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Cuando el paradise_garage_bot tan solo es el comienzo

18.05.16
Frankie Pizá

Imaginemos que un día podemos elegir comunicarnos con un software que, usando un motor de inteligencia artificial, permite que nos relacionemos con una idea simulada y virtual de lo que era Larry Levan.

Aunque parezca imposible que esa intención concreta resida en la mente de alguien, técnicamente no estamos tan lejos: según afirma Elies Campo Cid en el artículo El despertar de los ‘chatbots’, estamos en el umbral de una nueva revolución comunicativa que cambiará «la manera con la que interactuamos con el mundo». Según afirma, «estamos en una especie de Big Bang como anteriormente vivimos con la explosión web de 1995 o la de las aplicaciones móviles de 2008».

Un chatbot es un software capaz de comunicarse con los humanos usando inteligencia artificial; estas aplicaciones están siendo desarrolladas en muchísimos campos actualmente, desde la asistencia en línea (más del 85% de los centros de atención al cliente serán virtuales para 2020, según la BBC) a la distribución de información o noticias pasando por la mera compañía digital.

Por ahora no podemos tener una conversación con la réplica virtual del que fuera estandarte del club neoyorquino más influyente en los primeros años de desarrollo de la música de club. Aún así, un Paradise Garage se desarrolla cada día mientras consultamos nuestro timeline en Twitter; la versión más esencial del club ubicado en el 84 de la King Street (Nuev York, SoHo) en la que su espíritu es distribuido en pequeñas dosis musicales que una tras otra, perfeccionan o generan nuestra propia idea del santuario.

Todos aquellos que en algún momento se vieron sensibilizados por el despertar de la filosofía del Garage (una evolución del espíritu fraternal y unitario que las minoría afroamericana, latina y homosexual del Nueva York de los 70 utilizaron para evadirse en sitios como The Loft, el Continental Baths o el The Gallery) encuentran en el bot de Twitter @garageclassics una herramienta capaz de trasladarles en el tiempo.

«Era como ir a la iglesia» comentó antaño Joe Claussell, uno de los fundadores del Body & Soul, refiriéndose a las veladas del Paradise Garage, un sitio tanto o más idealizado que el carácter y personalidad de Larry Levan detrás de la selección musical. Es justamente la música, los discos concretos, los clásicos y preferidos de Levan los que nos han ayudado en las últimas décadas a crearnos una imagen aproximada de lo que era el club.

Cualquier conversación sobre el Paradise Garage deriva desde la praxis como DJ y anfitrión de Levan a, de forma inevitable, los discos con los que solía construir sus propias narrativas y manías personales detrás de los platos. La noche en la que estuvo sonando una y otra vez «Music Is The Answer» de Colonel Abrams a la última sesión de septiembre de 1987, desgranada durante años en busca de segundas interpretaciones.

La música que sonaba en el Garage durante su escasa década abierto al público llevará siempre esa sello impreso; ya fuera una rareza africana, un disco de Yazoo, de los Jacksons, de los Talking Heads o de las Pointer Sisters, maxis concretos y singles serán siempre relacionados con el club al margen de su propia historia. Más que una banda sonora, Paradise Garage ha trascendido hasta nosotros como un contexto único y diferenciado. Y ningún otro club tiene tan remarcada esa característica.

Existen miles y miles de canciones, cientos de playlists digitales y recopilatorios editados que consiguen llevarnos en cápsulas la cultura del Garage, pero nada puede llegar a simular la experiencia de forma tan peculiar como el paradise_garage_bot. La cualidad clave es la «continuidad»; en un momento del día, puedes romper la rutina y desplazarte a un Garage imaginario que se está desarrollando en una realidad alternativa.

Tan simple como programar hipervínculos a YouTube que dirijan al usuario a algunos de los muchos discos documentados que tuvieron su sitio en la maleta del DJ y sonaron en aquellas paredes decoradas por Keith Haring.

¿Y si en el futuro el orden no fuera aleatorio y pudiéramos disponer de nuestro propio Larry Levan lanzando esos singles según sus propias preferencias? Las noches en el Garage no siempre eran iguales e iban en función del estado de ánimo y situación personal del DJ, tal y como ha trascendido a través de los que pisaron el club asiduamente.

Hoy por hoy, una cuenta de Twitter ideada y controlada por el medio de comunicación japonés Drumatrixx Mag es la mejor sustitución a nuestro alcance de Larry Levan; va más allá de cualquier recuerdo, cualquier experiencia o idea que hayamos retenido en nuestra cabeza. Además, es una forma de evangelización en sí misma: una forma de llamar a nuevos feligreses a la adoración de una filosofía musical irrepetible.

