#Entrevistas

Electrónica ancestral: En conversación con Suso Saiz

"Los estilos, los instrumentos y las situaciones son meros vehículos de expresión".

17.04.15
Frankie Pizá

Julio de 2014. Escenario de La Casa Encendida en Madrid. Suso y Emilio Saiz, padre e hijo, dan por finalizada una improvisación guitarrero-electrónica de aliento cósmico y belleza éterea que deja boquiabiertos a los presentes. Resulta difícil imaginar que tras esa música indómita y ese aspecto de leyenda del krautrock se esconde el productor de infinitud de discos de artistas como Los Piratas, Luz Casal o Diego Vasallo, tan ajenos en principio a semejantes parámetros sonoros.

Pero así es el universo de este sorprendente músico, carente de fronteras, explorador y generoso y casi siempre en un discreto segundo plano. Especialmente en su faceta de instrumentista y compositor ya sea en solitario o como miembro de bandas clave de en la evolución de los sonidos de vanguardia en España como La Orquesta de Las Nubes o Música Esporádica. Faceta que nos ha dejado una serie de joyas discográficas que piden a gritos un mayor reconocimiento y una reedición “deluxe” de las que tanto se estilan en estos tiempos retromaníacos, y que es el eje principal sobre el que gira nuestra charla:

Tu andadura se inicia a finales de los 70 mientras estudias guitarra en el Real Conservatorio de Madrid, donde formas parte de algún grupo de folk de existencia efímera y tienes también contacto con el jazz , pero es la música vanguardista y minimalista americana de Steve Reich, Phillip Glass o Terry Riley la que realmente te atrapa y te lleva a tus primeras creaciones musicales. Estudiaste con el músico electroacústico Luis de Pablo en aquellos primeros años. Su trayectoria en el mundo de la música contemporánea es impresionante, pero según los comentarios que he leído, te viste impulsado a romper con respecto a sus métodos y enseñanzas para emprender tu propio camino. ¿Por qué se dió esta ruptura? ¿Fue Luis quien te introdujo en esa vanguardia minimalista que comentaba o por el contrario fue un descubrimiento tuyo que te alejo de él?

Suso: Efectivamente fue a través de Luis de Pablo como profundicé en el minimal norteamericano y en las músicas no-occidentales. Toda aquella nueva tímbrica y aquellas repeticiones hipnóticas del minimal realmente me sedujeron, aunque antes ya era aficionado/militante, afición que he mantenido –hasta el día de hoy- a esa música entre contemporánea y jazzística del sello alemán ECM.

Cualquier cosa que dibujara caminos entre estilos y culturas me atrapaba totalmente. Realmente mi alejamiento de Luis de Pablo fue más una cuestión personal por mi militancia con el minimalismo, pero siempre le estaré agradecido por mostrarme nuevos mundos y métodos de análisis musical así como por abrirme a la comprensión de las técnicas de composición contemporáneas.

De acuerdo a discogs.com, “Me Paro cuando suena” de Orquesta de las Nubes en 1983 es el primer disco en el que participas. ¿Es correcto? O hubo algún otro trabajo o formación anterior que te parece importante mencionar?

S: Sí es correcto. “Me paro cuando suena” fue la primera grabación publicada. Anteriormente había hecho grabaciones y demos de mis obras electrónicas y piezas para guitarra, pero nunca fueron publicadas.

He escuchado “Me paro cuando suena” (1983) y “El Orden del Azar” (1985) de Orquesta de las Nubes y me han parecido ambos fascinantes. Es una música que transmite goce, flexibilidad, búsqueda curiosa y constantes hallazgos luminosos. Y lo sigue haciendo 30 años después, porque apenas existen referentes similares (a mí al menos me cuesta hallarlos), como si fuera una vía que os atrevisteis a explorar y nadie mas se ha aventurado a seguir. El grupo lo formáis básicamente la soprano María Villa, el percusionista Pedro Esteban y tú mismo a la guitarra. María ha desarrollado una importante carrera posterior en el mundo de la música antigua, Pedro es un virtuoso explorador de todo tipo percusiones que ha trabajado en proyectos que van desde la  rítmica tribal africana a la contemporánea en el Percussion Group Of Madrid y a la Europea Antigua en la Orquesta Nacional, y tú tienes un currículum como músico y productor que lleva tanto a actuar en una improvisación guitarrística en La Casa Encendida como a escribir la banda Sonora de  “Al Filo de lo Imposible”o a producir a Los Piratas… Pero digamos que todo esto se desarrolla a posteriori, ¿Qué es lo que os unió en ese momento?

