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“El oyente nunca resuelve los misterios, nunca rompe los códigos”

Una introducción a la mitología Drexciya y al último aliento creativo de James Stinson, "Lifestyles Of The Laptop Café": un disco-oráculo que se adelantó al futuro en el 2001.

23.02.17
Frankie Pizá

Drexciya son un misterio sin resolver. Un mito electrónico en el que antes de conocer o averiguar, solo podemos interpretar.

Ningún dato biográfico ni visual sobre sus integrantes, tan solo vacío, sonido y mitología. Una enorme metáfora que hoy sabemos tuvo algo que ver con James Stinson y Gerald Donald, pero sin llegar a señalar sus respectivos grados de alcance o influencia sobre la misma.

Todo lo que podamos elucubrar es fantasía. “Todos los títulos firmados por Drexciya navegan por las profundidades del Black Atlantic” dice Kodwo Eshun en su imprescindible More Brilliant Than The Sun: Adventures in Sonic Fiction, refiriéndose al libro The Black Atlantic publicado en 1993 por Paul Gilroy.

Drexciya imaginaron una ficción basada en ese “Atlántico negro”: una representación del “espacio cultural e intelectual” de la diáspora negra, incluyendo América, África, el Caribe o el Reino Unido, donde se traza la expansión de la raza y al mismo tiempo se critica el modelo capitalista y la esclavitud. “El Atlántico negro es una forma de contracultura”.

Si el “Alántico negro” de Gilroy fue una forma de ver el mundo y las circunstancias históricas de la raza negra, Drexciya fue la mitología que escogieron sus creadores para retratar su situación en Estados Unidos.

“Dreciya es el subcontinente en el que habitan los hijos nonatos de las madres embarazadas provenientes de África que fueron lanzadas por la borda por los navíos que transportaban esclavos a Estados Unidos”. En el EP de 1994, “Aquatic Invasion”, Frankie C Fulitz los representa como “guerreros acuáticos” que suben a la superficie desde algún punto del Atlántico.

Especies acuáticas acostumbradas a respirar bajo el agua como metáfora de la vida dentro del propio feto antes de nacer; mutantes o alienígenas descendientes dentro de una leyenda parecida a la de la Atlántida de Platón que utilizan el sintetizador como “arma sónica” y sus transmisiones como los diferentes estadios de su historia.

Drexicyans que preparan su “asalto acuático” como alegoría de una corriente migratoria; en su álbum conceptual “The Quest” publicado en 1997, se presentan 4 mapas en los que se representan la trata de esclavos de 1655 a 1867, la de los pueblos sureños al norte de Estados Unidos en los años 30 y 40 y la que se data en 1988, cuando el “Techno abandona Detroit”.

El cuarto mapa se titula “The Journey Home” y la fecha que se aporta es simplemente el “futuro”, dando a entender que el próximo viaje es el de vuelta a casa.

Para Kodwo Eshun Drexciya fueron un equivalente a Sun Ra o Parliament/Funkadelic; “The Black Atlantean depths are as lethal as the Red Planet or The Rings Of Saturn” dice. Drexciya, al igual que Sun Ra, Parliament/Funkadelic, Dr. Octagon o “Mad” Mike Banks controlando el proyecto The Martian “rechazaron” su condición humana y operaron desde una “perspectiva extraterrestre”.

Sun Ra rechazó el catolicismo y creó su propia ética, ideología, pasado y futuro a modo de religión, y su música es la documentación de su vida y creencias. George Clinton y compañía eran “ciudadanos del universo”, “unidos a un groove y no a una nación”.

Ytasha Womack define el afrofuturismo como “la intersección entre cultura negra, tecnología, liberación e imaginación, con algo de misticismo también”. El término en cualquier caso fue creado por Mark Dery en el ensayo Black to the Future (1994).

“Tener el control de su propio futuro” es el denominador común de todas estas historias artísticas que han ido creando el subversivo relato del afrofuturismo a partir de Sun Ra. Pero Drexciya sigue siendo hoy en día la mayor incógnita, recordándonos que la “ciencia sabe menos de las profundidades del Océano que del planeta rojo”.

La música de Drexciya eliminó el componente “humano” que el Electro primitivo contenía; el resultante fue un sonido “que repudiaba la musicalidad, bloqueaba las emociones comunes y se dirigía directamente a tus nervios” comenta Eshun en su ensayo Fear Of A Wet Planet.

Así como Kraftwerk dieron “humanidad a las máquinas”, Drexciya planteaban música electrónica sin la intervención humana, hermética y precisa, rabiosa y que se oponía de forma natural a la “deshumanización tecnológica”. Una banda sonora creada por habitantes de otro mundo, creada por otra especie que no comprendemos venida de una ficción que no conocemos.

A medida que la trayectoria de Drexciya evolucionaba, sus dos supuestos miembros también fueron diversificando su actividad creativa en otros proyectos alternativos, nunca complementarios para la historia principal.

Antes de que “Grava 4” diera por concluido el proyecto Drexciya, James Stinson había facturado material como Transllusion y The Other People Place; mientras el primer nombre seguía los cánones electrónicos en los que la “emotividad” se veía neutralizada, el álbum “Lifestyles Of The Laptop Café” parece adoptar una postura de “resignación” o “aceptación” de la condición humana del productor.

El disco, conmovedor y en el que Stinson plantea su versión más sentimental, suena a “reconciliación” con el mundo tiempo antes de un fatal desenlace. Una viaje al interior de la persona real, una obstrucción momentánea y final a la fantasía Drexciya, aquella que había abarcado toda su carrera electrónica.

En el álbum que edita Warp Records en 2001 (tiempo antes de que Stinson muera por complicaciones cardíacas el 3 de septiembre de 2002) suena a último aliento creativo; en “Eye Contact” la voz de Stinson relata que “Something’s happening to my transmitters/Starting to overload/Sitting here in this café/Drinking my latte” y en “It’s Your Love” notamos a alguien desconsolado y al mismo tiempo sonriente.

Hay algo agridulce y melancólico en todo el título que representa o más bien anticipó de alguna forma la comunicación en nuestro mundo de hoy; un escenario en el que la soledad real y física se esquiva con impulsos superficiales de todo tipo, una hiperrealidad en la que estamos “solos, frente a nuestro ordenador, teóricamente conectados con todo el mundo”.

Nos imaginamos a Stinson en el año 2000 sentado frente a la pantalla de un portátil aprovechando una conexión decente dentro de un primigenio cibercafé; ante su rostro se desvela un futuro en el que la interactuación entre personas se volverá artificial y binaria, un futuro en el que los individuales estaremos postrados en una silla ante una galería de afectos y reacciones digitales.

The Other People Place representa al Stinson real, destapa la sensibilidad detrás de la persona que tuvo algo que ver con Drexciya, en los últimos momentos de su carrera; un ejercicio de introspección como conclusión en el que se predice nuestro futuro y aconseja sobre lo que necesitaremos cuando llegue ese inminente “escenario deshumanizado”.

Lo dice bien claro, casi como un mantra, en “Sunrays”: “relax your mind/slowly unwind.” Lo que quiso decir o contar realmente Stinson es un misterio, como todo lo que se cuenta en este artículo.