#Entrevistas

Impulso/Insinuación: Una charla sobre Diseño Corbusier

Javier G. Marín recuerda los inicios de Diseño Corbusier y Auxilio de Cientos en Granada, así como los proyectos paralelos con Ani Zinc e imagina dónde estaría el proyecto ahora de haber continuado. Una vuelta atrás hacia uno de los proyectos clave en la experimentación en España cuando Domestica Records reedita la esencial recopilación "Pas De Deux".

19.05.15
Frankie Pizá

Texto: Antton Iturbe

Granada, primeros años 80. Tres estudiantes, Javier Garcia Marín, Mª José Gonzalez “Ani Zinc” y Rafael Flores, viven fascinados por los sonidos electrónicos industriales que captan en las emisoras internacionales de onda corta. Desarrollan su pasión en solitario, convencidos en un principio de que a nadie más puede gustarle semejante música en aquella ciudad. Pero a finales de 1981, la curiosidad y la inquietud creativa de Javier le llevan a poner un anuncio en la revista musical Vibraciones buscando interesados en formar un grupo en la onda de Throbbing Gristle, Flyng Lizard o Cabaret Voltaire… Y voila! Hay alguien más ahí fuera que escucha estas cosas y quiere además compartirlas y tratar incluso de desarrollar sus propias creaciones. Rafael Flores en primer lugar y Ani Zinc poco mas tarde contestan al anuncio y dan lugar a los primeros ensayos como trio. Fruto de ello, Javier y Ani forman Diseño Corbusier, Ani y Rafael desarrollan varios proyectos paralelos (NeoZelanda…) y entre los tres crean el sello Auxilio de Cientos.

Durante varios años Auxilio de Cientos elabora fanzines y distribuye recopilaciones con grupos nacionales e internacionales y entra en la floreciente red de cassettes DIY que se expande por el subsuelo de toda Europa. Diseño Corbusier llega a publicar dos fantásticos discos en vinilo (recientemente reeditados por Munster) e incluso obtiene un acuerdo de distribución con Nuevos Medios. Pero los objetivos prioritarios de la compañía son otros y la promoción que reciben es nula. Ante la falta de perspectivas y el inicio de la vida laboral de sus componentes en ciudades separadas, dan por cerrada su aventura musical y lo cierto es que ninguno de sus componentes ha vuelto a editar nada posteriormente. Javier ha estado trabajando para el sello EMI en Madrid y Ani ha seguido viviendo en Granada completamente alejada del mundillo musical.

Las reediciones de Munster posibilitaron un re-descubrimiento que les llevo a ser incluidos en varios DJ mixes de artistas de vanguardia como Silent Servant o al afamado recopilatorio “Metal Dance” de Trevor Jackson y a ser nominados como una de las mejores reediciones del año por la prestigiosa Boomkat. La música de Diseño Corbusier mantiene su poder de atracción intacto y engancha a nuevos fans como Jordi Serrano, responsable del sello Domestica Records, que se ha propuesto rescatar y reeditar material de Auxilio de Cientos. Labor que ha puesto en marcha ya con “Pas de Deux”, interesantísima edición en vinilo del recopilatorio publicado en cassette en 1985 y que recoge, entre otros, temas de Albgebra Suicide o Bene Gesserit. Una excusa estupenda para entrevistar a Javier Marín y pueda hablarnos de aquellos años, de su actividad actual y de lo que todavía se oculta en sus archivos…

Lo primero que me gustaría saber es cómo contactó Jordi Serrano de Domestica Records con vosotros para la reedición del recopilatorio “Pas de Deux”. Las reediciones que hizo Munster de los dos discos de Diseño Corbusier fueron una estupenda noticia que nos permitió descubriros a muchos de nosotros. Pero la línea editorial y la estética de Domestica Records parecen el lugar ideal para DC y en general todo lo que se editó desde vuestro sello, Auxilio de Cientos. Se podría decir que es una unión natural, algo que en cierto modo estaba destinado a ocurrir…

Javier G. Marín: Con Jordi contacté en la misma fecha en la que ya estaba negociando las reediciones de Diseño Corbusier con Munster y la verdad es que me supuso una verdadera disyuntiva, pues efectivamente Doméstica es el sello idóneo para este tipo de reediciones, pero ya tenía apalabrada las ediciones con Munster, que por otro lado, habían iniciado una muy interesante línea de ediciones alternativas a las habituales. Sinceramente estoy muy satisfecho de  cómo quedaron las reediciones y del trabajo realizado por Munster, pero aún hay bastante material para rescatar tanto de Diseño Corbusier como del resto de grupos que se editaron por Auxilio de Cientos y Doméstica se ha consolidado como una magnífica compañía en la que darlos a conocer.

