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Sala BeCool: una historia oral

"El BeCool fue testigo del último canto de cisne de la cultura de club barcelonesa, que precisamente nació en esta misma sala con el Nitsa" (DJohnston / Pere Martí)

17.09.15
Pau Cristòful

El pasado 11 de julio se celebró la hipotética fiesta de cierre del BeCool, «el club que fue testigo del último canto de cisne de la cultura de club barcelonesa, que precisamente nació en esta misma sala con el Nitsa», en palabras de Pere Martí, principal responsable de la programación del local. Muchos coinciden en que a partir del 2011/2012 se perdió esa intensa sensación de clubbing puro y de pasión compartida por la música, algo según ellos imposible de conseguir en espacios de mayor aforo.

Fue una noche antológica, impregnada de nostalgia y sudor, en la que pincharon los tres residentes más representativos de la primera época del BeCool: DJohnston (el mencionado Pere Martí), Javi Lago (del sello Sintetics) y Guim Lebowski (del colectivo Soundworks).

El local quiso recuperar la icónica pista giratoria para una velada tan señalada, pero esta dejó de funcionar al cabo de unas horas en un gesto cargado de rebeldía y poesía metafórica: por mucho que la noche fuese memorable, el BeCool hacía años que estaba de capa caída. En palabras de Dani Boixadera (actual regidor de sala), esa noche «fue la despedida de algo que en realidad acabó hace cuatro años».

Definitivamente valió la pena resucitar por un día la aura de club familiar que BeCool había cosechado a finales de la década pasada, tanto por parte de los DJs como obviamente también por la del público. La ocasión lo merecía y lo mereció.

Sin embargo, a principios de este mes se difundió una nota que anunciaba la reapertura provisional de la sala “por el retraso del nuevo proyecto, que se llevará a cabo más adelante”. Esto cogió por sorpresa tanto al público como a los Djs que habían protagonizado el hipotético cierre y nos sirve como antesala ideal para este reportaje, con el que queremos repasar la historia del BeCool a través de las declaraciones de los principales implicados: Pere Martí, Dani Boixadera, Javi Lago, Guim Lebowski y Pau Roca. Nando Merida, máximo responsable de la sala, ha rechazado todo intento de comunicación con él. Aunque no aparezca en este artículo, en la historia del BeCool también es esencial la figura de Ramon Mas, regidor del sala hasta el pasado verano (antes de ser regidor de sala, Dani Boixadera era un empleado de la misma).

Un intento de visión global en forma de un poliedro de subjeti

vidades que en algunos casos chocan, una antología que va del origen del nombre del club al futuro incierto del mismo, pasando por el análisis de los factores que causaron el fin de su época dorada.

Djohnston, Javi Lago, Guim Lebowski, Pau Roca y Dani Boixadera nos cuentan la historia oral del BeCool

La esencia del BeCool

Al preguntar a los diferentes implicados por lo que hacía especial el BeCool, todos coinciden en que el carácter subterráneo, las dimensiones reducidas y la distribución atípica y con espacios oscuros conseguían un efecto muy underground, más bien propio de algunos clubs de Berlín. Esto creaba un ambiente cálido, oscuro a la vez que acogedor que, junto con la acústica de la sala, conseguían una aura especial y auténtica reforzada por el hecho de que en su época álgida encontrabas allí gente que iba por la música y a disfrutar de ella. Fuesen 50 personas o 500, en el BeCool siempre se respiraba algo mágico.

Inicios: La alternativa ante el fracaso de lo comercial

El nacimiento del BeCool estuvo bastante vinculado a La Cova, club de extrarradio de techno, trance y drum ‘n bass dirigido por el Grupo Déjàvu, empresa también responsable del BeCool, el BeGood y el Bar Déjàvu.

Su primera idea para el BeCool fue la de «una discoteca con una oferta más comercial que la de La Cova, encarada a un público más global y de clase media-alta al que le gustase tomarse unos cubatas y bailar, sin que eso implicase inquietud por la música«, explica Javi Lago. A esto añade que «precisamente por esto propuse el nombre de BeCool, porque creo que se adaptaba a esta idea de club para la Barcelona de sobre la Diagonal«.