S: Luis de Pablo fue nuevamente el vínculo de unión. Pedro y yo coincidimos como alumnos en un curso de técnicas de composición contemporánea y nuestro mutuo interés por el minimalismo norteamericano nos unió, así es que empezamos a trabajar y experimentar juntos todas las técnicas del minimalismo y a acercarnos, desde nuestra visión, también a las técnicas de músicas no occidentales. Al poco tiempo empezamos a escribir música juntos y decidimos montar un grupo. Se unió a nosotros María Villa y formamos la Orquesta de las Nubes.

Dadas estas referencias , puede decirse que ambos discos ofrecen una combinación de lirismo evocador en la voz de María, que recuerda en algunos momentos a Madredeus, con finas percusiones tribales y esbozos de guitarra y sintetizador minimalistas, hipnóticos y embriagadores. Pero, ¿cuál fue la reacción que recibisteis en aquel momento? No parece un disco con demasiadas posibilidades de éxito, pero quizá también es cierto que se vivía una época con una mayor curiosidad por nuevas propuestas, y una mayor aceptación de las mismas aunque los conocimientos del público fueran menores que los actuales (esto por cierto da para todo un debate…)

S: Si bien es verdad que dentro del panorama nacional éramos bastante insólitos, también es cierto que el final de los 70 y principio de los 80 fue una época de una gran apertura en todos los sentidos. España y fundamentalmente Madrid se convirtieron en focos de curiosidad, interés y respeto hacia la diferencia y por tanto, caldo de cultivo para expresiones personales. Aunque es cierto que no éramos un grupo de masas, por la propia esencia de nuestro trabajo, realmente hubo un momento en que tocábamos con relativa frecuencia y teníamos una cierta respuesta, que nos permitió elaborar cada vez montajes más ambiciosos e investigar con una mayor tranquilidad, lo que hoy en día es totalmente imposible: cualquier propuesta fuera de la norma (y la norma se ha convertido en vulgaridad) es inviable y carece de cualquier tipo de apoyo.

No resulta sencillo como decía, encontrar referencias o influencias para el sonido de la Orquesta de las Nubes. ¿Qué músicos os influyeron en aquel momento? (Si acaso, se me ocurre Finis Africae, cuya obra ha sido recientemente reeditada por el sello japonés EM)

S: Algo que nos unía también era nuestro carácter de melómanos y de fagocitadores de todo tipo de música y esta condición omnívora generaba que en una pieza de Orquesta de las Nubes podían cohabitar la música repetitiva de Steve Reich, detalles de jazz modal (Azimuth, Ralph Towner..), improvisación étnica (Art Ensemble of Chicago), ambient electrónico (Brian Eno), etc.

A mi personalmente me ha llamado mucho la atención y me ha gustado mucho el tratamiento de las voces. Tanto la parte más lírica y emotiva con María como esas partes mas  onomatopéyicas, percusivas y “delirantes” que me han recordado a músicos como Ghedalia Tazartes o Beñat Achiary… Ahí aprecio un aspecto tribal y casi chamánico que creo que era de gran importancia para vosotros.

S: Efectivamente, como he comentado antes nuestro interés por las músicas no occidentales -y gran parte de ellas tienen origen chamánico- se reflejaba en nuestro trabajo y las partes melódicas seguían la tradición occidental, fundamentalmente centroeuropea. El interés por esas dos cuestiones siempre estuvo y se mantiene en mi música.

 Tanto Pedro como María colaboraron contigo en otros proyectos como Música Esporádica o COLOR. Había una obvia conexión musical entre vosotros. ¿Cómo describirías a ambos y que crees que te han aportado?

S: La Orquesta de las Nubes, los 3, vivimos muchos años con una relación muy estrecha. “Crecimos” juntos. Hacíamos absolutamente todo, colectivamente. Separar mi historia musical de ellos es imposible.

Siguiendo con Música Esporádica, éste es otro de tus proyectos de ese periodo. En algunas páginas web este trabajo está acreditado a Glen Velez, pero da la impresión de ser realmente un trabajo en equipo con María, Pedro, el propio Glen, Layne Redmond Y Miguel Herrero (que formaba parte de Esclarecidos). ¿Cómo se gestó este grupo?

S: Música Esporádica es un proyecto mío. En aquella época trabajaba con un videoartista, Domingo Sarrey y un pintor, Ángel Orcajo componiendo la música para sus videos. La llegada de Glen Velez a España (al que ya conocíamos) para dar un curso en la Universidad Complutense de Madrid, fue el motivo de proponerle hacer una colaboración. En un principio el proyecto iba a ser Orquesta de las Nubes y Glen Velez. Glen apareció con una discípula suya, Layne Redmond y se unió al proyecto. Durante esa época, yo ya colaboraba con Esclarecidos y nos pareció interesante la incorporación también de Miguel Herrero, que en ese momento tocaba guitarra sintetizada. El proyecto pasó a ser Musica Esporádica porque el resultado estaba más cerca de la improvisación y la formación no tenía visos de ser muy estable. Más tarde Glen ha colaborado conmigo en varias grabaciones.

