#Entrevistas

Cuando Techno y espiritualidad conviven

Eduardo De La Calle sobre la mutación del término "Techno" la forma en que ha encontrado el equilibrio y la comunión entre el autoconocimiento, la espiritualidad y su carrera en la música electrónica.

13.03.17
Frankie Pizá

Fotos de Pablo Gallardo. 

Madrid fue la ciudad elegida para que el proyecto liderado por Maya Jane Coles junto a Ballantine’s y Boiler Room tocara a su fin; un cierre que tuvo forma de espectáculo sonoro y visual diseñado para un público amante de la música electrónica en todas sus acepciones.

El interés de las marcas de bebida en la música electrónica ha ido transformándose con los años; desde las barras y los carteles en clubes hasta la programación de experiencias similares que incluyen una ración de dinamización cultural y otra de música para todos los públicos.

Nada más comenzar y entrar en la Sala La Riviera de Madrid ya se podía palpar la energía que el proyecto True Music ha buscado en sus 3 años de desarrollo. Grandes dimensiones, preciso control del detalle estético y todo perfectamente preparado para que la experiencia fuera todo lo intensa que buscaba ser.

El objetivo era que los asistentes vivieran una noche de la mejor música electrónica; los encargados de conducirles durante toda la noche serían una tanda de respetados selectores tanto del ámbito nacional como internacional.

A pesar de que el line up contaba con 12 figuras de renombre, en ningún momento se identificaron alteraciones bruscas en la línea musical planteada; House y Techno con un ritmo 4×4 fue el dibujo básico, dando cabida a algún clásico de Chicago y una progresiva cercanía a ritmos de más velocidad cuando se acercaban las actuaciones más esperadas.

De entre todos los mano a mano, destacaron por fluidez el de Marc Piñol y Eduardo De La Calle, por coincidencia en sus preferencias estilísticas y también por adaptabilidad mutua. Ambos tuvieron suficiente con tan solo una hora para transmitir buena comunicación y dar un pequeño giro de guión incluyendo piezas de clase muy marcada.

El momento más álgido vino desde la 01h de la madrugada, cuando la principal representante del proyecto subió a la cabina junto a Kim Ann Foxman; Maya Jane Coles conectó con el público al instante y se tardó muy poco en comprender a quién habían venido a ver.

Madrid fue el escenario para la culminación del proyecto True Music tras su paso por Johanesburgo y Moscú; ha dejado además un EP con el mismo nombre en el que Maya Jane Cole ha trabajado con productores locales remezclando tracks de su próximo álbum.

En nota de prensa, la organización comenta que «el objetivo de la estrella de la electrónica ha sido dar un giro y apoyar a artistas que creen en sí mismo y traen nuevas experiencias».

Antes de su actuación junto al barcelonés Marc Piñol, Eduardo De La Calle comentó con nosotros la forma en que ha ido cambiando para él el significado de la palabra «Techno» y como en los últimos años ha encontrado el equilibrio y la comunión entre el autoconocimiento, la espiritualidad y su carrera en la música electrónica.

Llevas un montón de años de carrera, pero el denominador común es el Techno. Cómo ha ido cambiando el significado de la palabra para ti durante este tiempo?

Todo está en constante mutación. Desde mi punto de vista, la música electrónica de hoy sigue siendo la misma que hace unos años. Sigue habiendo variaciones y alteraciones, pero siempre tienes el sabor de que está todo inventado. Si uno analiza bien las cosas se da cuenta de que cualquier nueva tendencia que suena muy fresca está basada en algo que tiene ya algunas décadas.

Sí que están ocurriendo nuevas cosas, la gente joven ve las cosas de distinta manera, tienen nuevas ideas, la era digital ha contribuido de forma brutal a que haya mucha más expansión. Aunque que haya muchas ideas no quiere decir que todas sean de calidad, así que también tiene un punto negativo.

A pesar de los cambios estéticos y de contexto, el Techno para mi siempre ha tenido el mismo concepto; de hecho a veces hablo con mi mujer que para mi es Techno todo lo que tenga una «buena pegada», que está bien producido.

El concepto del Techno siempre está vivo, se respira en muchas más cosas más allá de la música, en muchas más disciplinas: en la arquitectura, en muchos aspectos del arte, la escultura, artistas visuales, etc. La palabra muta de un sitio a otro pero el concepto creo que siempre es identificable.

Tu te identificaste desde el principio de tu carrera con la ideología de Detroit. Ahora su influencia en la actualidad se ha degradado un poco: hay menos productores, las cosas van por otros caminos creativos…

Yo cuando era más joven era un poco más susceptible, yo mismo, a ser un poco más radical, menos tolerante, luego uno va aprendiendo muchas cosas, de hecho no paras de aprender nunca. Te das cuenta que algunas cosas han surgido de revoluciones anteriores, que después de una cosa viene la otra, etc.