De alguna manera, me recuerda a lo que yo hacía hace 25 años, en el buen sentido. Gente que hacemos cosas sin grandes pretensiones comerciales pero que ama lo que hace y pone todo su cariño en ello. Me encanta que se puedan a hacer estas cosas y salirse de los circuitos habituales de las grandes distribuidoras y lo mejor de todo es que parece que además esta funcionando, a cierto nivel al menos. Además al igual que ocurría en nuestros tiempos hay casi un mayor interés por nuestra música fuera de España que aquí. En cierto modo, somos un montoncito de personas a las que nos gusta esta música que está muy disperso por todo el mundo. Por ello me parece importante el carácter y distribución internacional que tiene Domestica.

Diseño Corbusier 2

Lo cual me lleva a vuestros inicios en el mundo de la música que curiosamente se dan primero como editora de cassettes recopilatorios internacionales (Auxilio de Cientos) y después como grupo. No estoy seguro si es exactamente así o si ambas cosas se dieron en paralelo pero en cualquier caso da a entender que en primer lugar erais fans de ciertas músicas (industrial, electrónica “difícil”) que queríais dar a conocer mientras empezabais a practicarla.

J.G.M: Ciertamente, en aquella época era muy habitual unir tu pasión por ciertas corrientes artísticas con la idea de ponerlas en práctica… se llevaba el concepto de ‘multidisciplina’ y muchos grupos eran a su vez, editores, fue un momento de gran eclosión musical con la aparición de multitud de pequeñas compañías discográficas, numerosos programas de radio, fanzines, revistas, grupos de toda clase y estilos musicales.

Lo normal hubiera sido tener el grupo primero pero en nuestro caso diría que empezamos un poquito antes a distribuir.  Había interés por hacer música pero como no teníamos un duro para instrumentos era más fácil ponerte en contacto con alguien que publicaba cassettes para distribuirlas y ganar algo de dinero.

El caso es que según fue pasando el tiempo yo quise darle una mayor entidad y distribución a Auxilio de Cientos y Comando Bruno y Rafa estaban más por la labor de seguir con sus maquetas de ruido puro a un nivel muy underground. Así que cada uno siguió su camino, de forma amigable pero con la pasión con la que se viven las cosas en esa época, como una especie de cisma artístico. Aunque con el paso de los años te das cuenta de que era una tontería, ja, ja. Al fin y al cabo cada uno, en su medida disfrutó de aquel momento único que estábamos viviendo.

«Está muy bien poder escuchar canciones por soundcloud pero a veces facilita tanto el intercambio que da la sensación de que la música acaba perdida en la nube. Me sigue gustando el objeto físico, necesito palparlo. Me da la sensación de que si no das ese paso de darle un soporte físico a tu música te quedas un poco a medias».

La escena de cassettes electrónico-industriales de los primeros 80 me produce una especial fascinación. ¿Cómo era posible que en la Granada de aquellos años tuvierais acceso a aquella música y además contactarais con los creadores y contribuyerais a impulsar una red de distribución alternativa internacional? Vaya por delante que considero que esta escena no tiene precedentes ni parangón en la actualidad, ya que aunque internet ha facilitado muchísimo el libre intercambio de creaciones musicales, actúa a modo de “gran hermano” y esa supuesta libertad no es tan grande como queremos creernos. En cambio lo de aquellos años es un verdadero canal alternativo sin rastro ni vigilancia… Supongo que romantizo un poco pero no puedo evitarlo… 

J.G.M: Por supuesto, ¡era muy romántico! Si nos fijamos en los grupos con los que trabajábamos, estos estaban en la misma situación. Cierto es que en las grandes capitales era donde se cocinaban los grandes eventos y los que capitalizaron el interés general (la manida ‘movida’ en Madrid, o la escena ‘indie’ en Londres) pero muchos grupos, la mayoría, estaban en pequeñas ciudades. El fenómeno se daba en todos lados! Por los recuerdos que tengo, mis primeros contactos vinieron a través de algún amigo, de  los que podían permitirse el lujo de viajar a Londres y traernos las últimas novedades discográficas y las revistas… una labor  esencial jugaron los ‘fanzines’ que actuaban a modo de catalizador de ideas y de modo de contacto entre personas de todo el mundo.

