#Fresh talent

Club Chai, selecto grupo universal

El proyecto de estas dos chicas de Oakland refleja la hibridación natural que debe percibirse en los clubes del futuro.

25.01.17
Frankie Pizá

Hijas de la globalización y que la van a ver morir. Es difícil observar un propósito musical como éste y que su «contenido real» no sea desbordado por su énfasis ético o político.

Hoy por hoy estamos cercanos a ver como comunes iniciativas como éstas: colectivos de productores y artistas jóvenes con la necesidad de reflejar la poca importancia que dan al género, a las fronteras, a la condición. Tanto a nivel humano como creativo.

Surgen de forma natural en un clima en el que lo mencionado antes ya no tiene ningún sentido, porque aunque se quieran levantar más muros, pese a quien pese estamos entrando en la era de la cooperación.

A veces, y solo a veces, este tipo de propuestas se recargan con matices extramusicales y acaban por convertirse en simples llamadas de atención.

NON Worldwide, STAYCORE, Janus Berlin, Bala Club y otros grupos imprimen la misma idea de unidad, resistencia, solidaridad y comunidad a su discurso musical y carácter; estos ideales se transmiten en sus fiestas, en sus referencias, en sus proyectos.

Aunque desde lejos puedan parecer exclusivos, es al contrario, buscan ser inclusivos y delimitar espacios donde todo el mundo sea comprendido; en una época en la que las cuestiones de género y raza apremian con urgencia, cosas como «Club Chai Vol. 1» enseñan a utilizar la música de otra forma.

8ULENTINA y foozol son las encargadas de seleccionar los 21 cortes que presentan a este colectivo fundado por ambas en Oakland; a la recopilación contribuyen nombres como Lechuga Zafiro, DJ Haram o MORO.

Su enfoque está claro: fundir elementos occidentales con influencias venidas de Oriente Medio, algo que foozol ya hizo en «APRE ԱՊՐԵԼ«. Ellas son estadounidenses, pero sus raíces están en Turquía, Irán y Armenia. El resultado es una reinterpretación o más bien renovación de tradiciones desde un punto de vista hipermoderno.

Ambas, una viniendo de San Diego y la otra de San Francisco, comenzaron a realizar fiestas conjuntas en almacenes, y el pasado 21 de enero celebraron su primer aniversario; dentro de poco aparecerá su primer mix para la estación Rinse FM.

En Oakland también coinciden con proyectos como Las Sucias, dos chicas llamadas Danishta Rivero y Alexandra Buschman que tienen un proyecto de influencias industriales y caribeñas fundamentado en letras anti-patriarcales.

A lo largo de la reproducción podremos escuchar influencias que van desde el Baile Funk, el Dancehall, el Reguetón o el Dubstep a las turcas y maximalistas.

La nueva música de club es esto: la hibridación no como intención, sino como algo natural. Una representación de la multiculturalidad en la que vivimos y más vale preservar.