#sonarU2015

#sonarU15: Conceptual Dance

La línea 2 de nuestro particular recorrido en metro por el cartel del festival barcelonés propone artistas que utilizan la música electrónica no solo para responder preguntas, también para formularlas.

26.05.15
Frankie Pizá

Hace algunos años y en una de sus últimas entrevistas, Jeff Mills comentaba con algo de desazón por el clima creativo y electrónico actual que muchos jóvenes productores ya no se preocupaban de contar ninguna historia a través de sus canciones. La ausencia de narrativa preocupaba y debe preocupar al de Detroit, recientemente enfrascado en concebir obras de significancia global y completa, antes de recurrir o cubrir las necesidades de la pista de una forma funcional y básica.

Pasa que esa necesidad continua de materia club ha acabado desbordando la creación musical electrónica y probablemente disminuido el número de artistas que tratan su discurso de una forma sesuda, intentando representar imágenes, impresiones, pensamientos, formular conceptos o preguntas. Casi el 80% de los artistas ligados a la escena electrónica funcionan pensando en el oyente y los DJs, en facilitar nueva sustancia y recursos, ya sea innovando, regenerando patrones o recurriendo a modelos clásicos.

Es una temática compleja ya que cualquier track o composición de House, Techno o que tenga algo que ver con rítmicas de baile está condenada a observarse en algún momento como herramienta, dejando como secundario de una forma total o parcial el significado que haya querido transmitir el productor con ella. Algunos no piensan en eso y simplemente crean material atractivo para la pista, tools, y su personalidad se dibuja a través de rasgos sonoros que se repiten, y no encontramos un mensaje que pueda relacionar cada una de esas entregas creativas o servir de columna vertebral, no hay nada detrás de la manera de utilizar y qué utilizar para llevarlas a cabo.

Los acercamientos conceptuales han estado siempre mucho más cercanos a la vanguardia, experimentación o improvisación que a la música de club: a menudo ni siquiera el oyente busca observar nada más allá de los bombos y los 4×4, y esto puede explicar el claro detrimento del formato LP en el terreno electrónico de baile con el paso de los años. Ahora y salvo algunas excepciones, los álbumes largos se tratan como una colección de singles unidos a base de interludios y otros complementos, y las fases creativas de la mayoría de productores dependen del armamento tecnológico que tengan a su disposición en ese momento o estén dispuestos a explotar.

El sello PAN, comandado por Bill Kouligas desde Berlín, tiene parte de la culpa de que hoy en día propuestas experimentales están más cerca de las mesas de mezclas: su labor al frente de la etiqueta no ha sido solo ayudar a normalizar y dar un nuevo valor a discursos como el de Helm o, por ejemplo, Lee Gamble, más centrados en concepto que en funcionalidad, también han encontrado su carácter entre proyectos con un pie en el terreno de vanguardia y otro colocado potencialmente cerca del club (ejemplos clave son los de Bass Clef, Kouhei Matsunaga o Afrikan Sciences).

La tendencia que ha integrado un poco más al sector experimental en el rango de interés electrónico mayoritario es una realidad también gracias a compañías como Spectrum Spools, Hospital Productions, Modern Love, Type o eMego, quienes progresivamente han ido encontrando guiones creativos que satisfacían sus necesidades y también ampliaban la audiencia concentrada sobre sus catálogos.

Así se explica cómo excursiones corroídas y abrasivas como las de Pete Swanson han llegado a los oídos de los DJs (cuando John Twells comenzó a interesarse y lo solicitó para su sello en 2011), o se entiende por qué Container o Lorenzo Senni son dos de los proyectos más admirados de la actualidad por sonoridad y aspecto (interviniendo en Spectrum Spools y eMego respectivamente). Este factor tiene mucho que ver o está en directa relación con el ascenso del interés de la escena experimental norteamericana en la música de baile, aunque ese sería otro tema.

Buscar y encontrar hoy en día proyectos que no solo tengan en cuenta la ejecución y den un planteamiento global a su propuesta puede parecer complicado pero ni mucho menos imposible: pensemos en Actress y su sonido en continua centrifugación, su aspecto y resonancia afrofuturista por ejemplo, o en el reciente Aphex Twin cuestionando con una campaña de promoción la severa brecha en cuanto a seguridad que rodea al usuario en Internet. Además su sonido es único e inconfundible. Pero no se trata solo de identidad.

Otro ejemplo es Diagonal Records en general y en concreto la fisicidad de Powell y su forma ilógica y chirriante de compaginar los elementos de percusión, la agresividad, la nula adulteración o maquillado de su discurso y la brutalidad o pocos miramientos en la creación y ejecución están abriendo una vía aún sin transitar en la música de club, y al verle actuar todos esos valores se integran de forma completa.