Los anuncios que se insertaban en los fanzines ya indicaban el estilo y las preferencias de las personas que, como nosotros, estaban buscando un medio de expandir su música y su trabajo. Hoy la llamaría vuelta al ‘trueque’ pero ciertamente así era. Desde una perspectiva de igual a igual, pues todos compartíamos los mismos ‘escasos’ medios para dar a conocer nuestro trabajo, pero nos comprometíamos a intercambiar nuestras cassettes en pequeñas cantidades y distribuirlas entre nuestros respectivos contactos en nuestras ciudades. De este modo conseguimos que la música y los discos de DC se escucharan y se distribuyeran en medio mundo, mientras que los grupos que seguían la ‘vía tradicional’ (acudir a una multinacional o a una indie tipo DRO) no se escuchaban más allá de nuestras fronteras…

Y estoy de acuerdo en lo que dices sobre Internet. Está muy bien poder escuchar canciones por soundcloud pero a veces facilita tanto el intercambio que da la sensación de que la música acaba perdida en la nube. Me sigue gustando el objeto físico, necesito palparlo. Me da la sensación de que si no das ese paso de darle un soporte físico a tu música te quedas un poco a medias.

Totalmente de acuerdo. Por supuesto, utilizo muchísimo bandcamp, spotify o soundcloud. Puede sonar anticuado, pero para mí al dotarle de un objeto físico a la música hay tanto por parte del artista como del comprador un compromiso hacia la obra que me parece que está a otro nivel, y a mí me sigue gustando. Es como una comunión…

J.G.M: Cierto. Mira, lo de los fanzines era como echar mensajes en una botella al océano. Porque ponías una carta a un tipo en Alemania (que entonces era como otra galaxia) y esperabas durante semanas sin saber si le habría llegado o no, si te haría caso… Pero si te contestaba – con todas esas barreras de medios, idiomas y demás – es que había un verdadero interés, un compromiso. Iba mucho mas allá de lo que puedes hacer hoy en día simplemente metiéndote en soundcloud.

Supongo que Cabaret Voltaire no sería la primera banda que escuchaste en tu vida… ¿Cuáles son tus primeros recuerdos musicales y como evolucionaste hacia la electrónica?

J.G.M: De chaval empecé escuchando la radio…Al principio lo habitual, pop más o menos sofisticado, pero estamos hablando de la década de los ’70, para mi gusto la más interesante de todo cuanto se ha hecho. En la radio (que diferencia con lo que se escucha ahora! Incluso para una ciudad de provincias como Granada!) se escuchaban los discos de Pink Floyd o Genesis junto al pop más comercial, y de pronto surgió el punk y la new wave. En poco más de 5 o 6 años había pasado de oír a los Beatles a comprarme los discos de King Crimson y un poco más tarde Jon Foxx!

Por otro lado, me parece fundamental la labor que hicieron las tiendas de discos (esas que ya no existen!) Entonces era habitual acercarse por las tiendas y preguntar por tal o cual disco. El personal sabía bastante y te aconsejaban tal o cual grupo, te comentaban las novedades e incluso podías escucharlas!

Creo que mi acercamiento a los estilos más ‘sintéticos’ se debió a una lógica evolución del rock más prog a la new wave más electro que triunfaba en UK (Ultravox, Magazine, OMD) por otro lado, me dejó impactado escuchar en un programa de Radio Nacional una obra clásica de Stockhausen, ‘El Canto de los Adolescentes’ una composición pionera de música electrónica en la que se dan todos los elementos de la electrónica de los ’80 (loops, voces manipuladas a través de cintas magnetofónicas)…

¿Qué crees que fue lo que os unió a Ani y a ti para crear música juntos?  ¿Se trataba simplemente de gustos musicales similares o había más factores estéticos, políticos…? 

