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Clip: “Este disco es la confirmación de un cambio”

Hoy se publica "Magnetic Reconection", primer álbum de Clip, en el sello de Cora Novoa, Seeking The Velvet. Hablamos con él sobre su largo proceso de gestación y su evolución en el estudio.

24.11.17
Carles Novellas

Hace cosa de tres años Edu Tarradas borró de su nombre artístico la exclamación final: “lo hice para facilitar la búsqueda de mi perfil de artista en tiendas de discos online, pero ahora que lo dices, quizás sí que también tiene que ver con el cambio de dirección artística”. Edu empezó en 2010 coincidiendo con su elección para formar parte de la Red Bull Music Academy  de Madrid. Ese mismo año ya mostró una evolución inusualmente rápida, pasando de los típicos primeros temas de house más bien tímido y un poco insulso a tracks robustos de baile con bajos que te estallaban en la cara.

Cambio y evolución -que pueden parecer sinónimos, pero no- son dos conceptos que explican bien su trayectoria, constante y al mismo tiempo con sus altibajos, aunque siempre ascendente y estimulante.

(Para quien quiera escuchar mientras lee, abajo está el disco entero para disfrutar, vía soundcloud)

– Magnetic Reconnection, por fin…

Estoy muy contento de que ya haya salido y tengo curiosidad por ver qué recibimiento tiene. Debo decir que, al contrario que con la gran mayoría de discos que he sacado hasta ahora, hoy por hoy no cambiaría ningún detalle de éste.

– Ha sido un largo parto ¿no? ¿lo has vivido con mucha impaciencia?

Sí. Los primeros temas me salieron muy rápido, casi sin querer, a principios de 2016 después de un bajón creativo muy largo, y la primera idea fue la de sacarlo cuanto antes. Después salió la opción de poder tener una pequeña residencia en los Red Bull Studios de Berlín y eso me forzó a madurar un poco más lo que ya tenía mientras esperaba ir a Berlín. Al final grabé la mitad del álbum prácticamente allí, a finales de 2016. Tampoco diría que sentí mucha impaciencia; podríamos haber sacado el LP en abril/mayo de este año, pero me cuadraba mucho mas el otoño y el frío para el concepto del álbum.

– ¿Cuál es ese concepto?

Más que un concepto como tal, es un estado de ánimo que me gustaría que sintiera el oyente. Se trataría de conseguir que pueda concentrarse en lo hipnótico del loop y empezar a descubrir detalles sutiles compás tras compás, como cuando identificas colores nuevos en un cuadro después de mirarlo durante mucho rato. Creo que los meses de frío invitan más a este tipo de abstracción, a encerrarse en casa sin tener muchas distracciones. Al menos así me ocurre a mi.

– ¿Cómo ves “Magnetic Reconnection”? ¿Es el principio de algo, la continuación de algo o el final de algo?

Se asemeja más a un principio que a un final, eso seguro. Pero, matizando más, yo lo siento como la confirmación de un cambio, porqué este es un sonido en el que llevo trabajando desde hace tiempo.

– ¿Tiene el título algún significado?

Soy nefasto para los títulos. Nombro los proyectos según lo que me pasa por la cabeza en ese momento. Así que al principio el álbum se llamaba simplemente “Álbum”, y los temas tenían nombres random en castellano. Una vez seleccionados todos los tracks y el orden en el que iban, empecé a buscarle un significado al conjunto del relato y me apareció el de los fenómenos cósmicos, siendo “reconexión magnética” el que mejor explicaba (metafóricamente) el cambio, tanto de filosofía como estético en mi forma de crear música.

Me gustaría que el oyente se concentrara en lo hipnótico del loop y empezara a descubrir detalles sutiles compás tras compás, como cuando identificas colores nuevos en un cuadro después de mirarlo durante mucho rato.

– Explícame ese cambio: ¿hay algún momento de inflexión o se produce de una forma natural, sin que tú lo hayas notado realmente?

El momento clave fue después del largo bajón creativo que comentaba más arriba. Llevaba mucho tiempo atascadísimo en el estudio, utilizando siempre los mismos sintes, las mismas fórmulas y las mismas estructuras. Estaba tan agobiado que al final dejé de producir durante bastante tiempo y vendí gran parte del material que utilizaba para poder comprar módulos de sonido raros y hacer ruidos. Ahí fue cuando me metí de lleno en el modular. Y cuando empecé a dominar yo al sintetizador, y no él a mi, este tipo de techno fue el que me permitió dibujar todos los matices que forman los temas del álbum. Son producciones con muy pocos elementos, no hay líneas de bajo como tal, ni voces, así que el foco está mas en las texturas y las sensaciones. Está todo como desdibujado, borroso… y aún así, creo que, a nivel de producción, es el trabajo mas completo de mi discografía.

