#Entrevistas

Desde el iPhone de Gaika

El inglés contesta a nuestras preguntas solo dos días antes de su esperada actuación con Mykki Blanco en el ciclo DNIT.

21.03.18
Carles Novellas

En TIU siempre hemos seguido muy de cerca la carrera de Gaika. De hecho, hablamos de él justo al principio de su andadura sonora, en el año 2015, dedicándole un espacio en nuestra sección Fresh Talent.

Así que cuando vimos que se acercaba una nueva visita a España, y además una de bien especial como la que tendrá lugar este viernes, no desaprovechamos la ocasión que se nos presentó para poder hablar con él, aunque fuera de forma rápida y con el tiempo muy limitado.

La ocasión no es otra que su actuación en el ciclo DNIT, comisariado por Noelia Rodríguez en el Caixaforum de Barcelona, ni más ni menos que con Mykki Blanco, rapero, escritor, performer y activista queer que arrasa con su carisma todos los escenarios a los que se sube.

Ambos habían colaborado ya antes, en el track “Push More Weight” (que puedes escuchar al final del texto), pero hasta ahora no habían compartido escenario. Tal y como explican perfectamente desde la nota de prensa, Gaika y Blanco destacan por salirse de las normas establecidas y aportar elementos artísticos propios de la performance a cada uno de sus movimientos. Ya te lo avanzamos por aquí hace unas semanas, con este texto de Antoni Ripoll.

Resumiendo: se viene concierto memorable.

¿Cómo surgió la idea de actuar con Mykki Blanco? 

Mykki es mi amigo desde hace tiempo, hemos hecho ya cosas juntos antes, y cuando el promotor me pidió que trajera algunos invitados para este espectáculo enseguida pensé en él de forma natural.

¿Qué te gusta de él?

Creo que es un ser humano valiente y un músico increíble.

Los medios generalmente suelen situar tu sonido entre varios géneros, normalmente grime, hip hop, dancehall y electrónica industrial. ¿Crees que ese es el lugar en el que está tu música?

Realmente no pienso nunca en esos términos cuando pienso en mi trabajo, no creo que sea algo que me toque hacer a mi. Lo único en lo que pienso y que me importa de verdad es cómo me hace sentir cada canción y qué significa para mi.

¿Cómo influye Brixton en lo que haces? La música jamaicana suena por todas partes si vives ahí, supongo debe ser casi inevitable que se cuele en tus temas…

Es el sitio donde crecí, así que me ha influido de forma directa, al igual que lo ha hecho toda mi familia, que son de origen jamaicano. Creo que principalmente el barrio es un crisol, un espacio en el que se mezclan muchos elementos, y también el resultado de una época pasada en la que todos vivían uno al lado del otro absorbiendo cosas diferentes.

¿Cómo ves Londres en este momento? ¿Dirías que es un buen lugar para vivir? ¿Y para crear?

Londres es una megaciudad, tan caprichosa como opresiva e inspiradora, y también muy enriquecedora y agotadora, todo ello al mismo tiempo. Creo que esas cualidades tienen un impacto sobre cualquier obra que se crea allí, ese tipo de caos sucio típico de la ciudad.

Hasta ahora tu discografía parece dialogar bastante bien entre ella, como si cada release fuera una pieza de una obra mayor…

Cada uno de mis discos corresponde a un ciclo particular de creatividad y a un momento muy determinado de mi vida. Y, sí, de alguna forma me esfuerzo en que tengan identidad propia y respondan a conceptos completos y bien definidos.

Hace tiempo que sabemos que estás trabajando en un LP. ¿Cuál es la diferencia entre grabar una mixtape como “Security” y trabajar en un LP oficial, si es que hay alguna?

Sí que la hay: hacer un LP es un proceso más planeado y diseñado, pero también puede resultar bastante más frustrante.

¿De qué manera refleja tu música tus orígenes como artista visual? ¿Dirías que tu sonido es eminentemente estético?

Mi sensación es que siempre estoy poniendo música a una película imaginaria. Realmente no puedo separar ambas disciplinas. No soy una de esas personas que dice visualizar los sonidos, aunque he tenido una buena cantidad de experiencias sinestésicas. Lo que me ocurre es que simplemente no puedo trabajar en una pieza de música sin imaginar un contexto visual o fantástico para ella.