#Entrevistas

Fasenuova: Bailando en naves desiertas

Entrevista al dúo con motivo del lanzamiento de su nuevo disco "Aullidos Metálicos".

25.01.16
Frankie Pizá

Texto de Antton Iturbe.

A priori, cabía pensar (y temer) que la aportación de Oscar Mulero en la producción y mezclas de «Aullidos Metálicos» , el nuevo álbum del dúo asturiano, dotaría a su música de una pulsión rítmica y una brillantez cercanas al techno que pudiera limar las peligrosas y ruidosas aristas de su peculiar concepción sonora. Nada más lejos de la realidad. «Aullidos Metálicos» es un disco extraño, misterioso, anómalo y terriblemente bello. Es puro Fasenuova, de hecho, es quizá más Fasenuova que nunca.

Sin embargo, esto no significa que la labor de Oscar pase desapercibida. Más bien al contrario. Introduce su amplísima paleta sonora con sabiduría y cohesiona el armazón principal para  profundizar y enriquecer después los detalles. Abre nuevas vías con la confianza y la solidez de quien conoce el terreno que pisa, pero en ningún momento busca imponerse en ese camino, solo acompañar con mano firme. Esa es quizá la clave. Oscar ha asimilado la particular idiosincrasia de Fasenuova y ha sabido sumarse a la misma para hacerla aún más grande.

Obviamente, mi primera pregunta va dirigida precisamente a la colaboración con Oscar Mulero. ¿Cómo y por qué llegasteis a él? ¿Qué diríais que os ha aportado?

Ernesto: Oscar Mulero es un referente incuestionable, lo admiramos hace mucho tiempo, con respeto y veneración, su obra y su vida son una fuente de magnetismo que nos llama. Querer conocerlo, querer hablar con él, preguntarle mil cosas de su trabajo es algo que queríamos y queremos seguir haciendo. Cuando te sientas con él a conversar todo es fácil. Nos habíamos cruzado con él muchas veces, pero jamás le habíamos abordado, no somos de esa clase de personas. Con la grabación ya terminada hablamos de preguntarle a Óscar por si le apetecía hacer el trabajo. Pedimos su teléfono a un amigo común y le llamamos, quedamos con él, le llevamos la grabación con una mezcla muy plana, muy tosca, la mezcla básica para poder escuchar de qué iban las canciones. Tras escuchar los temas aceptó. A partir de ahí comienza una etapa de unos cuantos meses de intenso y constante trabajo suyo.

 Roberto: Las conversaciones sobre el criterio y el concepto general del LP fueron sencillas, lo pilló todo desde el principio, nos habló de música, de referencias,  le dijimos que si quería aportar no se cortara en hacerlo. Muy rápido, en una de las primeras charlas, nos dijo que ya tenía la idea general de lo que quería hacer y se piró a Madrid con todas las pistas. Óscar convirtió una grabación seca y apagada, en algo que nos parece muy bello, el hecho de querer desde el principio no cambiar el espíritu de nuestro trabajo, si no más bien darle el cuerpo que necesitaba y poner en muchos lugares, la mayoría de las veces de manera muy sutil, sus propias aportaciones instrumentales o sugerencias de matiz en cuanto a la estructura, sumaron en vez de “cambiaron”  el sentido de la grabación que le entregamos en marzo del año pasado. Él partió de la base de que era una música que de una u otra forma le era cercana, porque es un amante del post-punk y de la electrónica salvaje de los años pioneros.

En otro orden de cosas sería interesante resumir o enumerar las muchas aportaciones que nos ha hecho Óscar, porque de las primeras reuniones, al principio de la producción, salieron muchas conclusiones a nivel tecnológico y técnico que nos ayudaron inmediatamente a orientar de otra forma los directos. Cuando trabajas con alguien que está lleno de sabiduría pero que además no impone ni fuerza nada, más bien sugiere y se adapta a la idea del grupo, a lo que artísticamente perseguimos, para que todo se fortalezca, el feedback de conocimiento es enorme.

En temas como “Te Quieres Pirar” o “Carretera Fluorescente” su aportación parece más evidente, con esos toques de techno a lo Basic Channel y esas voces distorsionadas. Pero ¿en qué otros momentos subyace de manera menos evidente?

Roberto: En todo el disco, de principio a fin, está su mano acariciando y matizando mil momentos. Digamos que la estructura, la edición temporal así como la composición y la grabación original, son nuestras, pero el resto de matices, sonorización, arreglos, porque podrían llamarse así, son obra de Óscar. 

En vuestras obras anteriores habéis alternado discos más abstractos e “instrumentales”, con otros más orientados a canciones como “Salsa de Cuervo”. Aquí conviven los dos mundos, el disco está concebido como un ritual con “zonas de silencio entre invocaciones” según reza el texto en vuestro bandcamp. El concepto realmente funciona, unas partes alimentan a otras y aumentan su impacto, y además se ajusta perfectamente a vuestra naturaleza un tanto chamánica. Pero ¿es así cómo concebís vosotros vuestra música? ¿De dónde parte esa especie de fuerza oculta, ese halo ligeramente esotérico que os rodea? ¿A lo mejor de vuestra propia tierra milenaria, Asturias, a la que estáis tan ligados?

