#Entrevistas

Hailu Mergia: «Awesome Jazz From Africa»

El músico etíope reintegrado en el universo Jazz gracias a Awesome Tapes From Africa toca esta noche en el club Jamboree (Barcelona).

30.05.17
Frankie Pizá

Texto y entrevista de David Puente.

Me comenta el señor que atiende al teléfono del hotel que para almorzar se ha ido a tomar una paella con pollo: “Es que me gusta mucho el jazz y hemos estado hablando al respecto. Nos hemos reconocido musicalmente porque el password del wi-fi del hotel es Blue Note y su entrevistado ha alucinado”.

Se trata del hotel Adagio de la atestada calle Ferrán donde se aloja este músico etíope, a pocos metros de la plaza Real del club Jamboree en el que debutará en Barcelona esta misma noche.

Me encuentro en el bar del hotel con un Hailu Mergia que parece sobrepasado por la repercusión y el tratamiento informativo que está recibiendo desde que el sello Awesome Tapes From Africa lo sacara de nuevo a la palestra. Se remueve algo inquieto en el sofá cuando saco la grabadora.

Suena la música del propio entrevistado a través de hilo musical, Mergia le ha pasado un CD al responsable del hotel que es el mismo que me ha atendido por teléfono, Toni Martínez, y que ha sido el que ha conseguido que contacte finalmente con Hailu Mergia que visita por primera vez nuestro país.

Me explica que desde el 2013, año en el que recibió la llamada del responsable de Awesome Tapes from Africa, su vida ha cambiado bastante, y se le escapa una mueca como queriendo decir que le provoca un sobreesfuerzo lo de salir a tocar por el mundo (“lo maravilloso de viajar es que la gente te reconozca por el mundo”). Pero me asegura que está muy contento de volver a girar:

“El concierto de ayer en Madrid estuvo tan bien que nos quedamos en el escenario mucho más tiempo del que teníamos previsto inicialmente. Si la gente quiere más, al músico sólo le queda que cumplir”. De Barcelona pasará a cumplir con tres fechas en Alemania, Hamburgo, Berlín y Düsseldorf.

Viene con trío, bajo, teclado y batería. Sus conciertos están enfocados a que la gente baile y se desmelene. Me comenta que está grabando nuevo material con otro trío de músicos en Berlín donde tiene contactos, sin ir más lejos su agente de booking, pero que no sabe cuándo saldrá a la venta, ni a través de qué sello.

Siente devoción por su nuevo mentor desde EE.UU. para todo el mundo, Brian Shimkovitz, responsable de Awesome Tapes From Africa al que considera ya uno de sus mejores amigos y me enseña una foto en la que aparece con él, y lo hace con la ilusión con la que un abuelo enseña la foto de su nieto. “Es un sello que se va a hacer mucho más grande en los próximos meses”, añade.

De repente recuerda que hace dos años también fue entrevistado por un español allí en Washington, Fon F Sánchez, responsable de esta entrevista para El Español que hemos leído todos y que ha sido faro de esta entrevista.

“Ahora es mi amigo. Es joven como tú, pero tiene pelo. Sigo con el taxi pero ahora sólo media jornada. La música me quita tiempo, pero no olvido que mi verdadero negocio sigue siendo el taxi”. Aclara que trabaja en el aeropuerto, que no tiene licencia para operar por el centro de la capital de los States: “Me gusta sintonizar emisoras que pinchen música de aquellas big bands de mediados del siglo pasado, son mi pasión y una influencia muy marcada en mi música”.

“He vivido en Virginia, Maryland… Hasta que me acerqué a la zona de influencia de Washington que era lo que me interesaba, sobre todo para tener cerca las embajadas, por temas de papeles y para estar informado constantemente de mi situación legal en EE.UU. Tal vez por esa misma razón fue que se creó una gran comunidad de etíopes en aquella zona”.

En 1991 montó su propio negocio en el DC que tuvo abierto durante seis años, de jueves a domingo, de nombre Suku’s (“un ritmo tradicional de África”), un lounge que ofrecía zona de restaurante y club musical:

“La noche de los domingos la dedicábamos a la música española, contábamos con un Dj, creo recordar que era boliviano y que vivía por la zona. Los viernes y sábados los dedicábamos a la música africana. Teníamos muy buenos Djs. Los restaurantes han sido muy importantes para dotar de cohesión a toda la comunidad etíope residente en EE.UU. La comida es tan importante para nosotros como la música. ¿Cómo se llama el arroz amarillo que he comido para almorzar?”.

“La escena de clubs en mi país empezó a apagarse cuando se instauró el régimen socialista en Etiopía luego del derrocamiento de Haile Selassie en 1974. A los comunistas no les gustaba demasiado la fiesta. Vinieron a salvarnos del emperador, pero a cambio prohibieron las fiestas”, comenta en torno al declive del tejido de locales en Addis Abeba que básicamente se nutría de hoteles como el Hilton de la capital donde el propio Mergia acostumbraba a tocar con su banda.

“Sobre todo se pronunciaron en contra de la música occidental y por tanto con todo lo que sonara a jazz, a fin de cuentas la música en la que yo estaba involucrado”, remacha.

Últimamente viaja bastante a Addis Abeba pero para visitar a la familia. Hace tres meses por ejemplo se encontró en Etiopía con Mulatu Astatke, otro de los mitos del jazz etíope con el que trabajó “hace ya muchos años”.

“Quién sabe si volveré a tocar con él, desde que he vuelto a tocar regularmente no hago muchos planes más allá de seguir ensayando que es lo que en realidad he hecho toda mi vida. No desaprovecho ninguna oportunidad de practicar. Es verdad que llevo un teclado Yamaha en el maletero del taxi con el que puedo tocar de manera eléctrica o simular una batería, que es un instrumento que me interesa investigar continuamente. Y ahora, ¿qué vas a hacer con lo que has grabado? ¿Lo vas a editar? Mándame el link a mi correo que lo pueda tener”.

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