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El consumo musical del ahora: una breve introducción a los smart speakers

Reflexionamos sobre las implicaciones de la irrupción de los smart speakers en el consumo musical. También analizamos los tres principales modelos.

21.12.18
Antoni Ripoll

Texto de Aida Belmonte. 

¿Cuántas veces has querido escuchar una canción y, entre que enciendes el ordenador, abres la aplicación, conectas el sistema de sonido y buscas el tema, ya se te han pasado las ganas? Dicho de otro modo, ¿cuántas veces dejas de escuchar música por no tener tus dispositivos preparados? ¿Y si fuera tan fácil como pedir en voz alta la canción que quieres y que empezara a sonar? Así es el consumo musical a partir de ahora. Olvida todo lo anterior.

Técnicamente un smart speaker es un altavoz wireless que funciona mediante un dispositivo de comando de voz y que lleva integrado un asistente virtual. Eso es: le hablas al altavoz y este te responde. Las funciones van desde pedirle la información del tiempo, hacer la lista de la compra, buscar lo que sea en Google o, como es el caso que nos ocupa, ordenarle que te haga de pincha-discos.

Parece simple pero no lo es. De hecho es revolucionario porque siempre que aparece una nueva tecnología para reproducir música, la industria y las costumbres del usuario cambian por completo.

Acordémonos de cómo el CD desbancó al casete y de cómo el streaming dejó prácticamente anulado al CD. Acordémonos también de cómo ha afectado esto, no sólo al tipo y cantidad de consumo, sino a la forma en que la industria y los artistas interactúan con el público.

Los smart speakers inauguran el reinado de la voz y la conversación oral humano-máquina como nuevo frente a explotar en la comunicación corporativa. Y, por supuesto, la industria musical también se unirá a esta fiesta.

Con la llegada a España de Amazon Echo, las opciones a tener en cuenta a la hora de adquirir un smart speaker se han visto ampliadas. A continuación ofrecemos un breve análisis de los tres principales dispositivos: Amazon Echo, Google Home y HomePod.

Amazon Echo

El altavoz inteligente de Amazon viene acompañado de Alexa, el asistente virtual que la multinacional ha desarrollado para sus dispositivos. A la hora de escuchar música, este modelo cojea un poco en cuanto a calidad de sonido. Si estás en un espacio más o menos reducido y hay silencio a tu alrededor, no notarás ningún problema, pero si te sitúas en una habitación más grande o si tienes invitados, olvídate de escuchar todos los matices de la música. Es por ello que Amazon ha desarrollado también el Echo Plus, una versión que pone la calidad de sonido al frente de sus prioridades.


Google Home

Por supuesto que Google también se ha lanzado al mercado de los smart speakers. Su Google Home, equipado con Google Assistant, está muy enfocado a la asistencia de voz más que a la calidad de sonido. Al igual que Amazon, Google también dispone de una versión en la que el soundsystem es primordial: Google Home Max. Aparentemente, las diferencias entre Google Home y Amazon Echo no son muchas, pero hay algunos detalles que cambian y esto ya va según el gusto del consumidor.


HomePod

Por último está HomePod, la apuesta con la que Apple ha entrado en el juego de los altavoces inteligentes. El asistente de voz es Siri y, a diferencia de sus competidores, la compañía californiana ha puesto su foco y esfuerzo en crear un dispositivo en el que la calidad de sonido es prioritaria. Sólo hay que ver los componentes que conforman el HomePod: siete pequeños altavoces rodeando el dispositivo para ofrecer un sonido en tres dimensiones, un subwoofer que no decepciona a nadie y un procesador A8 (similar al del iPhone 6).

Por eso podemos decir que, de entre estos tres smart speakers que te presentamos, HomePod es el que está más orientado a la calidad de escucha y, por lo tanto, al consumo de música. Pero no todo es tan bonito. Como siempre, Apple tiende a limitar la funcionalidad de sus dispositivos a sus softwares y plataformas propios y es que con HomePod sólo podrás escuchar música desde Apple Music. Intenta hacerlo desde Spotify o cualquier otra plataforma de música en streaming y Siri se negará a hacerte caso. Así que, o lo tienes todo de Apple, o este dispositivo no es para ti.


Esta historia acaba de empezar y sólo es cuestión de tiempo que aparezcan cientos de modelos y compañías con distintas propuestas de smart speakers. Sin embargo, lo que nos interesa no es tanto la variedad de productos en el mercado, sino cómo esto hará que cambie la forma en que el público se relaciona con el consumo de música. Es difícil prever con exactitud cuáles serán estos cambios, pero si nos basamos en lo que ha pasado en las últimas décadas, sin duda se moverán algunas piezas dentro de la industria.

Es el final de un largo camino donde las compañías están situando al usuario en el centro, adaptando todos sus procesos para que la este no tenga que esforzarse. El esfuerzo y la dificultad para acceder a la música siempre han sido factores negativos para la industria, un obstáculo para ganar dinero.

Sin embargo, tal esfuerzo sí que ha aportado recompensas al usuario; descubrir música por uno mismo, escarbando durante horas en archivos aleatorios (físicos o digitales), al margen de los algoritmos, hasta encontrar una pieza de valor, genera una sensación que la la sección Descubrimiento Semanal de Spotify nunca podrá igualar.

Una de las principales incógnitas ante la irrupción de los smart speakers es precisamente esta: ¿qué otro dispositivo / mecanismo / interfaz se encargará de proporcionar la experiencia fuera de los algoritmos? Sea cual sea, su papel será primordial en la futura conceptualización de la música popular y su valor.