J.G.M: A Ani Zinc la conocí a través de Rafael Flores (Comando Bruno) quien fue la persona que contactó al anuncio que puse (creo recordar en la revista Vibraciones o Rock de Lux) Rafael estaba muy influenciado por la electrónica más ‘hard’ Throbbing Gristle y similares, mientras a mi me atraía más los ritmos sincopados de Cabaret Voltaire o DAF. El caso es que éramos todos almas gemelas. Gustos musicales similares, incluso estéticos y puede que hasta políticos! Deberíamos haber creado un partido ‘techno’ jaja…

La primera maqueta de Diseño Corbusier que incluía 4 o 5 temas, la grabamos en mi casa…

neo zelanda

Digo esto en parte porque la portada de “Pas de Deux” está tomada de un corto  de 1968 de aire surrealista de Norman McLaren basado en el estudio de una coreografía de ballet y en alguna entrevista recomendabais “Village of the Damned” (1960) una película de ciencia ficción británica de auténtico culto. Hay parece haber referentes estéticos audiovisuales muy marcados que me recuerdan además al terreno que luego  han explorado sellos como GhostBox. ¿Te gusta el trabajo de exploración y ese aire retro-futurista de estos sellos?

J.G.M: La portada de ‘Pas de Deux’ es un fotograma de la película, ampliado docenas de veces en una fotocopiadora y luego pixelado. ‘Village of the Damned’ me parece una obra cumbre de intriga y ciencia ficción. El otro día volví a verla y no ha envejecido un ápice. Por cierto hay una artista británica, Jenny Angliss que me parece fascinante y que ha compuesto música inspirada en la película.

Ghost Box es un ejemplo de lo que sería Auxilio de Cientos si siguiera ahora. Grabaciones muy cuidadas con un denominador común estético, musical y de intereses muy elegante. http://www.domesticaorder.com/ o http://wonderfulsound.tumblr.com/, son otro claro ejemplo. Pero hay más, como http://www.darkentriesrecords.com/

Por otro lado varios de vuestros títulos están inspirados en películas mudas como “Perfido Incanto” (1916) y citáis el cine futurista italiano en las entrevistas  ¿Erais seguidores de este tipo de cine y os influyó en algún sentido? Quizá la propia escena en la que os estabais introduciendo os llevaba también a conocer este tipo de películas. El Futurismo es una corriente, al fin y al cabo, frecuentemente citada por las bandas industriales.

J.G.M: Jaja, sí, por aquellos días me compré un libro que trataba sobre el cine experimental, y hablaba de muchas de las películas por las que tenía fascinación. Sirvió de inspiración para algunos títulos (e incluso portadas!) «Perfido Incanto» es una película entre surrealista y futurista que no pude ver hasta que llegó internet! Y sí, sirvió de inspiración para el título del primer disco, pero es que los artistas futuristas estuvieron adelantados a su época, no solo en la pintura o escritura sino en la música.

Ellos fueron los verdaderos revolucionarios musicales. Inventaron instrumentos para hacer ruido, rompieron las barreras de la armonía y el clasicismo y crearon sonidos nuevos que rompieron con todo lo conocido hasta entonces, y todo eso a comienzos del siglo XX! También nos atraía  mucho el surrealismo y el ambiente gótico de las películas de los años 20 y 30 como “El Gabinete del Dr Caligari”. Estábamos fascinados por esa estética.

La contraportada del “Alma de la Estrella” reza: Javier: Instrumentos –impulsos, Ana: voces – insinuaciones. Es una descripción perfecta de vuestro sonido, con ese ritmo maquinal y palpitante y esas melodías guturales, apenas esbozadas. ¿Os dividíais así a la hora de componer y tocar vuestra música? o ¿hacíais un poco de todo los dos?

J.G.M: Creo que encaja muy bien en la descripción de lo que hacíamos. Yo encendía el sintetizador y buscaba algún tipo de arpegio que luego seleccionaba en modo ‘random’ para crear un ritmo sincopado, lo más parecido a un impulso y sobre eso ir esbozando pinceladas con las cintas y algún instrumento. Había muy buena compenetración a la hora de componer. Normalmente yo marcaba los ritmos y la parte instrumental y Ani sabía encontrarle el contrapunto perfecto con sus voces insinuantes! La verdad es que teníamos que improvisar mucho, alquilar un estudio de grabación valía una pasta y muchas de nuestros temas están grabados ‘del tirón’ sin apenas tiempo para hacer una prueba. En ese sentido podemos decir que el sonido era muy fresco pues casi estaba grabado en vivo!

