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Ecos de un universo más joven

En 2015 un grupo de astrónomos detectó una colisión de dos agujeros negros a gran distancia, gracias a su rastro gravitacional. William Basinski ha usado este fascinante evento como concepto en su último disco, “On Time Out Of Time”, un ejercicio ambient expansivo y con una historia detrás que merece ser contada.

12.03.19
Antoni Ripoll

El ambient es un género transversal que parece renacer cada temporada a partir de nuevas tecnologías, nuevos conceptos y su conexión con las problemáticas existenciales del momento. Más allá de la abstracción y de los ejercicios formales, se trata de una manifestación de un tiempo y un lugar que suele esconder conceptos latentes.

William Basinski es uno de los músicos de esta escena permanente que mejor ha sabido darle la vuelta a la condición abstracta del género, detectando hechos históricos contemporáneos y usándolos como concepto en su obra.

Lo hizo a principios de la pasada década con el seminal “The Disintegration Loops” (2062, 2002), sobre el 9/11 y sus implicaciones, y lo vuelve a hacer ahora con “On Time Out Of Time” (Temporary Residence Limited, 2019), un disco inspirado en el que posiblemente sea el descubrimiento más importante del último lustro. Un hallazgo que ganó el premio Nobel de Física 2017 y que ha cambiado la astronomía para siempre: la detección de ondas gravitacionales.

Para entender el nuevo disco de William Basinski primero debemos intentar visualizar el que posiblemente sea el evento más extremo que puede existir en términos absolutos: una colisión de dos agujeros negros. Debemos pensar en unas masas y unas velocidades tan elevadas que ya no pueden asombrarnos porque no las podemos comprender, comparar o simplemente observar. El impacto es tan violento que el espacio y el tiempo se ven afectados, y la onda expansiva se puede detectar en la otra punta del universo.

Se trata de un fenómeno que Albert Einstein predijo hace ya un siglo pero que no ha sido hasta ahora que hemos podido demostrar gracias a la tecnología actual. El descubrimiento puede explicarse así: hace mucho tiempo dos agujeros negros muy distantes entre sí y situados en otra galaxia iniciaron una danza gravitatoria, girando entre ellos, cada vez a una distancia menor. Después de miles de millones de años atrayéndose, los dos cuerpos llegaron al punto de colisión cuando orbitaban a la mitad de la velocidad de la luz. A consecuencia de las masas (dos cuerpos con más de 40 veces la masa del Sol cada uno) y de la velocidad de impacto (más de 100.000 kilómetros por segundo), el espacio-tiempo se deformó por unos instantes, emitiendo esta distorsión por el universo a través de ondas gravitacionales.

Este evento sucedió hace 1.300 millones de años a 1.300 millones de años luz, y desde entonces las ondas no han dejado de viajar por el universo, siendo casualmente interceptadas el pasado 14 de septiembre de 2015 por LIGO (Laser Interferometer Gravitational-Wave Observatory), un detector de ondas gravitacionales en Estados Unidos. En ese instante, el espacio-tiempo también se deformó en el planeta Tierra, pero la magnitud de esta distorsión fue casi imperceptible, del orden de la milésima parte del núcleo de un átomo. Esta conferencia del Instituto de Física Teórica de la Universidad Autónoma de Madrid explica con más detalle este proceso.

En resumidas cuentas, este hallazgo confirma la existencia de agujeros negros (hasta entonces eran una hipótesis) y apuntala definitivamente la teoría general de la relatividad de Einstein, que se formuló hace más de cien años, y que todavía es la mejor explicación que tenemos de todo lo que nos rodea, a un nivel físico.

William Basinski parece haber comprendido las implicaciones de este descubrimiento y lo ha usado como concepto para “On Time Out Of Time”. De algún modo el artista parece haber conseguido datos del fenómeno observado y los ha transformado en sonido a través de capas de melodías, drones y líneas de sintetizador. El resultado dista mucho de la tape music que Basinski mostró en sus piezas fundamentales “The Disintegration Loops” o “92982” (2062, 2009), acercándose más a las últimas producciones como “A Shadow In Time” (Temporary Residence Limited, 2017) —que fue uno de los tracks destacados de 2017 en TIUmag— o el más reciente “Selva Oscura” (Temporary Residence Limited, 2018) con Lawrence English.

El nuevo disco de Basinski se compone de dos piezas. Llama la atención la primera de ellas, de casi cuarenta minutos de duración (segmentada en siete partes en Spotify). Pero el highlight de el disco se esconde en la cara B, “4(E+D)4(ER=EPR)”, cuyo título invoca una conjetura matemática acerca de los agujeros de gusano que pretende unificar la teoría general de la relatividad y la mecánica cuántica. Este segundo track es 100% Basinski, basado en la repetición de un loop melancólico de cuerdas que va degradándose con el tiempo y que induce a un estado mental cercano a hipnosis. Escucha el disco completo aquí:

 

Cuando William Basinski visitó Barcelona hace unos meses (concretamente el 30 de noviembre de 2018 en DNIT, presentando “On Time Out Of Time”), comenzó su directo con un consejo para el público: “to enjoy this live you have to lay down to the floor, close your eyes and imagine two black holes ripping each other apart”. Ya fuera por ignorancia o por no entender bien el contexto de las palabras, el público reaccionó con unas risas desubicadas.

Lo cierto es que tanto la puesta en escena como la forma de ejecutar aquel directo no fueron las óptimas. No hubo ninguna pista (más allá de las palabras de Basinski) sobre el concepto, ni ningún soporte visual para poner en contexto la música. Además, el artista se dedicó a reproducir íntegramente algunos de los tramos de su nuevo disco, con un setup digital y poco espacio para la improvisación.

A pesar de todo, la relevancia de Basinski en la música actual está fuera de toda duda. Más allá de su estatus de músico de culto, la superestrella del ambient sigue expandiendo su obra que es un testimonio único de los dilemas existenciales de nuestra generación, de las grandes cuestiones de fondo, como son el tiempo, el origen y el fin de la materia.