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¿Por qué YouTube convierte a los artistas en creadores de contenidos?

Joseph analiza en este ensayo el impacto, beneficios y contraindicaciones de la plataforma que domina la industria musical en España.

14.02.17
Frankie Pizá

Texto de Joseph. 

Voy imaginar que YouTube fuera un sello discográfico como los que había hace 15 años (Por supuesto me lo imagino como la mayor multinacional de distribución musical del mundo). Dicha discográfica, se movería con las mismas reglas con las que se movían antes este tipo de empresas, en los momentos en los que el CD físico reinaba entre los formatos.

Una diferencia sería que YouTube también seria dueña de la principal fuente de difusión, o lo que es lo mismo, seria dueña de la principal radio del mundo. Su único criterio para la inclusión en filas de nuevos talentos es fácil, si alcanzas un minino de repercusión a través de nuestra plataforma, no hace falta ni que vengas a nosotros, nosotros iremos a ti –en palabras de ahora: “te enviaremos una invitación de YouTube Partner”–.

Así, el artista y la discográfica firman un contrato de distribución, donde tu te llevas una parte abismalmente pequeña de los beneficios y cargas con todos los costes de producción, promoción y por su puesto todo el trabajo creativo, mientras que la otra parte alcanza unos beneficios infinitamente más grandes y sus costes y esfuerzos son ridículos.

Además, sus hábiles directivos saben crearte una presión psicológica y real de que si en algún momento bajas el ritmo de creación empezaras a ganar menos, y que si bajas demasiado el ritmo, puedes caer en el olvido y no volver a recuperarlo mientras que, por su puesto, su maquina de beneficios seguirá intacta.

Intento imaginar a un artista, sentado en esa mesa de reuniones, firmando un contrato que incluyera esas cláusulas y que además lo hiciera con alegría y orgullo. Intento imaginarlo pero aun en mi imaginación cuesta creerlo.

Bien, pues esto es para mí YouTube. Su modelo de negocio se basa en que su principal materia prima es la creatividad del ser humano, su logística de distribución es arrolladora, su estrategia de marketing es infalible y sus márgenes son altos, increíblemente altos.

Desde varios colectivos, sobre todo en los dos últimos años, han saltado grandes alarmas. Podemos recordar la recogidas de firmas que hubo el pasado verano, por parte de varios artistas de renombre, solicitando una reinterpretación de la ley de derechos de autor.

Pero al trasladar esta cuestión a España llegue a darme cuenta de que aquí no solo no estaban saltando grandes alarmas, si no que cada vez más se estaba interiorizando en el subconsciente de artistas, en mayor medida, y medios e industria en segundo plano, que ese era el camino de un artista para alcanzar el éxito. Si, éxito, por que creo que también han sabido bajar en la conciencia popular el umbral mínimo para llegar a tener éxito.

He ordenado mi reflexión en varios puntos, donde recojo la información que me llevo a obtener estas conclusiones.

YouTube vive de la música.

Por si no se intuía, el contenido más consumido en YouTube con diferencia, es el musical. Aquí no solo incluimos los videoclips, si no también las canciones subidas en formato video, los videos de directos, las interpretaciones de artistas noveles desde casa, etc.

¿Cuánto YouTube se consume en España?

En 2016 España era el país número 19 del mundo en el ranking de consumidores de YouTube. A su vez, es el primer país junto a Italia, dentro de la unión Europea. Si juntamos este dato con el punto anterior podemos deducir donde se esta apoyando el grueso del tejido musical español, por lo menos a nivel de consumidor. Al hilo de este punto, me gustaría añadir que el CPM en España es el más bajo de la Unión Europea.

¿Qué es el CPM? Pues es el importe medio que YouTube paga por cada 1000 visitas. En España es de un euro, mientras que en Noruega o Estados Unidos es de entorno a los 4 euros. Si a esto le sumamos que España es ni nada menos que el cuarto país del mundo que más contenido sube a YouTube podemos decir que los españoles somos de los que hacemos más a cambio de menos, es decir, somos muy beneficiosos para la filial de Google. Si trasladamos al plano musical, España es quien más contenido musical en video produce y consume, siendo de los que menos cobra por él.

¿A que se debe esto? A que ciertos aspectos, como que nuestro contenido no sea en Inglés, hace que nuestro material en video valga menos. Inevitablemente, todo esto me recuerda a los casos de explotación de mano de obra barata en Asia.

Los beneficios de YouTube son infinitamente grandes.

El modelo de negocio de YouTube es la publicidad dirigida, creo que esto es algo que todo el mundo tiene más o menos claro. Además, dichos beneficios crecen exponencialmente de manera vertiginosa. Su reclamo, las visitas. Cuantas más visitas a su plataforma, sin importar hacia que contenido, más jugosos son los contratos publicitarios de Google Adwords que pueden alcanzar.