Quizá esta sea una pregunta más apropiada para Ani, pero lo cierto es que su tratamiento de las voces es realmente fascinante y diría que casi único en este país. He leído que se inspiro en parte  en los sonidos (gritos, conversaciones…) de su barrio natal. Diría que me recuerda a los ejercicios de cut-up de William Burroughs y también a los tratamientos de voces sampleadas que emplea Arturo Lanz en Esplendor Geométrico, especialmente en sus últimos discos…. ¿Cómo trabajaba Ani este tema o cómo lo hacíais juntos?

J.G.M: Todo el tema vocal era labor exclusiva de Ani, que por aquel entonces estaba muy influenciada por algunas artistas que empleaban la voz como instrumento en sí mismo, y no solo como una voz más o menos agradable. Artistas como Annie Anxiety, Diamanda Galas o Fatima Miranda le fueron de gran inspiración, pero  ella además sabía rescatar el sonido arrabalero de la calle y de los acentos propios de su tierra, Andújar. Y aunque es cierto que a veces las notas nos son del todo correctas, casa perfectamente con el espíritu de la música. Un buen ejemplo de todo esto fue su famoso ‘Paso Hambre’ que compuso bajo el nombre de Neo Zelanda y con los que editó una cassette y un LP.

Me ha llamado la atención que en vuestras entrevistas citáis un “ruidófono” , una especie de generador de sonidos casero, que utilizabais en vuestros conciertos. Esto me lleva a comentar vuestra evolución entre “Perfido Encanto” y “El Alma de la Estrella” en la que vuestro sonido gana en definición y contundencia. Supongo que se debe a un mayor conocimiento de la tecnología y a los progresos de ella misma. ¿Cómo describirías esa evolución interna?

J.G.M: El ‘ruidofono’ era un instrumento que nos fabricó un técnico de sonido amigo nuestro y que producía oscilaciones de ruidos e impulsos chirriantes. Tenía un sonido muy característico pero limitado en posibilidades. En el primer álbum de Diseño Corbusier se escucha bastante, pero para el segundo disco conseguí hacerme con un sintetizador de última edición, un clásico de la producción de sonidos tipo synth-pop, el Roland SH-101 y una caja de ritmos bastante potente que imprimieron ese sonido más ‘techno’ a nuestra música.

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Os prodigasteis muy poco en directo (creo que solo tocasteis dos veces, de hecho). ¿A qué se debió esto?

J.G.M: Aquí si fue un hándicap vivir en Granada. Desplazarse era algo tedioso y difícil de asumir tanto para nosotros como para un posible promotor.  Solo tocamos dos veces, una en Zaragoza y la otra en Granada, pero tuvimos la oportunidad de haber dado tres o cuatro conciertos más…pena.

Llegasteis a obtener la distribución de Nuevos Medios para vuestros trabajos pero en 1986 os separasteis para seguir vuestras carreras profesionales. Se me antoja complicado de entrada, pero ¿llegasteis a considerar la posibilidad de vivir de la música? ¿Había opciones reales en aquel momento? O quizá ¿Fue precisamente el desengaño sobre vuestras expectativas iniciales lo que forzó la separación?

J.G.M: Lo de Nuevos Medios fue un error. Hasta entonces teníamos el control sobre nuestra distribución y los contactos internacionales. Pensamos que NM haría una mejor distribución a nivel nacional, pero solo se limitaron a poner nuestros discos al final de su catálogo y no hicieron nada y finalmente su inoperante distribución nos llevó al cierre. El lado bueno es que yo seguí trabajando en NM  y por tanto seguí viviendo de la música, jaja. Bromas aparte, toda la efervescencia musical de mediados de los ’80 se estaba asentando y muchos grupos simplemente desaparecieron, al igual que bastantes ‘indies’.

Solo quedaron unas pocas que finalmente se aliaron con las multinacionales. El destino estaba escrito para muchos grupos, y nosotros no íbamos a ser menos. Digamos que fue un final de ciclo. No guardo especial rencor ni nada parecido,  es una época de tu vida que pasa y ya está. Tienes que seguir adelante y buscarte el pan por otros medios.