Por supuesto que Detroit siempre ha sido una influencia importante en mi carrera. Lo será siempre. Ese toque de alma siempre ha estado presente en mis producciones.

Mencionabas antes el término «radical». Me viene a la cabeza obviamente Underground Resistance, Mike Banks, toda su estética paramilitar y las críticas contra el sistema que iban inherentes en su discurso. Y creo que quizá es más necesario que nunca un movimiento de estas características…

Es una forma de ver la música muy especial. La gente con principios, en cualquier ámbito artístico, los buenos líderes, siempre es necesaria gente que tenga unos valores muy marcados; si todos los DJs o productores tuviéramos una vida pública en la que solo defendiéramos las drogas y todo eso, no sé donde iría la sociedad.

Para mi lo más importante es que siempre que sea algo positivo, que no sea algo que tenga que ver con excesos, porque eso lleva a una serie de sufrimientos en la vida que son difíciles de sobrellevar.

Hablabas de la entrada de la tecnología y era digital antes, que había facilitado mucho las cosas y había más música que nunca. Yo estuve consultando y resulta que en 2016 lanzaste más de una veintena de referencias físicas, con distintos proyectos y distintos sellos discográficos, controlados por ti y externos. Cómo se puede seguir ese ritmo con los tiempos que corren? Todo vale la pena?

Siempre que alguien me habla de ese punto, creo que no es algo sorprendente; yo llevo el mismo ritmo que llevaba Luke Slater hace 15 años, por ejemplo. Realmente cuando tu examinas la discografía de alguno de estos artistas, por ejemplo de Carl Craig, y ves que ha realizado 500 remezclas en su carrera…

Yo lo considero un ritmo old school. Aunque estoy contigo que se puede ver desde fuera como algo poco común.

A nivel de referencias, yo tengo 5 o 6 sellos en activo, pero tengo la suerte de que mucha gente toca a mi puerta, y para mi es un honor. Yo a nivel personal intento cuidarme mucho, hacer mucho yoga, etc. A la gente le sorprende porque son muchos viajes, etc, pero si uno se organiza se puede.

Se sabe que en los últimos años has experimentado con la meditación, te has interesado mucho por el yoga, y que parte de tu vida está enfocada en todo este terreno…

Fue realmente mi madre que me empezó a dar libros sobre el taoismo japonés, yo me empecé entonces a interesar mucho por la espiritualidad, la India, la meditación, etc. Me llamaban mucho la atención todos estos temas, todo lo desconocido, lo astrológico, el campo de lo esotérico, etc. Y tiene mucho que ver y está muy fuertemente conectado con la música electrónica, en especial con toda la que venía y viene de Detroit.

Cuando profundizas en ambos campos, tanto en el de la ciencia ficción como en el de la espiritualidad, la atención plena y el yoga, te acabas dando cuenta que hay muchas cosas conectadas entre sí; todo el tema de los viajes interestelares, partir las leyes físicas, etc.

Fui introduciéndome e interesándome más por la cultura oriental y en cierto momento encontré a varias personas que habían pasado muchos años en la India, concretamente 30 años; a partir de ahí decidí hacer un ejercicio de reflexión y crítica, para después embarcarme en un viaje de autoconocimiento y crecimiento espiritual.

Renuncié a muchas cosas, estudiando mucho, levantándome a mitad de la noche, siguiendo una dieta vegetariana, etc. Ahora ya no vivo en Granada con ellos, porque comencé a trabajar más. Siempre tengo en mente que a los 50 volveré, para retomar esa disciplina que tantos beneficios me ha dado.

¿Cómo se ve el mundo de la música electrónica desde esa posición?

Yo lo veo todo con un poco de miedo. Lo hablo con mi familia a veces, que tengo recuerdos de mi juventud, de los años de excesos a finales de los 80, de todas aquellas discotecas y clubes de Madrid. La capital era un hervidero, fue bonito pero mucha gente y muchos amigos murieron. Después me mudé a Cádiz, pero en todos lados fue una explosión: en toda España había drogas de diseño, fiestas hasta el lunes o el martes, afters, etc.

Tengo esos recuerdos ahora y lo miro con mucho respeto. Claro que también es un aprendizaje; a veces hablo con mis maestros y se lo comento, y siempre coinciden en que si no hubiera vivido todo eso no hubiera llegado donde estoy. No hubiera aprendido a tomarme las cosas tan en serio, a ver donde están los peligros, etc.

Yo no intento convencer a nadie de lo que tiene o no tiene que hacer, simplemente intento trabajar desde el ejemplo, desde el empirismo, desde mi experiencia. Ya lo decía Confucio: «si ves algo negativo, no lo hagas, y si ves algo positivo, cópialo». Allá cada uno, yo solo intento dar un ejemplo bonito, enseñar a que la gente tiene que tener respeto por sí misma y por lo que hace.

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