compartíamos los avances e ideas en un mismo proyecto. Podíamos trabajar todos a una sin tener que estar aquí encerrados: si Ekhi se grababa una línea de sinte yo podía al mismo tiempo ir viéndola en tiempo real. Poder solaparnos ha sido lo más interesante a nivel de metodología.

La influencia de Pional. 

Igor: Cuando ya vimos que teníamos bien establecida la paleta de sonidos del álbum en un primer bloque de canciones le mandamos a Miguel los archivos con el propósito de hacer algo juntos. Le conocemos desde hace tiempo y siempre habíamos querido colaborar en algo. Escuchó todo y dijo que la que más le gustaba era la principal, la de «Muzik». Se la pasamos, hicimos un poco de ping-pong con el proyecto y fuimos compartiendo impresiones.

Ekhi: Básicamente él se hizo una adaptación de nuestra canción, luego nos la devolvió y nosotros le dimos el acabado final.

Unai: Aportó mucho. Pional tiene una manera muy especial de tratar el beat. A base de trabajar con él aprendimos mucho: normalmente solemos aprender de nosotros mismos, pero nosotros 4 ya nos conocemos mucho. Cuando ves a otra persona trabajar, alguien de fuera, acabas absorbiendo mucho más.

Ekhi: Algunos trucos que él incorporó luego los hemos utilizado en algunas canciones. Pero sin decírselo jajaja.

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De Subiza a Los Ángeles.

Igor: Cuando ya teníamos todo el bruto del disco nos trasladamos a los Montreal Estudios en Subiza (Euskadi), propiedad de Hans Krüger. Él tiene ahí un montón de previos y aparatos para procesar al sonido: fuimos allí y repasamos todos los sonidos, sustituimos algunos sintes por sintes suyos, etc. Le dimos una vuelta a todo.

Ekhi: Fue un trabajo de ingeniería. Todo ese grano, todas esas distorsiones y leve saturación que queríamos aplicarle al disco correspondía con lo que Hans nos podía aportar.

Unai: Hans es muy de sacar texturas a los sonidos. Y nosotros coincidíamos para este disco con su idea a la hora de tratar el sonido. Además somos buenos amigos y nos entendemos muy bien con él. Tiene todos los trastos que molan. Una vez volvimos aquí lo volvimos a ordenar y para rematar se lo enviamos a Chris Coady, el encargado de la mezcla final en Sunset Studios (Los Ángeles). Él si que es el máximo exponente con esto de las texturas y acabó de darle el punto final que buscábamos.

Asumir los costes de la mencionada autonomía. 

Unai: Este camino es más costoso, pero de todas maneras cuando tu fichas con un sello él se encarga de todo ese trabajo de distribución, etc. El sello lo paga, pero también lo cobra después. Nuestro gasto ahora, el propio, está destinado a que la música esté en todas las plataformas y que llegue al máximo de gente posible.

Igor: Por ejemplo, tiramos de una distribuidora digital que se encarga que el disco esté presente en todas las principales plataformas, desde Spotify, Beatport, Juno a Deezer y más. Podríamos haberlo hecho a nuestra bola, pero como otros artistas preferíamos ceder ese trabajo a una empresa externa.

Ekhi: Con un poco de perspectiva te das cuenta que cederle a un sello la co-propiedad de un máster va en detrimento del artista.

Guille: Cada caso concreto es distinto: por ejemplo para nosotros, un grupo que lleva ya una larga trayectoria, no es descabellado meterse en una aventura de este tipo. Tampoco lo es para alguien que está comenzando: son los términos intermedios que sí creo que necesitan ese empujón a nivel de contactos y movimiento que puede aportarte un sello discográfico.

Sobre el sampling, la autoría y los grados en la libertad creativa. 

Ekhi: A nosotros nos gustaría en un futuro contribuir con alguna licencia Creative Commons. Creemos que es lo mínimo.

Igor: Yo creo que hay diferentes grado. Si un chaval quiere utilizar nuestra canción en su proyecto de fin de curso, que haga lo que quiera. Pero si va a venir Chanel, por ejemplo, y la va a fusilar y como muchas veces, no vas a ver un duro, es otra cosa.

Ekhi: Para mi el sampling es un tema muy interesante, ya que pone en evidencia casi todo. Para empezar la autoría de las canciones ya no está nada clara: la noción clásica en este sentido desaparece cuando se crea el sampling. Por otro lado hay mucha gente pro-copyright que se olvida que gran parte de la música que distribuyen las discográficas es en origen «pirata». Ya sea porque el software se ha pirateado, o porque se ha sampleado esto o aquello. Yo creo que hay un reflujo: no creo que el mundo de los piratas y el de las discográficas estén del todo separados.

Igor: En «Apar», en una canción, sampleamos a Arthur Russell: lo limpiamos, lo recortamos, repartimos y en ese sentido por ejemplo a mi me parece justo.

Guille: El tema de los derechos de autor es un terreno muy confuso. Por ejemplo, si tu enciendes una caja de ritmos y con el primera patrón que te viene te compones una canción entera, el ingeniero que ha diseñado esos sonidos no recibe nada. Tu te lo quedas como autoría, pero en el fondo tu sabes que eso ha salido de la máquina. Cuesta saber qué es verdaderamente tuyo, ser consciente de qué has hecho tu a nivel musical. Los límites son muy difusos.