#Entrevistas

“Ahora somos un cuarteto de electrónica. Y nos encanta”

Hablamos con Delorean sobre su insólita reinterpretación de las canciones Mikel Laboa, la tradición, los lekeitios y el arte de no repetirse.

19.02.18
Carles Novellas

Una entrevista de Marcos Gendre

En su continuo proceso de mutación, Delorean han encontrado en “Mikel Laboa” una isla que tiende puentes hacia su pasado y futuro. La punta de un compás que ha pinchado en la tradición para volcarla hacia terreno desconocido. Por el camino, los espíritus del tótem vasco y el cuarteto se han fundido en un todo inseparable del que Ehki Lopetegui y Guillermo Astrain nos proporcionan algunas claves.

Primeramente, ¿cómo surge esta la idea de armar un proyecto tan arriesgado?

Ehki: Este proyecto surgió de una propuesta que nos hicieron para adaptar canciones de Mikel Laboa en formato electrónico. Era para los premios Adarra, donde le daban uno póstumamente a Laboa. Actuamos y salió bien. Luego, ese concierto se repitió en el teatro Arriaga de Bilbao, con más minutaje, casi una hora. Después de hacer “Muzik” vimos que teníamos un tiempo libre que podíamos dedicar a darle más forma. Para hacer el directo ya habíamos pedido las pistas digitalizadas de las sesiones de estudio de Laboa. Como ya teníamos ese material, los de Elkan nos dejaron caer que si queríamos hacer un disco, así que nos pusimos manos a la obra.

¿Ha sido fácil encontrar la afinidad entre vuestro sonido y el de Laboa?

Ehki: La afinidad es cultural, porque él es como una especie de ídolo de la cultura vasca. Creces escuchándolo o, como mínimo, sabes quién es. Pero nunca nos habíamos parado a escuchar su obra de verdad.

A mí entender, éste es vuestro disco más personal y autónomo. Me resulta tremendamente interesante que sea precisamente a través de la obra de otra persona.

Guillermo: Está claro que con este proyecto nos sentimos liberados a la hora de respetar una especie de estilo. Tenemos una serie de dejes propios que, de alguna manera, siempre buscamos en nuestros discos. Pero en este trabajo encontramos la actitud más relajada, menos encorsetada a la hora de trabajar las canciones. Igual sí, puede ser que transmita eso. Tampoco sé si es más personal o no. Sí que puede tener ese punto más libre.

Ehki: Aunque siempre hemos sido libres. Ya nos han hecho esta pregunta, y no sabemos muy bien qué contestar porque, en cierto sentido, sabemos que todos los discos han sido personales, pero también vemos que éste es excepcional. ¿Nuestro disco más personal? Sí, pero no porque el resto no lo sea. Pero sí que es algo nuevo que igual ha conectado de forma diferente con gente que nos seguía.

De hecho, os cuesta mucho hacer dos discos iguales. Es como si cada LP fuera una reacción contra el anterior.

Guillermo: Aunque, nuestros discos siempre son nuestros discos, sí que éste explica un poco más lo que es Delorean. Son siete canciones con una identidad más marcada que el resto de cosas que hemos hecho. Pienso que es como una parte de la banda que siempre ha estado ahí, latente. Luego, a la hora del acabado final, se busca otro tipo de resultado más funcional, aunque siempre hemos tenido esa reacción a la hora de trabajar algo nuevo. Utilices o no cosas del pasado, siempre intentamos partir de cero.

Ehki: Es menos pop. Creo que nuestros discos de los últimos ocho o diez años siempre tenían una voluntad pop. Y ahí, por mucho que te guste la música experimental, si la finalidad es hacer música pop, tienes que quitar cosas y centrarte en algo que no tenga esa premisa. Esa es la manera para que salgan cosas como “Dialektikaren laudoria (lekeitio 3)”, que son seis minutos y medio de experimentación. Eso sí, hay algún deje, pero no de la misma manera.

Es curioso, que, siendo vuestro disco menos pop, también sea el más popular.

Ehki: Sí, totalmente. Creo que es un disco que se engloba fuera de tendencias y casi de época. Es muy raro, no tiene un igual, creo. No es folk, tampoco pop. Está un poco en tierra de nadie, pero ese creo que es el valor que tiene. Claramente, tiene esa conexión popular por Mikel Laboa.

Sí, hay un desarrollo más mántrico de las canciones, como más espiritual.

Ehki: Tiene un espectro más místico, pero también porque hay más momentos experimentales que nunca. No sé si la palabra correcta es místico, pero sí que tiene un aura más reflexiva.

Guillermo. Una parte muy chula del proyecto parte de que si no nos hubiéramos acercado a su obra y trabajado con sus pistas, jamás habríamos llegado a esto. Quiero decir, de alguna manera, toda su obra ha dirigido la adaptación que hemos hecho. No teníamos una idea previa muy clara. Cada vez que nos adentrábamos en sus archivos, no los trabajábamos simultáneamente, pero sí en paralelo. Todo vino de probar entre todas las ideas que nos sugería, y lo que te salía. A la hora de unificar las maquetas, ya empiezas a trazar una paleta de sonidos. Pero no teníamos clara la idea previa, más allá de que, en base a nuestra experiencia con los remixes, íbamos a trabajar con sus voces.

¿Cuál es el punto de encuentro entre Mikel Laboa y Delorean? Por ejemplo, en ‘Kantuz’ me suena a electrónica paisajística; es algo que podía haber nacido hace décadas, que parece haber sido moldeado para enfatizar el acervo vasco.

