#Entrevistas

Todo fue por el 922 y el 928: una conversación con Cruz Cafuné

Con “Moonlight 922” todavía caliente, Cruz Cafuné nos cuenta sus artistas favoritos, por qué ama Tenerife, qué aprendió en Barcelona, su actitud delante de la pandemia y muchas otras cosas.

23.04.20
Antoni Ripoll

“La gente mira a la luna, desde que el mundo es mundo. Ha sido una linterna en la noche. Ha sido un calendario para los granjeros. Ha sido una brújula para los marineros”.

El breve cumple tres años “Maracucho Bueno Muere Chiquito”, el LP debut de Cruz Cafuné. Lo que se dejó entrever en ese disco —una especial preferencia por los pasajes melancólicos y el desasosiego plasmado en barras explícitas y melodías nostálgicas— acabó de cristalizar en «Moonlight922», la mixtape publicada a principios de este año en la que Cruz Cafuné brilla con especial intensidad. Él y su entorno.

En “Moonlight922” la frescura sigue ahí pero ya no hay espacio para los pasos en falso ni la ingenuidad. Cruzzi se vuelve a rodear de su crew y de unos cuantos featurings vocales (a destacar Abhir Hathi en “Tentaciones” y Alba Reche en “Moonlight”, dos pistas de marcado corte 2-step garage), logrando un discurso más genuino. Al final del día esta es la única forma de hacer las cosas bien: en familia y siguiendo tu propia intuición.

Si hace cuatro años en TIUmag publicábamos un especial titulado “El despertar canario”, hoy, observando a Cruz CafunéAbhir HathiSofi de la Torre o Don Patricio, podemos hablar de la era dorada del nuevo pop canario.

En este contexto, y con la mixtape todavía caliente, hemos querido hablar con Cruzzi para comprender mejor su disco y, de paso, la escena canaria.


P: Escuchando «Moonlight922» tengo la sensación de que estás cómodo en esa estética y en ese abanico de géneros. Siempre has tenido claro tu espectro pero esta vez el conjunto suena especialmente fluido.

R: Sí, tal cual. A mucha gente que le gusta más el primer álbum por la narrativa, la cohesión y el mensaje político que podía tener. Pero en la mixtape me siento más cómodo y siento que la vibro más. No sé por qué ha sucedido así.

Pienso que hacer música es ir a pescar, y no puedes controlar el cien por cien del resultado. Tu trabajo es despertarte temprano, preparar los cubos, las cañas y estar a las cinco de la mañana en el risco sentado. Pero nunca sabes cómo se va a dar el día. Con la música lo siento un poco así, confío en la ética de trabajo de todo mi equipo y la mía, pero se dio el accidente feliz de dar con una tape que nos representa tanto.

P: ¿Qué lección aprendiste con “Maracucho Bueno Muere Chiquito”?

R: Que es muy muy difícil hacer un disco largo y que mantenga la atención del oyente todo el tiempo. Que no centrarme en un género concreto a la hora de escribir no es malo. Que ir saltando de un palo a otro es en realidad muy bueno. Que no es sólo el álbum: también es la dirección de arte, el planteamiento del tour, el merch y la experiencia 360 que acompaña la campaña de promoción de un disco. Creo que cuando hicimos “MBMC” era muy naïve en muchos aspectos.

P: Viviste un tiempo en Barcelona, ¿no?. Me acuerdo que nos presentaron una noche en Razzmatazz hace unos tres años.

R: Eso es. Los días malos de esa etapa puedo contarlos con los dedos de una mano. Es increíble la experiencia de poder embarcarte en intentarlo con la música con tus amigos. Crecimos mucho y vivimos primeras experiencias de muchas cosas juntos. Fue en esa época cuando firmamos con Lex, cuando Dani y Mario Bautista nos descubrieron y nos llevaron a México, cuando hicimos la primera gira de nuestras vidas.

P: ¿Qué discos has escuchado mientras escribías “Moonlight922”? ¿Qué otros inputs extra-musicales te han inspirado?

R: Toronto y Londres en un 90%. Tengo una lista de reproducción de Spotify que compartí con mucha de la música que escucho a diario, y si le pegas una escuchada vas a entender perfectamente el mood. He pasado por muchas etapas pero ahora estoy en esa.

