#Entrevistas

Atlas Electronic: el paraíso bajo las estrellas de Marruecos

Hablamos con Karim Mrabti sobre la creciente escena electrónica marroquí y sobre este festival que reúne 1000 personas en una villa.

17.08.17
Pau Cristòful

Cada año emergen nuevos festivales, tanto genéricos como propuestas “gourmet” que anteponen la calidad a la cantidad.

Sin embargo, si hablamos de la experiencia global muy pocos pueden competir con Atlas Electronic, cuya segunda edición tendrá lugar entre el 24 y el 27 de agosto.

Desde el pasado 2016, este festival se ha convertido en la primera cita de música electrónica de calidad realizada en Marruecos, complementando el programa de DJs internacionales con talento local e incluso artistas folclóricos del país: clara prueba de ello son las colaboraciones entre Hieroglyphic Being & Youssef Chegra, Philou Louzolo & Groupe Bana y Boddhi Satva & Maalem Hamam que abrirán el festival en el anfiteatro (el año pasado fueron James Holden & Maalem Houssam Guinia quienes lo hicieron).

Todo esto sumado a una asistencia de unas 1000 personas diarias (el año pasado fueron 600) reunidas en una villa de ensueño situada a 20 minutos de la ciudad de Marruecos.

De esta forma, Atlas Electronic ofrece una experiencia única tanto para los visitantes como para el público local, que no está nada habituado a disfrutar de artistas de la calidad de Ben UFO, Bicep, Floating Points, Gerd Janson, Jameszoo, Makam, Tama Sumo o Vakula.

A la vez, este festival pretende servir como puente entre el público europeo y la escena marroquí, tanto tradicional como la emergencia electrónica que ejemplifican Cosmo Records o Casa Voyager (ambos presentes en Atlas Electronic).

De este modo, la cita sirve como un oasis de desconexión de los masificados festivales europeos a la vez que como una excitante oportunidad para disfrutar de la creciente escena electrónica marroquí, para la cual Atlas Electronic parece servir como catalizador.

Hablamos de todo esto con Karim Mrabti, holandés de raíces marroquíes que actualmente reside en Barcelona y que es uno de los principales responsables de haber convertido el sueño de Atlas Electronic en una realidad.

¿Cómo empezó tu relación con la música y la noche?

Karim Mrabti: Cuando era joven, junto con unos amigos decidimos montar fiestas en Rotterdam con DJs locales, un equipo básico y entradas por solo cinco euros, por lo que se llenaban en seguida. Fue durante esta época que me adentré en la electrónica.

Después pasamos a uno de los espacios con más encanto de Holanda, The Factory 010, donde montamos tres fiestas de House y Techno que también funcionaron muy bien.

Sin embargo, la saturación del mercado holandés nos impedía contratar según que artistas y por otra parte teníamos la sensación de que allí prácticamente estaba todo hecho, sin margen para desarrollar una experiencia que fuera más allá que una simple fiesta.

Fue esta voluntad de diferenciarnos para crear algo diferente e inolvidable la que nos hizo pensar en realizar algo fuera de Holanda.

¿Por qué Marruecos?

K.M.: Un día, con toda la euforia posterior a una fiesta y propia de las altas horas, hablaba con mi novia y un amigo sobre montar algo en una villa o una ubicación por el estilo. La idea de Marruecos nos vino a la cabeza por las raíces que compartimos mi pareja y yo: Atlas fue una realidad 10 meses después.

Nuestra idea inicial era la de hacer una sola fiesta con 300 y 400 personas, pero al descubrir Villa Janna la cosa rápidamente se disparó hasta un festival de 4 días.

Por otra parte, Marruecos es un país con una interesante escena emergente ejemplificada por sellos como Cosmo Records o Casa Voyager y su herencia musical acostumbra a estar reivindicada por DJs como Floating Points, por lo que tiene todo el sentido hacerlo allí.

¿Cómo conocisteis dicha escena de Marruecos y llegasteis a los músicos que pinchan en el festival?

K.M.: Una simple búsqueda en Google con las palabras “electronic music Marrakech” nos descubrió diferentes escenas, tanto legales como ilegales.

Por una parte existen miles de personas del este de Europa que cada año viajan a las dunas con sus equipos para montar raves y por la otra cada vez hay más gente joven empezando sus propios sellos y fiestas, artistas que liderarán esta escena dentro de cinco años. Es muy excitante seguir su desarrollo.

A la vez, uno de los fines de Atlas es servir como plataforma para que Europa conozca mejor tanto estos artistas marroquíes como la música electrónica inspirada por África, por esto cedimos el escenario del anfiteatro a Cosmo Records para un showcase en nuestra primera edición.

¿Y por lo que se refiere a las propuestas más tradicionales?

K.M.: Depende de cada caso: a Maalem Houssam Gania, que actuó junto con James Holden, le descubrí vía Internet aunque es muy conocido en Marruecos.

Un caso curioso es el del Group Bana, que acostumbra a actuar en bodas. Queríamos tenerle en el festival pero sabíamos que si contactábamos con él con antelación nunca iba a aceptar, por lo que le llamamos a su móvil el día anterior. Este año sí que hemos podido anunciarlo desde el principio.

Si ya es complicado montar cosas en Barcelona, ¿cómo es la situación en Marruecos?

K.M.: Bastante difícil, sobretodo porque no saben ni quienes somos ni de lo que les hablamos: para ellos un festival es un evento con millones de personas.

Fue especialmente complicado conseguir la licencia para poder vender alcohol, pero por suerte parece que nuestro caso ha sentado un precedente y que ha servido para que en este último año se puedan organizar actividades locales similares.

Ahora que lo tenemos todo ya encarado nos gustaría poder recibir algún tipo de subvención del gobierno de cara a nuestra tercera edición: teniendo en cuenta la promoción de la cultura, el arte y la música marroquíes que practicamos creo que tendría bastante sentido.

¿Cómo ha mejorado el festival desde el año pasado?

K.M.: En nuestra primera edición nos focalizáramos en que fuera posible y funcionara.

En este segundo año optimizaremos la experiencia total: hemos añadido un pequeño camping (ya agotado), un programa diario con yoga y otras actividades como un viaje con globo aerostático y otro con camellos a través del desierto, … Nos gustaría que el festival sirviera como excusa para que los asistentes puedan conocer mejor Marruecos.

¿Cuáles fueron tus momentos destacados de la primera edición?

K.M.: El concierto inaugural fue muy especial: fue allí cuando vimos a gente europea vestida con ropa tradicional marroquí y bailando con una sonrisa de oreja a oreja. Pese a que el festival acababa de empezar, nos dimos cuenta de que ya habíamos conseguido lo que tanto queríamos.

También destacaría el escenario de Red Light Radio, muy íntimo y en el que algunos artistas presentes en el festival acabaron por actuar por sorpresa de todos, aprovechando por experimentar e improvisar.

Un claro ejemplo es la colaboración espontánea entre Group Bana y el DJ de origen africano Philou Louzolo que tuvo lugar el año pasado.

Puedes comprar tu entrada para la próxima edición de Atlas Electronic aquí.