Jamás ninguna aplicación o tecnología podrá revivir al auténtico Larry Levan o reproducir el clima del Paradise Garage, pero ya en la actualidad tenemos a nuestra disposición una vía de escape capaz de ofrecernos lo básico: una experiencia musical casi terapéutica. Casi, si nos dejamos llevar, podemos imaginar que es el propio Levan el que está decidiendo qué disco viene detrás de otro.

A lo sumo, la tecnología que viene podrá confeccionar un avatar a base de los mismos principios y recursos en los que se cimentará la clonación en el futuro: recoger ADN, recuerdos de cercanos, familiares y contemporáneos, fundiéndola en algo coherente con la información escrita y visual almacenada en la nube y en papel.

Más a corto plazo y con la implementación de filtros al gusto del usuario, quizá podamos elegir la versión específica de Larry Levan que queremos oír o experienciar: la más melancólica, la más ecléctica, la más apasionada o la más experimental.

Esa facultad, si algún día se hace realidad, pervertiría la idea original de sí mismo que se encargó de cultivar el DJ: los invitados acudían a escuchar lo que él quería poner, y no a escuchar lo que ellos querían que sonara. Como ningún otro, la educación la ponía él, y no el público.

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En este artículo de análisis puedes consultar la historia y saber de la importancia del club. Más abajo proponemos 5 clásicos del Paradise Garage que en algún momento podrían aparecer en tu timeline si sigues al bot @garageclassics.

Janice McClain

"Smack Dab In The Middle"

Warner Bros. / RFC Records (1979)

Uno de los primeros trabajos en la mezcla de Larry Levan y en el que podemos observar tanto las que eran sus necesidades de cara a la pista como sus facultades en el estudio, adquiridas de forma autodidacta.

Aquí, en el primer single en solitario de Janice McClain, todo reluce y se presenta en un equilibrio único: los coros, los maravillosos arreglos de viento, las voces principales y las cuerdas.

La dinámica instrumental se desarrolla durante el 80% de la canción sobre un beat 4×4 continuo, siendo ésta la propiedad que ha señalado al single como un predecesor natural del House.

«Smack Dab In The Middle» fue lanzado en 1979 y se convirtió en un 12″ clásico de los primeros años del Garage.

Exodus

"Together Forever"

Charlotte Amalie (1982)

Prácticamente toda la evolución de la música House y Garage neoyorquino (y más allá) se pueden percibir alrededor de los escasos 6 minutos y medio que dura «Together Forever» de Exodus.

«Gimme some more», los efectos y delays que suceden a continuación, los cambios de sección de percusión y la infecciosa melodía de órgano que hemos escuchado tantas veces sampleada.

Un absoluto esencial de las noches del Garage a partir de 1982 que contó con la supervisión de Bob Blank en Blank Tapes Inc. Recording Studio y el mástering del maestro Herb Powers Jr.

Hugh Masekela

"Don't Go Lose It Baby"

Jive Afrika (1984)

Junto a Abdullah Ibrahim el mayor representante de la corriente Jazz en el país de Sudáfrica; exiliado en 1961 desde su natal Johannesburgo a Estados Unidos, le bastó poco tiempo para hacerse con un nombre como músico de sesión y ser codiciado por su mentalidad creativa aventurera y su sonido particular de fliscorno.

Hugh Masekela fue capaz de producir a Letta Mbulu a bordo de su sello Chisa Records, colaborar con Herb Alpert en varios clásicos Jazz-Funk o coquetear con la música electrónica en singles como «Don’t Go Lose It Baby». El single se editó en 1984 dentro de su magnífico álbum «Techno-Bush».

Masekela actuó en el Paradise Garage y esta canción fue el 12″ que más resonó en el club: su bassline, su sección de viento y el groove inconfundible atrapan desde su inicio.

Inner Life

"Ain't No Mountain High Enough (Garage Mix)"

Salsoul Records (1981)

Uno de los muchos proyectos configurados por tres de los más influyentes músicos de la era Disco y post-Disco: Leroy Burgess, Patrick Adams y Stan Lucas.

No hay en absoluto un himno más encadenado al espíritu Garage que «Ain’t No Mountain High Enough» y su «The Garage Version», mezclada cuidadosamente por el propio Larry Levan para Salsoul Records.

Desde la voz de Jocelyn Brown a los in crescendos de cuerda, pasando por la extensión de percusiones y jam de sintetizador de la segunda parte del track, toda la composición es puro Paradise Garage.

Carl Bean

"I Was Born This Way"

Motown / Next Plateau (1975/1986)

Es difícil elegir la versión original lanzada a través de Motown o el «Better Days Mix».

Un anthem gay por excelencia que habla sin tapujos de la reafirmación y orgullo homosexual, primero grabado por Charles Harris aka Valentino en 1975 y más tarde por Carl Bean en 1977.

Fue en 1986 cuando Bruce Forest, Shep Pettibone y Timmy Regisford lo convirtieron en un opus de casi 11 minutos de duración perfectamente calibrado para las necesidades club.