En cuanto a otras disciplinas, el último verano redescubrí a César Manrique y me enamoré, era un mogul, una figura política, y un artista excepcional. Es una de esas personas que en la escuela te explican y no haces caso, ahora de adulto lo he valorado como merece y es una gran inspiración a día de hoy.

P: ¿Qué canción de “Moonlight922” es tu favorita?

R: “Doble Tick Azul”.

En mayo del 2019 fuimos un grupo de productores y songwriters a una casa de Tenerife siete noches para hacer música. Hay canciones mias (y de los chicos) que nacieron allí. Era un sitio increíble, con vistas al mar y al Teide. Fluimos muchísimo esos días. Fuimos Dawaira, Abhir Hathi, Choclock, Ellegas, Govea La Firma y El Secreto Produce, pero cada día venía gente invitada a sacar ideas.

Ese día vino Aida Amín, una chica muy talentosa de Tenerife e improvisando sacó la letra y melodía del estribillo sobre una idea de beat que acababa de hacer Choclock. Estaba atardeciendo y nos acabábamos de servir el primer ron, yo estaba medio triste por una llamada telefónica que acababa de colgar, escuché el estribillo de Aida y me metió en un mood. Encendimos el micro y la intro y la primera frase salieron así, sin pensar. Nos sentamos Dawaira, Abhir y yo bebiendo y en 20 minutos estaba hecha mientras el primero y Govea añadían capas al beat y hacían arreglos de producción.

P: Además de tu gente, ¿en qué newcomer de las Islas debemos fijarnos ahora?

R: Muchísimos, cada día sale alguien nuevo y muy talentoso. Hablo de memoria… se me quedará alguno en el tintero, pero obviamente Highkili, Ant Cosmos, Ptazeta, Wos LasPalmas, Ambizius, Aida de la Torre, Malcriao, Fran Lucas 666, MdMoney, Unidad 0, Tr Maker, Hermes Link

P: Háblanos de Tenerife. 

R: Es mi hogar. Es raro de explicar, pero es un sentimiento. Una bobería como sentarte a ver el atardecer en el norte de Tenerife después de un día caluroso, el cielo y el mar teñidos de naranja-violetas, y estar con los amigos me hacen sentir muy afortunado.

La mixtape se inspiró un poco en conducir de noche, en la intimidad y vulnerabilidad que sientes de noche, por lo tanto muchas de las imágenes que tenía en la cabeza era de miradores a los que solíamos ir cuando éramos más niños a escuchar música, beber y fumar sin molestar a nadie. Los 500 Escalones en El Sauzal, El Pico del Inglés…

P: ¿Qué canción ajena te gustaría haber firmado?

R: Pfff muy complicado. Creo que diría «Last Stand», de Kwabs; o «TBH» de Partynextdoor. El primero porque muchas veces me siento así, sobretodo en épocas de bajón siento que las cosas me abruman y que tengo que resistir. El segundo porque es un letrón y más de una vez me he sentido como Party lanzando preguntas retóricas a su pareja.

P: ¿Cómo está afectando la pandemia a tus perspectivas? 

R: Tour retrasado, lanzamientos pospuestos… pero me ha venido bien para pararme y hacer música. Llevo muchas ideas nuevas en lo que llevamos encerrados. No quiero pensar mucho en el futuro y que pase lo que tenga que pasar, porque es algo mayor que tú y que yo.

P: En caso de que la cuarentena sea duradera o crónica, ¿alguna idea/consejo para mantener viva la escena y la industria?

R: No tengo ni idea. ¿A qué industria te refieres?. Los primeros días de cuarentena, cuando me paré a pensar sobre lo que pasaría a nivel laboral, me sorprendí a mi mismo con la cabeza tan metida dentro del culo que no me había parado a pensar en toda la gente del sector cultural que si los teatros y salas de conciertos no abren no comen. Si no hay rodajes no comen. Si no hay shootings no comen. Es una movida.

Si te refieres a la industria musical y a esta escena «urbana» es distinto. Nuestro revenue viene del streaming. Tenemos que tener muy claro que somos unos privilegiados y que no estamos para quejarnos.

Pero, de todos modos, no lo sé. No tengo conocimientos para responderte a esta pregunta.