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Talaboman: jornada nocturna

Como John Talabot y Axel Boman explican, "The Night Land" no entiende la noche desde el club si no como un ejercicio introspectivo y luminoso.

23.02.17
Pau Cristòful

Desde el pasado 20 de enero, diferentes pistas han ido configurado lo que es «The Night Land» (R&S, 2017), LP debut que añade 8 nuevas canciones a la particular visión de la electrónica desde una perspectiva africana que Talaboman ya imprimieron en el hit «Sideral«.

El disco despega con su corte más paisajístico y orgánico, «Midnattssol» («sol de medianoche» en noruego): una reverberación mística expansiva, voces abisales, instrumentos folclóricos, percusiones bajo flanger y delay e inmersivas intermitencias electrónicas introducen el carácter New Age que marca el álbum.

Como los mismos integrantes de Talaboman explican en la nota de prensa, «The Night Land» (R&S, 2017) no sigue la moda de aplicar estas referencias tropicales, africanas y New Age a la pista de los clubes si no que apuesta por una propuesta mucho más minimalista, introspectiva y personal.

«The Night Land» (R&S, 2017) es un viaje hacia nuestros adentros, un intento de llegar a nuestro subconsciente y de documentar nuestros sueños, haciendo uso de nuestra imaginación y desprendiendo esperanza. Cierra los ojos y abre tu mente.

El amor es todo lo que necesita el mundo. Destensad los puños para dar la mano a vuestras hermanas y hermanos y así erradicar la rabia mientras bailáis».

Tras este primer corte, los espirales ensoñadores de «Safe Changes» emergen como un confuso despertar, con los primeros rayos de sol acariciando la reminiscencia de nuestros sueños.

La primera estimulación bailable aparece con «Samsa«, guiada por un ritmo minimalístico (trombones circenses incluidos) sobre el que se desarrollan unas dinámicas propias del Dub y se aplican los efectos espaciales propios de John Talabot.

«Six Million Ways» sigue la estela con un motivo minimalista tribal que se va dilatando hasta que entran dos abismales notas saturadas y tambaleantes que parece que aporten emoción desde un sintetizador roto, sobre las cuales aparece la melodía de lo que parece un likembé extraído de una referencia de Konono no1 en Innervisions.

«Loser’s Hymn» acelera el pulso con una progresión lineal de entre la que se vislumbran unas brillantes notas de sintetizador que ganan fondo y emoción durante su transcurso.

«Brutal Chugga-Chugga» sirve como intermedio: parte de unas ambientaciones profundas (sonido de lluvia y rayos en un segundo plano incluidos) sobre las que suenan lejanas harmonías asiáticas, espirales de sintetizador y distendidos efectos percutivos afro en una expansión relajante a la vez que intensa y magnética (en su tramo medio).

Esta nos lleva a «The Ghosts Hoods«, hit del álbum y corte que llevamos meses escuchando en los sets de John Talabot y su círculo más cercano.

Aunque es una de las canciones más bailables del disco, su magnetismo inicial no se basa en el ritmo (pulsación 4×4, cencerros, etc.) si no en la tensión de unos sintetizadores que evitan una melodía agradable a favor de un insistente motivo agudo.

Sin embargo, a partir de la mitad del track este queda impregnado de una profundidad y emotividad de la que vuelve a emerger la arisca armonía inicial.

Esta jornada nocturna termina con «Dins El Llit«, una nueva muestra combinación de rítmicas africanas adornadas por sintetizadores saturados que evitan la vía fácil a favor de una linealidad reflexiva que se propaga progresivamente.

«The Night Land» (R&S, 2017) se publicará el 3 de marzo.

Talaboman lo presentarán en la próxima edición del Primavera Sound.