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“Quarantine” en la memoria y el nuevo sonido de Laurel Halo

En "Dust" percibimos a una artista más consciente de sí misma; en su tercer largo, la norteamericana expande su discurso a nivel conceptual, abstracto y musical.

20.06.17
Frankie Pizá

Fotos de Phillip Aumann.

Es difícil no emocionarse cuando volvemos a escuchar “Light & Space”: aquella canción, en la que todo parecía desintegrarse y regenerarse a la vez, entre la despedida y la bienvenida, conserva aún su potencial emocional. Es posiblemente una de las canciones más bellas que jamás se hayan compuesto en la electrónica contemporánea.

Pero la actitud renegada de su autora, de Laurel Halo, ha soterrado durante varios años la brillantez de su primer álbum largo: un “Quarantine” en la que observamos la venida de una artista única, en la que la utilización de su voz era sorprendente y lírica a la vez.

Lo que vino después del rechazo de la norteamericana a su perfil más carismático fueron diversas formas creativas relacionadas con la influencia Techno europea; desde “Behind The Green Door” hasta “Chance Of Rain”, su segundo LP también editado por Hyperdub.

Con “Dust”, Halo regresa a ese estado mental y creativo de alguna forma, tiene a “Quarantine” en el punto de mira, pero la resolución es distinta: su voz sigue presente, aunque esta vez de forma más abstracta, atravesando el bricolaje sonoro con el que ha construido su nuevo disco.

Hay un “nuevo enfoque”, tal y como bien recalca la nota de prensa oficial del álbum, a la venta a partir de este viernes 23 de junio. “Canciones sueltas, lánguidas; a veces deformadas, llenas de luz, derritiéndose”.

“Moontalk” es uno de los cortes que más llama la atención desde lejos; es Halo, jugando con su voz a un nivel no visto hasta ahora; si en su debut la voz era pura y estaba desnuda, aquí Halo se integra con un diseño de sonido más enrevesado y entusiasta convirtiéndose e interpretando varios personajes.

Es un disco en el que rompe con la asociación “canción-cantante”, como ella misma ha confirmado: “Quería tener una sensación de que es un disco conversacional” ha dicho la de Ann Arbor. En casi todos los singles se ofrece un diálogo de voces, ya sean Halo y colaboradores, o Halo interpretando distintos roles.

Mientras “Quarantine” era casi un ejercicio de meditación introspectiva, aquí Halo se vuelve un ingrediente más de un colectivo: deja espacio a colaboradores que dejan su huella en algunos de los cortes. Se puede oír la voz de Klein, Lafawndah o Michael Salu, así como la contribución de músicos como Eli Keszler, Craig Clouse ($hit and $hine), Julia Holter, Max D, Michael Beharie o Diamond Terrifier.

El aspecto es más completo, más dinámico y más imaginativo en general; “Dust” es un álbum muy expresivo, con una variedad de gestos que abruma, y que nos da una perspectiva más flexible de la artista y su discurso.

Como se dice en el texto que introduce al disco, es el trabajo que mejor representa el carácter “omnívoro” de la artista; “una paleta musical libre de limitaciones o modos arraigados, amplificada por una producción digital que solo podía ocurrir en 2017”.

Se percibe a una Laurel Halo que no actúa solo como protagonista, sino también y por primera vez, como directora de un proyecto relacionado con su entidad artística; además abre foco a instrumentación con trizas jazzísticas, percusiones no convencionales, detalles acústicos y sonidos que todavía no habían entrado en su discografía.

Nos alertamos de que la compositora ha creado un álbum informal y de mejor humor que sus anteriores referencias; está divirtiéndose y se puede presuponer que detrás de su nuevo ímpetu y la recuperación de su propio elemento vocal ha habido un proceso de cambio personal o transformación.

Como bien comenta en su entrevista para The FADER sobre este nuevo álbum, en el título reside el principal concepto sobre la obra: “Dust”, “polvo”, “en el sentido de impermanencia y a la vez conexión con la tierra, o un acto de descubrimiento”.

Ahora instalada en Berlín, Laurel Halo se ha tomado su tiempo para conocerse mejor como artista; el resultado es su trabajo más orgánico y más arriesgado hasta el momento.