#Entrevistas

Carles Viarnès, los haikus y el silencio

"En este disco apuesto por el sonido puro del piano, sin los accesorios de efectos, arreglos electrónicos o de cuerdas actuales, para así buscar la esencia, fuera de estéticas y preconcepciones."

20.10.16
Pau Cristòful

Cuatro años después de convertirse en el referente catalán de la neoclásica moderna con «Urban Tactus» (Repetidor, 2012), el pianista catalán Carles Viarnès firma su segundo trabajo en solitario.

A diferencia de este antecesor, «Schematismus» (Repetidor, 2016) huye de cualquier artificio y nos presenta una colección de ideas melódicas efímeras que se dibujan en nuestra mente durante los menos de 3 minutos que duran la mayoría de piezas para acto seguido desvanecerse y dar paso a la composición siguiente.

Escuchando su música, uno parte de aires inocentes y traviesos (como propios de una caja de música) que a medida que transcurre este «Schematismus» (Repetidor, 2016) se cargan ligeramente de pesar emocional y de la introspección propia de este ejercicio que el mismo compositor describe como «un viaje en búsqueda de nuestro silencio interior«.

Inmejorable ilustración de esta acción interna es el precioso vídeo dirigido por Lluís Huedo que acompaña el tema «Resonare Fibris» y que ha estrenado ARA Play en exclusiva.

Nosotros estrenamos la totalidad de este «Schematismus» (Repetidor, 2016) y lo complementamos con el siguiente cuestionario en el que Carles Viarnès nos revela su intencionalidad, sus referentes artísticos por lo que se refiere al tratamiento del silencio y sus próximas actuaciones.

Con «Urban Tactus» (Repetidor, 2012) te sumaste a la tendencia de la neoclásica moderna (Ólafur Arnalds, Nils Frahm, etc.) de fundir las melodías de piano con sutiles y agradables ambientaciones electrónicas.

Luego reinterpretaste “El Llibre Vermell de Montserrat” (Repetidor, 2013) junto con el violinista Pep Massana.

Sin embargo, con este nuevo álbum prescindes de todo ornamento para presentar unas piezas absolutamente despojadas.

¿Por qué este retroceso a la austeridad elemental?

En un principio las piezas eran tan sólo bocetos que dejaba grabados para trabajar con ellos más adelante, pero dos compañeros de Repetidor me animaron a grabarlos y constatamos que estas piezas así, con el piano solo, ya hablaban y no necesitaban más.

Como dices, son la mínima expresión, tanto en arreglos como en las estructuras armónicas y también en los esqueletos formales.

Quizás no sea un retroceso, sino más bien un ejercicio -arriesgado- de apostar por el sonido puro del piano, sin los accesorios de efectos, arreglos electrónicos o de cuerdas actuales, para así buscar la esencia, fuera de estéticas y preconcepciones.

La nota de prensa de tu disco, escrita por Javier Blánquez, empieza con el siguiente párrafo:

“La música es, antes que nada, una organización de sonidos, como la pintura es una combinación de formas y colores”.

No hay duda del carácter paisajista de tu música. En “Schematismus” (esquematismos) contrastan piezas bellas y juguetonas con otros cortes más instrospectivos y disonantes.

¿Entiendes el álbum como una narración o bien como una colección de pinturas (o esquemas) individuales? ¿Qué imágenes mentales intentas plasmar con este álbum?

Están compuestos independientemente, separados en el tiempo. Y son como haikus, que necesitan su atención individual.

Reconozco que las piezas pueden evocar imágenes visuales pero no me inspiro en ellas. Los desarrollos los trae la propia música a medida que va avanzando. En este sentido he querido ser muy respetuoso con la inercia de la música, seguir a la intuición, y evitar en la medida de lo posible la intencionalidad.

Al final sí se reflejan en las piezas unos estados mentales o emocionales, o más bien estados energéticos, más o menos diferenciados entre ellos.

De hecho, has avanzado dos de los temas del disco con videoclips que los ilustran y que complementan muy bien las canciones. ¿Tienes pensado realizar más vídeos de los cortes del álbum?

He tenido la suerte de que artistas como Lluís Huedo o Carlos Martorell se hayan ofrecido a traducir esos estados al campo visual, con unos videos que acompañan y contemplan, sin querer desarrollar. También he trabajado, por ejemplo, con Alba G. Corral, que lo capta todo, y plasma esos estados y los enfatiza magistralmente.

El silencio es el verdadero protagonista de tu obra. ¿Por qué has querido reivindicar ahora su importancia? ¿cuáles son tus referentes musicales y conceptuales por lo que se refiere al tratamiento del silencio?

¡Yo creo que actualmente un poco de silencio y sosiego no va mal! Siempre buscamos la euforia en los estímulos externos, en el ruido, para poder seguir alimentándonos… pero muchos dicen que el campo a recorrer está dentro.

Este disco es una búsqueda del silencio interior: reproducir un ambiente propicio para entrar en un estado más cercano al silencio.

Una referencia obligada es la de John Cage, quien dedicó gran parte de su vida a buscar el silencio absoluto exterior, y no tuvo mucho éxito en ese sentido. Un compositor que me cautivó desde el primer momento fue Arvo Pärt, quien te lleva a un estado contemplativo cercano al silencio.

También creo que los minimalistas de la escuela de Reich o Glass buscan un éxtasis mental que ayuda a tener la cabeza más silenciada, a pesar de sus millones de notas. El que mejor lo consigue de esa escuela minimalista es, sin duda, David Borden.

¿Se te ocurre algún ejemplo pictórico equiparable?

Rothko.

¿Dónde y cuándo podemos disfrutar de las canciones en directo?

De momento tengo confirmados el 6 de noviembre en Freedonia (Barcelona), el 11 de noviembre en La Faena II (Madrid) y el 25 de noviembre en Pumarejo (Barcelona).