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Elogiando a «Perfect Lullaby 3»

En la tercera edición de la serie de mixes de NGUZUNGUZU trasluce casi como una revelación uno de los posibles futuros para el mainstream.

04.05.16
Frankie Pizá

Para algunos sonará a conclusión y para otros como una iniciación. Muchos ojos despiertan al digerir «Perfect Lullaby 3» y NGUZUNGUZU parecen culminar una etapa que comenzó en 2011 con la primera edición de una serie que profetizó la expansión de ritmos como el tresillo dentro de un paradigma club desconocido por aquel entonces.

Han tenido que pasar 5 años para que el concepto de «Perfect Lullaby» suene adivinatorio y reclame la atención que no desató a comienzos de década. Hoy nos damos cuenta que Asma Maroof y Daniel Pineda circulaban a kilómetros de distancia con esta faceta alternativa que apenas se reflejaba en sus producciones como dúo para Fade To Mind. Porque sobre el contexto ya hemos asimilado las virtudes y potencial de una fórmula que conjugue ritmos de origen caribeño/africano y R&B.

«Hasta 2015, Palmistry era el único exponente de una sonoridad abiertamente Pop que utilizaba riddims jamaicanos desde un punto de vista tan melancólico y emotivo» comentábamos en un artículo que analiza la importancia del artista británico Benjy Keating a la hora de haberse establecido ese arquetipo que ablanda, recontextualiza y convierte en recurso ese tipo de estructuras.

La procedencia y carácter del tresillo (figura rítmica que comparten Dancehall o Reguetón, de la que ya hablamos en este análisis) dentro de la música urbana caribeña nada ha tenido que ver con la sensibilidad hasta hace pocos años. En la actualidad existen multitud de proyectos musicales para los que sus características tan solo son un recurso estético, desprovisto en ocasiones de la carga sexual y connotaciones machistas, y en otras ausente de virilidad o vocación fiestera.

54 minutos en los que podemos sentir el futuro; en «Perfect Lullaby 3» trasluce el futuro que tendrán los ritmos de ADN africano en un formato o decorado R&B. Si en las dos ediciones anteriores (2011/2014) se incidía en los derivados del Reguetón o el Dancehall, aquí se hace un mayor hincapié en la Kizomba o más bien su versión más sensual, la Tarraxinha o Tarraxo.

Con origen en Luanda (Angola), aproximadamente en la década de los 80 y recientemente explotada en su pulsación a 90 BPM por una nueva generación de productores portugueses con orígenes en el país africano, el Tarraxo fue concebido para observar los cuerpos del hombre y la mujer muy juntos y en un movimiento al unísono, un baile en el que el ritmo pesado y sosegado favorece el acercamiento y la seducción.

Si artistas como Nidia Minaj (Príncipe Discos) utilizan el Tarraxo como pretexto inicial para la experimentación, NGUZUNGUZU y los artistas incluidos en «Perfect Lullaby 3» hacen brillar su potencial como fondo y base para bootlegs de todo tipo; Jeremih, Jhené Aiko, Art Of Noise, Phil Collins o Janet Jackson aparecen sobre un nuevo escenario en este prodigioso mix. Versiones e instrumentales de Dj Paparazzi, DJ Bebedera o Nidja se encargan de aportar

La cadencia tan particular y limpieza de las transiciones, el control de la sacarina, que jamás llega a sobrepasar los límites y las delicadas tonalidades que incorpora con regularidad el mix le convierten un ejemplo perfecto de las posibilidades ante una hibridación/afinidad de estos ritmos con señales más ligadas al mainstream.

El último disco de Drake es una declaración de que ese mainstream o altas esferas comerciales han escuchado el éxito de Fuego o de los Afrobeats; si un síntoma resalta del monótono cuarto álbum del canadiense son las intenciones «globales» de sus códigos musicales e instrumentales.

Mientras, NGUZUNGUZU y su último mix son la mejor opción para comprender las vías de asociación de ritmos de procedencia africana y el maquillaje R&B. Un estilismo y nueva diversidad que puede comenzar a extenderse a sus creaciones; el mix viene encadenado a un EP de edits titulado «Perfect Lullaby Edits» que llegará en formato 12″ vía NORELATION.