En cualquier caso, es cierto que Glen parece un músico de referencia mundial en el terreno del tambor de marco y de las percusiones étnicas, por llamarlo de alguna manera. Esto me lleva a otra cuestión y es el hecho de que propuestas como la vuestra planteaban un alejamiento de los cánones anglosajones y una mirada abierta hacia el resto del mundo para ampliar la mezcla de ritmos y sonoridades. ¿Era algo consciente? ¿Se limitaba al aspecto musical o iba más allá?

S: Sí, era algo consciente y aunque básicamente se limitaba al aspecto musical, el acercamiento a lo diferente, aunque sea a una partícula diferente, te empuja a la compresión de todo el ser diferente y aunque no había una mentalidad anti-anglosajona, si planteaba de alguna forma la globalización frente a los cánones anglosajones.

Música Esporádica se considera una formación de New Age. Esta es una etiqueta que ha pasado del más despiadado ostracismo en el mercado discográfico a corriente “in” en los últimos años con reediciones como las de Laraaji o el recopilatorio “I Am The Light”. Es evidente que bajo esa etiqueta se ha refugiado muchísima música puramente funcional, vacía y casi ridícula que no merece la pena recordar pero durante unos años significó riesgo, apertura de miras y exploración. ¿Os sentisteis parte de ello de alguna manera en aquel momento? Te has visto en algún momento (o te ves) como un músico new age?

S: Aunque sí es verdad que fuimos catalogados como músicos new age, nunca me he sentido un músico new age. Siempre he creído hacer otro tipo de músicas mucho más libres, fuera de estilos y de “ideologías sanadoras”.

 Tienes tres discos a tu nombre en los 80 (“prefiero el naranja”, “en la piel del cruce”, “confidencias”). Solo he podido escuchar “en la piel del cruce”. Me ha gustado mucho pero en mi modesta opinión personal, no produce la misa fascinación que la Orquesta de las Nubes. La guitarra eléctrica tiene mayor presencia y el sonido se asemeja más al de las grandes producciones Rock de aquellos años. Lo encuentro más anclado en su época, con ideas que luego han sido explotadas abundantemente y eso hace menos excitante su escucha. Entiendo que en su momento supuso una vía de experimentación y de desarrollo de ideas para ti. Pero me gustaría saber tu punto de vista, porque puedo estar totalmente equivocado. ¿Cómo te lo planteaste este disco? ¿y los otros dos?

S: Realmente cada disco tiene una intención. En el caso de “En la piel del cruce”, tu apreciación es correcta. Mi intención en ese disco era acercarme a sonoridades “más populares”. Contenía algún elemento experimental pero efectivamente estaba intencionalmente expuesto a los avatares de la moda.

Miguel Herrero es otro de los músicos que aparecen en “en la piel del cruce” y en otros de tus discos. Tienes una amplia relación con Esclarecidos, un grupo que nunca está de más reivindicar. 

S: Colaboré desde el principio con Esclarecidos, que eran y siguen siendo grandes amigos míos (de hecho, introduje a Miguel Herrero en el grupo). He producido varios de sus discos y en todos he tocado.

Me ha llamado mucho la atención el proyecto de Spoken Word “Glotis”. ¿Qué me puedes contar de él y dónde puedo escuchar algún extracto?

S: Me temo que será complicado que puedas escuchar algo. Glotis era un proyecto capitaneado por Javier Maderuelo, en el que participábamos María Villa, Pedro Estevan y yo. Durante años dimos recitales,  desde la integral de Kurt Schwitters ó la integral de los Mesostics de John Cage (con John Cage en la dirección)  a todo tipo de experiencias de creación fonética.

Vaya! Que pena no poder escucharlo… En fín, pasemos a los años 90.  Escuchando y revisando tus discos de esa década me encuentro por un lado con bandas sonoras como “El Detective y La Muerte” o el “Milagro de P Tinto” , y las colaboraciones con Steve Roach bajo el nombre de Suspended Memories, que investigan en sonoridades ancestrales para crear una música  ambiental de gran poder evocador y visual. Entiendo que quizá esta faceta es algo más conocida y a mí me gustaría centrarme un poco más en tus discos en solitario que probablemente hayan podido pasar más desapercibidos. Me refiero a “Simbolos”, “Mirrors Of Pollution” o “K”, discos que me han sorprendido gratamente y considero que tienen una enorme calidad y vigencia. Diría que en ellos das rienda suelta a tu experimentación guitarrera en un entorno cada vez más libre y etéreo y la vez explorador de raíces y sonoridades mas telúricas como las que aportan Javier Paxariño o Joxan Goikoetxea, alcanzando momentos de enorme belleza.