Cuantos más contenidos se generen, su reclamo tendrá más fuerza. YouTube paga a sus “generadores de contenido” hasta una décima parte menos que otros servicios de streaming como por ejemplo Spotify, mientras que su difusión y distribución de contenidos es mucho más alta que la de sus competidores. ¿No seria lógico que lo que pagaran a sus Partners fuera un importe económico bastante más alto?

¿Cómo paga YouTube las visitas?

YouTube no paga igual por cada visita. A parte de factores como el idioma (ya adelantado antes) existen otros como el tipo de video, el tipo de canal y en general la tendencia en contenidos que haya actualmente en la red. Es decir, podríamos concluir que el precio por visita, en última instancia depende de la oferta y la demanda.

A su vez, si un contenido genera más ingresos, también genera más posicionamiento. Esto puede llevar a pensar que si un artista de renombre y gran repercusión (tipo Justin Bieber) saca un videoclip, generará un impacto al alza en el pago por visita para ese tipo de contenido, por lo que generará un mayor posicionamiento y paralelamente hará que aquellos videos posteriores, de artistas menores, que se alineen con ese tipo de contenido tengan una mayor repercusión (su tecnología es capaz de analizar esta información y tomar decisiones de manera automatizada en pocos segundos).

En otras palabras, esto me lleva a pensar que YouTube es capaz de manipular tendencias a favor de su propio beneficio económico, quedando la cultura sumergida en un profundo segundo lugar y donde se depende más de la especulación.

Aunque esta última reflexión no está documentada, lo que sí lo está, es el hecho de que es la oferta y demanda de publicidad la que hace que un video cobre más por visitas que otro. Ya cada uno que llegue a sus propias conclusiones.

YouTube se mueve dentro de un vacío legal.

Un vacío legal podría definirse en nuestro caso como una actividad que debido a su novedad o a otros factores, no ha podido ser incluida en la Ley.

Es decir, no hay ninguna ley que regule (si la hay pero esta desactualizada) la gran parte de las actividades de YouTube. Por ello, pueden poner los precios por visita que quieran, sin aportar cuenta de beneficios a sus Partners, ni ningún tipo de trasparencia, moviéndose en un sistema de libre mercado. Esta era la reclamación que realizaban los artistas en la recogida de firmas de este verano. En concreto, solicitan una reinterpretación y actualización de la ley de derechos de autor en EEUU y Unión Europea.

Como todo vacío legal, tarde o temprano, llegará a regularizarse, por lo que la solución al problema llegará con toda seguridad. Ahora, el riesgo está en que toda esta situación actual, pone en riesgo a esta generación de artistas y amenaza la aparición de la siguiente.

Impacto social.

Culturalmente, YouTube ha creado un impacto social tanto en la población general como en el colectivo artístico musical. Ha generado el sentimiento de que el no aparecer de manera amplia en su plataforma es el no existir como artista. Su formula es clara y ampliamente documentada: no dejes de subir contenido de calidad. Así, en España, se puede observar como el ritmo de generar contenidos por parte de los artistas ha llegado a rozar, en algunos casos, un nivel extremo.

Haciendo que la creatividad sea una carrera donde prime la cantidad es muy difícil ser original. Además, aparecen sentimientos como la frustración y la desmotivación al ver que tu trabajo no alcanza unos mínimos de visitas marcados por una empresa privada de manera multinacional, dejando la calidad de tu trabajo en manos de cifras que no miden tu capacidad creativa, si no que están sujetas a especulación por oferta y demanda. Después de esto, podría calificar de ingenuo y en cierta manera de infantil la creencia de que YouTube permite que el artista llegue e interactue libremente con su público.

Y por supuesto, la recompensa económica, en el mejor de los casos no es lo suficientemente alta. Si, se que los artistas musicales pueden vivir de otros caminos como los directos, y que YouTube les ayuda a conseguirlo, pero en mi opinión, viendo la repercusión que alcanzan debería de tener un nivel económico mucho más alto, más, si sumamos el gigantesco aporte creativo y los enormes beneficios económicos de la otra parte.

Como empezaba en este punto, el impacto recae también en la población general. Esto incluye a los medios de comunicación y a la industria musical en España. Es difícil pensar en la actualidad en una empresa que no trabaje apoyándose en los servicios de Google, por lo que no es difícil pensar que midan al mundo apoyándose también en ellos. Ahora es cuando entra la palabra cultura y entra el mundo donde las cosas no se miden, se sienten, pero esa va a ser una reflexión que deje al lector como despedida.