¿De qué manera afectó al disco tu nueva aproximación en los directos, basada también -si no me equivoco- en la improvisación y la creación en tiempo real?

Los directos que he estado haciendo durante estos dos últimos años han sido improvisados al 90%. Llevo algunos sonidos de base como bombos y hi-hats preparados y los voy secuenciando (montando) en directo, y a partir de ahí subo el volumen del modular, donde se generan secuencias aleatorias sobre las cuales tengo un control limitado; digamos que el 50% de lo que ocurre lo puedo modificar y el otro 50% es puro azar. No hago pre-escuchas, subo un poco el volumen, escucho, y si me parece bueno lo desarrollo lo mejor que puedo, y si no me parece bueno intento generar una aleatoriedad nueva. Este es el mismo sistema que uso en el estudio, solo que allí no tengo la presión de hacerlo rápido. Siempre tengo una pista abierta que va grabando todas las pruebas, y termino con grabaciones de una hora, de las cuales extraigo, edito y proceso lo que me interesa e intento ponerlo en contexto. Igual que en los directos, unas veces funciona y otras no, pero cuando funciona es mágico.

¿Qué papel ha jugado Cora Novoa en todo esto?

Cora es una persona con mucho empuje. Cuando empezó a pedirme música yo estaba bastante pasota y con pocas ganas de sacar nada, así que, ante todo, puso la motivación que yo no tenía en un principio. También me ha sabido escuchar mucho y he podido controlar muchísimos detalles del disco que para mi eran importantes como el artwork, el tracklist y las fechas. Ha tenido mucha paciencia, porqué he cambiado de opinión respecto a estos factores infinidad de veces. Otra persona muy importante en todo este proceso ha sido Fran de Red Bull, al que desde aquí mando un fuerte abrazo. Fran me propuso una colaboración con ellos igual hace 3 o 4 años, así que él también queda apuntado en la lista de los que han tenido paciencia conmigo en este camino. Fran consiguió que pudiera ir a los estudios de Berlín. Y hablando de Berlín: también tengo que agradecer la ayuda de los dos ingenieros del estudio, Christian Prommer y Constantin Lange. Y obviamente a Rupert (XXXY) por la colaboración que grabamos allí.

La industria está montada para que pases por el aro, pagues un dineral a la agencia de promo de turno y cruces los dedos para salir en el medio “x”, porqué si no sales en el medio “x” no eres nadie.

Háblanos un poco de la creación de tu nuevo sello, Abstract Places Audio.

Abstract Places Audio nació casi como una necesidad. Con Sergi (Xixa), queríamos tener una plataforma donde pudiéramos sacar música sin pensar mucho en si el disco se va a vender o no y poder controlar los timings de producción y demás. Es desesperante cuando un sello te selecciona una demo, tarda años en salir y solo te van dando largas. Siendo nosotros el sello, tenemos un control casi absoluto sobre todo el proceso, y estamos aprendiendo mucho de como funciona. La tercera referencia saldrá el año que viene y la firma Irazu; después intentaré que salga otra mía.

Algunas veces hemos hablado de las razones por las que uno hace música, el hecho de que muchos productores actuales se adapten a lo que pide el mercado para conseguir bolos y poder vivir de ello, y como eso afecta o puede afectar a la libertad creativa. ¿Como lo vives tú?

Bueno, cada cual sabrá lo que le funciona mejor y lo que le hace mas feliz. Yo he estado unos 4 años malviviendo de la música, intentando sacar discos cada dos por tres para “estar ahí”, pendiente de si me ofrecían bolos para pagar el alquiler y frustrado al ver que no me salían las cosas como esperaba. Cuando tienes un mal día en un trabajo “normal”, te puedes ir a casa y no darle mas importancia, pero con el arte es distinto. Es algo a lo que dedicas todo tu tiempo y energía y si no funciona, es un bajón. La industria está montada para que pases por el aro, pagues un dineral a la agencia de promo de turno y cruces los dedos para salir en el medio “x”, porqué si no sales en el medio “x” no eres nadie. Ya puedes ser un genio, que si no entras dentro de la rueda no interesas.  Para mi, esto está completamente reñido con lo que me hace feliz de hacer música, provoca que entres en el estudio como el que entra en una oficina en la que estás harto de trabajar. No quiero estar pendiente de estas movidas, y para no estarlo, necesito un trabajo estable y normal que me dé de comer. Solo así puedo hacer música sin presión, y creo que el resultado es más positivo.

Créditos fotos:
1 – Sara Morán
2 – Jessica Wolfelsperger
3 – Portada del disco por Viktor Autofocus