Ernesto: Lo que más nos mueve en este mundo es el momento de ensayar o actuar. Allí nos sentimos libres, todo el bagaje cultural, de Asturies para empezar, y del resto de literaturas, músicas y películas o cómics, tienen que estar presentes de un modo u otro. Pero lo que hacemos es una invocación, una ceremonia de libertad, con el baile, el grito y las oleadas sonoras como elementos utilizados para la transmutación de cuerpo y espacio. Las excursiones rituales, y chamánicas, a los montes de Asturies, están en nuestro bagaje. Forman parte de nuestra educación. Queremos romper los muros de la cárcel de la vida. La energía es la de la mutación en el trance ceremonial de la música ruidista y de baile. Queremos ser los voladores de Papantla, que dan vueltas colgados del cielo, como derviches giróvagos. Perseguimos esa forma de vivir en libertad. 

fotos fasenuova

Ligado a esto encuentro ecos de Brian Eno o de oscuras bandas sonoras de los 70 en esos pasajes contemplativos que sugieren una debilidad por este tipo de sonidos que recientemente se están recuperando gracias a discográficas como Finders Keepers, como puede ser el caso también de Mecánica Popular. Sé por anteriores entrevistas, que Roberto es un auténtico erudito musical y me gustaría que nos contarais un poco las referencias musicales que han podido inspirar este disco…

Roberto: Es que más que referencias que hayan influido en el disco en sí podemos hablar de referencias acumuladas en el tiempo, de la música de todos los tipos, electrónica, punk, contemporánea, jazz, en realidad cualquier música, que escuchamos todos los días. Yo diría que la referencia principal ha sido nuestra propia música, tanto la producida y publicada en otras ediciones, como la que no ha visto la luz, grabada durante los ensayos, que va construyendo la línea evolutiva del grupo.  Esta vez hemos partido sobre todo de nosotros mismos, para crecer sobre la base de nuestra trayectoria.

Vuestras letras siguen siendo muy escuetas pero de un gran poder evocador y visual. “Carreteras fluorescentes, cobalto, sexo en naves abandonadas…”. Distopias urbanas en la línea de Ballard o Cronenberg quizá, o también de Blade Runner. Pero también romanticismo, a lo mejor fruto de la enorme afición de Ernesto por la astronomía y la investigación espacial… ¿qué os impulsa a escribir las letras y cómo es el proceso que os ha llevado a escribir las de “aullidos metálicos”?

Ernesto: las letras de Aullidos Metálicos se van escribiendo mientras se van cantando, es decir, música y letra nacen a la vez. Luego viene un proceso de definición, en todo el conjunto, música y letras, pero que es en realidad un mismo conjunto, sin partes, para que todo sea más compacto. No podemos, en nuestro caso escribir una letra y luego hacerle una música, ni tan poco hacer una música y luego ponerle letra. Tenemos que hacerlo a la vez y además esa es una de nuestras pequeñas normas metodológicas. Si hablamos del impulso tenemos que retomar la idea de nuestras ganas de entrar en esa especie de trance de la que tanto hablamos, el lenguaje como parte de la música y como elemento que ayuda a impulsar la invocación. 

Diría que hay una sofisticación natural en vosotros en contraste con la rudeza y aspereza de algunas de vuestras bases y planteamientos que me parece enormemente atractiva. Es más, tengo la sensación de que se acentúa en este disco para hacerlo, si cabe, más personal e inconfundible que los anteriores. Como si fuera posible ya hablar ( y lo digo en el mejor de los sentidos y desde la mayor admiración) de un «rollo fasenuova», de una referencia a la que otros pueden imitar y compararse. En qué medida consideráis que este disco, con las nuevas tecnologías adoptadas, se acerca más a lo que siempre ha querido ser Fasenuova? O por el contrario, evolucionáis de forma intuitiva sin un plan determinado?

Roberto: Cuando nos pusimos a trabajar en el disco la primera premisa era tratar de explorar cosas que en las grabaciones todavía no estaban del todo exploradas, como las zonas ambientales, el intento de construir uno de nuestros directos, uno más, de un tipo determinado, pero una estructura de directo al fin y al cabo, y desarrollar todas las cuestiones que nos definen como banda, de manera que estuvieran presentes de manera clara, que no quedase ninguna duda de que íbamos a ser nosotros mismos.

Para acabar, ¿Qué planes tenéis para presentar el disco en directo? ¿Habrá novedades?

Ernesto: Estamos cerrando muchas actuaciones, colaborando con otros artistas, como la vídeo-artista asturiana Cristina Busto, con la que estamos haciendo un espectáculo audiovisual que no es Fasenuova, si no lo que hacemos los tres desde otras premisas distintas, trabajamos en la colaboración con otros creadores que ahora no podemos adelantar y con respecto al directo, tanto el sonido, como el repertorio como el show que estamos definiendo es algo muy distinto a lo hecho anteriormente, más nosotros mismos pero a la vez distinto. Venid a verlo y juzgad por vosotros mismos.