Oscar Powell mide más de 1,90, su envergadura asusta y su energía, descaro enfrente de una sala a rebosar se corresponde con el aspecto y consecuencias de sus creaciones, una suerte de ensamblados de chatarra y metales empobrecidos traducidas a sonido. Y no solo eso: la mencionada Diagonal Records, una etiqueta edificada sobre su personalidad como autor, ha demostrado que su enfoque es transferible a otras iniciativas a priori distanciadas, incluso a leyendas rejuvenecidas como la Death Comet Crew o los Skull Defekts.

Russell Haswell ha hecho acto de presencia en Diagonal recientemente rejuveneciendo así su propuesta y encontrando un nuevo sentido a sus brutales y arcaicas hazañas ruidistas: viéndose claramente afectado por su contacto con propuestas como las de SND, Gabor Lázár o EVOL, ha dado a su discurso animal y visceral una nueva dimensión explotando la superposición y repetición de ritmos industriales e incluso post-Punk, fabricando excursiones de deconstrucción Techno texturizada con extras de ruido y saturación. El mejor ejemplo es su devastadora jam en forma de álbum «37 Minute Work Out».

Echando un vistazo al cartel del próximo Sónar Festival en Barcelona, observamos como en este sentido y además del capo de Diagonal Records junto a Jamie Williams o el veterano Russell Haswell, despuntan otros proyectos conceptualmente complejos e innovadores que aunque tienen la experimentación y música electrónica como denominador común, su contenido y forma de trabajar los mismos se desarrolla dentro de un mensaje completo que sintoniza no solo con nuestra realidad actual como personas, también cuestiona hábitos y conductas que nos rodean y ya nos son totalmente familiares.

Holly Herndon: Un lugar llamado futuro. 

Si observamos la discografía de Holly Herndon, breve pero intensa por ahora y ligada al sello neoyorquino RVNG Intl., son muchas las vicisitudes a las que podemos atender o directamente podemos analizar para completar un retrato de la artista de Tennessee asentada en California; desde la contraposición de las dos fuentes mayoritarias de su discurso como son la tecnología y la voz humana, el mensaje impreso del single «Home» (dedicada como ella misma ha afirmado a la NSA) que apunta a cómo la indiscreción que favorece nuestras propias herramientas de relación y comunicación digital nos pueden afectar sentimentalmente, el apoyo del laptop ante una creciente tendencia que recupera los recursos analógicos o la ambigüedad en cuestión de géneros que proyecta su propuesta.

En cualquier caso o por encima de todo (y con «Platform», su nuevo larga duración, en el mercado) Holly Herndon destaca por la manera en que construye sus creaciones y la empatía que consigue generar en el espectador y oyente: la graduada en el Mills College y actualmente realizando un doctorado en el Center for Computer Research in Music and Acoustics de Stanford recurre a rastros de su propia navegación en internet («Chorus», que utiliza un software desarrollado por su pareja, Mat Dryhurst, y que convierte sonidos grabados en segundo plano en percusión), sonidos producidos de forma natural por su laptop o más huellas de su relación con la tecnología para cuestionarse la incidencia que todo este escenario y ecosistema digital tiene en nosotros y nuestra actitud.

«Movement», el primer contacto de muchos con esta artista norteamericana en 2012, ya recurría a la particularidad de grabar sonidos provenientes de cuerpos en movimiento y recoger las muestras de choques y destellos físicos a base de microfonía, para después procesarlos y utilizarlos en un collage digitalizado. Su obra ha tomado una dirección más sesuda con el mencionado segundo largo (que recibe su título y se inspira potencialmente en el diseñador y teórico Benedict Singleton), que a lo largo de un breve tracklist consigue no solo alertarnos sobre el ambiente tecnológico que nos rodea, también plantea preguntas sobre el futuro político e impulsa a la masa en colectivo (sin restricciones de género o raza) a trabajar juntos en un futuro común, sirviendo ella «y su plataforma» como principal ejemplo.

Holly Herndon no solo es música electrónica experimental con un pie en el club y otro en la deconstrucción Pop, es la columna vertebral o más bien la unidad multidisciplinar en la que se interconectan otros individuos y talentos que ayudan a dar forma a su mensaje: Metahaven (el diseñador y creador de los vídeos para «Interference» y «Home»), la teórica Suhail Malik que inspiró «An Exit», Amnesia Scanner, Colin Self, Amanda DeBoer, Stef CaersSpencer Longo (@chinesewifi), quien aportó las «esculturas de palabras» en las que se basó «Locker Leak».

EVOL: «Computer Music for hooligans.»

Roc Jiménez de Cisneros y Stephen Sharp son EVOL desde 1999 (su basta discografía va desde su intervención en eMego a las arcas de su propio sello ALKU, pasando por Entr’acte y otros sellos más pequeños), y su enfoque o concepto poco ha variado desde entonces: inspirados por la metafísica, el cultura rave y la composición a base de algoritmos, sus obras y exploraciones se enfocan en maniobras de aislamiento y reduccionismo sonoro, llevando al laboratorio sonidos carismáticos como el Hoover Sound o el Acid House, minimizándolos a su esencia básica, al igual que el aceleracionista italiano Lorenzo Senni efectúa con el Trance o Gabor Lázár y Mark Fell hacen con pulsos digitales.