Guillermo: Aunque en mi casa no se solía escuchar, de alguna manera, te vienen a la mente los temas más populares. Y ahí te da un poco de miedo, porque nuestros registros siempre han tenido ese referente de club. A la hora de fundir esos mundos, nos sentimos obligados a ser un poco prudentes. Pero en cuanto comenzamos a escuchar más a fondo los lekeitios, nos relajamos. Vamos a dejarnos llevar por todo el respeto que hemos mostrado, dejarlo fluir un poco. Hay un montón de elementos que podemos trabajar, como sus pistas de voz, que sabíamos que íbamos a poder manejar.

Ehki: Es una música más espacial, ambiental. Como poner a cantar con tu música a alguien que no está presente. Es una sensación muy diferente.

Sí, algo que suena más a resurrección que a homenaje.

Ehki: Sí, y tiene un punto mágico.

Guillermo: Aparte, resulta especial el tratamiento que hacemos de la voz, sobre todo en las canciones que tienen más letras, Mikel tiene un registro muy único e identificable que nosotros vestimos por debajo. Y está muy presente; no es una voz que se funda y tiña sin más. Tanto en el directo como en disco, su voz está a un volumen más alto, algo que en nuestros otros discos solemos ser más tímidos.

Sobre lo que mencionaste sobre los lekeitios, ¿Cómo fue traducir en versión electrónica cortes como Dialektikaren laudorioa (Lekeitio 3)?

Ehki: Se hace un poco de violento en algunos momentos. Creo que somos conscientes de eso. Pero bueno, a veces sale algo más natural, en el sentido que no da pie a dudas: estas dos piezas encajan. Otras veces, hemos hecho directamente collage: coger un fragmento e incorporarlo a una canción nuestra. Al final lo importante es que el conjunto no nos chirríe a nosotros. A mucha gente quizá le resulte un poco raro. Pero, en conjunto, aunque a veces esté mejor o peor integrado, funciona.

Hay detalles como en ‘Denbora galduaren bila,’ que realmente contiene unas percusiones electrónicas muy físicas, de tacto contenido pero muy interiorizado. Y que refuerza el poso atemporal.

Ehki: Lo de físico lo entiendo. Por algunas distorsiones, tiene ese rollo material o físico. A veces, cuando hacemos otros discos, nos encallamos. Y, a lo mejor, nos podemos pasar tres años en grabarlo. Una premisa de este disco era no tardar tanto tiempo.  Hemos trabajado el sonido, pero queríamos que la producción fluyera, pensando las cosas, pero también obligándote a tomar decisiones rápido. Tampoco ha habido un trabajo sesudo, sino de poner a funcionar todo nuestro conocimiento previo.

Guillermo: Hay un montón de cosas que se produjeron casi en la fase final, en cuanto a sonidos de percusión, por ejemplo. Buscar un sonido que funcionase y diese respiro a todo y tirar para adelante. No tanto estar todo el rato buscando lo que no encaja, sino dando por buenos esos instintos iniciales.

Ehki: Sí, algo más fresco. Por ponerte un ejemplo, en “Muzik”, y en otros discos, igual tardamos un año hasta que teníamos la paleta de sonidos con la que íbamos a trabajar las canciones.

¿Cómo ha sido vuestro proceso desde que sabíais qué archivos queríais para una canción y vuestro objetivo final?

Ehki: En este caso, ha sido ver sus muestras de sonido y samplear. A partir de esos samples, hacer un beat. Y a partir de eso, desarrollarlo. El punto de partida era ver qué encontrábamos de lo que escuchábamos de su material. Teníamos que hacer adaptaciones, como cortar trozos de audio y elaborarlos a partir del beat.

¿Supongo que trasladar esta propuesta al directo ha sido un reto?

Ehki: Ha sido una de las cosas guapas, ver cómo ha sido trasladado al directo. No hay batería, no canto. Ha sido como diseñar un directo nuevo. Por ejemplo, ajora toco el teclado, no el bajo.

Guillermo: Los primeros conciertos en los que surgió todo esto también influyeron a la hora de enfocar los directos de ‘Muzik’. Desde entonces, yo tengo otro sintetizador. La logística técnica de enviarnos señales MIDI e ir modulando los sonidos fue un poco en paralelo a los conciertos del Arriaga.

Ehki: Pero en “Muzik” aún éramos un poco rock, un grupo. Ahora somos un cuarteto de electrónica. Y nos encanta. Estamos muy contentos de tocar así; es muy agradecido. Estar con el bajo y la batería tienes sus cosas chulas, pero cuando te pones con un montón de pistas MIDI y comienzas a jugar es muy divertido.

Guillermo: Sobre el escenario, todos estamos con los roles un poco cambiados. Con percusiones electrónicas, tienes una actitud diferente que siendo batería principal. Ehki y yo estamos con sintetizadores, sin nada colgado encima. Unai añade efectos en las pistas…

Ehki: Luego, a nivel visual es muy potente. Tenemos un escenario que es como un pared, una lona gigante en la que se van proyectando cosas. En este sentido, somos menos protagonistas.

Guillermo: Entendíamos que, de alguna manera, al no ser un concierto de rock, había que vestir el show de otra manera. Una en la que también quedara más reforzada la presencia de Mikel Laboa.

Ehki: Porque se oye su voz, pero no la canta nadie. Me acuerdo de los primeros shows que dimos con este concierto, era como: ¿de dónde sale esta voz? Es especial, su voz es muy aguda, y sale como desde las tinieblas.