Corría el año 2006 y para aquél entonces Javi Lago era el encargado de aportar el techno a La Cova con sus sesiones mensuales. Por eso, tras probar con dos meses de fracaso que el planteamiento comercial del BeCool no era el acertado, el director de la sala (Nando Merida) recurrió a Javi Lago para un nuevo enfoque.

La primera noche del BeCool tal y como lo recordamos fue el 10 de septiembre de 2006 y estuvo protagonizada por un live de Alex Under (la sensación del momento), al que se le sumó un set de Javi Lago y otro de DJohnston. Contar con este último fue idea de la sala, «ya que tenían muy buenos recuerdos de una fiesta que habíamos realizado con mi colectivo en la sala el fin de año anterior, cuando aún estaba toda por pintar y hecha caldo«. Pere Martí también había tenido contacto con el Grupo Déjàvu gracias a fiestas realizadas en algunos de los otros espacios de los empresarios: BeGood y el bar Déjàvu.

Todos recuerdan la noche inaugural como un «éxito absoluto«, «un sold out total con más de 800 asistentes«.

Djohnston, Javi Lago, Guim Lebowski, Pau Roca y Dani Boixadera nos cuentan la historia oral del BeCool

2006-2012: Pere Martí como programador principal, otros colectivos y «BeCool como punto de despegue»

Tras ese primer éxito, Grupo Déjàvu confió en Pere Martí para llevar el grueso de de la programación. «Sin embargo, desde el inicio estuvieron también vinculados colectivos como Sintetics (Javi Lago) y Soundworks (Guim Lebowski), que contaban con residencias mensuales más encaradas al techno«, recuerda.

Más adelante se le sumaron otros como Electronic Lifestyle (impulsado por un Fotolog dirigido por Pablo Benito, qué tiempos) y Libido, residencia del colectivo de Pau Roca, que llegó en 2009 a BeCool gracias al éxito de las fiestas que habían celebrado en La Cova.

A ese período pertenecen sin duda las noches borrosas más memorables del club, «en las que se podían reunir hasta 600 personas que sabían perfectamente a lo que iban«, en palabras de Pere Martí.

Él recuerda con especial cariño las sesiones Look Back Night de Metro Area, Black Devil Disco Club y Farley Jackmaster Funk, así como los primeros sets en la sala de Derrick May y Tensnake.

Pau Roca coincide en las Farley Jackmaster Funk, Derrick May («las paredes de la sala literalmente sudaban«) y añade los sets de Prosumer y «aquella noche en la que Matthew Jonson, después de realizar un live acojonante, pilló tal cogorza que dio 100 euros a una camarera al pagar una cerveza«.

Javi Lago, en cambio, menciona las primeras visitas de Len Faki, Deetron, Ben Klock y Marcel Dettmann.

Por su parte, Guim Lebowski emparenta los inicios del BeCool con «el auge del minimal y del sonido Berlín«. Como ejemplo cita las primeras visitas de exponentes del sello Mobilee como Pan-Pot y Anja Schneider y de otros artistas como Heartthrob, Dapayk, Butane y Mark Henning. Más adelante, de su mano debutaron en Barcelona nombres de la talla de Juju & Jordash, Levon Vincent y Dan Bell.

Dani Boixadera cuenta que «por temas de aforo el BeCool siempre ha tenido que trabajar con artistas que se encontraban en el trampolín, a punto de despegar«, y pone el debut barcelonés de Nina Kraviz como ejemplo.

«Por temas de aforo el BeCool siempre ha tenido que trabajar con artistas que se encontraban en el trampolín, a punto de despegar»
(Dani Boixadera)

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Declive: análisis de los factores

Sin embargo, llegó el momento en el que la asistencia empezó a bajar, llegando a una situación de urgencia que llevó al Grup Déjàvu a relevar a Pere Martí de la dirección de la programación.