Radical, eufórica y aún hoy innovadora, su propuesta a menudo puede parecer una simple sucesión de arpegios en los que existen mínimas variaciones, pero si atendemos de una forma más profunda podemos observar cómo existe un mensaje común detrás de cada elaboración: la forma en que el oyente reconoce la esencia del sonido desprovisto de buena parte de su anatomía, la identificación de la esencia de cada una y el efecto psicodélico que puede provocar en nosotros la descontextualización del mismo y la reproducción repetitiva.

Lorenzo Senni: Puntillismo

La insinuación es a veces más potente que cualquier muestra total de atributos. SND (Mark Fell y Mat Steel) o Florian Hecker lo demostraron antes con sus propuestas extra-precisas y minimalistas, que trasladaban y procesaban sonidos particulares para así someterlos a una repetición antinatural y crear una nueva forma sonora que evocara la naturaleza real sin que esta se mostrara plenamente.

Lorenzo Senni, artista experimental detrás del sello Presto?!, consiguió con su incursión en el catálogo de eMego («Quantum Jelly» en 2012), rememorar su juventud nocturna y primeros contactos con la música electrónica, captar aquella emoción al fin y al cabo trasladándola a un planteamiento en el que la insinuación sustituía a lo explícito: no era una recuperación o tributo, no era una imitación, era una forma de aislar el elemento clave de aquel sonido y recontextualizarlo en algo totalmente distinto pero igualmente reconocible. Relacionar algo tan popular como el Trance con la experimentación académica, podríamos decir.

“I was trying to keep the idea of epicness and of uplifting, building up something without being so in your face. That sometimes is more powerful. And working with the same synthesizer—all the trance guys were using the JP 8000, because it was the first that implemented the supersaw wave invented by Roland. It’s like seven saw waves put together. You can detune and this makes the very rich harmonic sound.» 

Antes que el de Milán, Errorsmith había ya programa alteradas y robustas ecuaciones de rave cibernética, abusando de los mismos sonidos y colocándolos de una forma brusca y contundente. Senni no efectúa ningún experimento novedoso pero sí sorprende conceptualmente al generar un producto complejo e inteligente a base de una fuente sonora que ha sido desplazada durante décadas por su vulgaridad y relación directa con el mainstream.

Básicamente y a oídos profanos, son simples composiciones a base de arpegios que van ascendiendo y superponiéndose, manteniendo la épica melódica del Trance contra natura y evocando las mismas sensaciones que cualquier disco del género creado a base de las normas básicas. Pero tal y como se comparó en Boomkat, la música y tratamiento de Lorenzo Senni puede ser definida bajo el término de «puntillismo», ya que en este caso el color es reemplazado por un sonido culminando en un resultado equiparable: así como la retina del espectador a lo lejos diluye los puntos y observa un color uniforme, en las composiciones del italiano observamos la esencia del Trance sin que esté realmente delante de nosotros.

Lee Gamble: Desfiguración y ensayo.

Crecido en Birmingham, en contacto con la música electrónica y Hip Hop desde los 90 para después intervenir de forma activa en la escena Jungle británica hasta su disolución teórica, Lee Gamble y su acercamiento electrónico ensayístico comenzó a edificarse cuando aburrido de las construcciones convencionales a base de patrones y muestras en repetición, decidió comenzar a experimentar con la música creada y automatizada a base de lenguajes de programación como SuperCollider o Max/MSP.

Cuando en 2012 llegaron sus dos obras de debut en PAN (la esencial deconstrucción moribunda de la esencia y memorias Jungle en «Diversions 1994-1996» creada a partir de samples de viajes cintas de la época procesados hasta ser totalmente desfigurados y «Dutch Tvashar Plumes», un álbum construido a partir de la deliberada abstracción y actitud esquiva hacía las normas comunes del Techno), su proyecto adquirió una naturaleza poética en la que el británico captura y arrincona muchos de los atributos de una época, género o escena sonora, incluso las sensaciones y emociones inherentes que han quedado flotando en nuestras mentes, para re-procesarlas bajo un nuevo enfoque.

«I’m more interested in beginning a complete dismantling of the memories, ideas and ‘things’ of a time period through the prism of a music culture, as opposed a genre of music, or anything like that.»

No se trata de un romanticismo melancólico o regresión como la que propuso y propone Burial, es más bien una experimentación a voluntad en la que no incide el sentimentalismo. Gamble recoge elementos familiares y los degrada hasta crear un efecto alucinatorio, en el caso de «Diversions 1994-1996», o desmonta y vuelve a montar la música de club en el caso de «KOCH», su más reciente trabajo.

Aparentemente Techno aunque extraño tanto en sus tratamientos y procesos, el álbum mencionado y lanzado en 2014 también por PAN es un sutil y distante estudio de las construcciones electrónicas más conocidas y populares, una a veces precisa y otras veces descuidada recreación de escenarios lejanos que nos son tan familiares como desconocidos.