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Yussef Kamaal y el Jazz que habla del presente

Estos dos artistas han hecho para Brownswood un disco que representa a Londres y a toda una generación.

07.11.16
Frankie Pizá

El “Jazz es una representación de nuestro tiempo” dice Henry Wu: para él, el Jazz no se refiere a una escena o a un patrón estético y de conducta (traje, corbata, un café pequeño con mesas redondas), sino más bien una conciencia que va mutando generación tras generación.

Aunque parezca lo contrario, los grandes divulgadores del Jazz siempre creyeron esta teoría: Jazz es algo constante, no esas normas estéticas perecederas que hoy tocadas suenan antiguas, es algo que nos acompañará para siempre.

En ese sentido, Wu coincide conmigo en que voces como las de Kendrick Lamar son el “Jazz para las nuevas generaciones”: el Jazz, el idioma, el instrumento y la forma de expresión significaron “un movimiento de una comunidad que de forma inconsciente buscaba hacerse lo más transparente posible para así conseguir una mayor comprensión tanto de sí mismos como de su lugar en el mundo”, tal y como apuntamos en su momento.

Hoy en día los rasgos siguen intactos, aunque la semántica es distinta; la construcción de frases es distinta, aunque la misión sea la misma: convocar sentimientos en las personas a través de la música. Yussef Kamaal saben, a juzgar por esta entrevista que les cita con Jeff Weiss, que Jazz no es solo destreza, virtuosismo, ni siquiera musicalidad.

Junto a Shabaka Hutchings o Kamasi Washington forman parte de una nueva generación que se aleja de las formalidades y revive el Jazz dentro de un marco de nueva espiritualidad a razón de nuestro entorno actual, nuestro contexto presente. Por otro lado están los Robert Glasper, los José James o Macaya McCraven, quienes acercan a un nuevo público discursos tradicionales.

“Black Focus” dicen es un título que referencia al modelo de coche que podemos encontrar habitualmente en las calles del sur de Londres. Aunque pueda parecer de lejos un estamento pro-negritud con reminiscencias al pasado más nacionalista y espiritual del Jazz, el título de su álbum debut tiene más que ver con las raíces de estos dos músicos.

Kamaal Williams (Henry Wu) dice que una de las cosas que más le inspiran es recordar “su infancia en Lewisham, comiendo okra” y entrando en contacto con las diferentes culturas que le han formado como músico y persona.

Junto a Yussef Dayes (anteriormente miembro del combo United Vibrations) y supervisados por Malcolm Catto (The Heliocentrics), ha grabado uno de los discos del año en el género; no es coincidencia que éste haya llegado poco después del “Wisdom of Elders” de Shabaka And The Ancestors y haya sido el mismo sello el encargado de impulsarlo. Un experto en el terreno como es Gilles Peterson suele equivocarse muy poco.

A través de Brownswood Recordings han lanzado un álbum de Jazz que sabe a calle, donde la instrumentación no se mitifica y se utiliza de una forma informal e ingeniosa. Jazz moderno, con un groove entre el Funk, el Acid Jazz de los 90 y la fusión electrónica del último Weldon Irvine.

Un Jazz imbuido y que plasma sin miedos la relación de sus creadores con la tradición musical londinense: Broken Beat, Jungle y otras divergencias urbanas se pueden notar en piezas como “Lowrider” o “Strings Of Light”.

Yussef Kamaal es una composición en sí misma: dos representantes del Londres de hoy, haciendo Jazz londinense que pueda representar a una nueva audiencia.

Para los interesados, UK es uno de los terrenos más fértiles en cuanto a Jazz contemporáneo se refiere.