Él mismo cuenta que «es un poco complicado, debe de haber unos 150 factores con una relevancia concreta cada uno. En mi cabeza tengo una idea bastante clara de lo que pasó pero es muy delicado, son muchas cosas. Incluso cuando la cosa funcionaba, el volumen de gastos era muy alto para una sala como el BeCool y Grupo Déjàvu buscaban siempre más rentabilidad. En ese período se tomaron muchas decisiones que considero erróneas: a mí me restaron control en la programación, aunque reconozco que hubo un momento en el que me pasé de arriesgado por mi voluntad de programar de una forma interesante. Por otra parte, quisieron asumir ellos la comunicación cuando estaban acostumbrados a tratar con un público muy diferente al de la sala«.

Dani Boixadera admite que «hubo un momento en el que el público se quejaba de que no conectaba con la sala por exceso de purismo» y cuenta que «Pere Martí se dio cuenta y lo corrigió, aunque no consiguió restablecer la aura anterior«.

Javi Lago es el único en mencionar la crisis económica y Pau Roca añade a ese estancamiento de programación otras razones como «el incremento del nivel de la programación del Nitsa» y «la toma de medidas totalmente erróneas por lo que se refiere a la comunicación y el sistema de listas gratis, que atraían público pero restaban ingresos«. Obviamente, todos coinciden en el que la lejana ubicación de la sala también jugaba en contra, aunque eso no fuese problema en tiempos de bonanza.

Guim Lebowski tiene una visión un poco diferente: él piensa que «a partir de 2010 la sala quiso acercarse a un nuevo público más pijo, propio de la localización de la sala. Estos llegaban al BeCool de rebote de la taberna anexa y preferían el indie a la electrónica. Hubo un momento en el que uno iba al BeCool y se encontraba con tíos con el polo por dentro de los pantalones intentando ligar con niñas pijas muy borrachas, lo cual incomodó al público original«.

Especialmente interesante es todo lo referente a la relación del BeCool con los diferentes colectivos que participaban en la programación de la sala. Pau Roca explica que «desde la sala se ha maltratado a diferentes personas y colectivos de la ciudad y esto generó una repulsión general«.

Dani Boixadera admite que «todo el mundo ha tenido tratos con Nando Merida (director de Grupo Déjàvu) y prácticamente todo el mundo ha acabado mal con él. Siento que el hecho de que al final el BeCool no haya funcionado ha creado satisfacción interna en parte del mundillo de la electrónica«. Añade que «en realidad, la comunión entre diferentes colectivos era una arma de doble filo, ya que aunque todo el mundo culpe a la sala también se generó una importante lucha de egos«.

Pere Martí tampoco guarda demasiado buen recuerdo: «el exceso de las noches de colectivos también fue negativo: los gastos eran muy bajos y la sala se llenaba, pero solo de amigos de amigos de los DJs y al final faltaba gente que pagase la entrada y que fuese allí por la música.»

Sin embargo, el más contundente es Guim Lebowski: «Pere siempre hizo una buena gestión de la programación, aunque ciertamente se creó una guerra de programadores impulsada por el mismo club. Desde el principio era todo un poco confuso ya que al reunirnos con la dirección nos decían que sí a todo, pero luego te dabas cuenta de que a los otros les prometían lo mismo, creando desconfianzas. Cuando se designó a Pere como programador principal le dieron la autoridad para adjudicarse las mejores noches. En vez de crear un equipo de residentes con buena relación entre ellos, consiguieron un ambiente totalmente competitivo, lo cual hizo que los colectivos marginados por la preferencia a las decisiones de Pere fuesen perdiendo confianza en el club. Hubo un momento en el que algunos residentes no acudían a las fiestas de los otros porque no querían sumar público a su convocatoria, instando a su círculo inmediato a hacer lo mismo.»

«Hubo un momento en el que algunos residentes no acudían a las fiestas de los otros porque no querían sumar público a su convocatoria, instando a su círculo inmediato a hacer lo mismo» (Guim Lebowski)

Djohnston, Javi Lago, Guim Lebowski, Pau Roca y Dani Boixadera nos cuentan la historia oral del BeCool

Foto: Guim Lebowski

La pista giratoria cambia de dirección: Pau Roca (2013) y Javi Lago (2014)

Con el cambio de dirección llega el punto más polémico de este reportaje y el inicio de la debacle imparable de la sala.