Posteriormente vuestros temas se han ido publicando en varias recopilaciones internacionales tanto en los 80 como en la actualidad (Fact Mix de Silent Servant, Metal Dance de Trevor Jackson), artistas techno como Angel Molina han remezclado temas vuestros. DC se ha ido convirtiendo en un grupo de referencia y su música no ha perdido vigencia, mas bien al contrario. ¿Ha habido alguna posibilidad real de que volvierais a tocar y/o componer juntos durante estos años?

J.G.M: Tras las reediciones de hace tres años ha habido un cierto interés por nuestra música y eso me alegra bastante. Hay más proyectos de reedición para los próximos meses y eso te anima a pensar en hacer cosas nuevas. He hablado alguna vez con Ani de la posibilidad de hacer algo aunque ella está totalmente desconectada de la música. Por mi parte no tengo contactos específicos con grupos de aquí aunque no descarto hacer cosas por mi cuenta, incluso rescatando a DC para algo muy puntual (de hecho me he vuelto a comprar varios sintes analógicos).

pas de deux

Ani decía en una entrevista que probablemente hubierais derivado hacia el techno de haber seguido juntos. ¿Qué opinas tú al respecto? ¿Mantienes contacto con la escena electrónica actual? 

J.G.M: Respecto a la escena musical, personalmente me gusta más lo que se hace en UK, pero aquí también hay ideas muy frescas y personas que están haciendo cosas muy interesantes. Me plantearía colaborar con alguno de estos artistas, pero hasta ahora ni he hablado con nadie, ni tampoco nadie ha llamado a mi puerta, jaja.

Como te decía he pensado en hacer algo por mi cuenta pero le doy demasiadas vueltas, no encuentro el enfoque adecuado y al final no hago nada. Temo distanciarme demasiado de mi mismo si intento sonar “moderno” y a la vez no quiero repetir lo que ya he hecho. Así que ahora mismo estoy tratando de jugar y disfrutar y si algún día sale algo que me guste me lo apuntaré y a lo mejor me lanzo a publicarlo Pero en cualquier caso mantendría nuestra línea inicial. Por cierto, últimamente leo que se organizan conciertos en edificios abandonados en Madrid de forma pseudo-alegal, a lo mejor en uno de estos podría animarme a tocar, ja ja.

«Yo encendía el sintetizador y buscaba algún tipo de arpegio que luego seleccionaba en modo ‘random’ para crear un ritmo sincopado, lo más parecido a un impulso y sobre eso ir esbozando pinceladas con las cintas y algún instrumento. Había muy buena compenetración a la hora de componer. Normalmente yo marcaba los ritmos y la parte instrumental y  Ani sabía encontrarle el contrapunto perfecto con sus voces insinuantes!»

La evolución de Esplendor Geométrico es admirable en ese sentido. 

J.G.M: Sí pero ellos no han parado y eso les ha permitido evolucionar paso a paso. No estoy seguro de cómo percibiríamos sus últimos discos si hubiera un vacío entre estos y sus primeras grabaciones.  

En lo que respecta a música actual no estoy muy al día. Me atraen los grupos de Ghost Box. Cosas de hace 5 o 6 años mas bien, y oigo muchas bandas sonoras italianas de los 60/70.

¿Qué otras bandas formaban parte del elenco de Auxilio de Cientos? ¿alguna que quisieras destacar en especial? ¿Hay posibilidades de que se reedite más material?

J.G.M: ADC estaba especializada en músicas atípicas pero con una clara preponderancia de artistas electrónicos. La mayoría de nuestros discos eran recopilatorios. Por recordar algunos grupos, en nuestra compañía grabaron Twilight Ritual que luego dieron un auténtico pelotazo a nivel internacional, o The Klinik, que también tuvieron mucha repercusión. Hector Zazou, un compositor francés fascinante. Ptose, DDAA o Bene Gesserit fueron también referencia en sus países. Hubo un par de artistas que teníamos comprometidos editar pero de los que no pudimos publicar sus discos porque ADC entró en ‘bancarrota’: SPK y Attrition.

Además de la reedición de ‘Pas de Deux’ gracias a Domestica, estoy en negociaciones para reeditar alguno de los recopilatorios de Terra Incognita y por otro lado una selección de las primeras maquetas (en cassette) de Diseño Corbusier que saldrán en el sello Dark Entries. Sé que también hay interés en reeditar las grabaciones de Neo Zelanda, luego sí, estamos disfrutando de un momento único!