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Un humano llamado Elsso Rodríguez

El nuevo disco del artista de Portugalete documenta una mirada extraña, tierna y huraña del mundo que nos rodea.

22.03.17
Aleix Mateu

«Estoy saliendo de una tarta en tetas. Sorpresa».

Siete años después de publicar «Baladas Heavys» ha vuelto Elsso Rodríguez, el moreno de Portugalete, el hijo de tu vecino, el cronista de una España sin cultivar que juega al mus y sopla, con un nuevo disco bajo el sombrero, «El Factor Humano«.

El álbum, sin duda la obra más madura y personal de un artista que desde «$treetz Tragicomedia» hemos visto crecer, es el retorno de una forma de hacer que cada vez es menos frecuente en el mundo del Hip Hop.

«… Y me corto con cuchillas de afeitar. Hola mi amor, soy tu lobo feroz».

Siempre recurrente en el artista, «El Factor Humano» más que ningún otro trabajo documenta la profunda humanidad de Elsso y a la vez su incomprensión del mundo que nos rodea. Como relata Hermann Hesse en El lobo estepario, una dualidad que ata la ternura y bondad humana al desarraigo, la agresividad y la mirada huraña.

Si bien esta dualidad se plantea ya en la canción introductoria, «Dual«, en la que el artista se muestra contradictorio, bueno, malo y gris, el álbum en sí habla de la existencia de Elsso respecto a la de su entorno, siendo una constante la mirada forastera, descreída e incrédula que caracterizan al artista.

«El disco más o menos trata sobre la condición humana, sobre nuestra condición como humanos. De ahí el título: sigue un poco la tradición del existencialismo, tiene bastante filosofía detrás, rollos así».

Así nos habla Elsso Rodríguez sobre un trabajo que, como El Extranjero de Camus, le muestra indiferente ante una realidad absurda.

Estos ojos extrañados son el motor y volante de un disco en el que se nos conduce por la realidad cotidiana de un barrio cualquiera en la margen más desfavorecida de una ciudad cualquiera, Portugalete y Bilbao. Y el conductor, «manejando ebrio«, nos hace pasar por infinidad de referencias Pop, al menos tantas como las que cuelgan de su particular muro, la portada del disco.

Todos estos guiños al cine, al cómic, a la música, al Hip Hop clásico y toda la iconografía popular de la época de los 80, 90, 2000 son el personal cajón de apropiaciones de Rodríguez, aquellos personajes arquetípicos como Los Goonies que le permiten explicar sus propias epopeyas.

Así, los monólogos que hace no dejan de sonar apasionantes y lejos de academicismos. Nos explica:

«Todo el disco gira más que nada en torno a la filosofía. Y la verdad es que no tengo ni puta idea de filosofía, pero lo poco de lo que me he enterado, que he podido leer o escuchar por ahí, pues lo he aplicado».   

A cargo del estudio Kaikoo, el artwork es una pared-aparador donde se exponen un buen puñado de referencias y filias del artista, pero no su cara. El particular muro de Facebook de alguien que se ha mantenido a la sombra durante aproximadamente 4 años, alejado del ruido de las montañas de contenido y la luz cegadora del foco mediático.

https://www.instagram.com/p/BHvFxaRDbFz/

El nuevo disco llega en un contexto totalmente cambiado, así lo reconoce en la canción que cierra el disco. Los nombres que monopolizan la atención de los fans no son los mismos que lo hacían en el 2010 de «Baladas Heavys» y las formas de producción, consumo y difusión se han acelerado. El sonido también se ha transformado.

Pero «El Factor Humano» no es inmovilismo ni reaccionario. El álbum es una evolución independiente, un sendero que abandona el camino principal y sube hasta la colina para observarlo. Los mismos gimmicks, el mismo sonido, pero una pluma todavía más incisiva.

Todo ello se publica en un momento de continua reinvención del panorama Hip Hop y una casi forzada necesidad de innovar a cada canción, no en vano Elsso, que siempre se había mostrado irónico con la idea del rapeiro, se reivindicaba en Instagram como «Last Rapper Alive«.

Elsso Rodríguez, junto a nombres como los Urano Players u otros nombres labrados en el boom de MySpace, fueron uno de los primeros grandes puentes entre las voces disruptivas dentro del juego del Hip Hop nacional, como eran Hermanos Herméticos, y la actual situación del género: diversa, rica y, sobre todo, desprejuiciada.

En «Mi Soledad«, se muestra un retrato de la vida del artista al que este puente le ha pasado por encima, justo cuando el rap game empieza a cumplir su promesa yanqui y los raperos están empezando a ganar dinero.

«Creo expectación solo cuando escupo… al suelo.»

«Escribo para sátiros, golfas y rateros, reviento el aforo del cenicero».

Este reflejo, existencialista casi a la fuerza, lo apoya Elsso creando nexos entre él y la llamada generación perdida de Hemingway, Fitzgerald y Faulkner, autores que vivieron una época deprimida por las guerras.

Así el artista describe su propio círculo en «Mi generación perdida«, un ejercicio que nos evoca al París de Hemingway y la vida vulgar del artista mundano transmutada al nuevo siglo: «Me gusta choni, arreglada pero informal, chandal y tacones, me gusta hood rat«. Nos explica que precisamente esto fue el germen del álbum:

«Muy al principio, cuando empezamos con el disco, todo el rollo de la generación perdida y así. Esa literatura me influenció bastante, y quise llevar un poco ese estilo. De ahí viene esta canción. Al final me fui un poco por la tangente y no seguí mucho en esa línea».

El sonido, por otro lado, pilotado por Vic Vega casi en su totalidad y asistido por UH Tracks en Long Kisses, es mucho más uniforme que en el disco anterior. Ritmos como el de la canción»El equilibrista tullido» junto a STB, dúo artífice de la antigua canción «Los auténticos Thompson y Acosta en el Circus Circus«, evidencian la influencia del Hip Hop de la costa este, especialmente del Mobb Deep de «The Infamous«.

El Hip Hop crudo de la banda de Prodigy y Havoc se reinterpreta de forma más melódica y orgánica por Vic Vega. Todas las instrumentales guardan ese aire frío y tosco que podría relacionar el invierno neoyorquino con el de los pueblos que rodean la ría del Nervión, pero el tratamiento del sampleo es más actual, menos repetitivo y, por lo tanto, con muchos más matices emocionales. Todo ello sazonado con algunos arreglos de bajos y guitarras reales.

Además encontramos la aportación instrumental de un irreconocible Miguel Grimaldo usando el sample en «Que Nos Jodan»  y de Ochoa en «Nací, Nacimos«.

El sonido uniforme, con las cadencias regulares y poco acentuadas que ofrecen el 4/4 del Hip Hop tradicional, sirven de lienzo a un Elsso que consigue sintetizar todos los elssos que ha creado en uno, el que tiene que lidiar con los sinsabores del día a día.

A pesar de que «dicen que ha abdicado el rey del beso largo«, esperamos las crónicas del chico nuevo del bloque de al lado por mucho tiempo más.