#Artículos

Roman Flügel en 10 pasos

Seleccionamos diez momentos-tracks clave de la carrera del productor alemán, que estará este sábado pinchando en el Nitsa junta a Ivan Smagghe.

07.02.18
Carles Novellas

Roman Flügel está este sábado en el Nitsa. No es la primera vez que viene por aquí, y tampoco será la última. Pero nos sirve de excusa perfecta para dedicarle unas líneas que sirvan para situarle y fijar su importancia en la escena de la electrónica alemana (y, por ende, europea) de los últimos 20 años.

Aunque quizás algunos clubbers y fans más jóvenes le hayan descubierto ya en está década por discos como “Happiness Is Happening” y “All The Righ Noises”, sus visitas a festivales de por aquí o sus varias sesiones en Boiler Room (esta es una de las mejores, en el club Robert Johnson de Frankfurt, donde es considerado como un dios), Flügel es ya leyenda -como Will Smith- y bien merece que le dediquemos un poco más de espacio del habitual en TIU.

En activo desde principios de los 90, co-fundador del pequeño imperio de sellos de Frankfurt formado por PlayhouseOngakuKlang Elektronik, dj extraordinario y responsable (junto a su cómplice durante varios años, Jörn Elling Wuttke) de hits inmortales, como ese “Rocker”, de Alter Ego, que aún pone los pelos de punta si lo oyes en una pista, Flügel ha encontrado en Dial un segundo hogar en el que poder seguir publicando discos (álbumes en realidad) de una electrónica sensual, profunda y cada vez más humana.

Escogemos 10 de sus temas más significativos, que no necesariamente los mejores (¿qué significa “mejor” en realidad cuando hablamos de música?). Momentos importantes de una carrera que sigue adelante, sumando más y más material que añadir a la cesta de favoritos.

Soylent Green

Low Pt 1

Playhouse, 1996

Incluido en el primer EP homónimo de Soylent Green, uno de sus muchísimos trajes que tiene en el armario.

Si no lo hubiéramos puesto dos líneas más arriba y lo escucháramos sin más referencias que el propio sonido, pocos dirían que esto tiene más de 20 años. Un Flügel lento, mental y minimal, prestando mucha atención a los timbres y dejando el espacio suficiente para que se note la profundidad de campo.

 

Eight Miles High

Flow Chart

Klang Elektronik, 2002

Incluido en el álbum “Katalog”.

Cuando pensamos en Flügel siempre suena techno y electrónica germánica en nuestra cabeza, pero eso no significa que todo lo que haya producido se sostenga en ese mismo pilar. Aquí se escapa de si mismo con otro alias, Eight Miles High, normalmente más ambiental y contemplativo, pero a veces con tracks más salidos de madre, como éste, que es puro Squarepusher.

 

Alter Ego

Rocker

Klang Elektronik, 2004

Editado primero como 12″ y luego incluido en el álbum “Transphormer” de ese mismo año 2004.

Culos inquietos y mentes hiperactivas, Flügel y Wuttke crearon primero Acid Jesus, inmediatamente después Sensorama y casi al mismo tiempo Alter Ego, proyecto nacido en 1994 y con el que la rompieron en medio mundo diez años después, gracias a este banger ya inmortal. Curiosamente suena más antiguo que el tema de Soylent Green, pero no importa, porque la sigue partiendo en cualquier pista la pongas cuando la pongas.

 

Roman IV

Neues Testament

Playhouse, 2008

Publicado en formato 12″, con otros dos tracks en la Cara B.

Probablemente consciente de su papel de emperador, o quizás riéndose de los que así le llaman, se inventa otro alias con siglas romanas tras el nombre de pila, con el que introduce un nuevo elemento más a su paleta: la música disco. De hecho ya lo tenía desde el 95, pero lo dejó aparcado hasta este “Nuevo Testamento” y otro EP posterior de mismo altísimo nivel, “La Paloma”, en el que se incluye un track de título muy mediterráneo: “Sa Caleta“.

 

RMVN

Amen Aderno

Kill The DJ, 2010

Incluido en el EP digital “Dead Line 02”.

Siempre abierto a colaborar y sentarse en el estudio con otros productores, tras su tándem con Wuttke se alió con Ricardo Villalobos, con el que creó el proyecto RiRom, y a su compañero de cartel el sábado en el Nitsa, Ivan Smagghe, bajo las siglas de RMVN. Solo grabaron un maxi y seguramente no estaría entre un top 10 de Flügel-favoritas, pero teniendo en cuenta la excusa que ha motivado el artículo no podíamos dejar de ponerlo.

 

Roman Flügel

Lush Life Libido

Dial, 2011

Incluido en “Fatty Folders”.

Aunque en realidad nunca ha parado realmente de producir y publicar, este disco marca un nuevo inicio para Flügel en Dial, el sello de Lawrence y Carsten Jost. Es, además, su álbum de debut en solitario, más de 15 años después de haber empezado a publicar, y el primero de la excelente trilogía de LPs de esta década de los ’10. Muchos highlights posibles en él, aunque quizás ninguno como este para definir la elegancia y la maravillosa madurez de esta nueva etapa.

 

Roman Flügel

Dishes & Wishes

Live At Robert Johnson, 2011

Incluido en “Desperate Housemen EP”.

En Frankfurt, y más concretamente en el Robert Johnson (el club fundado por Ata en el 99 en Offenbach, al otro lado del río), Roman es considerado como un dios. Lógico, pues, que publicara un par de EPs en el sello del club, ambos más pisteros que sus discos en Dial, y ambos de una calidad suprema. Este es el primero.

(Atención al cambio en el track a los 4’05”).

Roman Flügel

Cookie Dust

Live At Robert Johnson, 2012

Y este, el segundo, con este track que da título al disco como highlight impepinable.

Roman Flügel

More & More & More

Jack For Daze, 2013

Entre tanta perfección techno de tempos más o menos bajos, Flügel se salta sus propias normas (si es que las tiene) y se suelta con un hit de booty ghetto house directo al estómago y los pies.

Work that body, move that body!

Roman Flügel

Parade

Dial, 2014

Incluido en “Happiness Is Happening”, su segundo álbum en Dial.

Si “Fatty Folders” aún tenía pie y medio en la pista, aquí solo le da cancha en un par de tracks. Cada vez más sereno y narrativo, queda claro que en los álbumes Flügel busca -y encuentra- otra cadencia para su música, nuevos significados y desarrollos que amplían y elevan su arte. “Parade” fue el single y suena increíble. De hecho, para captar la grandeza del track en realidad hay que escucharla sin atender al vídeo: las imágenes son tan alucinantes y magnéticas que se comen sin querer a los sonidos.

Si tenéis tiempo, haced la prueba: primero sin vídeo y luego con.