Guim Lebowski recuerda el episodio con especial agror:

«El conflicto máximo creado por los responsables del BeCool llegó en el momento en el que ofrecieron la programación a Pau Roca con la condición de que yo no formara parte de ella. Me dolió especialmente porque seis meses antes me habían comentado que querían prescindir de Pau y yo había convencido a los responsables de la sala de su valor como DJ, argumentando que si sus fiestas no funcionaban era porque le cedían fechas muy malas.

Cuando el cese de Pere Martí era previsible, Pau Roca y yo hablábamos a menudo de unir fuerzas para conseguir un equipo de residentes equitativo, sin egos. Por eso quedé especialmente dolido, ya que por una parte me sentí traicionado por Pau Roca y, por otra, Grupo Déjàvu se acabó de retratar creando esta situación.«

Dani Boixadera cree que «la elección de Pau Roca fue sobretodo cosa de Ramon Mas (antiguo jefe de sala), amigo del DJ y en el que veía un relevo generacional de Pere Martí«.

A pesar de que Pau Roca tiene buen recuerdo de «los primeros siete meses de mi etapa como booker, antes de que reubicasen la electrónica al piso de arriba«, cuenta que «para aquél entonces la sala recortó de tal manera el presupuesto que yo mismo me tenía que encargar de la gestión de los contratos, de la comunicación con redes y prensa, … Una sola persona no se puede ocupar de esto y además yo justo acababa de salir de la universidad«. Esto estuvo acompañado por «unos recortes drásticos en temas de comunicación, diseño y cartelería que hacían pensar que realmente la sala no tenía tantas ganas de que la cosa remontara«.

«Me encontré con unos recortes drásticos en temas de comunicación, diseño y cartelería que hacían pensar que realmente la sala no tenía tantas ganas de que la cosa remontara» (Pau Roca)

A diferencia de los años anteriores, Pau Roca contaba con unas condiciones que «solo le permitían traer un artista internacional al mes y le obligaron a reducir las listas, por lo que la gente se rebotó«, apunta Dani Boixadera. Él mismo continua: «al ver que efectivamente la cosa no remontaba, Nando Merida quiso distanciarse del ambiente de clubs como el Nitsa y el KER y fichó a Javi Lago como programador oficial. Efectivamente, él se diferenció con una propuesta mucho más techno, aunque a la vez con un público más reducido

Djohnston, Javi Lago, Guim Lebowski, Pau Roca y Dani Boixadera nos cuentan la historia oral del BeCool

Foto: Pau Roca

Alquiler de sala y futuro incierto

Dani Boixadera sigue relatando la historia: «Tras ver que Javi Lago tampoco conseguía que el público volviese al BeCool, Nando Merida decidió renunciar al programador fijo y empezar a alquilar la sala, con lo que nos hemos encontrado cualquier tipo de cosa. Esto no ha gustado al público original, que ha considerado que así se ha terminado de pervertir el BeCool.»

Dani Boixadera continúa:

«Nando Merida es un empresario y no un promotor musical, pero quería aguantar porque quería a la sala. Sin embargo, al ver que la situación era irrecuperable, decidió montar un negoció muy diferente al de un club y, al hacerlo, marcó una fecha final: el 11 de julio.

Entonces Ramon planteó la idea de realizar la fiesta de despedida. Es una persona muy entusiasta y motivadora y consiguió animar antiguos DJs y trabajadores de la sala.»

Ante la repentina reapertura provisional del BeCool, Boixadera apunta que «por un problema con los propietarios del espacio se ha retrasado el nuevo proyecto y nos hemos visto obligados a reabrir la sala, lo cual también nos permite seguir ofreciendo trabajo a los empleados«.

Por lo que parece este nuevo negocio será un restaurante, en el que según Boixadera «habrá selección musical pero nada vinculado con el mundo de la electrónica«.

Antología bailable:

Hemos pedido a algunos de los entrevistados que escogieran aquellos temas que mejor resumiesen su experiencia en el BeCool:

DJohnston


Guim Lebowski

Pau Roca