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Cienfuegos: música para aquellos que saben que el mundo se ha acabado

24.01.17
Frankie Pizá

Foto principal de Reed Dunlea.

«No, nunca tendré casa. Todo cambia, todo es transitorio». Alex Suárez se considera un nómada, siempre en movimiento y consciente de la impermanencia del mundo y de todo lo que hay en nuestra vidas. Aún así, su música lleva siglos de historia grabados en su genética.

«Mi música es una oda a la familia, al pueblo, a la cultura. Para aquellos que dieron su vida, básicamente, o perdieron su casa por las ideologías políticas que les fallaron» dice en una entrevista que data de 2015.

Su propio nombre artístico remite a una ciudad cubana, y en algunos de sus pasajes podemos notar lo difícil que es la vida en el Brooklyn actual. Su música es pasado y es presente.

En sus canciones, Cienfuegos despedaza su identidad personal y cultura; tanto narra vivencias de antepasados cubanos como saca a relucir conflictos internos dentro de nuestro nefasto contexto social.

Suárez no olvida y conserva a flor de piel las experiencias que sus familiares le han inculcado a lo largo de su vida. Ese contenido lo escupe en voces desagradables, con un punto autoritario y que combina con ruidos de neumáticos, metales chirriando o contenedores de basura siendo arrastrados.

Él lo llama también «música de resistencia», aunque para «personas que ya saben que el mundo ha terminado». Porque imaginar distopía ya resulta ineficiente; hay que asimilar que ya vivimos en ella y todos llevamos en nuestros genes un legado de penas y sufrimiento.

Como relataba al hablar de su EP «A los Mártires», su sonido apasionado, degradado y sórdido no es violencia en sí misma, sino una respuesta o «meditación» sobre ella. Es un reflejo crudo y con algo de poético de lo que convive dentro de él; de lo que el mundo y la historia ha hecho con él.

Aunque huye de las etiquetas, en sus cánticos de reivindicación hay rastros de influencias industriales, latinas, africanas, Noise y power electronics; algunos capítulos recuerdan a Esplendor Geométrico y otros pueden emparejarse con propuestas similares como la de Dreamcrusher.

Enfado con uno mismo y con el mundo, pero expiación a la vez; así es la música de Cienfuegos en cortes como los que incluye en «Lost In God’s Country», su último EP para BANK Records NYC.

Suárez, criado en el Miami de clase obrera, es una reacción sonora más a un clima de tensión que no deja espacio a las personas para ser quienes son; Cienfuegos nos recuerda además que ya apenas nos reconocemos a nosotros mismos.