#Artículos

Suscripciones: Buffet Libre VS Servicios Gourmet

19.12.14
Frankie Pizá

El mundo de las plataformas de distribución musical anda revuelto, la mayoría todavía están buscando la fórmula perfecta para que salgan los números. Las majors intentan sacar tajada en forma de royalties hasta debajo de las piedras. Mientras, sellos y artistas independientes buscan tejer sus redes en espacios donde la comunicación con la audiencia sea lo más directa posible. En el fondo, majors e indies necesitan exactamente lo mismo en cuanto a economía se refiere: ingresos regulares, y parece ser que las suscripciones (pagos recurrentes) son el modelo preferido de todo tipo de servicios online.

A diferencia de buffets libres como Spotify o Deezer, existen otras plataformas que apuestan por la suscripción y que están enfocadas a nichos de audiencia muy concretos y a fans. Fans que compran los discos, van a los conciertos y que fundamentalmente quieren dar apoyo genuino a los artistas que siguen. Los artistas por su parte también ven con simpatía este tipo de plataformas más especializadas. Edu Tarradas a.k.a Clip! dice: “Desde el punto de vista del creador, parece buena idea la de premiar y fidelizar al seguidor, y desde el punto de vista del consumidor también me parece positivo”.

Hace un par de años, en la oficina de Ghostly International, surgió Drip.Fm. Una plataforma que busca el contacto directo con los fans de un determinado sello o artista. A cambio de una suscripción mensual ofrece, en forma de descarga, todos y cada uno de sus lanzamientos. En Drip.fm se encuentran sellos con bases de fans muy sólidas, como Ninja Tune, Stones Throw, Sub Pop o el mismo Ghostly.

Por su parte, Bandcamp, una de las plataformas favoritas de muchos artistas y sellos pequeños, también lanzará su propio servicio de suscripción. Por una especie de tarifa plana mensual o anual el seguidor recibirá todos y cada uno de los lanzamientos (en formato físico o digital)  de su artista o sello favorito. Mark Luva, productor musical y parte de Sweat Taste, comenta: “Creo que es una idea que beneficia claramente a artistas y a sellos, ya sea de cara al rastreo de presumibles fichajes, como para simplemente estar al lorito de cosas que les puedan interesar. Esto también lo convierte en un factor atractivo para el fan de a pie, ya que la comodidad que ofrece está fuera de toda duda”.

That Special Record está especialmente dirigido a compradores de vinilo de house y de techno, con la idea de que los suscriptores descubran música nueva y esquiven (al menos un poco ) el mercado especulativo. A cambio de 24 euros al mes sus suscriptores reciben dos discos de vinilo sorpresa, pero elegidos de entre un puñado de sellos de calidad. Su responsable Miguel Ferreira cuenta la razón por la que ha puesto en marcha este singular servicio de suscripción: “si vives a 200 kilómetros de la tienda de discos más cercana, no tienes más remedio que comprar online, y es fácil perderse entre la numerosa oferta que hay, y que se te pasen por alto buenos discos que al cabo de un mes ya se han agotado y que en el mercado secundario de Discogs y Ebay alcanzan precios desorbitados”.

Por otra parte, hace un par de meses Soundcloud anunciaba un acuerdo con los gigantes discográficos y la inminente incorporación de publicidad. Ingresos que deberían servir para pagar royalties y dar la posibilidad a creadores de audio de monetizar su contenido. Esta notícia no ha sido tan bien recibida por la comunidad de usuarios de Soundcloud, la mayoría productores, DJs o podcasters, que pagan por utilizar el servicio. Clip! nos cuenta: “La publicidad en SoundCloud es una manera más de aprovechar el producto intelectual de terceros para hacer negocio…está claro que los ingresos se los acabarán llevando las multinacionales”.

Como dice Miguel Ferreira: “Creo que el mayor problema es que en SoundCloud se están olvidando de la comunidad de creadores de contenido que les ha convertido en lo que son. Hay un número creciente de productores y DJs, muchos ellos reconocidos, que en los últimos meses han visto con indignación como sus temas se han eliminado de Soundcloud sin previo aviso. Para atraer anunciantes, una plataforma no puede permitirse perder a la comunidad que le ha proporcionado audiencia desde el principio”.

Mark Luva añade: “no sé hasta qué punto la publicidad puede beneficiar (o afectar) a los artistas… cada vez hay mayor presencia de usuarios que no se dedican a la creación de contenidos musicales, sino que son solamente público. El carácter social que ha adquirido Soundcloud en los últimos años –aunque ya partía desde esa base– con opciones como el ‘repost’ es un indicativo de la existencia de esta cuota de usuarios”.

Gran parte del contenido de Soudcloud está basado en la remezcla: remixes, edits, versiones y sesiones de DJ. El hecho de que este contenido sea retirado ha hecho poner las pilas a otras plataformas, como Mixcloud, que también ha estrenado suscripciones tanto para usuarios como para creadores de contenido, aprovechando que parecen tener el tema de los royalties resuelto desde el principio. Es fácil que podcasters, Disc Jockeys y radios independientes cada dia hagan más uso de esta plataforma.

Y si Soundcloud con la incorporación de publicidad se “youtubiza” , el monstruo de Youtube, se quiere “soundcloudizar” ofreciendo suscripciones a 10 dólares, a través de un servicio (de momento en fase beta) llamado “Music Key”. Youtube es sin ninguna duda el mayor archivo musical del mundo. Confeccionado a partes iguales por fans, artistas y sellos, es el sitio ideal para descubrir música. Desde música hecha por artistas amateurs hasta discos descatalogados, no hay ninguna plataforma que le haga sombra en cuanto a contenido.

En Google son conscientes de esta baza y quieren intentar construir un servicio de pago alrededor de este contenido, tal vez porque su Google Music no ha alcanzado la popularidad de otras plataformas y porque Youtube es también seguramente el sitio donde más volumen de música se consume. La suscripción a Music Key permitiría ver vídeos de Youtube sin anuncios, la mala notIcia es que sería válido únicamente para música de aquellos sellos y artistas con los que Youtube llegue a un acuerdo de licencia. Total, no parece que la propuesta se diferencie mucho de otros servicios de streaming, ni de cara al usuario, ni de cara a que artistas independientes moneticen su contenido sin pasar por la publicidad.

Curiosamente, en la información sobre Music Key, Google destaca como valor el hecho de que haya creadores de contenido que suban covers, remixes y parodias, cuando este es precisamente el tipo de contenido que es perseguido por el copyright. Un copyright que a finales del siglo XX ya se había quedado pequeño, obstaculizando la distribución de contenido basado en la remezcla.

Al final las suscripciones no son más que el producto del cambio de paradigma, en que los productos se convierten en servicios y la propiedad se reemplaza por el uso. Esto es lo que dice el mantra de la industria musical: “access, not ownership; access, not ownership; access, not ownership…» y así hasta que se convierta en realidad y todo haya cambiado para que vuelva a ser como antes.

Por Antònia Folguera