¿Cómo se gestaron estos discos y cómo te los planteas en comparación a tu trabajo en bandas sonoras o tus colaboraciones con Steve Roach?

S: Uff, eso no es una pregunta, sino que son 6 ó 7….realmente atiendo cada situación con un oído nuevo, lo que me lleva a traducir continuamente los impulsos exteriores. No es diferente una banda sonora, tener enfrente a una persona alta/baja, flautista, sintesista,..x…intento siempre mantener mi dosis de realismo mágico y entender cada momento como único. ¿Qué soy? compositor, guitarrista, arreglista, productor, ingeniero…no lo sé. Durante todo ese espacio siempre intento mantenerme con el mismo nivel de honestidad. No creo que sean situaciones distintas. Mis discos en solitario y mis colaboraciones, siempre se plantean, a mi modo de ver con ese nivel de honestidad. Los estilos,  los instrumentos y las situaciones son meros vehículos de expresión.

Por otro lado, un dato que me gustaría comentar es la vigencia que tienen estos discos y los que grabaste a dúo con Fon Román como Trash Of Dreams. Preceden en el tiempo a toda una corriente de sonoridades guitarreras experimentales que parten del post-rock más pausado para mezclarse con la electrónica y la contemporánea… (pienso en artistas como Jim O’Rourke, Loren Connors, algunas piezas de Lee Ranaldo..) ¿Qué artistas te han inspirado a tomar esa dirección?

S: Curiosamente con Jim O’Rourke toqué en el Klang Art Festival en Osnabrück (Alemania) en los años 90. Compartimos una sesión de improvisación. Creo que, aunque resulte redundante, es el mismo planteamiento de mi contestación a tu pregunta anterior: los medios, las sonoridades, los artilugios van surgiendo por necesidades expresivas. No cuestiono nunca la contemporaneidad de mis acciones. Lo son por  mi principio básico de honestidad. Siempre han de ser actuales porque son nuevas, nunca antes siento haber hecho eso mismo. Si coinciden con gestos de otros músicos es por una cuestión radicalmente humana, nada que ver con modas, con estilos ni con tecnologías.

Por cierto, en los créditos se menciona “hypnotics” como uno de los instrumentos que tocas… una descripción muy apropiada de tu sonido ¿De qué se trata exactamente?

S: Un “hypnotics” para mí es la forma de expresar mis ambientes sonoros. No es en si mismo nada concreto pero si es lo que me ayuda a concretar la música que hago y como la formulo tímbricamente y tecnológicamente; es algo que si es un continuo en mi forma de hacer quizás mi “técnica”, pero varía, aunque mantiene una serie de características comunes. Es como mi suelo para pisar.

SUSO alta resoluc

He leído en una nota de prensa que el proyecto Suspended Memories indaga en aspectos sonoros de culturas precolombinas. Me ha parecido un aspecto muy interesante. ¿Hasta dónde llegó esa experimentación? ¿Es una vía que aún cultivas?

S: Ya desde antes de formar el grupo Suspended Memories, toqué, grabé y produje al músico mexicano Jorge Reyes, con el que de una forma clara me introduje en su culto a la tradición prehispánica. Suspended Memories es la conclusión de la colaboración entre Jorge y yo, siempre manteniendo esa insinuación mágica y ese acercamiento a las culturas ancestrales, a aquello que pertenece a la humanidad desde el principio de los tiempos; buscando -no sé si consiguiendo- un acercamiento a esa pureza, a ese punto esencial fuera de contaminaciones. Emoción pura.

Por otro lado y al adentrarme en fechas posteriores al 2000, veo que tu obra se diversifica mucho y es cada vez mas difícil seguirle la pista. Tengo la sensación de que tu música se torna cada vez mas libre y radical y que el entorno discográfico convencional ya no se adapta a tus necesidades. Pero no estoy seguro si esto se debe a una cuestión creativa o al propio declive de la industria, o a ambas cosas a la vez. Me gustaría que me comentaras tu punto de vista sobre este aspecto.

 S: Es cierto que la industria musical en general ha perdido (aparentemente) el interés por las músicas instrumentales y mucho más por las que no defienden virtuosismos y situaciones de moda. Aún así si es cierto que con esta ausencia de feedback mi trabajo personal se va haciendo cada vez más íntimo y más “doméstico”, lo que se traduce en quizá una mayor radicalidad en mis propuestas. He de reconocer que con el paso del tiempo, mis gustos y mis intereses no sólo no se reducen sino que aumentan cada día. “Es una tortura”, pero no lo puedo evitar. Acabo una pieza para orquesta y el siguiente paso me surge hacer una pieza de minimalismo electro ó de repente recuerdo con añoranza los momentos del rock progresivo ó pienso en el folklore de los pigmeos Bibayak.

Por Antton Iturbe