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Fresh Talent: Lauren Auder

El artista francés explora distintas formas de expresión para sus experiencias, miedos y deseos.

15.02.16
Aleix Mateu

A diferencia de algún país vecino, Francia históricamente ha cuidado mucho su cultura desde las instituciones. Lejos de moldear el cultivo underground, suponemos que sí que predispone a una actitud creativa y de aceptación por parte de la sociedad, algo que unido a eso que llaman DIY puede dar muy buenos resultados. En el nuevo paradigma del SoundCloud millones de artistas suben su música a la plataforma para promocionarse e interactuar con otros, lo que genera una polifonía de artistas que suben desde piezas que siguen los patrones comerciales, a piezas totalmente bizarras.

En este sentido, Francia se encuentra en un momento dulce. A pesar de no considerarse una escena, hay multitud de chic@s jóvenes haciendo propuestas dispares que acaban conectando por algunos lugares comunes, jóvenes y con un estilo que anda entre las aguas pantanosas de la experimentación, el Hip Hop underground y el Dancehall y R&B de corte más popero: OK Lou, Malibu, Coucou Chloé, Jorrdee, Ta-Ha o Lauren Auder son algunos de ellos.

Lauren Auder por su parte se mueve entre el ambient, el noise y el Hip Hop como pez en algua. El chico, de tan solo 17 años, produce sus propias canciones y en ocasiones flota sobre ritmos de productores de su circulo (o no), como Kasssettt o Lord Pusswhip, plenamente consciente de las oportunidades de interacción que la red le ofrece.

Nacido en Inglaterra y crecido en Albi, un pueblo al sur de Francia, Lauren Auder logró captar la atención de artistas ingleses ya con sus primeras canciones. Prueba de ello es la imprescindible colaboracion de la brillante primera tape que publicó el artista, «Equus EP«: Kojey Radical, personalidad capital en la configuración del Spoken Word urbano británico. No es para menos: el francés sustenta de forma personal su peculiar estilo de rapear/cantar con letras de un fuerte contenido nihilista y literario, y con una gran auto consciencia artística.

La voz del artista, cercana al registro del británico King Krule, narra sus experiencias vitales a través de instantáneas de ciertos detalles de la vida cotidiana y de la simbología religiosa, tal como dice en una entrevista en DAZED. Su música queda en algún lugar entre el Drone de Tim Hecker, el Rap clásico de la Wu-Tang Clan y cierta oscuridad gótica y emocional heredada del Metal de Marylin Manson.

«Although I’m not a religious person it’s an important cultural heritage we all have. I think the process of making personal experiences sacred through music is a beautiful one.»